Abr 8, 2020 | Opiniones
Por Carlos Achetoni (*)
Hoy, se ven precios de alimentos que suben inexplicablemente y en forma abusiva, volviendo a las mismas prácticas tantas veces denunciadas por nuestra entidad, que toman de rehén y —como dijo el presidente de la Nación—de “bobo” al consumidor. Tal como expresamos cuando dijo eso en el inicio de sesiones del Congreso, el consumidor no es el único bobo o rehén de la cadena, porque el productor primario es el otro gran perdedor, ya que percibe por sus productos precios deprimidos, muchas veces por debajo de los costos de producción, mientras que el consumidor debe pagar abultados valores por esos mismos alimentos. Es evidente, entonces, que hay dos perdedores en la cadena alimenticia: el productor y el consumidor.
Al mismo tiempo, surgen hechos que adquieren tanta relevancia mediática como han sido las compras públicas llevadas a cabo por funcionarios del Estado, con evidentes y sospechosos signos de distorsión de precios.
Así las cosas, en este momento no deseo estar en un silencio connivente oficialista ni ser un activo denunciante opositor.
Quiero en este caso, siendo parte del primer grupo de perjudicados de la cadena, los productores de alimentos, y también siendo consumidor y parte del pueblo argentino, repudiar de manera contundente este tipo de actos de torpeza o de corrupción (habrá que ver lo que la Justicia determine), que de un modo u otro avalan y afianzan la cadena parasitaria de comercialización. En este sentido, espero que de confirmarse estas sospechas que derivaron en despidos y pedidos de renuncias, que tengan una ejemplar sanción todos los implicados en este accionar, especialmente en la difícil situación que atraviesa nuestro país y el mundo.
Cuando asistí a la Mesa en contra del hambre, dije con mucha claridad que representaba a productores agrícolas y ganaderos de la Agricultura Familiar, pequeños y medianos productores agropecuarios que, paradójicamente, producían alimentos y, por los ingresos que percibían, en muchos casos se ubicaban por debajo de la línea de la pobreza. También expresé en ese ámbito que, para crear un país mejor, debíamos poder sentarnos a pensar, debatir y consensuar entre quienes somos distintos. Como estábamos haciendo ese día, porque de eso precisamente se trata la creación de una Nación fuerte, libre y soberana; porque creo que es mentira que se debe separar y dividir a los que son diferentes para atenderlos de manera adecuada.
Dije, además, que el aporte que podía hacer nuestro sector para enfrentar los problemas del país es fundamental. Porque, más allá de los impuestos que siempre hemos pagado, se puede hacer un gran aporte a la economía real si se hacen cambios urgentes y necesarios. Estoy convencido de que el camino debe ser corregir los desequilibrios en las cadenas, para terminar con el sometimiento y empobrecimiento de los productores, que muchas veces ven cómo se pierden sus producciones sin valor en sus fincas o chacras, mientras que a los consumidores de menor poder adquisitivo se los priva del acceso a los alimentos básicos. Este desequilibrio se puede corregir con circuitos cortos de comercialización y compras públicas del Estado. Estas acciones dignificarían los ingresos de los productores y asegurarían el acceso de los consumidores a los productos alimenticios con precios más justos y razonables. Además, permitirían preservar e impulsar el empleo en el interior del país, descomprimiendo el hacinamiento en los conos urbanos de las principales ciudades del país.
Por todo eso, creo que debemos ser implacables al rechazar estas prácticas indebidas en la compra pública. Y dejar claro que debe existir una interacción virtuosa entre lo público y lo privado, desestimando tanto al libre mercado como a la regulación del Estado como términos absolutos.
Dije con mucho énfasis que de la pobreza y el hambre se sale generando trabajo y devolviéndole la dignidad a las personas. Que se deben encontrar mecanismos para que no deban ser asistidas indefinidamente, porque eso se transforma en asistencialismo y se les anula la posibilidad de ser libres y valerse por sí mismos.
Por último, pero no menos importante, dije que, en estos años de democracia, la mayor deuda con el pueblo era la del arco político en su conjunto. Considero que como sociedad aún esperamos un compromiso y esfuerzo que, todavía hoy no está en la mayoría de los políticos. De hecho, lamentablemente seguimos viendo hoy nuevos intentos obstinados y férreos en los que buscan aportantes que eviten los lógicos esfuerzos que debería hacer el sector político. Si ellos se dignaran a hacerlos, estarían haciendo un gesto que los reivindicaría. Por el contrario, seguimos viendo cómo cada día inspiran más al desaliento del esfuerzo y del sacrificio para obtener las cosas. Y eso apena.
