Mar 31, 2020 | Opiniones
Por Lic. Miguel Gorelik, Director de Valor Carne
En los últimos días, la industria frigorífica alertó sobre las complicaciones para seguir operando, si las curtiembres no retiran los cueros de las plantas de faena. Repasemos los hechos.
En el decreto de cuarentena obligatoria del 20 de marzo, se incluyó a la cadena de la carne dentro de las exceptuadas a causa de su carácter esencial para mantener la necesaria provisión de alimentos.
Poco después, hubo que agregar al sector curtidor ya que, si los frigoríficos no pueden despachar diariamente sus cueros frescos, podrían enfrentar un cuello de botella en su actividad esencial.
A pesar de la excepción, muchas plantas encuentran que las curtiembres no retiran los cueros y que, en casos, lo hacen a valor cero.
Los argumentos de las curtiembres para tal actitud no son desdeñables. La norma legal sólo les permite recibir y acondicionar los cueros, pero no curtirlos. Tal almacenamiento siempre tiene alguna limitación. Además, en varios casos, los operarios se han negado a trabajar por temor al contagio.
Al natural conflicto comercial que siempre pesa, se le han agregado muchas décadas de regulación favorable a los curtidores, lo que explica algunas declaraciones de sectores de la industria cárnica, aunque no resultan justificables en esta emergencia.
Lo que los frigoríficos deberían plantear para facilitar el manejo de dicho subproducto, dado que no se puede obligar a trabajar a una empresa que no cuenta con el apoyo de su personal, son las siguientes alternativas:
- Que se corrija rápidamente la normativa que no permite disponer de los cueros en lugares destinados a la acumulación de basura (como en el caso del CEAMSE en el Gran Buenos Aires), o
- Que se facilite la provisión de créditos y de sal para aquellas plantas que decidan salar sus propios cueros. Pero en este caso, debe existir un compromiso formal de parte del Estado de que tal mercadería será autorizada a ser exportada sin ninguna traba ni derechos de exportación indebidos. De esta manera se evitará que, una vez salidos de la emergencia, la oferta de cueros favorezca una actitud predatoria de parte de los compradores.
En esta emergencia sanitaria (social y económica) no se le puede pedir al Presidente que se ocupe personalmente de un tema como éste, pero son los estamentos siguientes los que tienen que velar por las soluciones puntuales.
Tampoco se puede solicitar que se dicte de urgencia una norma que arregle una disputa que está por cumplir medio siglo. Pero sí advertirse que, una vez que el país empiece a normalizarse, la política deberá componer este viejo problema que ha estado afectando a toda la cadena de la carne
Primcias Rurales
Mar 21, 2020 | Opiniones
Rosario, 21 marzo (PR/20) — Por Javier Treboux y Emilce Terré, economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario. La soja y el maíz caen en los mercados mundiales por los temores al COVID-19.
Las caídas en los mercados financieros y de petróleo arrastraron a los commodities agrícolas en las últimas semanas. Las lluvias complicaron el avance de la cosecha de maíz, y crece la incertidumbre por los efectos de la cuarentena preventiva.
Los precios de los commodities agrícolas se derrumbaron en la última semana, a la par con las cotizaciones de los activos en los principales mercados financieros a nivel mundial, en jornadas con pérdidas de valor con pocos precedentes en la historia reciente, y de volatilidad extrema.
Los temores a los daños que la propagación del brote de coronavirus puede causar, y está causando, sobre la economía mundial, en conjunción con una guerra de precios en el mercado de petróleo que ha provocado una caída semanal del precio del crudo del 20%, llevaron a los precios de los granos gruesos a tocar mínimos en mucho tiempo.
La soja en el mercado CBOT, que cerró el día jueves en US$ 309,85/t para su contrato mayo, llegó a tocar mínimos desde finales de mayo del año pasado durante la rueda del día lunes, día en el que el contrato con mayor volumen operado ajustó con la mayor caída diaria desde agosto de 2018.
Por el lado del maíz, los futuros en Estados Unidos tocaron mínimos en tres años y medio en la jornada del miércoles. Los precios del cereal encuentran una correlación mucho más marcada con respecto a los precios del petróleo, dado que la fabricación de etanol ocupa aproximadamente el 40% de la producción de maíz de los EE.UU.
