Jun 7, 2019 | Opiniones
Por Ezequiel Tambornini
Marketing político de cabotaje.
En la década del ’90 Alfredo Casero creó un programa televisivo que empleaba el absurdo llevado al límite para tratar cuestiones políticas. Se llamaba Cha Cha Cha. Pero en las décadas siguientes no pudo volver a reeditarlo porque, sencillamente, la realidad se lo llevo puesto.
Funcionarios del gobierno argentino filtraron que está trabajando con la administración brasileña de Jair Bolsonaro para crear una moneda común que se denominaría “peso real”.
Para crear una moneda común el primer requisito es contar con una moneda propia, algo que Brasil tiene, pero la Argentina –con una inflación anual del 55,8%– claramente no.
La noticia, en caso de ser cierta, sería entonces que la Argentina está evaluando ceder la política monetaria al Estado nacional brasileño y que Bolsonaro, para no herir el ego argento, aceptaría cambiarle el nombre a su moneda (“peso real” por “real”).
Tal hecho implicaría que la corporación política argentina renunciaría a seguir cobrando el impuesto inflacionario a los siervos tributarios que habitan el territorio local, algo que luce más que poco probable conociendo los antecedentes de los integrantes de la misma.
Pero la gran noticia –más allá del marketing político de cabotaje– es que Brasil y Argentina tienen ya una moneda común. Y es la soja. Un poroto mágico que, ya sea exportado como grano o harina, se emplea en todos los confines del orbe para proveer de proteínas animales a la clase media mundial emergente.
Eso porque la soja se emplea como alimento base para alimentar aves, cerdos, vacunos y hasta peces, los cuales luego van a terminar a la cena de familias que, si bien décadas atrás se conformaban con un platito de arrocito con vegetales, ahora pueden darse el lujo de consumir proteínas animales. Y esa costumbre, pase lo que pase, ya no tiene vuelta atrás (como sucede en la Argentina con el amor al asado).
Cada semana miles de millones de habitantes de Asia, Medio Oriente, África y Latinoamérica pueden comer carne y lácteos gracias a la plena disponibilidad global de soja (que aporta proteínas) y cereales (energía) que conforman las raciones animales.
Argentina y Brasil, en conjunto, son los principales productores mundiales de soja. Y si sumamos a Paraguay y Uruguay (los otros dos integrantes del Mercosur) el liderazgo es inalcanzable para EE.UU., que es el segundo proveedor mundial del poroto.
La soja, como todo commodity o materia prima básica, cotiza en dólares estadounidenses –el patrón monetario de referencia mundial– porque es un bien aceptado y demandado en todo el mundo; un bien indispensable para el desarrollo de la civilización humana. Por ese motivo, es una moneda fuerte por sí misma, especialmente si se tiene en cuenta que desde la década del 70 las principales monedas del mundo son de curso forzoso, es decir, no tienen ningún respaldo tangiblepor detrás.
En la Argentina, a diferencia de lo que sucede en Brasil, a los encargados de producir la monedaque nos mantiene conectados con el mundo, se los aplasta con impuestos excesivos y regulaciones demenciales.
Brasil tiene muchos, muchos problemas económicos. Pero la clase dirigente del principal socio del Mercosur tiene algunas cosas claras. La primera es que es necesario contar con una moneda propia (la inflación anual brasileña no supera el 5%). La segunda es que es fundamental dejar trabajar en paz a los encargados de producir divisas. Aquí en la Argentina no su cumplen ninguna de las dos premisas.
Funcionarios del gobierno argentino filtraron que está trabajando con la administración brasileña de Jair Bolsonaro para crear una moneda común que se denominaría “peso real”.
Primicias Rurales
Fuente: Valorsoja.com
Jun 1, 2019 | Opiniones
Por Nicolás Winter*.
Buenos Aires, 1 junio (Especial para NA) — Una etiqueta o rótulo de alimento es una inscripción, leyenda o imagen adherida al envase del producto alimenticio que se está a punto de adquirir que informa al consumidor sobre su identidad y características particulares.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) rescata el rol fundamental del consumidor en el sistema de control de alimentos a la hora de elegir dónde y qué comprar, priorizando productos con rótulos e identidad garantizada.
En ese sentido, un consumidor responsable debe verificar que los rótulos cuenten con los datos del elaborador y número de registro del producto, su composición y tabla nutricional y las indicaciones de uso, conservación y fecha de vencimiento, todos en estados claramente legibles.
