Mercado físico de granos: los productores tienen derecho a saber qué ocurre con su mercadería

Mercado físico de granos: los productores tienen derecho a saber qué ocurre con su mercadería

Las empresas que se dedican al corretaje de granos están reguladas por estrictas disposiciones diseñadas por la Comisión Nacional de Valores (CNV), la Unidad de Información Financiera (UIF) y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. En lo que respecta a la operatoria con futuros y opciones, cuentan además con la regulación interna instrumentada por el Matba Rofex.

Tales regulaciones, tanto de orden público como privado, garantizan que el corredor de granos no pueda disponer nunca de lo que no le pertenece sin la anuencia expresa del dueño de ese bien. Nunca.

Lo mismo ocurre en el mercado bursátil con títulos y acciones depositadas en Caja de Valores (CVSA): están allí a nombre del titular de los mismos. Nadie puede disponer de esos activos sin la autorización de su propietario y, cada vez que se realiza un movimiento de los mismos, CVSA envía automáticamente un correo con la notificación de lo realizado.

Así funciona un sistema transparente: no hay muchos secretos. No soy nada afecto al exceso regulatorio, pero, gracias al mismo, los productores agrícolas o inversores cuentan con una garantía cierta al momento de comercializar su producción o realizar una inversión bursátil por medio de un corredor.

El mercado de operaciones físicas de granos no cuenta con regulaciones tan estrictas como las que rigen en el correjate de futuros de granos, de manera tal que, más allá de la confianza existente entre las partes, no existe garantía de lo que sucede con la mercadería física una vez recepcionada por un operador.

Los productores agrícolas no pueden ni deben estar a merced de agentes comerciales que se fondean con su mercadería. Para evitar situaciones desagradables, tales como las que han venido ocurriendo en los últimos años, entiendo que sería necesario regular la recepción de mercadería física, de manera tal de asegurar, en un marco de transparencia, la no realización de negocios sin autorización del propietario de los granos.

Considero tan repudiable vender bonos o acciones de un comitente sin su autorización como reventar soja guardada en un silo para realizar inversiones por cuenta del comprador de la mercadería sin el consentimiento del propietario de la misma.

El sistema comercial granario –posiblemente uno de los más sólidos presentes en el mercado argentino– está sustentado en la confianza y eso hace, precisamente, que algunos se aprovechen de esa circunstancia para montar esquemas que pueden terminar perjudicando a una gran cantidad de empresarios agrícolas.

Ricardo Baccarin ..Corredor de granos.

Vicepresidente de Panagrícola S.A.

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Fuente. valorsoja.com

Huerta en primavera: ¿Como lograr una buena cosecha?

Huerta en primavera: ¿Como lograr una buena cosecha?