La fuerte caída en los precios del crudo, con el WTI tocando mínimos en 18 años y recortando precios a la mitad en el último mes, genera incertidumbre en torno a la demanda de etanol y provocó el derrumbe en las cotizaciones del cereal.
Así, la demanda de maíz por parte de la industria de etanol de los EE.UU. podría caer entre 3 y 4,5 Mt durante los próximos dos meses si el consumo de combustibles (y del etanol presente en las mezclas) continúa disminuyendo como se espera, de acuerdo a un informe de la Universidad de Illinois.
Varias plantas de etanol de EE.UU. han reducido la producción durante la semana pasada, y algunas se han mantenido inactivas por completo debido a la caída de la demanda y la acumulación de stocks, según informaron referentes del sector.
El sell-off en el mercado de maíz ha sido abrupto en Chicago en la última semana, con los analistas estimando que desde el martes previo, en el que según los datos de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) los fondos especulativos tenían una posición corta neta de 60.370, habrían llevado la misma hasta cerca de los 200.000 contratos vendidos netos en CBOT para el día jueves.
Ingreso de maíz y actividad portuaria con complicaciones
Avanza la cosecha del maíz temprano sobre gran parte del territorio nacional, a medida que el clima y la humedad de los granos lo permite. A la fecha, el avance de cosecha alcanza el 11% del área maicera nacional, de acuerdo a la información del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, y la trilla confirma buenos rendimientos en áreas clave.
El grano comenzó a ingresar con intensidad a los puertos y plantas del Gran Rosario sobre los primeros días de marzo; en lo que se lleva del mes corriente, ingresaron un aproximado de 100.000 camiones a puertos, un incremento de 35% en relación al mismo periodo del año previo. Sin embargo, las persistentes lluvias de la última semana han ralentizado las labores y cargado de humedad los granos, y han afectado el ingreso de mercadería a plantas.
Junto con esto, las acciones precautorias que están tomando las empresas y el gobierno en sus distintos niveles en torno a la problemática del coronavirus, han puesto un serio interrogante sobre el avance de la campaña comercial, y condicionan la logística de transporte y la actividad portuaria.
El día jueves 19, en medio de la emergencia, la comuna de Timbúes resolvió suspender las actividades en sus terminales portuarias y prohibir el ingreso de camiones. La localidad es un importante polo concentrador de industrias y puertos, considerando que en el año 2019 desde ahí salió el 13% de las exportaciones de granos del país, el 29% de subproductos y el 32% de aceites.
Esta medida y las que puedan tomarse en los próximos días en relación a la prevención del esparcimiento del virus, pueden atentar seriamente contra el desarrollo de la campaña comercial externa en nuestro país. Aun así, el Decreto publicado por el Poder Ejecutivo nacional en el Boletín Oficial excluye del “aislamiento social, preventivo y obligatorio” establecido hasta el 31 de marzo a las industrias de alimentación, las actividades vinculadas con la producción, distribución y comercialización agropecuaria y de pesca, y las actividades impostergables vinculadas con el comercio exterior.
Según información de la agencia marítima NABSA, ya están programados buques a la carga en el Gran Rosario para los próximos 20 días por 1,3 millones de toneladas de maíz, con cerca de un millón de toneladas en productos del complejo soja.
Primicias Rurales
Fuente: Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario
Mar 18, 2020 | Opiniones
Por : Alejandro Meneses y Teo Zorraquín
Winston Churchill dijo: “Soy un optimista. No tiene mucho sentido ser otra cosa”. Esta frase encabeza nuestro informe porque entendemos que la suma de noticias complicadas puede generar ansiedad y pesimismo. Pero en el largo plazo nuestra mirada sobre nuestro sector agroalimentario y sobre la capacidad de afrontar desafíos se mantiene intacta.