Esta parte de un rótulo informa a los consumidores sobre las propiedades nutricionales de un alimento; indica los nutrientes que proporcionan energía, proteínas y/o grasas, declara el contenido cuantitativo de carbohidratos, proteínas, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans, fibra alimentaria, sodio u otro nutriente en cantidades considerables.
En una etiqueta o rótulo debe estar el nombre del producto (es decir, la denominación de venta del alimento), la lista de ingredientes, los contenidos netos, la identificación del lote, duración y fecha de vencimiento y los datos sobre su procedencia (nombre del fabricante, productor, fraccionador o titular de la marca; domicilio y número de identificación del establecimiento), y si el producto es importado deben figurar el nombre o razón social y dirección del importador.
Por último, si corresponde, deberá incluir las indicaciones acerca de la preparación o uso que se le debe/puede dar al alimento.
En algunos rótulos también se incluye el número de registro del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, cuando se trata de establecimientos bajo la jurisdicción de este organismo, incluyendo el logo en celeste, seguido por tres números separados por barras.
El primer número identifica el establecimiento, el segundo el producto y el tercero su forma de presentación.
También es importante prestar mucha atención a la fecha de vencimiento; este aspecto es clave ya que garantiza el consumo seguro de los alimentos por parte de los consumidores.
Por lo cual debe atenderse el día y mes para los productos que tengan una duración mínima que no supere los tres meses y el mes y año para aquellos productos que superen los tres meses de vida útil, debiendo en todos los casos estar dentro de la fecha de vigencia.
La comercialización de productos vencidos o sin fecha de vencimiento es un delito que puede ser denunciado en la oficina de defensa al consumidor, entendiendo que se encuentran exceptuadas las frutas y hortalizas frescas, incluidas las papas listas para el consumo.
Además los vinos y bebidas alcohólicas que contengan 10% o más de alcohol, los productos de panadería y pastelería que se consuman dentro de las 24 horas siguientes a su fabricación, el vinagre y azúcar sólido, la goma de mascar y la sal de calidad alimentaria no enriquecida.
Como ya se dijo, el Senasa apuesta al rol de los consumidores como actores fundamentales en el sistema de control de alimentos, con un papel decisor indiscutido a la hora de adquirir productos registrados que cumplan con un rotulado que los identifique claramente y garantice su vida útil.
(*)Médico veterinario de la Coordinación General de Gestión Técnica en Inocuidad y Calidad Agroalimentaria del Senasa-
http://www.facebook.com/AgenciaNA
Primicias Rurales
NA
May 28, 2019 | Opiniones
¿Qué nos pasa? La Argentina se debate en un permanente laberinto. No podemos darnos cuenta si somos un proyecto de país o una causa perdida. Tendremos que elegir electoralmente entre renovar nuestra confianza a un gobierno que no cumplió totalmente con las expectativas, o un proyecto con antecedentes evidentemente corruptos, o bien a nuevas alternativas de viejos actores mal reciclados. Candidatos en muchos casos que se adaptan a la frase de Groucho Marx: “Estos son mis principios, y si no te gustan…. tengo otros”.
País contradictorio, donde se mezclan las señales que ilusionan con las que provocan desánimo. Un ejemplo: el Congreso aprueba por unanimidad la Ley que promueve la Economía del Conocimiento y el sector agropecuario no logra hacer aprobar ni terminar de ponerse de acuerdo en la Ley de Semillas. Otro: Mercado Libre duplica su valor en Wall Street y dirigentes como Grabois o Moyano lo muestran como algo negativo. Y otro: la agricultura se muestra como uno de los sectores más competitivos pero en provincias como Entre Ríos se promueven restricciones sin base científica a la aplicación de agroquímicos. Y el último: producimos alimentos para diez Argentinas y tenemos el 30% de pobreza, siendo el sector agro con sus retenciones uno de los que más aporta al fisco, pero la sociedad urbana en general no lo percibe así. Y este mismo país es del que surgen proyectos como el Grupo Don Mario que comienza las primeras siembras en China y expande su comercialización en Brasil y EEUU. Leemos y escuchamos las oportunidades a futuro que posee la Argentina en Ag-tech y no podemos darnos cuenta si seremos el viejo Kodak o el Instagram de la alimentación mundial.
