May 21, 2020 | Opiniones
En el sector agropecuario estamos listos para producir en el gobierno nacional, no sabemos
Comunicado de la Sociedad Rural de Rosario:
Señor Presidente, desde la Sociedad Rural de Rosario queremos hacerle saber, que el sector agropecuario está preparado para iniciar una nueva siembra y por ende, renovar la producción de alimentos para contribuir al país a sobrellevar no sólo el problema sanitario causado por la pandemia, sino también, al maximizar las cosechas, aumentar las exportaciones para ingresar más divisas para la economía en su totalidad.
Nosotros estamos listos, pero necesitamos de su parte Señor Presidente, el compromiso de que no se cambiarán las normas y reglas vigentes, dando de esta forma la previsibilidad que la producción agropecuaria necesita para poner en marcha el 100% de su potencial. No contribuye a la necesaria estabilidad que requiere nuestra actividad, los comentarios que a veces funcionarios o personas cercanas al gobierno deslizan y no son por usted desmentidos. Hablar de reinstalar la eliminada Junta Nacional de Granos, proponer la instauración de mercados intervenidos directa o indirectamente y limitar o restringir los créditos a los productores agropecuarios, nos paraliza y no nos permite tener la certeza de invertir esfuerzos con un destino incierto.
Es por eso Señor Presidente, que necesitamos de su formal y auténtico compromiso, con eso solo basta .La inversión, el riesgo, y el trabajo fecundo, como en todas las anteriores oportunidades, lo pondremos nosotros. Este acuerdo conjunto ayudará sin lugar a dudas a mejorar la situación del país y por ende de toda la comunidad nacional.
Señor Presidente el sector agropecuario está preparado para producir, y sólo nos falta saber si usted está dispuesto a acompañarnos.
May 21, 2020 | Opiniones
Buenos Aires, 21 mayo (PR/20) — No caben dudas de que el aporte del complejo granario es decisivo en la balanza comercial y, por ende, en la entrada de dólares genuinos.
En este aporte, la importancia del complejo sojero es contundente.
En lo que hace al ciclo 18/19, los embarques al exterior llegaron a casi 42 millones de toneladas.
Este volumen se compone así: 29,2 millones de harina de soja; 6,4 millones de poroto (la diferencia entre 10,2 millones exportadas y 3,8 millones importadas); 5,1 millones de aceite de soja; y 1,2 millones de biodiésel. Fíjense el volumen de biodiésel, es un hecho destacable, dada la juventud de esta industria.
Este complejo, a través de la soja y los subproductos, permite el ingreso de aproximadamente 17/18 mil millones de dólares. Habrá que ver, este año, cómo se comportan los precios internacionales, para dar un número preciso. Pero, no será muy diferente.
Es cierto que el eslabón agrícola utiliza su producción de soja como forma de reserva de valor. Nada tiene ello de especulativo, en el sentido más perverso del calificativo. Qué hipocresía, la de algunos.
¿Acaso en épocas antiguas no se usaba la sal o el aceite de oliva, también, como reserva de valor? Esto pasaba porque no había moneda.
La economía hoy tiene un perfil similar al del trueque.
La verdad, por más cruda que sea, hay que remarcarla: nuestro país no tiene moneda, al menos no la tiene como reserva de valor.
Toda campaña, exige a lo largo de los meses, una sangría gradual de valor como forma de invertir en el campo para lograr la producción al fin del ciclo, o a mediados de éste para el caso del trigo o la cebada.
La pérdida de capacidad de compra de los pesos es continua. Y ello impulsa a buscar otra forma de “ahorro” para afrontar los distintos pagos a lo largo de la campaña.
Es común que en otras actividades –incluso, respecto a los particulares- se recurra al dólar. Pues bien, acá se recurre a la propia producción, como forma de mantener la capacidad de pago para llegar al fin de cada ciclo.
Porque todos tratan de protegerse de la inflación, que es nada más que el resultado de una política monetaria dirigida a financiar los excesos, ineficiencias e, incluso, corruptelas, en la acción del Estado.
