Jun 15, 2019 | Opiniones
En el marco del Programa de divulgación que se realiza en Argentina, entrevistamos al Dr. Maier, Profesor e Ingeniero Agrícola y de Biosistemas de la Universidad Estatal de Iowa. Visión y pensamiento de un referente apasionado por la investigación y por nuestro país.
El programa de investigación del Dr. Maier se centra en la ingeniería post-cosecha aplicada a las operaciones de cereales y a su procesamiento. Los proyectos comprenden la reducción y prevención de pérdidas post-cosecha, la seguridad alimentaria, la gestión de las operaciones de granos, la ingeniería post-cosecha (manipulación de cultivos, secado, almacenamiento, procesamiento y prevención de pérdidas), el procesamiento de valor agregado de los cultivos agrícolas y de alimentos.
Además comprende los sistemas de almacenamiento alternativo de cultivos (enfriamiento de grano, almacenamiento hermético), deshidratación de productos biológicos, manejo y segregación de materiales a granel, garantía de calidad de los cultivos agrícolas y productos biológicos, planificación y diseño de instalaciones (incluyendo seguridad, rescate de atrapamiento, prevención de explosión de polvo, simulación de sistemas).
Él provee liderazgo y enseña una serie de cursos a distancia en el Programa de Educación Continua y Credenciales de GEAPS.
Usted es Profesor en post cosechas y en tecnologías para alimentos balanceados y realiza un Programa específico con el Inta Balcarce, ¿qué podría decirnos sobre ese Programa?
Se desarrolla para los cursos de grado y de post grado, orientado a que los alumnos pasen 2 o 3 semanas en Argentina todos los años recorriendo el interior. Vine aquí con un profesor y una coordinadora, que organizan la visita de 20-25 alumnos que integran este Proyecto. Ellos habitualmente visitan producción, puertos, industrias, estancias, campos, procesamientos; y cada uno tendrá un proyecto por desarrollar, integrándolo a su conocimiento y generando así créditos para su carrera. Es algo realmente innovador.
La Universidad de IOWA es fundacional en cuanto a las ciencias agrarias y al compromiso por defender las buenas prácticas agrícolas. ¿Qué vínculo tienen con nuestro país?
Si, está entre las top 5 de EE.UU, es la 3° más grande en cantidad de alumnos. Además se encuentra entre las top 10 del mundo en ciencias agrarias. El Departamento de agricultura y de bioingeniería, ranqueado n° 1 en EE.UU., tiene 800 alumnos en el ciclo básico que dura 4 años. La mayoría de los alumnos del curso luego se emplean en empresas de maquinarias agrícolas.
IOWA es un Estado básicamente agrícola, y muchas de las empresas relacionadas al sector se instalan allí. Esta universidad se destaca por el intercambio fluido de investigadores entre EE.UU. y Argentina. Yo mismo, siendo que tengo opción de elegir otros países del mundo, siempre prefiero Argentina porque considero que hay mucho para ver y aprender aquí.
¿Cuándo fue la primera vez que vino a Argentina y porqué la elección de nuestro país?
Vengo a este país desde el año 95, vine muchas veces y siempre me sorprende el nivel de productividad e innovación, además encuentro gran similitud en la forma de producir entre Argentina y el medio oeste americano.
Ustedes tienen un gran desafío –por cuestiones políticas y económicas – de lograr productividad. Eso es algo que admiro, ya que nosotros producimos y crecemos en un contexto mucho más favorable.
Como todos saben la SD fue iniciada aquí. ¿Qué opinión le merece la adopción de esta tecnología en los EE.UU?
En IOWA se esta aplicando pero no tiene ni el impacto ni la difusión como sucede en Argentina. Se realiza en un porcentaje importante, pero no tanto como aquí.

Dr. Maier, Profesor e Ingeniero Agrícola y de Biosistemas de la Universidad Estatal de Iowa
¿Cuáles son los temas que lo preocupan respecto a la agricultura?
Hay varios. Por ejemplo, el precio de los commodities, la sustentabilidad de la producción agrícola. Este es el 3° o 4° año que los precios son muy bajos respecto a los costos de producción, hoy no hay tanto subsidio sino más bien una red de seguridad. La realidad que vivimos en este tiempo es mucho mejor que en la década de los 80, donde muchos granjeros entraron en banca rota. Financieramente estamos muchos más estables, pero tampoco se puede estar muchos años con poca o casi nula rentabilidad. También me preocupa la dependencia del mercado de exportación. El negocio es sustentable porque la demanda de alimentos respecto a la población mundial, proteínas de soja, minerales, etc. siempre va en aumento.