Un péndulo de sensaciones nos atraviesa y nos desafía a los argentinos, que hace que los empresarios no sepan si apretar el acelerador o el freno. Una frase interesante describe bastante bien el momento de confusión y fue dicha por Edward Wilson (biólogo y entomólogo estadounidense de Harvard) : «El principal problema de la humanidad hoy en día es que tenemos mentes paleolíticas, instituciones medievales y tecnología de los dioses.» Estamos convencidos que podemos ser mejores de lo que somos si logramos alinear las instituciones con la creatividad, el empuje de las personas y la capacidad de asumir riesgos.
> La macro en la micro: inflación minorista con leve baja en abril (3,4%) y dólar estable por algunas semanas generan los primeros síntomas de “tranquilidad” y quizás algún cambio de expectativas en bastante tiempo. Por fuerte caída en las importaciones y leve aumento de las exportaciones sigue el superávit de la balanza comercial. El PBI cayó en marzo y se espera una crecimiento negativo cercano de “solo” el 1,2% en el 2019. El consumo sigue en niveles bajos aunque es positivo que el Índice de Confianza del consumidor que elabora la Universidad Di Tella mejoró un 6% en mayo respecto a abril y un 1,1% respecto a mayo 2018. Ya tiende a cero el déficit fiscal primario, cumpliendo con el compromiso asumido ante el FMI (algo por baja de gastos y mucho por aporte de las retenciones a la recaudación). No llega a brote verde pero algo es algo. En las empresas se sigue de cerca la situación de las personas que trabajan en las mismas para evitar deterioro en su capacidad de compra, pero en este escenario los sueldos han perdido contra casi todas las variables.
> La contribución del agro: se publico un muy buen informe del IAE (Alejandra Groba y Guillermo D’Andrea) derribando mitos acerca del campo y recomendamos su lectura completa en https://www.iae.edu.ar/es/LaEscuela/IAEHoy/Paginas/Siete-mitos-sobre-el-campo-desterrados-de-raiz.aspx
Breve resumen de algunos mitos:
– “El campo es solo soja”: En 2018 la Argentina sembró 16 cultivos en un área superior a Alemania o Japón.
– “El campo no agrega valor”: el 84% de la soja se industrializa, gran parte del maíz se transforma en carne y leche para consumo interno y exportación.
– “El campo no genera empleo”: Las 31 cadenas agroalimentarias generan un 31% del empleo total, un número cercano a los 2 millones de puestos de trabajo.
> Algunos más iguales que otros: el gobierno aumentó la tasa de estadística a las importaciones del 0,5% al 2,5%, una medida recaudatoria y que además apunta a mejorar la balanza comercial, A último momento se volvió atrás parcialmente, exceptuando a las importaciones temporales (entre ellas la soja para industria) y bienes destinados a producción en Vaca Muerta. No fue así en el caso de los fertilizantes, que trajo como consecuencia un aumento en los precios. ¿Los fertilizantes no son acaso una importación temporaria que posteriormente se exporta como grano?
> Financiamiento: el dinero sigue caro en los bancos (70% anual en pesos, 7% en dólares). Siguen las oportunidades de financiamiento de agroquímicos y semillas con canje por granos en valores cercanos a los habituales (según el producto) y con tasa en pesos a un año del 30% al 35% anual. Algunas empresas de insumos (en general distribuidores) invirtiendo insumos a riesgo en la siembra de algunos productores que les compran habitualmente. Nos parece que no se va a dejar de sembrar ni una hectárea por falta de financiamiento en insumos.
> Arrendamientos 2019-2020: en mayo empezó a moverse con fuerza el mercado de arrendamientos de tierra para agricultura. Es un rubro sustancial en los costos de producción, recordando que más del 60% de los cultivos se siembran en campos alquilados. Debido a que en general hubo buenos rendimientos en la campaña que termina, los dueños de la tierra expresaron su deseo de subir el valor. Mientras que los que arriendan hacen los números para adelante y ven que el resultado de la 19 /20 es bastante magro si los rendimientos se ubican en el promedio. Por el momento vemos que en líneas generales se mantienen los mismos valores pagados en la campaña que termina (medido en kilos de soja por hectárea).