La razón fundamental de la inflación proviene del permanente exceso de oferta monetaria, por emisión monetaria y/o disminución de la demanda de pesos, durante un período de cierta extensión.
La demanda se refiere al deseo de la gente para guardar los pesos, en un tarro de la cocina o en el banco.
La inflación es la respuesta argentina usual al problema del déficit fiscal permanente. Y el déficit resulta del desmedido gasto público que supera las posibilidades del fisco.
Hoy con las medidas –en este caso excepcionales- del Gobierno para paliar sus efectos están provocando una intensa emisión de pesos, pues no existe ninguna otra fuente de recursos.
Cuando la irrupción de la pandemia, la economía argentina se encontraba en fragilidad extrema. Con este cuadro, el Gobierno está recurriendo a la emisión.
Con tal nivel de expectativa inflacionaria, ¿quién puede levantar la primera piedra y llamar “especulación” a la venta gradual de la soja?
Primicias Rurales
Fuente: Agrositio
May 15, 2020 | Opiniones
Buenos Aires, 15 mayo (PR/20) — Por Jorge Freites —La banca oficial tiene la intención de reforzar en la segunda mitad de 2020 los créditos para maquinaria agrícola.
En la medida que las circunstancias económicas lo permitan, el objetivo es apuntalar el financiamiento que resulta vital para la industria.
En el caso del Banco Provincia, el relanzamiento que hizo de las líneas crediticias llevadas a Expoagro 2020, permitió reactivar las operaciones.
“Hay créditos que están saliendo y ya se están ejecutando”, destacan desde la Cámara Argentina de Fabricantes de Máquinas Agrícolas (CAFMA).
Proyección
La entidad mantiene un diálogo fluido con las autoridades del Banco Provincia y encuentra una favorable predisposición respecto al respaldo que necesitan las empresas.
“Cada vez que el Banco Provincia prometió algo, lo cumplió. Es un aspecto para resaltar”, subrayan desde CAFMA.
Ahora, la intención del banco oficial de la provincia de Buenos Aires es tratar de mantener en el tiempo las líneas de financiamiento para maqquinaria.
“Nos prometieron que, ni bien lo permita la situación económica, van a intentar un nuevo convenio a fin de sostener los créditos”, indican desde CAFMA.
“Es importante, porque incentiva a otros bancos a ponerse a tono y a ofrecer financiación que tanta falta le hace al sector agropecuario”, ponderan los fabricantes.
Inversiones
Entre tanto, y en medio del panorama de incertidumbre, una porción del mercado considera que surgirán oportunidades para invertir en 2020.
Según el último informe del Centro de Negocios y Alimentos de la Universidad Austral (AG Barometer), cerca del 40% de los productores encuestados mantiene expectativas de inversión.
En ese segmento, un 28% piensa que surgirán oportunidades financieras y oferta crediticia accesible.
Otro 35% estima que habrá buenas ocasiones para incorporar maquinarias e insumos.
Primicias Rurales
Fuente: MAQUINAC
May 15, 2020 | Opiniones
Por Alberto Solanet
Es muy difícil alcanzar la verdad cuando la sociedad se deja manipular por el lenguaje. Según el Diccionario de la Academia, la palabra genocidio significa el «exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de religión o de política». La Asamblea General de las Naciones Unidas, por su parte, se refirió al «genocidio» como la negación del derecho a la existencia de grupos humanos enteros. Como ejemplos de genocidios y de genocidas históricos podemos citar el sanguinario régimen de Stalin, que se estima causó no menos de veinte millones de víctimas y la matanza por hambre y otros medios de cinco millones de ucranianos (el holomodor). O el del maoísta Pol Pot – que asesinó a dos millones de camboyanos – o el exterminio de un millón de armenios a manos de Ataturk.
