Mensaje de CRA: la deuda y sus incertidumbres

Mensaje de CRA: la deuda y sus incertidumbres

Buenos Aires, 12 junio (PR/20) — La Argentina transita horas trascendentes en relación a la negociación de su deuda pública, cuya resolución, resulta muy importante para el devenir económico de la Nación, indicó hoy Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) en el siguiente comunicado:

La deuda y sus incertidumbres

La Argentina transita horas trascendentes en relación a la negociación de su deuda pública, cuya resolución, resulta muy importante para el devenir económico de la Nación.

En dicho contexto, desde hace algunas horas, crece en los principales medios de comunicación y en las voces de economistas destacados, la mención, a que la oferta del país contendría, entre otros conceptos la creación de un bono cuyo rendimiento estaría sostenido por el crecimiento de las exportaciones futuras.

Comprendemos el hermetismo que una negociación tan importante conlleva, pero siendo parte del sector que porcentualmente más aporta a nuestras exportaciones, resulta lógica la incertidumbre que la mencionada información concita.

Respetuosos de los pasos institucionales que la oferta requiere; Sí nos permitimos solicitar con el mayor respeto, conocer en la medida que sea posible, los fundamentos, alcances y aspectos centrales de un bono que por las características señaladas – de resultar ciertas las noticias – se vincula estrechamente con nuestra actividad productiva, la política fiscal y tributaria futura.

Es, en ese sentido, que le hemos solicitado al Sr. Ministro de Economía una audiencia al efecto o en su caso nos derive a quien considere pueda satisfacer los requerimientos de certeza informativa que todo el sector agropecuario está pidiendo.

Bregamos por el éxito de una negociación justa, pronta y debidamente informada, asegurándonos que nuestro trabajo futuro no quedará atado a la suerte de un bono.

Primicias Rurales

Fuente: CRA

Juan Cruz Vicentin: “Se nos cayó un rayo encima, no sabemos dónde estamos parados”

Por Silvia Naishtat

Buenos Aires, 12 junio (PR/20) — La noticia de la intervención a la empresa que fundó su bisabuelo, sorprendió a Juan Cruz Vicentin en Buenos Aires, la ciudad donde vive desde que llegó para estudiar abogacía en la UCA. De 26 años no escapó al destino familiar y se desempeña en el departamento de legales de la compañía. Cuenta que en los últimos meses estuvo juntando voluntades para el acuerdo con los acreedores que desembocó en el concurso.

-¿Lo sorprendió la intervención del Gobierno?

-Se nos cayó un rayo encima. No sabemos por qué y tampoco sabemos dónde estamos parados. Soy de la cuarta generación y aspiraba a conducir la empresa, como mis otros primos. Somos una familia con pasión por la empresa que fundaron nuestros bisabuelos.

-¿No veían venir, no tuvieron ningún indicio de la intervención?

– El acuerdo preventivo estaba marchando, estamos operando las plantas, la gente está cobrando su sueldo. Nos tomó por sorpresa. No solo a nosotros, a toda la comunidad donde operamos. Vicentin tiene gente con varias generaciones. Por ejemplo la persona que atiende el teléfono lleva 40 años en la compañía, su abuelo trabajaba con nosotros y su hijo, también. En el norte de Santa Fe, Vicentin es parte de la vida de todos, de la vida social. Y esto explica la reacción de la comunidad. Y hasta me sorprendió que en Buenos Aires, a 800 kilómetros, se escucharan cacerolas. Y en cuanto a la familia tenemos una cultura muy italiana, la del almuerzo del domingo con el nono. La empresa es el nexo que nos une.

En otro tramo de la charla con Clarín, Juan Cruz Vicentin suelta: “Soy de los Vicentin de Avellaneda”.

-¿Esto significa que hay “pica” con otros Vicentin?