> El “Excel” por ahora cierra flojito: las proyecciones de la campaña agrícola 2019/2020 con los precios futuros actuales, sobre campos alquilados, dan una caída de márgenes cercano al 30%, dependiendo de la combinación de cultivos y zonas, muy inferiores a las expectativas iniciales de la campaña pasada, enfrentando además un aumento de incertidumbre producto de las elecciones. La buena: el punto de partida de esta campaña es mucho mejor, ya que recordemos que la campaña pasada salíamos de la sequía y ahora en general hay buena humedad. No hay que olvidar que algunas regiones del norte argentino están sufriendo excesos hídricos que complican mucho la cosecha de este año y generan incertidumbre sobre la próxima.
> Precios: Posición futura de precios a cosecha con que se proyectan los márgenes en la campaña actual vs. la campaña pasada. El valor del dólar es el valor presente del día, en cada caso.
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La disminución de precios con los cuales se proyecta la presente campaña es producto de la baja de precios internacionales, el aumento de las retenciones y la disminución de los reintegros a las exportaciones.
> Negocio ganadero: los resultados de preñez de los rodeos han sido en general satisfactorios, lo que ayudaría a mejorar la expectativa de oferta de terneros para 2020. Si bien el stock total de hacienda comparando marzo 2018 contra marzo de 2019 es muy similar (algo más de 53 millones de cabezas), el número de vacas ha seguido aumentando siendo hoy de casi 24 millones de cabezas. Los precios de los terneros livianos han ido subiendo lentamente, superando los 70 $/kilo vivo, un aumento de casi un 60% respecto a un año atrás. El precio del novillo está en el orden de los 65 a 67 $/kilo (casi un 100% más que hace un año) pero los de calidad y peso de exportación ya rozan los 70 $/kilo. La exportación sigue recibiendo buenas noticias, la demanda de otros países está firme y ya representa el 20% del total producido en el país. El consumo interno algo más retraído y, si bien todo se consume, los precios en mostrador muestran resistencia a poder subir. Los encierres a corral aumentando su ocupación motivados por la buena relación de compra/venta. Los criadores con rentabilidad escasa todavía, intentando aprovechar la oferta forrajera para hacer más recría y no vender todo al destete, al menos aquellos que lo pueden manejar financieramente.
> Negocio lechero: los precios de la leche siguen en alza, la pelea de la industria es por ver quién se queda con el producto, ya que aún existe en las usinas una capacidad ociosa de cerca del 60%. El SIGLEA de mayo muestra que el precio promedio es de 13,32 $/litro o 187,45 $/kilo de sólido, un 13% más que el mes anterior y un 118% de aumento en doce meses. Hace mucho tiempo que la leche no se acercaba a los 30 centavos de dólar por litro. En algunos tambos, con buena calidad y volumen, los valores superan los 15 $/litro. Esto ha permitido recomponer el perfil financiero de las empresas y su potencial rentabilidad. El mercado interno ha bajado el consumo entre un 8% y un 15% según el producto respecto a un año atrás. En parte esto ha sido compensado por el aumento de las exportaciones (+9% anual). El desafío a futuro es seguir abriendo mercados pero también esperar una recomposición del consumo interno que es el principal cliente de este producto. Esto permitiría que la producción total de leche en el país pueda aumentar sin temor a que los precios se derrumben. Hoy se producen en el país unos 10.000 millones de litros, casi lo mismo que hace diez años, un indicador indirecto de las crisis por las que ha pasado la actividad en ese período.
> Guerra comercial China y EEUU, aumento de subsidios y problemas en las siembras en EEUU: la denominada Guerra comercial entre EEUU y China, además de alargarse, comienza a incorporar otros actores afectados (como Huawei) y acciones impensadas (aumento de subsidios a productores norteamericanos).Debemos sumarle los problemas productivos en ambos países, climáticos en EEUU ( retraso de siembras) y sanitarios en China (peste porcina). Sin duda, esta matriz que combina factores políticos y productivos, trae y traerá volatilidad muy importante a los valores de los granos, especialmente en soja, y consecuencias comerciales, en una especie de “dominó” de imposible pronóstico.
Apuntes para empresas: si desea recibir este informe por e-mail enviar correo a contacto@zorraquinmeneses.com
Alejandro Meneses
alejandro@zorraquinmeneses.com / Celular: +54911 41479017
Teo Zorraquin
teo@zorraquinmeneses.com / Celular: + 54911 54090097
Primicias Rurales
May 19, 2019 | Opiniones
Por Mariana Reinke
Por la guerra comercial de aranceles entre los Estados Unidos y China, que lleva más de un año y entre otros productos le pegó a la soja con una fuerte baja de precios, la Argentina tendría este año una merma de ingresos en este grano de entre US$1000 y hasta 3000 millones de dólares.