El bioetanol mundialmente hace que se eleve la producción de soja y maíz. ¿Cómo maneja EE.UU. este tema?
Iowa e Illinois son los 2 Estados con mayor producción de maíz y soja, lo interesante es que IOWA es importador de maíz de otros Estados por la cantidad de procesamiento que tiene, es decir, no le alcanza su propia producción. Esto tiene relación con las plantas de etanol –producen y exportan- La ley que obliga a incorporar hasta el 15% de proporción de etanol, y mientras esta ley continúe será sustentable toda la producción agrícola. Las empresas petroleras están en contra de esto.
Este Estado además es el mayor productor de cerdos del país, y también el mayor productor de huevos –con gallinas ponedoras – todo esto requiere maíz y soja como alimento. Aquí en Argentina con las plantas de procesamiento de soja se puede lograr un gran valor agregado.
¿Crees que las plantas de etanol son rentables porque tienen un subsidio del Estado, o sin subsidios seguirían siendo rentables?
Son rentables siempre y cuanto exista esta exigencia del 10-15% de etanol, las plantas de procesamiento no tienen subsidios, solo las demandas las hacen rentables. Hoy como hay sobreproducción, EE.UU. exporta etanol, cosa que durante un tiempo no estuvo permitido.
Volviendo al tema del Programa de Extensión del cual es parte, el intercambio con otros países es algo nuevo?
No, los Programas de Extensión tienen esa particularidad. Desde hace quince años aproximadamente se realizan intercambios con otros países, lo que quizá no es común es que yo siempre quiera hacerlo con Argentina. Lo interesante es que no tiene carácter de obligatoriedad, es una iniciativa de los profesores, puede hacerse o no, y también es de ellos la elección del lugar donde ir, motivando a los alumnos para que participen.
En este viaje particularmente, traje a dos de mis colaboradores para que conozcan y vean, ellos son quienes deben vender el proyecto a los alumnos para que se adhieran.
¿Cuáles son las expectativas desde este Programa y cuáles son los objetivos a cumplir?
Tenemos objetivos a cumplir dentro de este Programa Educativo, es decir que es parte de nuestro programa académico. Debemos estudiar, de modo que no es un viaje turístico. Tenemos contacto con investigadores y científicos argentinos, con gente vinculada a la industria, a quienes les damos Conferencias durante nuestra estadía. Necesitamos conectarnos con la gente y con las instituciones que nos están apoyando, promoviendo una buena interacción entre nuestros alumnos y los argentinos. Esta vía de facilidades colabora para que si algún alumno argentino quiere hacer un posgrado en EE.UU. ya tenga un vínculo con una universidad importante, y esto facilita las cosas.
En este vínculo que tanto hincapié hace, ¿qué lugares estratégicos consideras que deben conocer los alumnos estadounidenses?
Es importante conocer lo que hace la escuela de agricultura del INTA, conocer el INTA mismo, visitar la planta McCain, visitar estancias, productores, y plantas de alimentos balanceados. En Rosario estaremos enfocados al área industrial, yendo a visitar el puerto, la planta de procesamiento, la planta de biodiesel, y el laboratorio de la Cámara arbitral. Hoy el viaje es de una semana, pero con los alumnos será de dos, la idea es recorrer, ir a Pergamino, ver plantas de semillas, ver plantas de producción de maquinas agrícolas, que los estudiantes abran su cabeza y que vean que en otras partes del mundo – como en Argentina – todos tienen a su alcance nuevas tecnologías.
Debemos abrir nuestra mente al mundo, vincularnos de manera globalizada.
La agricultura americana es un espacio demasiado confinado y cerrado, no miran hacia afuera. Yo, al ser alemán pero criado en EE.UU., tengo por naturaleza una visión más general de los temas que me apasionan, no me cierro solo a ver lo que sucede en mi país.
Veo que para usted es muy importante la experiencia, la vivencia.
Creo que es fundamental hablar con los alumnos y explicarles que la realidad no solo pasa por internet sino que es importantísimo tener contacto con el mundo, y no solo por esa vía. Esto sumado a que el trabajo a futuro será global. Ya no debemos quedarnos en la quietud de un lugar, zona o país. Por ejemplo, las exportaciones son básicas para el crecimiento y desarrollo de la agricultura americana y argentina, fiel muestra de intercambio global.
Centrándonos en su gran conocimiento sobre Post-cosecha, ¿qué diferencia observa entre Argentina y EE.UU.?
