Alberto Mayoraz.

          Alberto Mayoraz.

Buenos Aires, viernes 26 de junio (PR/26) Alberto Mayoraz administra la estancia El Amparo, en San Cristóbal, Santa Fe, que hace ciclo completo y cabaña. Fundada a fines del siglo XIX, optó por el Brangus en 1978 y, hoy, tras décadas de mejora continua para lograr eficiencia reproductiva consistente cuenta la experiencia que lo llevó a ser elegido por la Asociación Brangus como anfitrión para su próxima jornada de campo. ¿Cómo maneja la genética y la nutrición? 

“Cuando me hice cargo de la empresa, trabajábamos con Angus y pronto me di cuenta de que la raza no se adaptaba al ambiente; la oferta forrajera era escasa y era difícil terminar los novillos, salían de 3, 4 años, muy livianos. Éramos ineficientes”, planteó Mayoraz en diálogo con Valor Carne, detallando que el campo cuenta con gramillares de loma, con pastizales naturales con áreas salinas, con espartillares y con montes.

Así las cosas, el detonante para el cambio fue la irrupción de la anaplasmosis. “Hacía unos años que la zona era limpia de garrapata, los rodeos habían perdido su inmunidad natural y los tábanos diezmaron nuestra torada, una categoría muy susceptible. O sea, que, de golpe, tuve que salir a reponer todos los reproductores para el próximo servicio”, recordó.

Entonces, la empresa tomó la decisión de incorporar el Brahman a su rodeo de vientres Angus hasta consolidar un biotipo Brangus 3/8. “Fui a Corrientes y traje los toros, la final del mundial de futbol 1978 la vi ahí, comprándolos, fue un día inolvidable”, rememoró Mayoraz, indicando que además la fecha marcó un hito en su establecimiento. Fue el inicio de un sistema productivo que le permitió enfrentar mejor los durísimos años posteriores con inundaciones recurrentes y políticas adversas para el sector.

“El Brangus salvó mi empresa, cruzar un toro Brahman y una vaca Angus, da un ternero espectacular, con todo el vigor híbrido, es una máquina de producir”, aseveró, detallando que la raza también resultó estratégica ante las sequías recientes que se prolongaron hasta fines del año pasado. “Antes no alcanzábamos al 60% de preñez y con el nuevo biotipo llegamos a estabilizarla en el 90%. Obviamente, no solo por el Brangus”, aclaró.

En ese sentido, otra de las decisiones acertadas de El Amparo fue haber impulsado la formación del CREA San Cristóbal Lucila junto a otros empresarios de la zona. “El aprendizaje compartido para construir eficiencia nos cambió la historia”, afirmó.

Hace unos 30 años, el grupo fijó el objetivo de hacer entore precoz, mejorando la alimentación de los vientres, con especies como Grama Rhodes, Melilotus, centenillo y alfalfas, con apoyo nutricional estratégico.

“Cuando empezamos, preñábamos bien la vaquillona de primer servicio, a los 15 meses, pero se nos caía la preñez en el segundo y cuando la corregíamos, se nos caía en el tercero”, contó, detallando que fueron los primeros del centro-norte santafecino en adoptar esta práctica y hubo que ir paso a paso enmendado errores.

“Nos dimos cuenta de que el segundo servicio teníamos que hacerlo sin ternero al pie, o sea, destetando a los 60 días para que la vaquillona llegara con buen estado corporal. Y que para ello además debíamos hacer coincidir sus requerimientos con la máxima oferta de pasto. Entonces, no podíamos atrasar los servicios. Era crucial esta sincronización para ser eficientes”, indicó, precisando que la fecha tradicional del establecimiento es el 1º de noviembre.

“En concreto, no nos servía entorar a los 15 meses, teníamos que perfeccionar aún más la alimentación y dar el primer servicio a los 12-13 meses, acortándolo a 60 días. Era la única manera de llegar al segundo servicio con la condición corporal necesaria (sin ternero al pie). Y a partir de ahí, echamos los toros todos los años en la misma fecha”, explicó, agregando que esta planificación se volvió norma en el establecimiento.

Otro adelanto de los últimos 15 años es el servicio con toros precoces tanto para vaquillonas como para vacas adultas. “Usamos toritos de 12 a 15 meses, producidos en nuestra propia cabaña, son ejemplares que después salen a venta”, comentó Mayoraz, especificando que se seleccionan con una circunferencia escrotal mínima de 30 cm. Una condición que, además de indicar pubertad, tiene alta correlación con la precocidad sexual de las futuras hijas.

A lo largo de los años, este manejo no solo les permitió optimizar la eficiencia reproductiva, sino que se convirtió en una herramienta de selección intensiva por fertilidad. “Entorar el 100% de las vaquillonas a estas edades exige una integración muy precisa entre genética, recursos forrajeros y nutrición, para lograr hembras capaces de expresar su potencial reproductivo desde etapas tempranas. Y acortar el servicio a 60 días, incluso en vacas adultas, aumenta esa presión de selección y mejora la eficiencia global del rodeo”, subrayó.

¿Los novillos? “Somos campo Hilton y desde hace años todos se venden con 450 kilos promedio, ahora un poco más pesados, muy jóvenes, con destino a exportación”, destacó.

De la jornada

Mayoraz sostiene que en esta trayectoria de 50 años hubo muchas lecciones aprendidas, aunque la más importante es que la eficiencia reproductiva sigue siendo la principal herramienta para construir sistemas ganaderos sostenibles, de alta productividad. “Hoy, con la hacienda en valores históricamente atractivos, cada preñez adquiere una importancia económica aún mayor. Perder tan solo una significa resignar rentabilidad”, advirtió.

Por eso la jornada de campo Brangus, que se realizará el día 2 de julio, estará enfocada en cómo lograr altos índices reproductivos en forma consistente a través de la genética, el manejo, la nutrición y la planificación forrajera.

Para profundizar estos temas participarán el Ing. Agr. Gonzalo Mayoraz, responsable de la conducción diaria de El Amparo, quien presentará el caso; el Dr. Darío Colombatto, asesor del establecimiento, se referirá al manejo nutricional para lograr alta eficiencia reproductiva y el Ing. Agr. Daniel Lovino, asesor CREA de la empresa, hará lo propio con los recursos forrajeros.

Para finalizar, Mayoraz resaltó la satisfacción de recibir en Estancia El Amparo una visita de ganaderos, criadores y técnicos organizada junto a la Asociación Argentina de Brangus. “Para nuestra familia representa un orgullo que la institución nos haya elegido para desarrollar esta actividad y nos brinde la posibilidad de compartir experiencias, decisiones de manejo y aprendizajes. La idea es que cada productor pueda tomar ideas aplicables a su propia realidad. Están todos invitados, los esperamos”, concluyó.

 

Por Ing. Agr. Liliana Rosenstein
Editora de Valor Carne
Primicias Rurales