Hoy, luego de que China respondiera a los últimos aranceles de Estados Unidos -la semana pasada los subió de 10 a 25% para bienes por US$200.000 millones- aumentando sus tasas entre el 5 y el 25% para más de 5000 productos, la soja en la Bolsa de Chicago cayó retrocediendo al precio más bajo en casi 11 años. Allí la posición mayo cerró a US$290,64 por tonelada, una merma de 2,20 dólares por tonelada y el menor registro desde el 5 diciembre de 2008, cuando cotizó a US$287,89
En el mercado local (Matba), en tanto, la posición mayo subió un dólar por tonelada, a US$ 215,50 la tonelada. Ocurrió en medio de la expectativa de que China realice más compras en Brasil y la Argentina a expensas de EE.UU.
Sin embargo, desde octubre pasado, al inicio de la actual campaña la soja, el grano perdió unos 40 dólares por tonelada y eso afectó las estimaciones de ingresos para la cosecha y sus exportaciones. «El ingreso que se esperaba era de alrededor US$16.200 millones (del complejo soja), pero ahora solo llegaría a US$15.200, unos US$1000 millones menos. Es un cálculo somero y prematuro, aún falta cosechar y no se sabe cuánto se va a exportar. Se debe esperar el número final, supeditado a los rindes», dijo Gustavo López, de la consultora Agritend, a LA NACION
Para López, «en el mercado argentino (la merma) no tuvo un gran impacto frente al esquema internacional (en EE.UU. el año pasado hubo fuertes descuentos). No es una pérdida tan significativa (para la Argentina)».
En tanto, Juan Manuel Garzón, del Ieral, de la Fundación Mediterránea, destacó que, en lo que va el año, la caída del precio de la soja «le cuesta al país hasta US$3000 millones en el complejo de la soja, el 5% de las exportaciones totales del país».
Hay expectativas sobre el comportamiento de China con relación precisamente con su demanda a Brasil y la Argentina y el efecto en los precios. Garzón recordó que el año pasado la soja de los países sudamericanos se despegó de lo que pasaba en Chicago y generó su propio precio. Ahora todavía eso no se ve nítidamente.
«En el segundo y tercer trimestre se produjo el despegue del precio. Sin embargo, este año, los precios de ambos mercados convergieron. Ahora juntos están a la baja, pero nuestro mercado aún no logra despegarse. Llama la atención que todavía no se diferencie, pero se va camino a eso, a que esos mercados se abran», indicó.
Por lo pronto, la situación es vista con preocupación por los mismos productores. «Ningún productor pensaba vender a menos de 250 dólares la tonelada de soja», afirmó Néstor Roulet, productor y asesor en Asuntos Agropecuarios de Presidencia del Banco Nación.
«Hoy está entre 200 y 210 dólares por tonelada, son 40/50 dólares de diferencia (respecto de la cotización cuando se hicieron cálculo de márgenes al inicio de la campaña). Son US$2200 millones de expectativa de precios que van a dejar de ingresar. Ese es el diferencial que se pierde en la producción. Y esto le significa al Gobierno unos 600 millones de dólares (exactamente, US$627,2 millones) menos en retenciones».
Según Roulet, existe una leve tendencia de separación de los precios de la soja de Sudamérica de los valores de Estados Unidos. Eso «está pasando de forma tenue». En rigor, eso es lo que esperan los productores locales y que se acelere. En tanto, según el productor y asesor del Banco Nación en el actual contexto los exportadores venderán mucho más maíz y trigo y van a tratar de retener la soja hasta que el precio mejore.
«Es difícil predecir qué va a pasar con el precio, hasta incluso puede haber especulación china ante la gran cosecha de Sudamérica pero los productores que tengan espalda guardarán sus cosechas», señaló, por su parte, el economista del Ieral.
Alerta
Para la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), de continuar esta tendencia a la baja en el precio el aumento en las cantidades exportadas «podría no ser suficiente para compensar la caída de los precios, retrayendo la oferta de dólares que origine el complejo sojero en 2019 a la vez que tensiona el equilibrio de las cuentas públicas al retraer el ingreso potencial en concepto de derechos de exportación».
Por la guerra comercial, las existencias de soja en los Estados Unidos se encuentran en un nivel récord. El viernes pasado, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) proyectó existencias para el cierre de la campaña 2018/2019 por 27,09 millones de toneladas, un 127,27% por encima de los 11,92 millones de la campaña anterior.