> El síndrome del “vamos viendo”: a lo largo de los años, los escenarios turbulentos e imprevisibles de la Argentina han generado una interesante cultura de la supervivencia que llamaremos el “vamos viendo”. Una forma de mirar con énfasis el corto plazo y dejar el largo plazo para cuando haya tiempo. Eso nos ha generado una cintura ágil para adaptarnos a los habituales cisnes negros y de todos los colores que nuestro país (y a veces el mundo) nos presentan. ¿Cómo va tu plan productivo del año? Vamos viendo, esperemos a ver qué pasa con el arreglo de la deuda y con los nuevos impuestos. ¿Y tu estrategia financiera y de inversiones? Vamos viendo, veamos si aparecen tasas subsidiadas y posterguemos todo lo posible las decisiones. ¿Y tus vacaciones? Vamos viendo, imposible saber con el coronavirus. Y así hasta el infinito y más allá. Estrategia sabia para mantener las empresas de pie. Pero con el lado oscuro de perder de vista que los países y las empresas más competitivas son aquellas que piensan más largo. Por suerte podemos decir que en el sector que nosotros más conocemos, el agro, hay muchos empresarios que hacen un buen equilibrio entre su dedicación a la coyuntura y a marcar el camino hacia el futuro. Y eso los hace más competitivos. Ojalá encontremos un escenario de país donde disminuya el “vamos viendo” y gane espacio el “vamos planificando, vamos soñando”.
> El Coronavirus tapa todo: durante fin de febrero y parte de marzo han sucedido numerosas acciones que duraron poco tiempo en los medios por el efecto de la pandemia. Nuestro informe no nos permite tratar todas ellas, pero deseamos mencionarlas. Ejemplos: tractorazo en Córdoba, productores autoconvocados, idas y vueltas de la Mesa de Enlace, paro del campo, cierre del registro de operaciones, aumento de retenciones para la soja y disminución para otros productos, una sequía importante que merma la producción en zona núcleo, excesos hídricos en el norte del país, China abrió el mercado de carne ovina patagónica pero a su vez limitó o cambió precios de envíos de carne vacuna, apareció la renovación del Bolsatech para controlar el origen de la semilla, las novedades de ExpoAgro. O sea que en 30 días ocurrieron más eventos que los que se les presentan a productores de otros países en una década.
> Expoagro, otro mundo existe: nuestro amigo Ricardo Bindi definió a la Expo como un “microcosmos”. Un lugar lejano que representa a otra Argentina. Y nosotros tuvimos esa misma sensación. A pesar del paro agropecuario, de las nuevas retenciones, de las declaraciones beligerantes de una parte del sector gobernante, de la sequía de varias regiones, de la lluvia que cayó y embarró la feria el día miércoles, sumado a la caída de los mercados y los precios agrícolas y de la suspensión del último día, los productores estuvieron ahí. O muchos de ellos. Y los expositores estuvieron, mostrando sus avances, sus novedades, su entusiasmo. Se habló de negocios, de política, de tecnología, de futuro. Con gente sintiéndose parte de la sociedad y no como actores privilegiados o superiores. Y es importante recalcar que esto también somos como país. La oportunidad está a pesar de las amenazas.
> El paro agropecuario: del lunes 9 al jueves 12, la Mesa de Enlace convocó a un cese de comercialización. Con algunos ruidos y disidencias internas y con mucha presión del sector de autoconvocados, pero manteniéndose unidos. En general tuvo un alto acatamiento y sin conflictos en las rutas. La decisión fue impulsada por la nueva modificación al esquema de retenciones, con una suba de 3 puntos en todos los productos de la soja y con una disminución en otros granos. Algunos sectores de la sociedad leyeron este paro como injustificado “por tres puntitos más a la soja”. Pero hay que aclarar que de alguna forma esto fue la gota que rebalsó el vaso. El aumento de derechos de exportación a la soja a partir del 10 de diciembre fue del 34% (del 24,7% al 33%) y en maíz y trigo del 79% (del 6,7% al 12%). Y todo esto en un marco de precios internacionales en baja y con varias regiones sufriendo un verano seco. Esto desde lo económico. Pero también la respuesta del sector tuvo algo de “esta película ya la vimos”, no es sólo recaudación lo que se busca, sino que se quiere dejar al campo nuevamente como un “enemigo” que permita unir al frente político interno. Y el discurso de segmentar y compensar a los productores de menos de 1000 toneladas de producción no es avalado en general, además de haber una fuerte desconfianza sobre la posibilidad de su real cumplimiento. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires realizó un informe muy completo (http://www.bolsadecereales.com/) y entre otros puntos señala que la eventual recaudación aumentaría en unos 300 millones de dólares. Para un país que tiene vencimientos de deuda en el año 2020 por más de 60.000 millones de dólares, no parece un monto relevante. Es de esperar que el diálogo no se corte entre las partes, que el gobierno reflexione y pueda revisar la medida y que se mantengan los canales racionales y ambas partes prioricen el bien común.