La gran diferencia que veo es la enorme cantidad de granos que aquí se almacenan en silobolsas, es algo que sucede acá pero en EE.UU. no es muy común. El impacto que ha tenido en el manejo de la post-cosecha el silobolsa en los últimos 15 años es muy fuerte.
En EE.UU., y sobre todo en el medio oeste, el productor siempre tuvo una infraestructura importante de almacenaje en el productor, que antes no sucedía en Argentina ya que eran pocos quienes tenían almacenaje. Aún en EE.UU. es más fuerte el almacenaje en el productor que en el circuito comercial.
¿Cuáles son las causas de almacenamiento de granos en EE.UU. vs el almacenamiento en Argentina?
Tiene que ver con que son grandes productores de cerdo y de ganado, por eso el productor prefiere tener el maíz en su propio campo para poder así alimentar a sus animales. Allá existe una gran red de cooperativas y muy buenas compañías privadas de almacenaje.

Con alumnos de IOWA, y su amigo argentino Roberto Hajnal
Cuando vine a Argentina en mi año sabático, allá por el 2000, trabajé mucho con economistas agrarios para investigar costos y beneficios para estimular a que los productores tengan su propio acopio, pero el problema era que la necesidad y conveniencia existían, sumado a las altas tasas de interés y al costo del dinero, termina siendo inviable. Para dar un ejemplo concreto, en EE.UU. uno pedía un préstamo al 5% anual para devolver en 15 años, aquí era al 15% anual para devolver en 7 años…imposible para sostener el negocio!
En Argentina, el contexto y la necesidad de supervivencia invitan a la innovación!
Yo estuve aquí en el momento que se empezaba a hacer el silobolsa y la gran innovación fue poder guardar granos secos en lugar de forraje –que es lo que guardaba en EE.UU.-, y ese tipo de solución también se implementó en otros países con dificultades similares a Argentina.
En realidad nació como un almacenaje de emergencia para cuando uno tenía una cosecha mayor a la prevista (almacenaje temporal) pero se han convertido en permanentes en plantas de acopio de la red comercial, con un bajo costo.
La evolución de tipo de almacenamiento va de la mano de la coyuntura.
Claro, hoy día, con una industria de etanol tan fuerte, el almacenaje definitivo –que es el que hoy se usa- logra abastecer a la industria tan necesitada de esta materia prima. Si uno observa la evolución de los almacenajes fijos, allá por los 70 nació como algo permanente, luego se hizo más temporal, y hoy en día vuelve a tener carácter de permanente.
Hoy la demanda de sustituir el temporal por el permanente es muy sostenida, y esto hace que crezcan las empresas proveedoras.
¿La calidad de granos se ve afectada bajo esta modalidad?
Allá el maíz se cosecha entre 17% y 25% de humedad, es decir que están obligados a secar antes de guardar, si esto no sucede el almacenaje prolongado lo deteriora. Funciona muy bien con grano seco, pero no se utiliza tanto de esa manera. En verano, con 14% de humedad está bien; pero el problema es cuando sube la humedad, es imposible poder conservarlo.
Por último, siendo que desde el 95 nos visita, ¿ha podido notar algún cambio desde la asunción del nuevo gobierno?
En 2014 fue la última vez que vine, y hoy es la primera vez que vengo desde que asumió Macri. No sabría decirte con certeza si se refleja en el ánimo de los productores, pero creo que el cambio de gobierno hará que se le agregue valor a la producción agrícola.
Fuente: Horizonte A
Primicias Rurales
Jun 11, 2019 | Opiniones
Por: Lic Ignacio Iriarte – Informe Ganadero
El consultor Ignacio Iriarte explica qué pasa con la producción de carne vacuna y la demanda del consumo y la exportación.
En contra: un consumo (el 77% de la demanda) todavía muy deprimido; una oferta de vacas insólitamente alta (+35% interanual), que reduce el stock de vientres e impide la suba de los valores de esta categoría, que llevan varios meses estancados, especialmente la conserva; la abundancia de sustitutos, que limita la suba de la carne vacuna; el faltante de novillos para hacer frente a la demanda internacional; el retroceso de los valores reales del gordo y el fuerte atraso del valor del ternero y de la vaca de cría; las altas tasas de interés; la falta de crédito; la incertidumbre institucional.