Por Francisco Pescio* .
Buenos Aires, 12 octubre (Especial para NA) — Temperaturas más moderadas, ausencia de heladas y mayor disponibilidad de luz solar son las condiciones de la estación soñada por los huerteros. ¿Cómo cuidar los cultivos en primavera con el objetivo de asegurar una buena cosecha? .
Como regla inicial, la siembra de las especies de primavera- verano recién se puede empezar una vez concluido el riesgo de heladas, es decir a fines de agosto para el norte del país, septiembre-octubre para el centro y noviembre para la Patagonia.
Para algunas especies lo recomendable es pasar completamente el período de frío. Octubre resulta ideal, en este sentido, para las hortalizas que requieren trasplante –especialmente el tomate, el morrón y la berenjena– y especies de siembra directa, como zapallos y maíces.
Es también un buen momento para cultivar papas y batatas, las cuales aparecerán al concluir el verano.
Muchas de las plantas de la huerta se podrán cosechar para consumir, aunque se recomienda, además, conservar algunas plantas hasta que completen su ciclo y conseguir, de ese modo, la autoproducción de semillas.
Como el tomate es un cultivo que necesita mucha fertilidad, es importante contemplar el agregado de una buena cantidad de abono al suelo.
Con respecto a los frutales, en la primavera, estas plantas se despiertan, lo que significa que tienen una gran actividad. Debido a esto, no es recomendable podarlas, aunque es una excelente época para hacer injertos. Un buen consejo es colocar en cada planta, al momento de floración, varias trampas de olor para moscas de la fruta, lo que permitirá disminuir los problemas que ocasiona este insecto perjudicial.
Para iniciar un cultivo se puede realizar la siembra directa o la siembra de almácigo con trasplante. La primera consiste en colocar las plantas en el lugar donde permanecerán hasta la cosecha. Esta técnica se utiliza para sembrar semillas grandes y fáciles de manipular –como zapallo, zapallitos, melón, entre otros– o especies que no se adaptan al trasplante, como zanahoria, perejil o espinaca.
En cambio, cuando sembramos semillas pequeñas como berenjenas, pimientos y coliflor, primero, realizamos la siembra de los plantines en un almácigo y, luego, una vez crecidos, se trasplantan a su lugar definitivo.
Sin importar la técnica de cultivo que se emplee, siempre es conveniente regar tras sembrar.
Cada vez que siembre, debe tener en cuenta dos factores: la profundidad y densidad. El primer factor se calcula a partir de las dimensiones de la semilla: debe ser de dos a tres veces su tamaño.
En cuanto a la densidad es la cantidad de semillas que se ubican en una superficie productiva según su extensión. Sobre todo, si se produce en contenedores, cuando se colocan muchas semillas en un espacio reducido, las plantas no podrán desarrollarse y será necesario hacer un raleo del excedente.
Aunque varían entre las especies, hay ciertos indicios que nos señalan el momento oportuno para el trasplante. Las verduras de hoja –repollo, lechuga, acelga, coliflor, por ejemplo– se trasplantan cuando tienen tres o cuatro hojas verdaderas, es decir, bien desarrolladas. En cambio, otras especies como tomates, berenjenas y cebollas, cuando su tallo alcanza el grosor de un lápiz.

(*) Especialista del INTA AMBA, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

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El impacto de la docilidad en el resultado económico

El impacto de la docilidad en el resultado económico

Además del bienestar animal y la seguridad del personal, este carácter heredable tiene relación con la velocidad de crecimiento, el consumo de materia seca y la eficiencia neta de conversión. La clave para el productor comercial es que no se pierda en nerviosismo la energía disponible para transformar alimento en carne. Cómo se mide.

Daniel Maizon, del INTA.

Daniel Maizon, del INTA.

Desde 2011, el Grupo CREA Cabañas realiza un Bull Test o prueba de toros con el objetivo de evaluar la variabilidad entre reproductores de diferentes razas, identificar ejemplares superiores y generar información útil para la mejora de la descendencia. Uno de los caracteres valorados es la docilidad, que suscita el interés de toda la cadena por su relación con la producción de carne de calidad. Los especialistas Daniel Maizon, del INTA Anguil, y Ana Clara González, becaria doctoral del CONICET, explican cómo realizan las mediciones y cuáles son las conclusiones de la edición 2019 donde participaron 62 toritos: 44 Angus, 6 Brangus, 6 San Ignacio, 3 Hereford y 3 Criollo Argentino.

“Todos los ejemplares calificaron en las categorías más dóciles -con un puntaje inferior a 3,5- en una escala que va del 1 al 5, de mansos a agresivos. Además, cada raza presentó animales más y menos dóciles, incluso entre las que participaron con muy pocos toritos. Esto significa que en todas hay variabilidad genética como para seguir mejorando”, afirmó Maizon, indicando que se trata de un rasgo heredable y que, si bien el tamaño de la muestra es pequeño, los resultados están alineados con la bibliografía internacional.

En tal sentido, hubo individuos con los mejores puntajes (1 y 1,5) entre las cinco razas monitoreadas. “Esto se dio incluso en los Brangus, a pesar de que tienen algo de sangre índica. O sea que todas presentaron animales elegibles como padres”, destacó.

Para ampliar, hacer click sobre la imagen.

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¿Por qué es tan importante la docilidad? Un animal de temperamento nervioso, frente a una situación estresante, tendrá una respuesta exacerbada. Entonces, destinará más recursos biológicos para afrontar esa circunstancia que otro dócil. En concreto, malgastará dichos recursos en detrimento de funciones que involucran, por ejemplo, el crecimiento y la reproducción”, advirtió Maizon. Y aclaró que “el beneficio económico de la docilidad no está medido. Pero según la bibliografía, existe relación con otros atributos de alto impacto como velocidad de crecimiento, fertilidad, consumo de materia seca, tasa de conversión y eficiencia neta de conversión (RFI). Incluso en la prueba del CREA Cabañas se validó la asociación entre RFI y docilidad”.