Este comentario viene a propósito de la capciosa descalificación que hoy se ha generalizado respecto de las Fuerzas Armadas argentinas, por haber combatido contra la agresión de la guerrilla marxista en la década del setenta. Estos guerrilleros, entrenados en Cuba y Angola, con armamento y apoyo financiero brindado por diversos países del extranjero, iniciaron una verdadera guerra en nuestro territorio con el propósito de tomar el poder y convertir a la Argentina en un estado marxista. Y sus organizaciones, hasta hoy, vienen sosteniendo «el orgullo de haber declarado la guerra al régimen burgués, capitalista e imperialista».
Las Fuerzas Armadas fueron convocadas por el gobierno constitucional de entonces ante la situación planteada por los invasores, que sobrepasó las posibilidades de defensa por parte de las fuerzas de seguridad. La instrucción fue clara y precisa, aniquilar al enemigo. Claramente combatieron con ese propósito, sin otro plan accesorio. No obedecieron a ninguna planificación previa de matar a un grupo de personas por lo que eran, sino por lo que hacían. Además, uno de los rasgos distintivos del «genocidio» es que las víctimas no caen en combate ni están organizadas militarmente.
Estas premisas distinguen claramente el accionar de las FF.AA. en la guerra contra la subversión respecto a un premeditado y perverso plan «genocida». En esa guerra – ¡en cuál no! – hubo excesos injustificables por parte de las FF.AA., pero ello no autoriza en modo alguno a calificar como genocidas a quienes impartían las órdenes ni a los subalternos que debían obedecerlas. A lo sumo se habrían cometido «crímenes de guerra», en cuyo caso habrían debido someterse a las normas del Código de Justicia Militar, cuyas penas y castigos son más severas y adecuadas que las disposiciones de la justicia ordinaria.
La calificación de «genocidas» con la que se ha querido demonizar a las Fuerzas Armadas resulta por ende una falsedad política e histórica, usada con fines propagandísticos. Es lo que se ha dado en llamar el relato, impulsado por el CELS, Madres de Plaza de Mayo, Abuelas y otras organizaciones de izquierda, que sobreactúan y manipulan el sentimiento de repudio que en la sociedad suscita la palabra «genocidio». Detrás está el inmenso negocio o «curro de los derechos humanos» con que lucran esas organizaciones y que ayuda a la propagación del relato. Así lo reveló un exguerrillero, quien aconsejó a dirigentes de esas organizaciones reunidos en Holanda, a donde habían concurrido con el objeto de pedir dinero, que denunciaran al menos 30.000 desaparecidos, a fin de introducir el término «genocidio» y mantenerlo sine die.
De ese modo, aquí y en el mundo, fue instalada la mentira, con el concurso de medios ideologizados, ONG internacionales cooptadas por la izquierda y sembradoras de venganza y odio, gobiernos corruptos, dirigencia política en parte también ideologizada y en parte temerosa, jueces prevaricadores y protervos y un largo etcétera.
Las principales víctimas de esta tenebrosa realidad y de esta justicia asimétrica son los más de 2000 presos acusados de delitos llamados de lesa humanidad por hechos ocurridos hace más de 40 años, ancianos y enfermos, de los que ya han muerto 560 en cautiverio. A ellos, fiscales y jueces, aplicando una odiosa discriminación, les niegan sistemáticamente el derecho a la prisión domiciliaria, contrariando expresas normas legales y los dictados de la prudencia más elemental, ya que se los retiene cautivos y en plena epidemia expuestos al riesgo de contagio.
No existe ninguna razón valedera para privarlos de ese derecho. Sin hacerlos pasar por tamiz alguno, sino dentro del marco de corrupción que impera entre los jueces, centenares de delincuentes – desde violadores seriales hasta narcotraficantes – fueron liberados o enviados a sus domicilios. Pero a aquellos otros, falsa y fraudulentamente calificados como «genocidas» y, con toda propiedad, reales y verdaderos presos políticos, se les hace saber que para ellos no hubo, ni hay, ni habrá justicia.
Presidente de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia
Por: Alberto Solanet – Presidente de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia
Fuente: La Nación
Primicias Rurales
May 9, 2020 | Opiniones
Buenos Aires, 9 mayo (PR/20) — Por Catalina Ferrari y Sebastián Salvaro– En el mes de abril la cosecha en Argentina continúo avanzando, el progreso se encuentra por encima del promedio de la campaña pasada a igual fecha. La producción de soja se proyecta por debajo de lo previsto a principio de campaña, en un volumen de 49,5 mill. de t según la BCBA. El maíz, por su parte, alcanzaría las 50 mill. de t.