A favor: una situación forrajera entre buena y muy buena, la reducción gradual de la inflación, la recomposición parcial de los salarios, las perspectivas del mercado chino y las mejoras en los valores FOB pagados por este país; la habilitación de nuevas plantas para exportar a China; los problemas de nuestros competidores (Brasil, Estados Unidos) para abastecer a China; las perspectivas de mejores precios ante una reducción estacional de la oferta de las categorías típicas de exportación (vacas, novillos) para el segundo semestre; la muy tímida recuperación de la actividad económica (energía, turismo, construcción, agro); el mantenimiento de un tipo de cambio competitivo; la plena utilización de la capacidad instalada de gran parte de la industria frigorífica, especialmente la exportadora; el aumento genuino de la demanda a partir del boom exportador.
En enero-mayo, la oferta de carne vacuna retrocede un 5% con respecto a los primeros cinco meses del año pasado. Esta caída se da pese a los altos niveles de faena de hembras (51,0%), especialmente de vacas, con una baja del 8% en la faena de machos, también en el mismo período. La caída en el número de animales faenados, coincide con un retroceso en el peso medio de faena, que va de 227 kg a 225 kg, esto consecuencia de un retroceso en la matanza de novillos -que aportan kilos a la faena- y de un aumento explosivo en la faena de vacas, que aportan por cabeza menos kilos de carne que el promedio. Con estas tendencias en la oferta de carne, puede estimarse que este año la disponibilidad de carne vacuna por habitante sea del orden de los 64-65 kg, valor sólo superior en la serie histórica a los 62 kg del 2016, y bien por debajo de los 83 kilos del 2005, los 116 kg del 1978, o los 190 kg per cápita de 1924. La combinación de una oferta de carne declinante con exportaciones en aumento, reduce sustancialmente el volumen de carne disponible para el consumo doméstico, el cual habría caído un 15% en los primeros cinco meses del año, con una ingesta per cápita que en abril se habría ubicado en los 50 kg. Las notables perspectivas exportadoras que se presentan para este año -y probablemente también para los próximos años- encuentra a la Argentina con una oferta de carne declinante y un stock en el inicio de un proceso de liquidación.
La fase de liquidación del ciclo, en principio, tendría que estar originando más carne y no menos carne como está sucediendo, pero si bien la faena de hembras -especialmente de vacas- es muy alta, la de machos es sorprendentemente baja. Queda la posibilidad de que esta bajísima oferta de novillos y terneros sea consecuencia de un generalizado proceso de recría a pasto, a favor del excelente estado de los campos durante la primavera, el verano y el otoño, proceso que podría culminar en los próximos meses con una recuperación en la oferta de machos para faena. Más pasto, menos grano, menor número de animales encerrados en los feedlots, ciclos de engorde más largos. En el último año y medio se ha registrado una fuerte caída en la faena de terneros machos; si la cantidad de terneros destetados se ha mantenido o inclusive ha aumentado, esa menor faena de machos muy livianos debería terminar en algún momento originando una mayor faena de novillitos y novillos, cosa que hasta ahora no ha sucedido.
Un balance estimado y provisorio del mercado ganadero para 2019 indicaría una producción de carne del orden de los 2,90 millones de toneladas, que con exportaciones de 700 mil toneladas permitiría un consumo de unos 2,20 millones de toneladas, o sea unos 49-50 kilos per cápita. La combinación de una oferta de carne vacuna declinante con exportaciones en fuerte ascenso, podrían llevar al consumo local al nivel más bajo en 105 años de estadísticas oficiales, sólo superior a los 47 kg de ingesta que se dieron en 1920. El consumo local, en el corto y mediano plazo, estará determinado en buena medida por el volumen y valor de las exportaciones a China, cuya demanda ya significa el 16% del total de lo producido por nuestro país.
Primicias Rurales
Jun 10, 2019 | Opiniones
Cuando el 30 noviembre de 1973 el presidente Juan D. Perón promulgó la Ley 20.561 que declaró el día «
de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas, Islas y del sector antártico» el 10 de junio, como
«expresión de soberanía», utilizando para ello, la fecha que en 1829 el Gobernador de Buenos Aires Brig. Gral. Martín Rodriguez creó la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y adyacentes al Cabo de Hornos y, estableció también mecanismos que pusieran de manifiesto «
las agresiones sufridas por la República en la región» y, luego, cuando se reformó en 1994 la Constitución Nacional, estableciendo en las “Disposiciones Transitorias” que
«La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino» nadie podía imaginarse que se tratarían de meras declaraciones inconducentes en manos del Poder Ejecutivo Nacional.