Una escala para agregar valor  

 La selección por docilidad se viene haciendo desde siempre. La ganadería australiana es una de las que brinda mayor importancia a ese carácter, quizás por ser muy extensiva, lo que implica que los animales tienen menor oportunidad de amansarse por presencia humana frecuente.

“En la prueba de toros valoramos docilidad según el sistema de evaluación genética para la raza Angus disponible en la Argentina (Breedplan). Esta escala será implementada próximamente por el programa E.R.A de la Asociación Argentina de Angus, un paso importante para avanzar en la selección por este atributo a nivel país”, explicó González, quien participa en las mediciones a campo del Bull Test que se realizan en el INTA Anguil.

De la teoría a la práctica

En el Bull Test, la evaluación de docilidad se hace unos pocos días después del ingreso de los animales, para evitar que se amansen por efecto del encierre, dispensado del alimento y pasadas por la manga para efectuar diferentes mediciones.

Ana Clara González, becaria doctoral del CONICET.

Ana Clara González, becaria doctoral del CONICET.

“Por ser un atributo muy volátil, que expresa el comportamiento en relación al manejo, la clave está en tratar muy bien a los animales, procurándoles confort durante el encierre. Hay que traerlos una o dos horas antes de la evaluación, para que estén tranquilos en algún corral de espera y recién después pasarlos por la manga”, detalló González. Y subrayó: “no hay que hacer otras intervenciones en ese momento, o sea, que no se puede vacunar, ni castrar, ni marcar. En concreto, hay que evitar cualquier práctica que cause estrés al animal, porque si no vamos a estar evaluando un comportamiento alterado”.

La docilidad se puede calificar en distintas situaciones de manejo. “Primero se observa el comportamiento en la manga, con o sin sujeción en el cepo, en este caso conteniendo al torito en la casilla de operaciones. Luego, cuando se lo libera, se mira cómo sale, si lo hace caminando, al trote o corriendo”, describió la investigadora. También se puede evaluar en el corral de salida, percibiendo la distancia de fuga cuando una persona intenta aproximarse a ese animal. “Pero básicamente, en el Bull Test utilizamos la manga y la salida de la misma, porque si hay que estar acercándose animal por animal en el corral, se cansan y eso es contraproducente”, especificó.

En rodeos comerciales

 En general, son los cabañeros quienes aplican la escala, pero el productor comercial también puede evaluar docilidad. “Más que calificar rigurosamente del 1 al 5, los criadores deberían deshacerse de los animales muy nerviosos y agresivos, que implican mayores riesgos para el personal y acortan la vida útil de las instalaciones”, aconsejó la investigadora y aludió a su propia experiencia. “Mi papá es ganadero desde hace 50 años y siempre lo ha hecho a ojímetro, eliminando del plantel los reproductores de temperamento no deseable”, ejemplificó.

Para Maizon, este tipo de prácticas producto de la experiencia son especialmente importantes en la ganadería argentina, que suele utilizar el servicio natural y no tanto la inseminación artificial. “La agresividad repercute en los terneros, que serán menos dóciles y tendrán más dificultades para engordar en el feedlot, un ambiente donde necesitamos animales muy tranquilos. La docilidad y el buen trato de los animales son fundamentales para producir carne de calidad”, finalizó

Por Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne

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Las exportaciones de carne vacuna, un protagonismo indudable