> La macro de Fernández: entre la demora en el acuerdo por la deuda, la falta de un plan económico explícito, la aparición de la crisis generada por el coronavirus, y la pelea entre Rusia y Arabia Saudita que desplomó el precio del petróleo…la macroeconomía hace lo que puede. Esta incertidumbre se refleja en un riesgo país superior a los 3000 puntos (nuestro vecino Brasil está en el orden de los 250 puntos) y en la diferencia entre el dólar oficial y los distintos paralelos legales o informales con una brecha que se ubica entre el 35% y el 40%. Con un tipo de cambio en cepo, será la brecha un indicador indirecto de la “fiebre” que muestre la economía. El ministro Guzmán ya adelantó que hasta 2023 no habrá superávit fiscal primario (el gobierno anterior lo dejó en algo menos del 0,5% negativo). Esto implica que para cubrir las necesidades se presentan estas alternativas: aumentar la deuda, aumentar la emisión de dinero, aumentar la presión fiscal o bajar el gasto del Estado en todos sus niveles. ¿Usted cuál piensa que es más probable?. La inflación de febrero se ubicó en el 2% mensual, lo que generó algo de alivio por segundo mes consecutivo, aunque en un escenario de algunos precios reprimidos por los controles y el congelamiento de algunas tarifas públicas. Queda por ver el impacto que tendrán las recientes medidas tomadas para contener el contagio del coronavirus aunque la lógica indica que veremos una fuerte caída en el nivel de actividad.
> Financiamiento: se han empezado a sumar los bancos privados a la baja de tasas para los créditos a las Pymes. Descuento de cheques en el orden del 25% al 28% anual y Capital de Trabajo del 30 al 35% aunque por montos limitados. Y hay algunas líneas en desarrollo para financiar maquinaria u otros activos en dólares, aunque aún no disponibles. Más activas las ofertas de las tarjetas agropecuarias coincidiendo con la Expoagro, y en convenio con varias empresas de agroquímicos y semillas.
> Impuestos: según datos preliminares de FADA difundidos por David Miazzo, la presión fiscal total sobre la soja es del 69,7%. o sea que de cada 100$ de ingreso hay casi 70$ que se queda el Estado. Para recordar: está vigente la moratoria fiscal para empresas que posean el certificado MIPyME.
> Qué pasó con el precio de los granos?: (Cotizaciones MATBA/Rofex, posiciones cercanas y a cosecha en U$S/Tn)
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Nadie preveía y tampoco se puede pronosticar dónde termina el impacto de la pandemia en cualquier mercado. Asistimos a todos los efectos que alguna vez estudiamos o leímos, Cisne negro, Efecto aleteo de Mariposa, Hiperconectividad del mundo, Globalización. Qué certezas podemos tener: que los mercados se moverán sin «lógicas» definidas, con variaciones muy importantes en cortos períodos de tiempo. Que debemos hacer: no contradecir tendencias, y lograr coberturas en porcentajes muy altos de la producción estimada, a valores que nos den renta, y de ser posible utilizar más los mercados de futuros que los mercados físicos.
> Negocio ganadero: el principal destino de las exportaciones de carne Argentina es China, representando más del 60%. Lejos, con valores inferiores al 10% cada uno, le siguen países como Chile, Israel y Alemania. Esta China-dependencia ha dinamizado el negocio exportador pero cuando ocurren eventos negativos toda la cadena tiembla. Es razonable pensar que este mercado seguirá activo cuando pase la crisis, pero nadie sabe el tiempo que llevará. Esto le pone un techo al aumento de precios, ya que el mercado interno (que representa hoy cerca del 70%) no podrá absorber sin quitas los excedentes. Los precios al productor siguen similares al mes pasado, con el gordo en el orden de los 90 a 100 $/kilo, la vaca gorda entre los 70 y los 75 $/kg y el ternero entre los 100 y los 110 $/kg según peso y calidad. El vientre preñado sigue teniendo un mercado de demanda restringido, reflejándose en un precio que no sube y se mantiene en el orden de los $35.000 a $45.000 hace muchos meses. Por suerte no hubo modificaciones en las retenciones a la carne, evitando otra distorsión en el mercado. La falta de producción de forraje en las zonas secas ha hecho aumentar la suplementación y en los planteos de cría de esas regiones se adelantan los tactos y los destetes. Aún hay pocos datos de resultados de preñez, pero los primeros valores que vimos son razonables.