En el sector estiman que un agravamiento de la guerra comercial favorecería las exportaciones de Brasil y de la Argentina y mejoraría los precios sudamericanos. Pero China redujo su demanda de soja: de los 94 millones importados en la campaña 2017/2018, se pasó a una previsión próxima a los 84/85 millones en la campaña 2018/2019. Ocurre no solo en el contexto de la guerra comercial con EE.UU., donde entre otras cosas se cambiaron dietas para los animales, sino por la peste porcina africana que provocó la muerte de millones de cerdos en China e impacta con una menor demanda del grano para la alimentación.
«Este conflicto no favorece a nadie, la tendencia es a la baja y desacelera la economía china. Es negativo para los países de la región», remarcó Garzón.
La BCR prevé que estos valores afectarán a los productores por los menores ingresos que obtendrán al vender sus producciones, a los contratistas rurales, a los proveedores de insumos, de maquinarias y equipos para la producción, además de los transportistas de granos y productos agrícolas. Podría afectar también la intención de siembra de la nueva campaña 2019/2020.
Fuente: La Nación
Primicias Rurales
May 18, 2019 | Opiniones
Por Pablo Adreani* .
Buenos Aires, 18 mayo (Especial para NA) — La presión impositiva adicional a las importaciones provenientes de Brasil y Paraguay genera distorsiones en la cadena de la soja.
Mientras el Gobierno anuncia nuevos impuestos que limitan la competitividad del sector industrial aceitero.
Entrando en el último tercio de la cosecha de soja, ya cosechado el 70 % con un volumen equivalente a 45 millones de toneladas, llama la atención que la oferta de soja disponible no aparece.
Entre las compras a precio y las fijaciones ya efectuadas, los productores han vendido hasta el momento solamente 8,9 millones de toneladas de soja.
Esta cifra equivale al 16 % del volumen total de producción estimado en 56 millones de toneladas. La fila con 8 km de cola con camiones esperando para ingresar a los puertos de Upriver, a comienzos de Abril, no eran de soja.
En un 90% eran camiones de maíz que debían cumplir con la venta anticipada forward o futura y el plan de embarques de los exportadores que fue lo que traccionó la cesión de cupos para poder embarcar los vapores.
Veamos la realidad de hoy, en estos momentos la cantidad de camiones a la descarga en los puertos de Upriver llega a un total de 5.033 camiones.
Y lo más interesante para destacar es que, en plena cosecha de soja, es el maíz el producto que mayor cantidad de camiones que esperan para ser descargados en los puertos.
De acuerdo al informe de ceralnet.com.ar, el jueves 9 de mayo había a la descarga en los puertos del Up River, 2.550 camiones de maíz y 2.125 camiones de soja para ser descargados.
Y éste es el fiel reflejo de la actitud que tiene hoy el productor y lo demuestra con el escaso volumen de soja que ofrece diariamente en el mercado disponible.
Los camiones de soja a la descarga equivalen a 63.000 toneladas y U$S 19 millones, si hacemos el cálculo semanal estamos hablando de algo más de 300 mil toneladas y unos U$S 100 millones.
No hay dudas que hoy la oferta de soja disponible no concuerda con el porcentaje de soja cosechado, el productor vende lo mínimo necesario para cubrir compromisos a cosecha y está reteniendo el máximo volumen histórico.
En un año normal, el productor debería estar vendiendo un mínimo de 1 millón de toneladas semanales.
A esta altura quedó bien claro y demostrado que el productor decidió vender y hacer caja con el trigo y con el maíz y retener la soja lo máximo posible, y tenerla como reserva de valor.
El productor no vende soja por la sencilla razón de que si la vendiera estaría tomando la pérdida por hectárea en el instante mismo de la venta.
Y en este razonamiento hay que analizar muy bien la influencia que tiene la soja extra-pampeana en el comportamiento de venta de los productores. Toda soja localizada a una distancia mayor a los 500 km de los puertos y con rindes por hectárea que no llegan al 50% de los rindes en las mejores zonas de la Pampa Húmeda, si se vende en el actual nivel de precios implica para el productor asumir la pérdida.
Si a toda esta incertidumbre económica, financiera, y productiva, la agregamos la frutilla del postre, el aumento de la tasa de estadística al 2,5% a las importaciones, anunciada esta semana por el gobierno, entramos en un nuevo espiral bajista que puede generar una mayor retención por parte de los productores.