Las exportaciones de carne vacuna, un protagonismo indudable

Por Ulises Forte* .
Buenos Aires, 5 octubre (Especial para NA)– Las exportaciones de carne vacuna en estos últimos tiempos tienen un protagonismo indudable y en estas épocas de campaña y de promesas electorales, representan un hecho concreto.
Significa posicionar los logros de un sector, el nuestro, que fue uno de los pocos que le dio buenas noticias al país en los últimos años y que seguramente las va a seguir dando en los próximos.
Sin irnos muy lejos en el tiempo, tomando el último año, los datos hablan por sí solos, las exportaciones de carne vacuna argentina crecieron un 45% en volumen y un 41% en valor con respecto a 2018.
Se trata de una evolución aún más gráfica, si se agrega que entre 2017 y 2018 las ventas externas de carne vacuna habían aumentado un 77% en volumen y un 50% en valor.
Así, este crecimiento, esta consolidación del sector, se justifica por múltiples factores, pero uno de ellos tiene más trascendencia: el fenómeno de la demanda china, que es vox populi.
En este hito, aunque pueda sonar soberbio, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) tiene mucha injerencia. ¿Por qué? Porque aun cuando el mercado chino estaba cerrado, allá por el 2005, el IPCVA comenzó a trabajar en la promoción de nuestra carne.
Porque apoyamos al Estado en la apertura y la firma de certificados sanitarios y, fundamentalmente, porque desde hace dos años encaramos una campaña de promoción inédita en la historia de la carne vacuna argentina.
De este modo, pasamos de ser de unos perfectos desconocidos (a diferencia de Occidente, en los países asiáticos la marca «carne argentina» es nueva), a estar disputando el primer lugar entre los proveedores mundiales de carne en ese país, compitiendo mano a mano con Brasil.
Debo señalar que cuando asumí la presidencia del Instituto las exportaciones hacia China era poco más que testimoniales, pero como resultado de las acciones de publicidad, promoción y marketing del IPCVA, las ventas tuvieron un aumento explosivo.
Tanto que entre 2017 y 2018 crecieron un 113% en toneladas y en los ocho primeros meses de este año volvieron a aumentar en un 104% en toneladas y un 116% en valor.
Este despegue fue sin dejar de prestar atención, ni desatender otros mercados tradicionales como la Unión Europea, Chile, Rusia o Israel (mercado que también creció: un 12%) y dando los primeros pasos en Japón y Estados Unidos después de la reapertura del destino norteamericano, por la que tanto trabajamos desde el IPCVA.
Mientras que para la conclusión de este 2019 se espera que las exportaciones de carne vacuna argentina superarán las 730 mil toneladas equivalente res con hueso por un valor de 2.500 millones de dólares, consolidando un crecimiento interanual superior al 35%.
Los números son contundentes, pero no hacen justicia con el verdadero fenómeno de la extraordinaria maquinaria de la producción de carne vacuna, ganadería que implica arraigo en los pueblos, empleo y movilidad social en todo el territorio nacional.
Las empresas frigoríficas se encuentran trabajando con la capacidad instalada a tope, mientras aguardan nuevas inversiones para ampliar la capacidad de frío y generar más empleo en forma directa e indirecta.
Los productores de carne son concientes de que en cuanto estén dadas las condiciones financieras también pueden apostar al crecimiento porque toda su producción, inclusive las vacas de descarte, tiene múltiples destinos.
Esta evolución productiva, a diferencia de otras, se derrama en los pueblos.
Ocurre que cuando crece la producción de carne, se reactivan rápidamente las concesionarias, los talleres, las estaciones de servicio, las gomerías, las agronomías, las veterinarias, se intensifica el consumo y es indudable que prevalece el desarrollo humano positivo.

(*) Presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

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Los exportadores confirmaron un mayor ingreso de divisas