> Negocio lechero: en el primer bimestre del año el precio de la leche se ubicó en promedio en los 17,8 $/litro (Fuente: Dairylando). Esto implica cierto deterioro respecto a la inflación de costos del tambo. Durante 2019 la producción total de leche se redujo en nuestro país y aunque en enero se observó un leve repunte respecto a enero de 2019, es de esperar que no se registren grandes modificaciones en la oferta de este año. Al seguir estancado el consumo interno en valores de 180 litros/habitante/año y no repuntar la exportación, parece lógico que no se vuelque más leche en el mercado. Los planteos más pastoriles y de menores costos se defienden bien en estas coyunturas, pero la falta de lluvias los complicó en su productividad y sus costos. Los planteos de alta suplementación y encierre han mantenido producciones altas en general, con costos de alimentación que les permitieron ser rentables en esta etapa. Al mantenerse el maíz en precios estables o bajistas, seguramente sea una de las pocas buenas noticias esperables para este negocio en el próximo tiempo.
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Primicias Rurales
Fuente: Z+M para Empresas y Negocios del Agro
Mar 6, 2020 | Opiniones
Una vez más los productores agropecuarios de todo el país, nos vemos empujados a tomar medidas en defensa de la condición más dignificante del alma y del Hombre como tal, nuestro trabajo.
Pasan los tiempos, cambian los actores, las situaciones, la dialéctica (si era soberanía, seguridad alimentaria o solidaridad); pero la respuesta de los gobernantes sigue siendo la misma, frente a su incapacidad de solucionar los temas estructurales, y se repite en nuestra historia como si obedeciese a leyes naturales. Retenciones, derechos de exportación, en definitiva, más impuestos.
Si es por urgencia, por conveniencia, por ideología o por falta de idoneidad; en Argentina lo urgente se vuelve constante, los problemas de fondo nunca se solucionan, solo se emparchan y se ensayan paliativos que en el mejor de los casos tienen una cuestionable eficacia.
Es muy difícil de entender la impunidad de los gobiernos frente a sus malas decisiones; para un productor, un empresario pyme, un trabajador, que ponen en juego constantemente no solo su capital, sino también su tiempo, su esfuerzo; con la esperanza de mejorar y mejorar a su entorno, que si se equivoca responde con ese capital (que no es solo dinero, sino también tiempo y esfuerzo).
En el 2008 el interior productivo de la Argentina dijo «Basta», frente a los derechos de exportación móviles (Retenciones) que planteaban en ese momento una alícuota del 41%. Para igualar lo que el productor agrícola va a recibir en mano por su tonelada de soja hoy 12 años después, fruto de la combinación de un derecho de exportación de 33% y un tipo de cambio desacoplado del real, las retenciones del 2008 hubieran necesitado llegar al 66,7%. Esto marca a las claras la frágil situación a la que se expone al sector más productivo, más competitivo, más federal y que genera empleo genuino en Argentina.
«Señores las habilidades se potencian, no se lastran».
Recetas como la segmentación anunciada, de difícil aplicación en tiempo y forma para lograr eficientemente su objetivo (porque entre otras cosas no toma en cuenta algo primordial como la distancia a los puertos); que generan un dudoso sistema de transparencia, por su debilidad a la discrecionalidad y los «Peajes» (Todavía tenemos fresco el recuerdo de la ONCCA y Etchegaray).
Esto solo generará una menor producción que veremos reflejada en la próxima campaña con una disminución de la intensión de siembra y una clara reducción en el paquete tecnológico a invertir, fruto del menor resultado económico disminuyendo los recursos disponibles para afrontar la misma.
Dicen que la experiencia es solo experiencia cuando se aprende de ella. En el pasado reciente retenciones, derechos de exportación, distorsiones en los mercados llevaron a la menor intención de siembra de trigo en 100 años, caída brusca en las exportaciones del complejo agroindustrial, generalización del monocultivo.