-Avellaneda está separada por apenas 3 kilómetros de Reconquista, donde se instalaron otros Vicentin. La familia tiene tres ramas, la de Roberto, Máximo y Pedro, los tres hermanos llegados desde Italia en 1920. Mi bisabuelo era Roberto, mi padre Juan Pablo. Y hay pica entre las dos localidades. Reconquista es una ciudad más grande y Avellaneda, donde nació la empresa, conserva la intimidad de los pequeños lugares, más pulcros y prolijos.

-¿Esa rivalidad entre las ciudades, se traslada a la familia?

-Si pero son diferencias que hacen al folclore familiar y siempre se resuelven con un asado y un vino. -Debe ser difícil congeniar en una compañía con 109 accionistas todos de la familia…

-Por supuesto que es un desafío pero se respetan las decisiones del management. Tenemos 90 años de vida, tan difícil no debe ser.

-¿De dónde es Sergio Nardelli, el CEO?

-Sergio es un primo lejano, descendiente de la rama de Pedro. El es de Reconquista, donde contamos con la planta frigorífica Friar.

-¿Existen reproches por cómo se manejó la empresa y llegó a endeudarse?

-Esa es una discusión que se va a dar. Este no es el momento. Estamos muy unidos. Como cuando estamos juntos en los asados de los días de semana, desde el que se encarga de la limpieza al gerente que acaba de cerrar una operación millonaria. En mi caso entro a la oficina y me encuentro con mis primos. Desde ya que vamos a reflexionar y será una reflexión difícil.

-¿Por qué cree que cayeron en un concurso, qué pasó?

-Nos afectó el contexto nacional. La suba de tasas y tras las PASO tuvimos una corrida, los bancos nos cerraron el grifo y a diferencia de las empresas extranjeras. Vicentin no cuenta con una casa matriz que pueda asistirla.

 

Foto: Tres generaciones de Avellaneda. Juan Cruz Vicentin (izq.), su abuelo Héctor y su padre Juan Pablo.

Primicias Rurales

Fuente: Clarin

Vicentin: la decisión menos feliz

Vicentin: la decisión menos feliz

 

Lic. Miguel Gorelik.

Buenos Aires junio 10 (PR/20) — El anuncio de la expropiación de la cerealera abre distintos interrogantes, entre ellos, hasta dónde avanzará el Gobierno en el control del sector alimentario. Además, proyecta un nebuloso futuro sobre el principal generador de divisas del país. Por Miguel Gorelik.

 

Esta semana, el Presidente anunció en conferencia de prensa un DNU por el que se dicta la intervención por 60 días de la firma Vicentin y el envío de un proyecto de ley de expropiación con el objetivo de que se sancione antes de finalizar la intervención.

Vicentin es una empresa muy relevante, manejada por la misma familia durante varias generaciones, con facturación de más de USD 4 mil millones y con más de 6 mil personas empleadas.

Ha encabezado las exportaciones de aceites y subproductos de soja en los últimos años, el producto más importante en término de ingreso de divisas del país.

Además, tiene intereses en muy diversas ramas de la agroindustria (algodón, biocombustibles, cereales, carne vacuna, vitivinícola, entre otras), puertos, logística y subsidiarias en el exterior (Paraguay, Brasil, Uruguay, Europa).

La firma entró en cesación de pagos en diciembre y venía negociando un concurso de acreedores.

El argumento del gobierno es proteger la empresa, a sus empleados y acreedores, entre los que destaca al Banco de la Nación, cuya acreencia representa menos del 20% de la deuda total de Vicentin y por cuyos créditos ya existe una denuncia penal desde febrero.

Pero otro ingrediente que se incluye entre los motivos de este accionar excepcional, está vinculado a la soberanía alimentaria, especialmente mencionado por la senadora Fernández Sagasti en la misma conferencia de prensa presidencial.

No queda claro cuál es esa soberanía que se quiere defender de esta manera ni, tampoco, cuándo faltaron alimentos, aún en las peores crisis, por problemas de producción, disponibilidad, procesamiento o distribución.