Con respecto al avance de cosecha, las noticias en el último mes se centraron en el retraso en la liquidación de divisas de parte del sector exportador en pleno ingreso de mercadería. Como se observa en el gráfico, en el mes de abril, el volumen fue de 1.524 mill. de u$s, encontrándose por debajo de lo acontecido hace un atrás, de 1.915 mil. de u$s e inclusive, por debajo del promedio de los últimos 5 años de 1,938 mill. de u$s. Esto es consecuencia de los problemas económicos internos (renegociación de deuda, brecha cambiaria, etc) y, al contexto mundial debido a la pandemia del coronavirus que se encuentra afectando al comercio y la economía del mundo.
La menor liquidación de divisas no está relacionada en esta oportunidad con el volumen de ventas por parte del productor. El total comprometido (maíz, soja, girasol y trigo) es de 63,6 mill. de t vs las 51,9 mill. de t a igual fecha del año anterior. De las cuales, 41,8 mill. de t ya se encuentran con precio cerrado vs 33,3 mill. de t de la campaña pasada.
El mayor ritmo de venta por parte del productor se debió principalmente a la incertidumbre que se presentó luego de las elecciones primarias donde el peso argentino se devalúo fuertemente frente al dólar y, comenzaron las especulaciones sobre los cambios de derecho de exportación. De hecho, como se observa en el gráfico esto llevó a un récord de liquidación de divisas en el último trimestre del año anterior.
Centrando el análisis en el ritmo de venta por parte del productor, al 29 de abril, según datos publicados por el Ministerio de Agricultura, el volumen de compromiso de la cosecha de soja 2019/20 alcanza las 20,7 mill. de t., por encima de las 17,7 mill. de t. de igual fecha del año anterior, y de las cuales 10 mill. de t ya se encuentran con precio cerrado vs las 6,8 mill. de t. de la campaña pasada a igual fecha. A pesar del mejor ritmo de venta, se observa que en las últimas semanas debido a la baja en las cotizaciones de los granos por efecto del coronavirus, los negocios a precio hecho se han reducido; incrementándose los negocios con precio a fijar. Esto ocurrió tanto en maíz como en soja.
En Argentina tenemos dos efectos marcados de porque se dieron las bajas de los precios internos: por un lado, el ingreso de la cosecha y la confirmación de un buen volumen de cosecha y; por el otro, la caída de los precios internacionales por efectos del coronavirus que provocó la reducción en la demanda de los granos. El valor de la soja mayo-20 promedió el último mes los 214 u$s/t vs los 220 u$s/t. del mes de marzo y, disminuyendo -11% frente al dos de enero de 2020. El maíz, por su parte, también cotizó a la baja alcanzando valores en torno a los 125 u$s/t para el disponible y los 117 u$s/t para la posición julio. El trigo, por su parte, continuó con valores por encima del los 190 u$s/t para el disponible y la posición futura enero-21 cotiza en un rango entre los 160 a 170 u$s/t.
Ahora bien, pensando en lo que puede llegar a suceder en los próximos meses a nivel económico y de precios, con la campaña 2020/21 por delante es momento de comenzar a hacer números y ajustar el lápiz, y mirar con buenos ojos las tasas que se están ofreciendo en el mercado, antes de que estas desaparezcan.
(Los autores son analistas de mercados de AZ Group).
Primicias Rurales
Fuente: Agro24
May 4, 2020 | Opiniones
Por Jorge Chemes (Presidente de CRA)
La decisión poco inteligente del gobierno nacional de aumentar los derechos de exportación, que es un impuesto negativo y que en cualquier porcentaje, retrae y desalienta la producción, nos obliga a poner de nuestro bolsillo para solucionar el gasto público que, en términos simples, no es otra cosa que el resultado de las malas decisiones políticas. Aportamos cada vez más, y sin embargo, el déficit crece y la pobreza nunca baja. Si los gobiernos no discuten las causas, la calidad y el tamaño del gasto, no habrá derechos de exportación, ni impuestos que alcancen porque la cuestión de fondo es el agujero negro de la política que gasta más de lo que puede y mal. El problema no es el campo, es el gasto descontrolado de la política.