Cuando se eliminaron los derechos de exportación, los productores respondimos con una cosecha record, al año siguiente recibimos una sequía histórica y volvimos a sembrar y respondimos con otra cosecha record demostrando no solo resiliencia, sino también nuestra capacidad e idoneidad en aquello que sabemos hacer, que es producir.
Señores, si las medidas tomadas son empujadas por un espíritu recaudatorio tengan en cuenta que es «un juego de suma cero» en el corto plazo.
Si son empujadas por un espíritu ideológico entonces…Nos Veremos en las Rutas.
Primicias Rurales
Fuente: CRA
Mar 5, 2020 | Opiniones
Buenos Aires, 5 de marzo (PR/20) – El presidente de la República Argentina, Alberto Fernández, rechazó el paro del campo argentino anunciado por Confederaciones Rurales Argentinas y se quejó de que los productores “quieren ganar siempre”, según informó Noticias Argentinas.
“Ya negociamos, pero ellos quieren ganar siempre”, aseguró el funcionario al avisar que no reabrirá las negociaciones con las entidades por los cambios en las retenciones, a pesar de la convocatoria a un paro de cuatro días.
El jefe de Estado se enteró de la medida de fuerza del campo mientras viajaba hacia Olivos, y la analizó con sus funcionarios de confianza.
“Ya fue discutido. Oímos sus preocupaciones y cumplimos con la ley. Los que no quieren cumplirla son ellos”, sostuvo Fernández ante sus colaboradores y según el cable de Noticias Argentinas.
Primicias Rurales
Fuente: Infocampo.com.ar
Mar 2, 2020 | Opiniones
Rosario, 2 marzo (PR/20) — Mediante un razonamiento económico simple podríamos decir que, ante el excedente de oferta que ha liberado la exportación producto de la caída de las compras chinas y la crisis de poder adquisitivo que aún enfrenta el consumo interno, el mercado ya debería haber comenzado a ajustar vía precios.
Es decir, la absorción de este excedente de oferta por parte del mercado doméstico debería estar concretándose a un menor nivel de precio.
Sin embargo, la reacción del consumo no ha sido la esperada. Los precios de la carne vacuna al mostrador han estado subiendo en los últimos meses por encima de la inflación. De acuerdo a los relevamientos de precios minoristas realizado mensualmente por el IPCVA (Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina), el precio promedio de los distintos cortes de carne vacuna ha estado registrando alzas de entre 2 y 5 puntos por encima de la inflación desde el mes de noviembre del año pasado. En el último relevamiento de enero de 2020 el precio de la carne registró una nueva corrección del 7,4% mensual contra una tasa de inflación que se ubicó apenas en el 2,3%. Para el mes de febrero que acaba de cerrar, si bien todavía no se conocen las mediciones finales, sabemos que el precio de la carne al mostrador siguió corrigiendo a tasas que probablemente terminen repitiendo la performance de enero contra una inflación que, de acuerdo a las expectativas del mercado, se mantendría relativamente estable o con leves aumentos respecto de enero.
Entonces, ¿a qué responde concretamente esta suba siendo que el consumo aún no ha logrado recomponer plenamente su poder adquisitivo, más allá del ingreso adicional que representan usualmente los aguinaldos de fin de año o incluso los programas de ayuda específicos orientados a los sectores de ingresos más bajos?
Para hallar la respuesta a este comportamiento debemos analizar no tanto el excedente total que estaría absorbiendo –de manera aparente- el mercado interno sino la composición de esa oferta.
Actualmente, existe un faltante de esa hacienda liviana que mayoritariamente prefiere el consumo y es el que precisamente se estaría trasladando a precios.
Si bien la faena en Argentina es sumamente estable, la dinámica de las distintas categorías tiene sí su propia estacionalidad.
Notamos que la oferta de terneros suele ser escasa desde diciembre-enero hasta casi el final de la zafra, en abril-mayo, con índices que fluctúan entre los 90 a 95 puntos. Luego, alcanza su pico en los mes meses julio-agosto, con 114 a 115 puntos, siempre en relación a un promedio anual de 100. Sin embargo, este patrón estacional se ha estado alterando desde el año pasado. Si bien resulta dificultoso el análisis de una serie continua hasta la fecha dados los cambios introducidos en la clasificación de la faena, tomando la categoría machos de 2 dientes, vigente a partir de abril del 2019, vemos que el pico de faena en 2019 se produce con cierto corrimiento respecto de su estacionalidad histórica.