Por supuesto que hay segmentos de la población que tienen problemas para hacerse de alimentos, pero esta inseguridad alimentaria e incluso nutricional se vincula con problemas económicos, sociales y culturales que pasan por un andarivel distinto al de la soberanía.

Tratando de especular sobre el razonamiento de la soberanía, uno se pregunta cuánto más hace falta para que el Estado controle el frondoso entramado alimentario de la Argentina. Para controlar y tener un testigo, concepto que también se utilizó, ya existe YPF Agro.

Entonces la pregunta siguiente es con qué porcentaje de este negocio el Estado, con la actual administración, se siente cómodo y soberano.

Y si se trata sólo del sector de cereales y oleaginosas o la soberanía también habrá que buscarla, vía expropiaciones, en las otras numerosas ramas de la alimentación, incluyendo la producción primaria.

Seguramente estas preguntas quedarán sin respuestas porque serían bastante piantavotos.

De todas las decisiones posibles sobre el problema Vicentín, seguramente se eligió la peor. Hay una ley de quiebras, hay leyes que apuntan a impedir las prácticas de colusión y el comportamiento monopólico o monopsónico, con lo que no resulta necesario que el Estado maneje todo de manera directa.

Además, existen abundantes antecedentes sobre estatización de empresas que terminaron muy mal y con cuentas altísimas tras fallos judiciales adversos que debe pagar toda la sociedad.

Por otro lado, en momentos en que se está negociando, contrarreloj, toda la deuda soberana, con quitas de interés y de capital, para evitar un nuevo default ¿Qué seguridades pueden tener los acreedores de Vicentin sobre el honramiento de esas deudas, inclusive las correspondientes al Banco de la Nación?

El Dr. Gabriel Delgado, nombrado interventor, tiene una respetada figura, como académico y como persona, pero eso dista de asegurar que pueda manejar semejante conglomerado eficiente y rentablemente. Aunque siempre hay que tener la cabeza abierta para aceptar la aparición de un “tapado”. Pero convengamos que no se está actuando sobre seguro, si es que eso existiera.

El propósito de estas líneas no es analizar en detalle a la empresa ni a los hechos que provocaron su cesación de pagos, luego de una larga y exitosa trayectoria.

El objetivo era acentuar lo inadecuado de la decisión adoptada y lo nebuloso del futuro que proyecta, sobre el principal sector generador de divisas del país, el criterio de la soberanía alimentaria.

Por Lic. Miguel Gorelik, Director de Valor Carne

Primicias Rurales

Caso Vicentin: CRA pide cuidar «las formas republicanas y división de poderes»

Caso Vicentin: CRA pide cuidar «las formas republicanas y división de poderes»

Cuidemos las formas republicanas y división de poderes

Con sorpresa, hemos asistido en el día de ayer al anuncio del Sr. Presidente del decreto de intervención de la empresa Vicentín y el próximo envío del proyecto de expropiación de dicha empresa, como resulta casi habitual, estos anuncios cargados de efusividades políticas, dejan muy poca información real, por ejemplo: ¿El Estado Nacional se hará cargo del pago de los créditos verificados en el proceso concursal, lo hará, por cuando, cómo y por qué monto?

¿Nacionalizará el Estado una deuda totalmente privada?

El concurso tiene un juez y un ámbito, este sistema de decisiones del Ejecutivo por encima del Judicial, ¿es el que viviremos a futuro?

¿Empresas endeudadas en concurso, empresas nacionalizadas?

¿Cuál es el resguardo institucional que tenemos los argentinos frente a decisiones políticas del Gobierno Nacional?

¿Quién responde a estas preguntas? ¿El Sr. Presidente, el Ministro Kulfas o la senadora cuyas ideas fueron derrotadas electoralmente en Mendoza y ahora luce como protagonista de esta medida?