Mientras el pasado 29 de mayo los ocupantes británicos en Malvinas resolvieron ratificar, lo ya resuelto en 2012, respecto a extender en 1 millón de km2 un Área Marítima Protegida alrededor de las Islas Georgias y Sándwich del Sur, corroborando la vocación invasiva británica en el Atlántico Sur y Océano Antártico, violando las Res. de la ONU 31/49 que
pidió a ambos gobiernos que aceleren las negociaciones de soberanía e instó a las partes a abstenerse de adoptar modificaciones unilaterales mientras no se realicen las negociaciones relativas a la disputa sobre soberanía (Res. 2065/65 y Res. 3160/73) y, en igual sentido, por analogía, las Res. de la ONU Nº 3171/73 y ONU 3175/73
relativas a soberanía sobre los recursos naturales que no deben explotarse en el país ocupado, el canciller Jorge Faurie, manifestaba que después de tres año y medio, el gobierno trabaja para “
crear condiciones de diálogo y llevar adelante una política de recrear confianza y crear condiciones para un diálogo”.
Para “recrear esa confianza”, a la que refiere el ministro, ya la Argentina acordó investigar recursos pesqueros que son vitales para la economía de las Islas (140 mil millones de dólares de productos finales desde 1976); otorgó a favor de tres empresas inglesas áreas estratégicas en el atlántico sur para la explotación petrolera offshore; acordó nuevos vuelos -resignando la línea área de bandera argentina- a San Pablo, que facilitarán la logística y el comercio de las Islas con el mundo.
Habría que observarle al ministro Faurie que es muy ingenuo para ser el canciller o tiene una errónea apreciación respecto a que la desconfianza inglesa habría “surgido con el conflicto bélico” (sic). Las Islas fueron ocupadas en 1883 y, las Naciones Unidas, desde hace 54 años que instan sin solución de continuidad a ambos países a negociar la soberanía, sin que jamás el Reino Unido se hubiese dignado a hacerlo. La invasión y ocupación estratégica británica es una cuestión geopolítica y, si nuestro ministro de Relaciones Exteriores no lo ha entendido, estamos en serios problemas, porque no ha entendido que vivimos en un país ocupado (1.639.900 km
2 marítimos e insulares) y, que, la voluntad popular de los argentinos ratificó «su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y, Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes».
¿Pensará el canciller argentino, que la base misilística instalada en Malvinas, es para evitar un nuevo intento armado de recuperar las Islas por parte de los argentinos? Bueno, ello sería suponer que los ingleses no conocen nuestra limitadísima capacidad de fuego y que nuestro presupuesto de defensa es similar al de Chile o Perú, con un territorio continental y marítimo infinitamente menor.
Aquí no se trata de cuestionar idoneidades, se trata de establecer una estrategia nacional para dar cumplimiento a la voluntad popular plasmada en la Constitución Nacional y, en ello, desde el inicio de esta gestión, en su intento infructuoso por recrear confianza, el canciller incumple con lo prescripto en la Carta Magna y, en todo caso, ajusta su proceder a todo lo acordado en el Tratado de Madrid, cuyo contenido no cuenta con la aprobación del Congreso de la Nación.
Se lo llamó “Relaciones Carnales”, ahora “restablecer Confianza”. Por razones de decoro, omitimos decir de que se trata.
No será posible recuperar Malvinas y los territorios marítimos ocupados, sino se deroga el referido Tratado de Madrid y el consecuente acuerdo Foradori-Duncan; se denuncia al Reino Unido ante los organismos internacionales por la explotación y depredación de los recursos pesqueros de la Argentina; se acuerda la explotación de los recursos originarios en el área adyacente a la ZEE con los países que pescan nuestros recursos migratorios; se promueva ante la UE -con motivo del Brixet- la colocación de los mismos aranceles de importación que sufren los productos argentinos, a los originados en las Islas o los países que capturen bajo su licencia ilegal; se deje sin efectos los vuelos que desde las Islas transponen nuestro espacio aéreo; se acuerde con la República Oriental del Uruguay para finalizar con el apoyo logístico que le prestan sus puertos a los buques extranjeros; se dote a las fuerzas navales de nuestro país de los medios aptos para ocupar y controlar el territorio marítimo y continental patagónico,
se lleve adelante una política activa en el Atlántico Sur, considerando a este espacio, de función social, interés y desarrollo para todos los argentinos.
La soberanía no se declama. Se ejerce.
Ceterum censeo Carthaginem esse delendam.
Dr. César Augusto Lerena
Experto en Atlántico Sur y Pesca, ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Ctes) ex Profesor Universidad UNNE y FASTA, Asesor en el Senado de la Nación, Doctor en Ciencias, Consultor, Escritor, autor de 24 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de Entrega”) y articulista de la especialidad.
10 de junio de 2019
Primicias Rurales