Por todo esto, y con este escenario a la vista, estoy convencido de que, hoy más que nunca, debemos reivindicar a los agricultores familiares y a los pequeños y medianos productores, que luchan día a día contra diferentes atropellos, desde precios desleales pagados a sus producciones, impuestos injustos y distorsivos, la falta de políticas específicas para el sector y hasta despojos de sus tierras. Y en el marco de la crisis sanitaria desatada por el Covid 19, en el que el cierre de las fronteras en el país y en el mundo demuestran que debemos poder ser autosuficientes como país, creo que tenemos una gran oportunidad como Nación para desarrollar políticas públicas a corto, mediano y largo plazo que nos permitan lograrlo, generando desarrollo sustentable, justo y sostenible, para asegurar los alimentos y la soberanía alimentaria para nosotros, para nuestros hijos, y para las generaciones futuras.
(*) Presidente de Federación Agraria Argentina.
Primicias Rurales
Abr 7, 2020 | Opiniones
Buenos Aires, 7 abril (PR/20) — Por Lic. Victoria Zorraquín, profesora, investigadora y escritora especializada en Educación.
En la Argentina, más del 90% de la población está concentrada en las zonas urbanas. Si nos enfocamos en la educación común, el 8% de los chicos asiste a escuelas rurales. Si bien el porcentaje es significativamente menor, estamos hablando de más 900 mil chicos y chicas que dependen de estos establecimientos para seguir aprendiendo. En ocasiones, los alumnos deben recorrer grandes distancias, en otras, implementar sistemas de alternancia dado que se dificulta realizar el trayecto diariamente.
Los docentes y toda la comunidad suelen estar al servicio del proceso de aprendizaje de estos chicos, porque de ello también depende el futuro del desarrollo de sus pueblos.
En este contexto de aislamiento en donde se habla mucho de las distancias, la educación rural tiene mucho que enseñarnos. ¿Es la distancia un impedimento para el aprendizaje? ¿Qué estrategias podemos implementar como docentes para acompañar a nuestros alumnos y a sus familias? Las soluciones no siempre dependen de las tecnologías digitales, sino de planificar de un modo distinto y de buscar las alternativas que nos permitan usar los recursos que tenemos a disposición para continuar con nuestra labor pedagógica.
Creo que la escuela rural interpela a la escuela urbana. Es como si le dijera ´mirá que se puede´, ´mirá que tengo todos alumnos en grados distintos y los ayudo a aprender a todos´. También pareciera que la escuela urbana la mira con horror porque ella tiene 25 o 30 alumnos en cada salón, todos van al mismo grado, pero son tan distintos y se siente desvalida. Trata y trata de que todos vayan al mismo ritmo en un esfuerzo titánico y, nada, no hay caso. No logra hacer que la orquesta toque una melodía armoniosa. Es momento de interpelar la gramática escolar, ¿por qué tienen que ir todos a la vez? ¿Tener la misma edad, o parecida, implica que van a aprender juntos y a la par?
Me interesaba mucho saber cómo se están viviendo estos días en las escuelas rurales y por eso conversé con Mercedes, una maestra de la Escuela 27 del Distrito de Rauch en la Provincia de Buenos Aires, que enseña desde hace más de 20 años en la ruralidad. Tal como imaginé, al docente rural, esta cuarentena no lo sorprende. La continuidad pedagógica la tienen incorporada desde hace años. Para garantizarla es clave que los alumnos sepan qué van a hacer y cómo van a seguir aprendiendo cuando no pueden llegar a la escuela. “Siempre tengo actividades preparadas, material preparado, porque nunca sabes si va a venir la tormenta y se van a cortar los accesos a la escuela”, asegura Mercedes.
¿Cómo la encontró la noticia que las clases se suspendían? ¿Qué dijeron sus alumnos?
“Estábamos todos muy apenados, me dice, pero yo siempre les preparo un cuaderno con actividades para llevar a casa para reforzar todo lo que hayamos visto en la escuela. Esta vez ya tenía el cuaderno listo para cada uno de los 10 alumnos. Estos materiales son importantes porque ninguno tiene conectividad y tampoco buena señal de teléfono”, cuenta.