Las actividades y criterios de los empresarios privados y el manejo de sus empresas, tienen a la justicia como evaluadora y sancionadora de sus conductas, pero si aceptamos que el Poder Ejecutivo arremeta contra los jueces naturales, habremos convalidado la quiebra del principio republicano de la división de Poderes.

La expropiación la debe determinar el Congreso de la Nación y lo vemos con preocupación porque vemos que hay una línea orientativa del Gobierno para avanzar sobre las empresas privadas, y la historia de la Argentina demuestra que los avances del Estado sobre las empresas privadas no han sido positivos.

Cuando el Estado ha administrado en el sector privado no ha sido eficiente. No creemos que la expropiación sea la única herramienta.

Solo después de restaurar la institucionalidad se podrá discutir la política comercial de los granos.

Fuente: Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)

Empresarios y ruralistas sobre la intervención estatal en Vicentin: “Es una muy mala noticia”

Empresarios y ruralistas sobre la intervención estatal en Vicentin: “Es una muy mala noticia”

La decisión de intervenir la aceitera Vicentin y enviar un proyecto de ley para expropiarla tomó por sorpresa a gran parte del mundo empresario y volvió a generar temor sobre lo que puede pasar con las compañías, en un contexto de crisis económica severa y muchísimos puestos de trabajo en riesgo.

Además, volvió a la memoria de los hombres de negocios la idea que esbozó semanas atrás la diputada oficialista Fernanda Vallejos, quien había planteado como una buena idea que el Estado haga cargo de empresas en crisis, como había sucedido en Europa y los Estados Unidos.

“Es muy preocupante. El Estado entra en un sector muy competitivo internacional que debe financiarse con bancos del mundo y debe competir con grandes empresas globales. Puede terminar muy mal. Además, sorprende porque había muchos compradores privados listos”, dijo un importante empresario de la industria aceitera.

La noticia generó sorpresa porque la compañía se encuentra en concurso de acreedores, con una deuda de USD 1.350 millones, por lo que se esperaba que el proceso judicial continúe su curso. Desde la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara), aseguraron que si bien comprenden la preocupación del Estado por la preservación de fuentes de trabajo, también entienden que dentro del concurso preventivo iniciado por los accionistas de la empresa, se presentaron compradores interesados que garantizaban la continuidad de la operación de la empresa.

“Por este motivo, nos sorprendió la intervención que se dio a conocer en el día de hoy. La soberanía alimentaria de nuestro país siempre ha estado garantizada, no solo por la enorme capacidad de industrialización que el conjunto de empresas asociadas a nuestra cámara han construido, sino también porque las materias primas están aseguradas a través del trabajo diario de más de 77.000 productores argentinos”, remarcó la entidad.

“Estoy un poco confundido con respecto al procedimiento porque lo usual es seguir el camino judicial. Y esto traspasa ese camino. Creo que es un caso testigo con respecto a temas que van a pasar en el futuro con empresas que, por razones de pandemia u otra situación, pueden estar en situaciones similares con gran compromiso de la fuerza laboral”, afirmó a Infobae el dueño de Aluar, Javier Madanes Quintanilla.

“No creo que los productores estén contentos con la noticia, porque no quieren que el Estado intervenga en los mercados. Debemos seguir reclamando por la transparencia del mercado de granos”, dijo Matías de Velazco, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap).

Por su parte, Martín Cabrales consideró que es una empresa que venía en un estado muy crítico y que el gobierno piensa en las fuentes de trabajo. “Por ahora, es una intervención. Veremos cómo sigue el proceso. Espero que no marque una tendencia, sino que sea un hecho aislado”, remarcó el empresario productor de café.