La medida implementada por el Gobierno, solamente en el caso del impuesto a ser aplicado a la soja importada proveniente de Brasil y Paraguay, tiene un beneficio para los ingresos del Estado de 28 millones de dólares.
Y el perjuicio para los productores se puede multiplicar por varias veces esa cifra, pues debemos agregar el menor precio de la harina de soja que recibirán las fábricas procesadoras por el producto exportado y el menor precio que podrían recibir los productores.
Habrá también un aumento en los costos operativos de la industria aceitera por no poder contar con el volumen de soja importada que les permite la reducción y mejora de sus costos.
Todos estos factores externos al negocio no hacen más que generar más incertidumbres entre los productores y provocar la reacción no deseada por el Gobierno, habrá una mayor retención a vender y en consecuencia un menor ingreso de divisas.
El Gobierno ha tomado nota de este riesgo y está bajo estudio si mantiene dicho impuesto distorsivo y anticompetitivo a la importación de soja de Brasil y Paraguay o si lo deja sin efecto para no entorpecer el normal ingreso de divisas proyectado y esperado.
(*) Fundador de GuruMarket
Primicias Rurales
NA
May 12, 2019 | Opiniones
Por Lorena Dassa* .
Buenos Aires, 11 mayo (Especial para NA) — El carbunclo bacteriano, carbunco o ántrax es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa que afecta preferentemente a los rumiantes y es transmisible a otros animales y a las personas.
Está diseminada en casi todo el mundo, es responsable de importantes pérdidas económicas y se transmite de animales enfermos o muertos a otros animales y a los humanos, pero no se contagia entre personas.
Cuando la bacteria que causa esta enfermedad entra en contacto con el oxígeno, forma una espora que es resistente en condiciones climáticas adversas. Luego, las esporas ingresan al organismo donde liberan toxinas que pueden llegar a causar la muerte.
El principal signo de carbunclo en los bovinos es la muerte súbita con sangre sin coagular en los orificios naturales (boca, nariz y ano), en los cuales se encuentra la bacteria que la produce.
En los caballos es posible observar signos clínicos como edemas en cuello y abdomen, así como trastornos digestivos, cólicos y fiebre. En los porcinos también se da una evolución más lenta, con edemas en la zona del cuello.
Así en todos estos casos resulta fundamental la rápida adopción de medidas sanitarias para evitar la diseminación de la enfermedad y la ocurrencia de casos humanos.
En los establecimientos con antecedentes de carbunclo y ante la detección de casos de esta enfermedad, el Senasa recomienda la vacunación sistemática del ganado y la eliminación mediante el procedimiento correspondiente de los animales muertos y del material contaminado.
Es importante recordar que el carbunclo se encuentra dentro del grupo de enfermedades de denuncia obligatoria, por lo que ante la sospecha o confirmación de algún caso en animales, se debe contactar lo antes posible con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) para que los veterinarios del Organismo queden en conocimiento del caso y puedan evaluar las acciones más convenientes a seguir.
La forma de notificar al Senasa es acercándose a sus oficinas para efectuar la denuncia personalmente o bien por teléfono. Las ubicaciones se pueden consultar a través de la web del organismo: www.argentina.gob.ar/senasa .
También se puede recurrir a la app de celulares denominada «Notificaciones Senasa», que está disponible en Play Store.
Este sistema está disponible desde noviembre de 2018, cuando el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria instrumentó la campaña «Avisá al Senasa», a fin de que quienes se encuentran vinculados a la actividad agropecuaria puedan notificar a este servicio cualquier evento sanitario de importancia, como mortandades o presencia de signos clínicos en los animales por fuera de lo habitual.
El objetivo de esta campaña es que los productores informen de manera temprana al Senasa la ocurrencia o sospecha de enfermedades para minimizar las pérdidas, proteger a la producción de la zona y la salud de las personas en el caso de las enfermedades zoonóticas.
La detección temprana y la notificación inmediata de este tipo de enfermedades por parte de productores y veterinarios resultan fundamentales para la implementación de medidas de prevención, control y vigilancia de los organismos competentes y en consecuencia, poder mantener y mejorar la sanidad de los animales, los índices productivos y el acceso a los mercados internacionales.
(*)Veterinaria de la Dirección Nacional de Sanidad Animal del Senasa .
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NA