Para lograr una buena dinámica, trabaja con dos cuadernos de aprendizaje en paralelo para cada alumno. “Cuando pueden me mandan uno y yo les mando el siguiente. Mientras corrijo, analizo y miro como están trabajando en el que me dejaron. Pienso cada actividad y tarea de aprendizaje pensando en ese chico, en lo que a él le gusta y le interesa y en lo que él tiene que trabajar. Me apasiona”, agrega.
Se necesita de todo un pueblo
En la ruralidad, la comunidad es fundamental. Muchas veces estos cuadernos viajan a través de vecinos que recorren diferentes zonas y permiten que los materiales lleguen a las casas de cada alumno. Para comunicarse, el cuaderno oficia de correspondencia. Allí escriben si no entendieron algo, o no les quedó claro. Los que pueden mandan mensaje de texto o audio de WhatsApp pidiendo aclaraciones en algún punto.
En tiempos de inteligencia artificial y plataformas adaptativas, estos cuadernos llevan consignas pensadas para cada alumno. “No se trata de copiar y pegar, sino de personalizar la experiencia de aprendizaje”, me dice Mercedes. Como la conectividad no es un recurso frecuente, cada envío lleva un material complementario que permite expandir el conocimiento. La escuela es todo para su comunidad.
Hoy tenemos en sus casas a más de 11,5 millones de alumnos. Garantizar la continuidad pedagógica a esta escala es un desafío sin precedentes. Necesitamos nuevas respuestas, pero no por ello debemos iniciar de cero. La educación rural tiene mucho para enseñarnos, porque si de algo sabe es de distancias. Hoy es la distancia lo que nos debe mantener más unidos que nunca.
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Sobre Victoria Zorraquín
Victoria Zorraquín es licenciada, profesora y especialista en Educación. Fundadora de la ONG Educere: “Docentes por un Mañana”. Hace más de veinte años que Victoria se dedica a hablar acerca de la necesidad de recuperar el prestigio docente. Ha recorrido escuelas de todo tipo y condición en la Argentina y en el mundo. Estuvo al frente de la Dirección de Escuelas Secundarias, Agrarias y Rurales, que depende del Ministerio de Agroindustria de la Nación. Durante 2019, ocupó el cargo de directora de Formación Continua en la Provincia de Buenos Aires.
Abr 6, 2020 | Opiniones
Ecosistemas en peligro, humanos en cuarentena
6 abril, 2020 Novedades, slider
Por Carolina Piazzi*
Buenos Aires, 6 abril (PR/20) — Por Carolina Piazzi, investigadora del CONICET– Las advertencias de activistas, científicos y funcionarios públicos sobre las conexiones entre ciertas prácticas humanas y los efectos nocivos en el ambiente se acumulan en las últimas semanas a raíz de la pandemia del Covid-19.[1] Sin embargo, comparadas con las preocupaciones sobre las consecuencias económicas que acarreará la pandemia, la dimensión ecológica es una de las menos abordadas.
La biodiversidad mundial se ve afectada por el fenómeno de extinción de especies. El tráfico ilegal de especies y productos derivados es una de las mayores amenazas para las especies protegidas. Como investigadora en CONICET, elaboro un plan de trabajo que pretende abordar las raíces históricas y culturales profundas de esta práctica ilegal, y aquí me interesa destacar particularmente algunas reflexiones, provenientes en su mayoría del ámbito científico, surgidas al calor de la actual pandemia de Covid-19 que observan la situación que nos toca atravesar desde nuestra responsabilidad como habitantes de la Tierra.
Los potenciales peligros del acercamiento entre seres humanos y especies silvestres fueron señalados, en 2012, por el periodista David Quammen en su libro Spillover. Animal infectiosn and the next human pandemic (Derrame o desborde. Infecciones animales y la próxima pandemia humana), con un título que al día hoy parece sumamente predictivo. La intromisión desmedida del humano, modificando los ecosistemas con actividades como la tala indiscriminada o el tráfico de especies silvestres, provoca una aproximación que termina resultando peligrosa para la salud humana en tanto se liberan virus para los que los animales no humanos ya cuentan con inmunización producto de años de convivencia biológica: “Ofrecemos a esos virus la oportunidad de aprovechar un nuevo host (huésped). Y ahí estamos como el nuevo anfitrión potencial”.[2]
Las organizaciones que trabajan por la restauración de la diversidad ecológica, como la Fundación Rewilding Argentina, destacan este aspecto a raíz de la expansión del Covid-19 y están poniendo de relieve la importancia de adoptar políticas públicas en este sentido.[3]
Medidas políticas ¿para “cuidar la vida”?