Desde la industria frigorífica y miembro del comité ejecutivo de Copal, Gustavo Lazzari, afirmó que “este intento de estatización es una pésima señal para el momento de la economía, para la industria y para los mercados». “Esto demuestra que es más fácil llegar al directorio de una compañía grande siendo militante político antes que ingeniero agrónomo. En momentos en que la economía necesita señales de retorno a la normalidad, estamos viendo señales de retorno al estatismo”. Y agregó: “Si por cada empresa endeudada y mal manejada vamos a estatizar, tendremos una fila enorme de empresas que puede caer en manos del Estado. Y el Estado es un pésimo administrador. Es un signo de retroceso”.

Desde su cuenta de Twtter, el ex ministro de Agroindustria y actual diputado nacional por Juntos por el Cambio por Formosa, Ricardo Buryaile, comentó: “Dijeron soberanía alimentaria y estatizaron Ciccone; dijeron soberania energética y estarizaron YPF, y ahora dicen soberania alimentaria y expropiaron Vicentin”.

Por su parte, el ex ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Miguel Etchevehere, aseguró en diálogo con Infobae: “Es una muy mala noticia. Primero por el método, que por Decreto se intervenga y se expropie una empresa. Y segundo, porque tenemos muy malas experiencias los argentinos, donde cada vez que el Estado se puso en empresario en todos esos casos las cosas no terminaron bien, y a la fiesta la terminamos pagando todos los argentinos”.

Daniel Pelegrina
Desde el sector ruralista, Jorge Chemes, presidente de confederaciones Rurales argentinas, destacó: “Estamos en contra que el estado administre empresas privadas, ya que quedó demostrado que no fue eficiente. No es buenos que con la plata de nuestros impuestos se pague la deuda de Vicentin”.

Y la Sociedad Rural Argentina expresó en un comunicado que “ve con suma preocupación la intervención al Grupo Vicentin vía DNU, así como eventual expropiación a través del proyecto de ley que se enviará al Congreso”.

“La historia nos demuestra que las intervenciones del Estado en el comercio de granos en particular y los mercados agropecuarios en general han creado siempre severas distorsiones, que terminaron provocando problemas más graves que los que se pretendía solucionar. El Estado, a través de la Justicia, cuenta con los medios e instrumentos para canalizar el concurso preventivo de este importante operador del mercado de granos y al mismo tiempo fortalecer las instituciones y los derechos de propiedad”, destacó la entidad que preside Daniel Pelegrina.

A título personal, el empresario Miguel Blanco, de Swiss Medical y del Foro de Convergencia, planteó que su primera impresión es negativa. En primer lugar, sostuvo, la ley de convocatorias y quiebras prevé el cramdown, proceso por el cual, si no hay acuerdo con los acreedores, el juez puede abrir la posibilidad de que un interesado externo se haga cargo de la empresa. En este caso, dijo, se saltea esta posibilidad.

“En segundo lugar -agregó- los antecedentes del Estado Argentino manejando empresas productoras o comerciales donde compite con empresas privadas son totalmente negativas. La gestión estatal las torna deficitarias, las llena de empleados no necesarios y hay que asistirlas financieramente para que sobrevivan».

El dueño de Morixe, Ignacio Noel, tiene una posición más favorable al respecto. Según él, como Vicentin le debe USD 300 millones al Banco Nación, el Estado debe defender su crédito en vez de que se lo licúen y no se lo paguen. “La clave está en que la nueva gestion sea eficiente y transparente. Quizá lo mejor sería que se intervenga, se ordene la deuda y la operacion y se venda al mejor postor”, afirmó el empresario alimenticio, consultado sobre si estaba de acuerdo con la expropiación.

Primicias Rurales

Fuente: infobae

El Déjà Vu de la crisis constante

El Déjà Vu de la crisis constante

Por Jorge Chemes (Presidente de CRA)

La joven historia del país y su presente tienen un común denominador que las atraviesa: La constancia en las consecutivas caídas en crisis y la falta de ideas originales para sortearlas.