Los exportadores confirmaron un mayor ingreso de divisas

Por Pablo Adreani* .
Buenos Aires, 21 septiembre (Especial para NA) — Para desterrar la idea que los productores no venden sus granos y los exportadores no liquidan divisas, pensando en maniobras oscuras y especulativas sin fundamentos, lo sucedido en el mes de agosto en cuanto a ingreso de divisas, confirma que esta visión de la sociedad con respecto al comportamiento de los principales actores del sector no es la correcta.
Las declaraciones de compras del sector exportador es una clara demostración de que los productores no especularon y decidieron seguir con su ritmo de ventas, ya sea para cumplir compromisos pendientes o para asumir los costos de producción de la nueva cosecha 2019-2020.
Como contrapartida se trata de las ventas efectuadas por los productores, durante las últimas semanas de agosto, en pleno momento del resultado post paso y ante una gran incertidumbre económica y cambiaria.
En la ultima semana de agosto, los productores vendieron por un total de 1,35 millones de toneladas de maíz, 760 mil toneladas fueron compradas por los exportadores y 590 mil, por parte de la industria de maíz.
Mientras que en la misma semana, las ventas de soja llegaron a un total de 1,12 millones de toneladas, 519 mil toneladas compradas por la exportación y 602 mil por la industria aceitera.
Estos volúmenes de venta por parte de los productores no reflejan ninguna actitud especulativa, por el contrario han sorprendido a los operadores y le han permitido a los exportadores ingresar mayor cantidad de divisas que las esperadas por el mercado.
En este sentido y para confirmar lo arriba descripto, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), anunciaron que durante el mes de agosto pasado las empresas del sector liquidaron la suma de US$ 2.266 millones.
Este monto de divisas es superior en un 41% con respecto al mismo mes del año 2018, cuando ingresaron US$ 1.604 millones y también por encima en un 0,43% en relación con el mismo mes de 2017, cuando se ingresaron u$s 2.256 millones (campaña agrícola con similar volumen de producción ).
Asimismo, los dólares ingresados de la agro exportación en agosto último son un 0,53% superior a julio anterior, cuando las divisas ingresadas ascendieron a US$ 2.253 millones .
Esto confirma el análisis efectuado en el presente artículo: los productores no especularon y vendieron en función de sus compromisos.
Ademas la liquidación de divisas está fundamentalmente relacionada con la compra de granos que luego serán exportados ya sea en su mismo estado o como productos procesados, luego de una transformación industrial.
El exportador podrá liquidar divisas en la medida que los productores tengan la decisión de vender sus granos.
En relación con las nuevas reglas del Banco Central, es importante resaltar que la mayor parte del ingreso de divisas en este sector se produce con bastante antelación a la exportación, anticipación que ronda los 30 días en el caso de la exportación de granos y alcanza hasta los 90 días en lo que hace a la exportación de aceites y harinas proteicas.
Esa anticipación depende también del momento de la campaña y del grano de que se trate, por lo que no existen retrasos en la liquidación de divisas.
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Banco Central y maíz pisingallo
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En cambio las nuevas reglas del Banco Central para el caso de la exportación de maíz pisingallo o el girasol confitería, por citar dos ejemplos, exigen la liquidación de divisas en un principio dentro de los 15 días y ahora el Gobierno lo extendió dentro de los 30 días.
Por su parte, en ambos casos es imposible que los exportadores de estas dos especialities puedan liquidar divisas dentro de los 30 días, pues el tiempo de navegación de los barcos llega a 30 días y en muchos casos, a 45.
La Argentina es el principal exportador de maíz pisingallo, también conocido como pop corn, compitiendo de igual a igual con los exportadores de los Estados Unidos.
Esta nueva resolución de cómo se deben liquidar la divisas dejan a los exportadores de nuestro país fuera del mercado. Desde el sector exportador afirmaron que el país exporta por semana 5 mil toneladas de maíz pisingallo, que generan ventas por dos millones de dólares.
La industria de pop corn vende por más de 100 millones de dolares al año y tiene presencia en más de 110 países. Tanto Brasil como Estados Unidos compiten con la Argentina para aumentar su participación en el mercado.
Con esta medida, el Gobierno logra frenar las exportaciones de nuestro país y perdemos mercados que costaron mucho conseguir y nos va a costar mucho más volver a recuperar.
Medidas como las anunciadas, afectando la operatoria y competividad de empresas argentinas que operan con capital de riesgo nacional, no hacen mas que dejarnos fuera de competencia.
Y no se entiende que la medida perjudique el ingreso de divisas cuando el mismo Gobierno tiene como principal objetivo de su política económica, de evitar la caída de las reservas del Banco Central.
Con estas medidas lo que se logra es el efecto contrario, en momentos en que el Gobierno necesita de las divisas de la exportación.
(*) Consultor agroindustrial. .

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Australia, el país que dio vuelta las adversidades

Australia, el país que dio vuelta las adversidades

Por Juan Elizalde y Sebastián Riffe

Con suelos difíciles, sequías recurrentes, pastos y granos escasos y mano de obra cara, logró convertirse en una de las ganaderías de mayor productividad del mundo. La baja carga en la cría, el elevado precio de la recría y el engorde eficiente, aún sin maíz, son algunas de las claves del éxito.

Recientemente, recorrimos algunas regiones de Australia, básicamente el sudeste, lo que nos permitió hacer algunos comentarios referidos a su ganadería y comparar los niveles de productividad con los de nuestra región.