Las medidas de aislamiento tomadas por los gobiernos a nivel mundial, algunas más a tiempo que otras, son aplaudidas en general por la población. Mientras tanto, en Argentina, en el Chaco continúa el desmonte, como denuncian algunas ONG y las fumigaciones se encuentran dentro de las actividades exceptuadas por la cuarentena –aclaremos que la justicia también está en cuarentena y no recibe las denuncias de las poblaciones sobre estas prácticas que atentan contra la salud.[4] Parece que todo depende de qué consideremos por salud y cuidado de la vida.
Referentes de organizaciones sociales, científicos, periodistas comienzan a advertir sobre la importancia de atender a la dimensión ecológica de la pandemia, para que no sea en vano.[5] En este marco, fortalecer los marcos legales y los Derechos de la Naturaleza es uno de los caminos que puede colaborar en evitar situaciones similares a futuro. De acuerdo a los datos oficiales, Argentina tiene 564 especies en peligro, de las cuales 104 se consideran en peligro de extinción, 149 amenazadas, y 311 vulnerables.[6] Históricamente, nuestro país resulta ser el mayor exportador de especies silvestres en Latinoamérica por lo que resulta necesario un trabajo coordinado entre áreas de ambiente, seguridad y justicia para tratar las denuncias de tráfico de fauna silvestre.
Es preciso atender a los procesos históricos y culturales que son causa de la pérdida de hábitat de ciertas especies, uno de los factores más graves que afectan la diversidad biológica: deforestación, urbanización, avances en la frontera agrícola, defaunación.
Varios de estos puntos fueron señalados por dos biólogos de CONICET en una nota donde sintetizan “cinco formas en que los cambios ambientales producidos por el ser humano propician la emergencia de epidemias y pandemias como la que estamos viviendo”: tráfico de fauna a escala global; destrucción de ecosistemas naturales; extinción de especies silvestres; cambio climático global; urbanización y globalización.[7]
Somos muy conscientes de lo que las interconexiones planetarias favorecen los procesos de contagio y difusión de virus, como el que atravesamos, ¿pero lo somos en la misma medida de las interconexiones vitales y la trama que sostiene la vida? (las conexiones ocultas de las que habla el físico Fritjof Capra).
En tiempos del Antropoceno y de la “gran aceleración”,[8] este parece ser un buen momento para desacelerar, y reflexionar sobre nuestras responsabilidades individuales y sociales a la hora de crear más conciencia como ciudadanes: consumidores, productores, electores, educadores. ¿Necesitamos más historias alarmistas o de Slow Hope (“esperanza lenta”)?, como propuso recientemente Christof Mauch –director del Rachel Carson Center).
Carolina Andrea Piazzi es Investigadora Adjunta del CONICET, integrante de la línea de investigación del ISHIR: Historia Social de la Justicia y el Gobierno y forma parte del Centro de Estudios de Historia Social sobre la Justicia y el Gobierno, CEHISO-UNR.
Notas:
[1] “Coronavirus: ‘Nature is sending us a message’, says UN environment chief”, nota publicada en The Guardian, 25/03/2020, entrevista a Inger Andersen, Directora Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Secretaria Gral. Adjunta de la ONU.
https://www.theguardian.com/world/2020/mar/25/coronavirus-nature-is-sending-us-a-message-says-un-environment-chief
[2] https://www.lavaca.org/notas/las-causas-ambientales-de-la-pandemia-y-los-efectos-sociales-del-distanciamiento/
[3] Emiliano Donadio, Director científico de Fundación Rewilding Argentina: “Cuando la pandemia termine, terminar con la pandemia”.