En ese escenario, y en este marco de parálisis y derrumbe, aparece como rumor o globo de ensayo, nuevamente, el repetido reflejo de una reforma impositiva. Esa gran pestaña de la economía (la tributaria) ya no aguanta más parches, no sólo porque una situación extraordinaria requiere medidas extraordinarias sino porque mucho de los que hoy contribuyen no podrán hacerlo cuando termine la pandemia, incluidos los productores. Es hora de diseñar una nueva ley que aliente el trabajo genuino para todos y que nos ponga a la altura de los tiempos que corren. Terminemos con la facilista costumbre de reformar lo que ya no sirve Los tiempos por venir piden un poco más de los decisores y sus técnicos.

La repitencia de la crisis, contiene a su vez y en sí misma, un nuevo problema que es su aceleración constante. Es decir, caemos en crisis cíclicamente, pero en lapsos más cortos de tiempo. Así, los que recordamos el «Rodrigazo» convivimos hoy con jóvenes que ya acumulan en sus espaldas los derroteros de varias devaluaciones, la frustración de sus proyectos por no acceder a créditos y la lucha constante entre la apuesta al dólar, la desconfianza en el peso y la hipocresía de los que piden ahorrar en el país, pero depositan sus dineros afuera.

Paralelamente, han subsistido en el tiempo falsos paradigmas que alimentaron nuestro ego: «Argentina está condenada al éxito»; «Somos el granero del mundo»; «Gardel y Maradona son argentinos»; y más reciente «estamos mal pero vamos bien» o, por ejemplo «el mundo mira las medidas tomadas por Argentina» que aboga la insólita teoría de un mundo europeo altamente desarrollado que (a pesar de sus propios y enormes logros de reconstrucción de posguerra y otros males), tiene milagrosamente puesta la vista en nosotros que estamos frenados en el tiempo y el desarrollo.

Es imprescindible preguntarnos hoy si esa ingeniería egocéntrica que persiste al margen de las ideologías de los gobiernos, es la que le impide a la política copiar lo que funciona bien y diseñar con previsibilidad los lineamientos indispensables para empezar a marchar en una dirección que desemboque en el futuro. Esos lineamientos, los que dan previsibilidad, son la condición sine qua non para el desarrollo de cualquier proyecto o inversión en todo segmento de la economía micro o macro, doméstica o agropecuaria.

La pregunta abierta sobre cómo será la economía postpandemia pone al campo, como a todos, en zozobra y en la incertidumbre. Sin una respuesta al cómo salimos es difícil diseñar un plan a medida. Sobre todo, si a ese problema se suman los que ya tenemos, los que se añaden por el ensayo de la prueba y el error y la negligencia de los que insisten en repetir malas ideas.

Los productores y productoras del país han hecho, como muchos argentinos, un esfuerzo enorme para seguir. Tropezamos en ese camino con la inesperada estrategia gubernamental de anuncios semanales que trancan aún más nuestro trabajo. Con una mano trabajamos y con la otra, atajamos. Un día es la obligación de venta para acceder a créditos, otro es la imposibilidad de comprar fitosanitarios, cuando no nos agobia la angustia del vandalismo impune que atenta contra miles y miles de toneladas de comida que tanta falta hace en el país.

Pujamos para alumbrar el mañana, pero no logramos entender cómo se desmorona el petróleo y el combustible argentino cuesta lo mismo y cómo algunos segmentos de la economía están ilesos en medio de esta crisis.

Aún así, y con la pesadumbre de la falta de un plan de contingencia, todos los días esperamos con tenacidad que todo lo que aportamos al país nos vuelva en políticas que generen más crecimiento para el productor y, consecuentemente, más recursos y alimentos para el país. El campo no es tozudo y tampoco ingenuo. Sencillamente confiamos en que si nosotros, sin nada podemos aportar tanto, los que tienen el poder, con tanto, podrían hacer mucho para muchos.

Primicias Rurales

Fuente: CRA