Australia es uno de los principales productores de carne del mundo, reconocido por su especialización a la hora de proveer diferentes mercados. Su posición geográfica, que favorece el acceso a destinos importantes como Japón, a la vez resulta una limitante para la producción de alimentos, por el clima y los suelos difíciles.

Entre sus fortalezas figuran la población relativamente baja, que les permite obtener importantes saldos exportables, y la tipificación y desarrollo de marcas, que lo ubican como un país netamente exportador de carne con valor agregado. Se trata de embarques de productos ovinos y vacunos -de animales índicos y sus cruzas, británicos y Wagyu japonés- que, si bien no pagan retenciones, aportan entre el 1 y 2% para investigación científica y tecnológica.

El país oceánico equivale a tres veces la superficie de la Argentina, pero la escasez de agua limita la actividad agropecuaria. Más de un tercio de su geografía está al norte del Trópico de Capricornio y sus precipitaciones varían de 100 mm a 1.200 mm anuales, aunque gran parte recibe menos de 400 mm. Las zonas más lluviosas se encuentran en la periferia ya que el centro está condicionado por una cordillera que sigue la costa oriental y frena el ingreso de precipitaciones provenientes del Océano Pacífico. Las zonas tropicales del norte reciben agua mayormente en verano y las templadas del sur tiene aportes en invierno.

Australia posee alrededor de 23 millones de cabezas de vacunos de carne (contra 53 millones de la Argentina), 2,5 millones de leche y 63 millones de ovinos (versus los 10 millones de nuestro país). En la zona tropical, con 3 millones de cabezas, se utiliza ganado índico (Brahman) mientras que en el sur predominan los británicos (unos 10 millones), con un 40/50% Angus, 20% Hereford y el resto Shorthorn. También existen varios rodeos de Wagyu y sus cruzas, que se encuentran principalmente al sur.

La cara seca de Australia

Las características climáticas y edáficas hacen que el 40% de la superficie no tenga valor productivo. Un 38% es útil sólo para pastoreo extensivo (más de diez hectáreas por unidad de ganado bovino) mientras que un 13% permite el pastoreo más intensivo (de una a 10 ha por unidad de ganado bovino). Solo el 4% puede aprovecharse para pastoreo intensivo tal como se practica en nuestra región pampeana (una unidad de ganado bovino en menos de una hectárea). Además, sólo un 5% es útil para cultivos extensivos de secano.

El agro, con la ganadería incluida, está compuesto por 110.000 empresas y si bien no hay minifundios, considerando la superficie de los predios, no significa que los productores dispongan de suficientes recursos productivos.

Las sequías son frecuentes, en la mejor zona de secano se estima que dos a tres años de cada diez son secos, y en las de menos lluvias, tres de cada cinco. Esto lleva a que las inversiones se hagan lentamente y aunque los productores logren una buena cosecha saben que deben guardar para el año próximo o el siguiente. Por eso, muchos tienen otra actividad, más allá de diversificar a través de sistemas mixtos. Por ejemplo, fuimos a un campo donde el dueño trabaja como mecánico en una empresa minera y la mujer como enfermera del hospital del pueblo.

Cuando las condiciones de sequía imperan, primero bajan la carga en recría, luego le siguen las vacas y, por último, los ovinos.

En conclusión, la falta de agua es la principal limitante de la producción australiana.

Pero también existen restricciones de mano de obra que es cara y escasa. La minería compite en la captación de empleados, lo que eleva el costo por trabajador a USD 50/60 mil por año, incluyendo aportes. La mayoría de los productores vive en el campo y además contrata personal.

Otro problema es la escasez relativa de granos para los corrales de engorde. Australia produce mucho trigo y cebada y en menor medida maíz y sorgo, ya que la agricultura se hace en zonas donde predominan las lluvias de otoño-invierno. Así, mientras obtienen alrededor de 22 millones de t de trigo, 9 millones de t de cebada y 2,5 millones de t de canola, solo producen 1,8 millones de t de sorgo y 400 mil t de maíz.

Es decir, los granos comúnmente utilizados en Argentina son escasos ahí.

En tanto, el valor de la tierra es muy alto (alrededor de 7.000 USD/ha para cargas entre 0,7 a 1 E.V./ha), va subiendo año tras año y las grandes distancias hacen que el transporte sea costoso.