[4] https://www.eldiariodelaregion.com.ar/articulo/somos-monte-denuncia-desmontes-en-la-fidelidad-durante-la-cuarentena/?fbclid=IwAR2tpO6_lK_7_L71qqJn3SidarsiV5O4VIE98w_mzIheTBKtXKLwWc7wmUY;
https://www.tiempoar.com.ar/nota/las-fumigaciones-no-paran-ni-su-efecto-inmunodepresor?fbclid=IwAR1jV3wTHBlWny30ybjxS4ymL2pCUA468RPNU5BbpKb-kOrsdJFecltoQI0
[5] “La dimensión ecológica de la pandemias”, por Darío Aranda, 30/03/2020: https://www.pagina12.com.ar/256218-la-dimension-ecologica-de-las-pandemias
[6] Según Decreto 666/97 de Protección y conservación de la fauna silvestre que siguió la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
[7] “Cinco formas en las que transformando el ambiente creamos una pandemia”, por Matías Mastrangelo y María Guillermina Ruiz: https://www.lavaca.org/notas/cinco-formas-en-las-que-transformando-el-ambiente-creamos-una-pandemia/
[8] Denominación que dio el químico estadounidense Will Steffen al fenómeno signado, en general, por la más profunda y rápida alteración sufrida, en la historia de la humanidad, por los ecosistemas terrestres a partir de 1950, debido a estos factores como el aumento sin precedentes del consumo de masa (en los países de la OCDE); crecimiento demográfico galopante; desarrollo económico; y urbanización de las poblaciones.
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Abr 6, 2020 | Opiniones
El primer mes de la pandemia resultó para nosotros más leve de lo que hubiésemos esperado, aún en el contexto de la cuarentena. Si no hubiera habido cuarentena, este mes hubiera sido extremadamente complicado, se hubieran multiplicado las muertes y los casos y estaríamos en una situación muy dificil de remontar. La cuarentena nos dio una pausa que ahora nos permite pensar en cómo avanzar una vez que salgamos de ella. Y la suerte que vamos a tener en el futuro inmediato estará atada a la forma en que salgamos de la cuarentena.
¿Se puede decir que está dando resultado el aislamiento social o los hechos del viernes en los banco finalmente la echaron a perder?
-No tenemos una medida clara todavía de cuánto está resultando este aislamiento, pero por lo menos hasta el viernes, cuando ocurrió la avalancha sobre los bancos, se venía viendo un acatamiento suficiente como para bajar las posibilidades de contagiarse. Esperamos que siga una tendencia parecida a la que vemos. El distanciamiento social nunca es perfecto, en ningún caso, en ninguna sociedad. Y los modelos matemáticos que evalúan los distanciamientos sociales demuestran que aún los distanciamientos sociales imperfectos son muchos más útiles que la ausencia de distanciamiento social. Una clave que es vital para poder mantener un bajo nivel de circulación del coronavirus en la población, es a partir de ahora estar muy atentos a ciertos núcleos de infección que son las estaciones de tren, los hospitales, los hipermercados donde un contagio masivo por algún paciente transmisor pudiera generar un problema importante. Hay que trabajar sobre eso para poder mantener el país lo más calmo posible una vez que salgamos de la cuarentena.
Al margen de lo que pasó con los jubilados y los bancos, ¿el Gobierno estuvo actuando bien?
-Hasta ahora ha hecho lo que tenía que hacer, que es cerrar las fronteras y establecer la cuarentena obligatoria y permitir un período de pausa donde se enfríe la situación y podamos replantearnos el futuro. El problema sin embargo es ahora: salir de la cuarentena, pero manteniendo, en primer lugar, una férrea política de fronteras para evitar que tengamos una situación similar, como esta, dentro de unos meses. La metáfora más últil es imaginar que tenés una casa al borde de la selva y un día abrís la ventana y encontrás dos elefantes en el jardín. Y escuchás un ruido tremendo que viene de lejos: es la estampida de elefantes que no están todavía en la Argentina. Si dejamos que se reproduzcan hasta hacer una estampida o dejamos que entren y generen una estampida, pues ahí no lo vamos a poder parar nunca como no pudieron Estados Unidos, ni Italia, ni España, ni Francia, que tienen recursos infinitamente más amplios que nosotros.
Entonces, ¿cómo habría que salir del aislamiento?
-Es la pregunta más importante. Con un plan. Hace dos días le preguntaron a la ministra de salud de Corea del Sur exactamente lo mismo y ella respondió con dos elementos: teníamos un plan y cuidamos nuestras fronteras. Lamentablemente, todo esto abre una discusión nueva sobre los límites del Estado y las decisiones individuales. Pero si no tenemos un plan muy concreto de detección de personas infectadas y de sus convivientes para que pasen un periodo de tiempo en su casa fuera de circulación hasta que dejen de ser posibles transmisores de infección y no tenemos una política de control de ingreso al país que evite que se vuelva a generar toda esta situación no vamos a poder mantener una rutina de vida que se asemeje en nada a la normalidad.