Lo poco que va a recolectar el gobierno con más retenciones se contrapone a lo mucho que podría ganar si, en vez de quitarnos, pone el esfuerzo en originar más inversiones y confianza, porque, en rigor, para solucionar la pobreza lo que hay que generar es más riqueza.
El campo es una polea, que al girar, produce dólares frescos, alimentos, empleo genuino y, sin embargo, los gobiernos en sus más variadas ideologías y a lo largo de la historia, lo ha reducido a una caja sin fondo donde busca para pagar lo que gastan sin medida. Ese simplismo es el que explica también porqué el país está como está y porqué, otros países, con menos potencial pero más aspiraciones hacia el desarrollo y el progreso y más cuidado en el gasto, han despegado tanto. Es una utopía pensar que el crecimiento llega sin planificación y sin esfuerzos y que alcanza sólo con los enormes bienes que nos ha dado la naturaleza.
Nos preocupa la constante tentación de la política de explicarnos las dificultades pero eludir la autocrítica a la hora de asumir sus responsabilidades por sus malas decisiones. Sin asumir los errores, no hay posibilidad diseñar un futuro diferente al preocupante presente que hoy tenemos.
Somos pequeños y medianos productores que tratamos, cada día, de sostenernos y cumplir la meta de la competitividad y lo hacemos con el acompañamiento de un par de profesionales y el conocimiento que nos da años y años de trabajo. La paradoja es que con nuestro trabajo sostenemos enormes estructuras burocráticas que hasta ahora no han hecho ningún esfuerzo por ser eficientes, menos aún competitivas y menos aún generadoras de ideas para el crecimiento de la producción en cualquiera de sus segmentos. Hasta acá lo que ha logrado el campo es gracias a la imaginación, la perseverancia y el esfuerzo de las familias que todos los días le ponen ganas y esperanza donde otros no ponen nada.
Somos burros empujando un enorme carro en el que, cómo calabazas, la política pone más y más carga impositiva para aguantar los beneficios que a nosotros, los del campo, nunca nos llegan. El engranaje de este carro debería estar aceitado con proyectos y políticas que le den al campo futuro, tecnología, mercados, desarrollo y un porvenir. Sin embargo, la rueda cruje por la sequía de ideas, lo que nos produce un atraso enorme en términos comparativos con otras regiones.
En verdad, el campo, desde hace mucho tiempo está muy lejos de la visión romántica de magníficos atardeceres en estancias con platería. Somos, en rigor, miles de productores que nos hemos empobrecido junto con en el progresivo empobrecimiento del país y que hoy, trabajamos a destajo sin políticas, sin caminos, sin infraestructura, sin escuelas ni universidades que generen arraigo y enfrentando la avaricia constante de la política que desde hace años gasta más de lo que recauda y disfraza como déficit fiscal el enorme gasto público que crece con el mismo vértigo que la pobreza.
El gobierno ha tomado una decisión. Ellos tienen el poder político. Nosotros, el campo, la fuerza del trabajo. Esta magra y pobre estrategia sin táctica de aumentar los impuestos no es otra cosa que impulsar un conflicto y empobrecernos más. No sólo para el campo. También para el gobierno porque el presidente Alberto Fernández fue uno de los hombres que terció, en la 125, para evitar la confrontación y hoy, unilateralmente, nos empuja a tomar medidas.
El campo puede producir mucho más en un escenario diferente. La política deberá resolver si se va a quedar en los diagnósticos o avanza en la soluciones. Nosotros hacemos nuestra parte, históricamente solidarios, exhortamos al gobierno a hacer la suya porque el problema no es el campo, es la política.
Primicias Rurales
Fuente: CRA