El valor de la recría

Las actividades de cría y recría se realizan en diferentes regiones del país, con cargas bajas, una clave del sistema. En general se trata de destetar terneros pesados (salvo en condiciones de sequía extrema donde se recurre al destete precoz) y de recriarlos lo más pesados posibles para ingresar a los feedlots con más de 350/380 kg, sobre todo si van a exportación.

Sortear la adversidad climática y otras dificultades ambientales no fue cuestión de suerte. Los elevados pesos de destete y recría obedecen a los muy buenos precios que logra el animal lo más recriados posible para el ingreso a los feedlots. El objetivo, es minimizar los kilogramos hechos a corral, que son muy caros, lo que obliga a vender a muy buen precio el animal terminado con altos pesos finales. En los años secos el costo del kilo producido en recría se aproxima al valor de venta de la categoría, debido al elevado valor de los suplementos invernales transportados a través de largas distancias.

Otra clave son las abultadas cotizaciones que alcanza la hacienda terminada. El precio de los novillos es de 1.200 a USD 1.500 según tipo y peso final, las vacas preñadas promedian los USD 1.000 y la reposición está en torno a los USD 800. En tanto los toros promedian los USD 4.000.

El engorde se hace en su mayoría a corral con dietas a base de grano de sorgo y cebada, incluyendo harina de canola y expeler de algodón como suplemento proteico. Si los animales van a consumo interno, el peso de faena promedia los 450 kg y si se venden para exportación, puede alcanzar hasta los 800 kg, especialmente en aquéllos destinados a Japón y a China.

Los animales británicos y Wagyu ingresan al feedlot con unos 15 meses y 350 a 400 kg. En los corrales que utilizan promotores de crecimiento las ganancias de peso son de 1,8 kg/d promedio y las conversiones están entre 5,5 a 6,5 kg/MS por kg de carne. Cuando el engorde no usa hormonas, la conversión es de 8 a 9 kg/MS por kg de carne.

Comparándonos con los líderes

Un estudio de 2018 (Menchon y otros) presentado en el Congreso Argentino de Producción Animal, analiza la producción de carne de Australia en relación a su productividad potencial y, a la vez, la compara con la de Estados Unidos, Argentina y Brasil.  En el gráfico se observa la proporción de la brecha de rendimiento de los cuatro países, explicada por la tasa de extracción y el peso de la res.

Estados Unidos es el país que ha alcanzado la mayor productividad en relación a la potencial (0,62 sobre 1), seguida por Australia (0,52), la Argentina (0,26) y Brasil (0,23). Australia por ende tiene más productividad que la Argentina y Brasil, a pesar de que sus condiciones climáticas son más limitantes que en los países sudamericanos.

La reducción de las brechas entre productividad potencial y real puede lograrse por mejoras en la tasa de extracción (más ligada a lo reproductivo) y a través del peso de la res. En los Estados Unidos se ha alcanzado un peso de res muy cercana a su posibilidad potencial, pero se puede seguir mejorando mediante la tasa de extracción.

En el caso de Australia el avance debería ser a través de una mejora más importante en su tasa de extracción que en el peso de la res. Como se comentó anteriormente, el peso de faena es elevado lo que permite compensar la limitación de producir terneros. El hecho de tener una exportación de animales pesados más gravitante que el consumo interno explica la menor brecha entre producción real y potencial, en cuanto a peso de res.

La Argentina y Brasil deben lograr mejoras mucho más sustanciales que Australia tanto en tasa de extracción como en peso de la res. Nuestro país, sobre todo, debería mejorar el peso de la res en forma superlativa ya que el fuerte consumo interno de animales livianos causa la mayor brecha entre productividad real y potencial.

En síntesis, el éxito del sistema australiano se basa en parte en los altos precios finales de los animales terminados, que son volcados al resto de la cadena para compensar los elevados costos de producción a lo largo de la misma. A esto se agrega la tipificación de la hacienda y sus cortes, la trazabilidad y el amplio acceso a destinos de alto valor, también estratégicos para dar vuelta sus adversidades agroecológicas.

Por: Ing. Agr., M. Sci., Ph. D, Juan Elizalde
Primicias Rurales

Fuente: valorcarne.com