– ¿Es correcto plantear que se debe testear más?
-El debate de los testeos está mal planteado. El debate no es si hay o se hacen suficientes testeos, sino para qué queremos testear. Y queremos y tenemos que testear para satisfacer las necesidades del plan que vamos a hacer para controlar la post cuarentena. No por qué sí. Con ese fin, lo que debemos hacer es que a partir del 13 de abril podamos disponer de la suficiente cantidad de testeos para que en cualquier lugar, en cualquier rincón del país, de cualquier nivel social, podamos identificar rápidamente a aquellas personas que tienen coronavirus, fiebre, síntomas respiratorios y les indiquemos un reposo en la casa de 14 días que prevengan de que expandan el foco infeccioso entre sus amigos, familiares, vecinos, compañeros de trabajo. Esto es un gran incendio forestal que dejó bracitas encendidas en diferentes puntos del país y la tarea de cada municipio va a ser identificar esas brasas para que evitar que vuelva a desatarse el fuego.
-Entonces, hay que testear más.
-Hay que testear bien.
-Muchos nos preguntamos de qué modo la llegada del frío va a favorecer la propagación del coronavirus.
-El frío puede favorecer la propagación del coronavirus porque estos virus se sienten más cómodos con temperaturas bajas que temperaturas altas. Pero además el frío va a traer a la argentina todos los virus respiratorios que vemos todos los años que no son coronavirus. El problema de esto es que vamos a ver muchos pacientes requiriendo atención por gripe, influenza, metaneumovirus. Todos esos pacientes van a coexistir en el mismo momento con la llegada de pacientes con coronavirus, ampliando la exigencia del sistema hospitalario. El invierno es siempre el momento en que los hospitales, y sobre todo los hospitales del Conurbano Bonaerense, están más demandados por estas patologías que siempre ocurren. Es un tema muy importante primero ver el número de camas que vamos a tener para pacientes con unos y otros virus. Y sobre todo ver el potencial que tengan de coexistir el coronavirus con otras gérmenes cuya severidad no está del todo aclarada.
-¿Las personas que se enferman y se curan adquieren inmunidad?
-Las personas que contraen coronavirus adquieren inmunidad y difícilmente vuelvan a tener una enfermedad por coronavirus de severidad en toda su vida. Por eso, los otros coronavirus? no causan enfermedades severas frecuentemente. De hecho, como uno se infecta por otros coronavirus que circulan temprano en la vida, cuando es adulto no le pasa absolutamente nada.
-¿Cómo se imagina que será nuestra vida cuando la situación crítica ceda?
-Hay que entender que este es un proceso largo. Estamos en una maratón de 42 kilómetros y no en una carrera de cien metros. Recién vamos por el kilómetros cinco y por suerte vamos muy adelante. Pero si nos ponemos a festejar ahora nos van a pasar todos, incluido el virus, y la vamos a pasar muy mal. Esta situación recién va a ceder entre finales de este años y principios de 2021, a menos que aparezca una intervención médica que corte el problema. Imagino que esto va a cambiar completamente a la sociedad, no sólo a la Argentina, sino al mundo. Pero sería muy aventurado especular sobre los cambios en este momento. ?
?-Nos desconciertan Italia y España, que cuando insinúan que van a estabilizarse vuelven a dispararse contagios y muertes…
-?España e Italia trataron de parar la estampida de elefantes metiéndolos en un corral gigante con elefantes todavía muy nerviosos, seguimos viendo los coletazos de esa violencia. Italia tenía probablemente medio millón de infectados en el momento en que dicta la cuarentena, con 680 muertos. Por lo tanto en una población donde suelen cohabitar abuelos con nietos y padres eso generó un caldo de cultivo donde debe haber incorporado alrededor de 200 mil infectados más. Eso es lo que estamos viendo como la cola de la crisis en Italia. España pasa por el mismo fenómeno. Nada de esto se vio en Corea del Sur donde hubo control estricto del virus desde el principio y se pusieron medidas restrictivas de inmediato y por lo tanto a los 14 días la curva de enfermos comenzó a achatarse de manera notoria. En Argentina iniciamos la cuarentena con tres muertos. Es decir, con probablemente no mucho más de 2000 infectados. Eso me dice que vamos a tener un tránsito hacia el fin de la cuarentena donde el país registre menos casos. Por lo tanto se abre ante nosotros una oportunidad inédita, de la que se privaron Estados Unidos y Brasil por la política errática de sus gobiernos, y que nos puede funcionar bien mientras la mayoria de los países van a estar a los barrancazos lo que resta del año. Pero tenemos que organizarnos, respetar las reglas, cumplir y tener un plan que nos señale qué hacer a cada uno de nosotros cuando nos volvamos un riesgo para los demás.