Si bien durante los meses de julio-agosto se observa un leve incremento en la faena de esta categoría, posteriormente, durante el último trimestre del año vuelve a registrar un segundo pico y esta vez más pronunciado que escapa claramente a su comportamiento estacional. Este corrimiento de la oferta de terneros responde claramente a una prolongación del período de recría.
Es decir, no se trata de un faltante estructural ya que se está produciendo lo mismo, pero más lentamente.
El porqué de este cambio, se explica directamente por la baja rentabilidad que ofrece hoy un sistema de engorde intensivo, a base de maíz. Esto genera que los feedlots pierdan capacidad de reposición, y desde el lado del criador exista un mayor incentivo a retener los terneros, extendiendo las recrías a campo.
Aun así, la faena del mes de enero para este renglón resultó en 380.133 animales, 10% menos que en diciembre. Si tomamos la serie anterior para la categoría terneros, vemos que en enero de 2019 la caída respecto de diciembre fue de apenas el 5% mensual. Con lo cual, queda en evidencia la falta de hacienda liviana que comentábamos inicialmente, producto de la escasa oferta de animales que saliendo de los feedlots.
Este faltante sin dudas repercute en el precio de la hacienda en pie.
Si tomamos como referencia la categoría de novillitos livianos del Mercado de Liniers (300 a 390kg), vemos que en los últimos 3 meses su valor registró una suba –a valores corrientes- del 18% contra un índice general (IGML)que avanzó un 6% en el mismo período.
Volviendo a los valores de la carne al mostrador, es cierto que el precio de la carne al público ha tenido una importante recomposición. Tomando los datos del IPCVA, para los últimos 12 meses medidos desde enero, el precio de la carne vacuna subió un 60,9% mientras que el aumento general de precios medido por el INDEC a través del IPC (Indice de Precios al Consumidor) registró una tasa del 52,9% interanual.
Es decir, que el precio de la carne al mostrador logró una recomposición de 8 puntos respecto de la inflación. Sin embargo, el precio de la hacienda liviana en Liniers durante el mismo período avanzó un 65,3% que, contra inflación, supone una
recomposición de más de 12 puntos, y si lo medidos contra el IGML (Indice General Mercado de Linier) –que lleva implícito el efecto de otras categorías traccionadas hasta hace pocos meses fuertemente por la exportación- la brecha se amplía a 17 puntos sobre la inflación.
Es decir, el escaso poder adquisitivo de los salarios, hace que los precios al mostrador no logren acompañar plenamente la suba que sí ha estado registrando la hacienda en pie, llevando a algunos eslabones intermediarios de la cadena a asumir parte de este costo.
Con los márgenes que ha estado cerrando la industria exportadora hasta el derrumbe de China, parte de esta absorción podía ser asimilada sin mayores inconvenientes. Sin embargo, con una industria ya más dependiente del mercado doméstico, esta presión en algún punto deberá trasladarse o bien al mostrador, si es que el consumo así lo permite, o bien corrigiendo hacia atrás, sobre la hacienda en pie.
Transcurridos ya casi tres meses de la nueva gestión, las principales variables de la economía real deberían comenzar a moverse. Hasta el momento,en medio de una ley de emergencia económica, con congelamiento de tarifas y acuerdos de precios, el mercado no ha tenido grandes sobresaltos. Sin embargo, marzo será un mes para estar muy atentos ante las definiciones de los principales costos tanto laborales e impositivos como de insumos y servicios en general.
Marzo, a su vez, es un momento clave para el ciclo ganadero donde comienza a volcarse gran parte de la zafra de terneros. Los valores que se definan en estos meses serán cruciales para determinar el margen de los eslabones primarios de la cadena y a partir de allí disparar una serie de correcciones en términos de expansión o retención, que tendrán su impacto ya sobre el mediano y largo plazo.
Fuente: Análisis Semanal. Lote de Noticias del Mercado Ganadero Rosgan