-¿Qué es lo que nos va a salvar del coronavirus?
-?Es importante decir que 995 de cada 1000 personas que contraen coronavirus sobreviven. Quizás 998 o 999. Quiere decir que nuestro propio cuerpo, nuestro sistema inmune nos va a salvar del coronavirus en sí mismo. Pero del horror que estamos viendo en los medios, de lo que pasa en distintos países, la Argentina tiene una posibilidad concreta de exceptuarse. En principio, si aplica una política de supresión del virus muy agresiva, un control intenso en población, solidario entre los argentinos para mantener al virus en jaque, y un control severo de frontera, que no permita por alguna euforia temprana mal entendida un aluvión de infección para el que nos estamos preparados. Solo así vamos a poder sostener este largo camino hasta el 2021. Y Quizás si conseguimos eso habrá una nueva Argentina más solidaria, más ordenada, más responsable, que pueda estar orgullosa de haber transitado con éxito un camino tan difícil.
Fuente: Gonzalo Sánchez – Clarín
Primicias Rurales
Abr 2, 2020 | Opiniones
El campo un motor que no para en las malas y sigue apoyando al país
Por Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)
Buenos Aires, 2 abril (PR/20) — Un freno implacable. Un parate inesperado. Un antes y un después es el común denominador que sintetiza el escenario internacional y nacional en el que se pergeñan nuevas reglas y donde el campo seguirá siendo un actor trascendente, no sólo para traccionar la economía, sino también para seguir generando los alimentos que el país y el mundo van a necesitar.
Las nuevas contingencias dejaron temporariamente a un costado nuestras enormes dificultades para producir y la agobiante presión fiscal.
Entendemos que éste no es el momento del reclamo, aún justo. Ahora es tiempo de empujar este enorme motor para que los alimentos lleguen a todas las familias. Y así, solidariamente, volver a ponerle el hombro al país.
Cada hombre y mujer que trabaja en el campo está hoy codo a codo y a brazo partido con cada uno de los enfermeros, médicos, empleados de supermercados, policías, gendarmes, y trabajadores que empujan la gran palanca que mueve con sutileza, un país en cuarentena. A ellos, nuestro reconocimiento y nuestro agradecimiento.
Sabemos que estar por estos días en los zapatos del presidente Alberto Fernández no es fácil. Pero también entendemos que es él quien puede establecer las reglas de juego justas para contrarrestar el freno brusco de la economía que ya no podrá aferrarse al crecimiento de los mercados internacionales como el asiático o el europeo, sino que deberá bucear en sus propias virtudes y defectos para que el plan de despegue quede a medida de todos los argentinos.
No es la primera vez que enfrentamos una crisis o tocamos fondo. Los argentinos, tristemente, hemos visto varias veces burlados nuestros ahorros y esfuerzos en repetidas tristes ocasiones. En esta, esperamos que los que ganan siempre, pongan.
La solidaridad de los argentinos, que nos cala hasta los huesos, contrasta con la miseria de los especuladores que esperan, en estos días aciagos, un gran negocio.
La falta de productos y la suba de precios combinadas con el adelantamiento de las compras de los que importan y las restricciones de los que exportan derivará en una crisis alimentaria que se nutrirá de la especulación que es la misma que hoy engorda mentirosamente los precios, complicando más un escenario ya complicado.
El campo no fija precios pero conoce cómo operan los que los inflan y a que intereses responden.
El sistema financiero tiene hoy la gran oportunidad de dar el gesto que históricamente adeuda a todos los que centavo tras centavo lo fueron enriqueciendo. Esta vez, con una cadena de pagos resquebrajada, con nuevos e inesperados desocupados y con una parálisis mundial, ellos tienen una posibilidad en sus manos y eso es mucho más de lo que tienen hoy muchos argentinos.
La política también tiene una chance enorme. Repensarse, para que sus decisiones vayan al fondo de las cosas. Tantos años de decorados, de relatos y de parches, desnudan hoy la miseria en la que estamos y de la que deben hacerse cargo. Enfrentamos esta pandemia sin más herramientas que el voluntariado social que es el mismo que desde hace años hace funcionar escuelas y hospitales mientras que la gente hacía esfuerzos enormes para pagar impuestos que se volaban por las ventanas de los despachos sin discreción.
Hoy, otra vez los hombres y mujeres que hacemos el campo argentino ponemos el hombro, en baja y calando, para seguir haciendo lo que sabemos hacer: alimentos y para apoyar nuestra Nación porque creemos que somos una parte muy importante de un todo que lo es mucho más: El país.
Abr 1, 2020 | Opiniones
Hace aproximadamente tres meses que venimos hablando del famoso coronavirus que se inició China, se propagó por el país asiático, luego en Europa y ahora en América. La Organización Mundial de la Salud lo declaró “pandemia”, lo que significa que es una enfermedad epidémica que se extiende en varios países del mundo de manera simultánea…
¿Y cómo afecta al mercado de granos? Desde que se conoció el primer caso a principios de enero el Índice de Commodities, que agrupa a 19 materias primas, cayó casi un 35% frente a lo que ocurrió en epidemias anteriores donde la baja fue mucho menor (en el orden del 10%).
Hay que tener en cuenta que el petróleo, que también se encuentra dentro del Índice, se derrumbó más del 50% en el último mes, por problemas entre países productores primero y luego, por la caída en la actividad como consecuencia del coronavirus. Esta pandemia mantiene al mundo y a sus mercados en alerta. Los gobiernos han tomado medidas tanto para frenar la expansión del virus (como la cuarentena obligatoria) como para compensar las secuelas del impacto en la actividad económica y el consumo. Nuestro gobierno decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio desde el 20 de marzo hasta el 31 de marzo y es muy probable que la medida se prolongue por dos semanas más. Sin embargo, la producción y comercialización agrícola fue una de las actividades que quedó excluida por ser crucial para garantizar el abastecimiento interno y del mundo.
Mientras tanto en el campo se avanza con la cosecha de la gruesa. La de maíz siguió a un ritmo lento sobre el 16% del área y en algunas zonas ya comenzó la de soja que cubrió el 5% de la superficie. Se espera que en los próximos días la recolección de la oleaginosa tome impulso en la región central del área agrícola pausando la cosecha de maíz.
Esto complicaría aún más el panorama del cereal, cuyos precios reflejan la necesidad de los compradores por recibir mercadería. En los últimos días, ante el contexto de aislamiento obligatorio, muchos municipios comenzaron a restringir el ingreso y salida de camiones de sus territorios generando dificultades de logística en plena cosecha.
Esta situación complica las entregas pese a que los puertos continúan operando con normalidad y tomando las medidas necesarias ante la situación sanitaria. Hay relevados cerca de 80 municipios que limitan el ingreso. Además, los barcos extranjeros deben cumplir cuarentena en los puertos.
La contracara son los compromisos de los exportadores que suman unos 2,6 millones de toneladas de maíz a embarcar hasta mediados de abril y para lo que necesitan unos 4.800 camiones diarios frente a los 1.200 que ingresaron en promedio en la última semana. Los números hablan por sí solos. Las dificultades logísticas podrían intensificarse con el correr de los días y así también las consecuencias en todo el mercado y la cadena comercial.
La soja podría favorecerse porque muchos priorizan su cosecha en detrimento del maíz. Y a nivel internacional se observó un intento de recuperación de la mano de potenciales problemas de oferta por las restricciones en Sudamérica pero que no duró mucho ya que aún prevalece la incertidumbre por el coronavirus.
Es momento de ser precavidos y previsores en las decisiones, intentando aprovechar las oportunidades que no da el mercado pero teniendo en cuenta que hay muchos factores jugando en la determinación de los precios y que en ciertos casos no tienen nada que ver con los fundamentos propios de los granos.
Fuente: Agrositio Centro de Gestión Agropecuaria
Primicias Rurales