May 29, 2025 | Economía / Economía del Agro, Opiniones
«Argentina necesita todos los años un cheque 20.000 millones de dólares», advirtió Prat Gay Fotografía: Agencia Noticias Argentinas / Redes
Buenos Aires, jueves 29 mayo (PR/25) — El economista Alfonso Prat Gay dijo hoy que el programa económico de Argentina necesita todos los años un cheque de 20.000 millones de dólares y afirmó que es necesario ordenar las cuentas externas para no tener sobresaltos.
«Como está planteado el programa hasta ahora, todos los años necesitaste un cheque de 20.000 palos para pasar al año siguiente, ¿no? El primer año fue el blanqueo, el segundo año fue el fondo monetario», dijo el ex ministro de Hacienda al participar de un ciclo de IAE Business School.
Advirtió que «no vas a tener todos los años un bonus de 20.000 palos. Entonces, más vale que ordenes antes las cuentas externas para no tener sobresaltos».
Consultado sobre cuál es el tipo de cambio de equilibrio, consideró que «si existe tal cosa, yo diría que es bastante más alto que lo que tenemos ahora» y que «se acerca mucho más al techo de la banda que al piso de la banda».
Prat Gay analizó que «hay un tema de credibilidad que no es menor, porque el acuerdo con el Fondo preveía un funcionamiento dentro de la banda distinto del que efectivamente llevó a cabo el Gobierno».
«Después de las elecciones, ahí sí me gustaría ver un poquito más de foco en el equilibrio o en el desequilibrio externo, porque la economía hay que balancearla en los dos lugares, básicamente, no alcanza solamente con el fiscal», observó.
En este contexto, analizó cuatro razones por las que este año fue «crítico para el programa de Milei»: uno fue la salida del cepo que «se resolvió muy bien», otro las elecciones, que está “bien encaminado”.
Luego hay «otras dos cuestiones que son más estrictamente económicas», entre los que apuntó a las reservas netas del Banco Central y a la macro y micro economía. Sobre las reservas, se preguntó «cómo va a hacer Argentina pagar los vencimientos de deuda que tiene en los próximos tres años» y cuestionó «si sólo alcanza con el déficit fiscal o si también hay que darle bola a las cuentas externas».
«Creo que esto lo aprendió Macri un poquito por las malas, recordemos porque también es un punto de comparación. Macri gana las elecciones de medio término con un resultado espectacular pero después la economía básicamente, el déficit externo lo lleva al resultado del 2019», recordó.
«Entonces creo que no hay que descuidar el déficit externo y es muy importante que el Gobierno pueda mostrar que tiene capacidad para, como mínimo, refinanciar los vencimientos de deuda», agregó.
Sobre el «funcionamiento de la macro y también de la micro» planteó la duda sobre “si este rebote económico se puede transformar en crecimiento y en un ciclo sostenido de crecimiento».
«Hasta ahora es muy heterogénea la recuperación económica, y obviamente que para la segunda mitad del mandato, Milei necesita que lo que hoy aparece como un rebote desparejo se transforme en un crecimiento sostenido y homogéneo», concluyó.
Primicias Rurales
Fuente: Noticias Argentinas
May 27, 2025 | Agricultura, Economía / Economía del Agro, Opiniones
Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, analiza el avance de la campaña en el hemisferio norte y sus efectos sobre los precios internacionales, mientras en Argentina se combinan demoras en la cosecha y la incertidumbre fiscal.
Rosario, martes 27 mayo (PR/25) — – “Normalmente, en esta época del año, el foco está puesto en la siembra de maíz y soja en Estados Unidos, y el avance es excelente. El clima acompaña y los fondos especulativos ya se posicionan a la baja”, explica Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
A ese contexto se suman factores adicionales que presionan los precios.
“Trump anunció aranceles del 50% a Europa, y se teme que ese bloque tome represalias que afecten las exportaciones de harina de soja. Además, en Brasil, la gripe aviar podría liberar más grano al mercado internacional, justo cuando está por ingresar una safrinha que se perfila como muy voluminosa”, agrega.
En el mercado de trigo también hay señales bajistas. “Aunque bajó la calidad de los cultivos en Estados Unidos y Francia, siguen partiendo de niveles muy buenos. Rusia, en tanto, eliminó el precio de exportación, lo que muestra confianza en su próxima cosecha”, señala Romano.
A nivel local, el ritmo de cosecha fue menor por las lluvias que anegaron unas 700.000 hectáreas en el noreste bonaerense.
“Ya se retomaron las labores en parte de la región afectada, y es probable que veamos algunos días más de presión de oferta por el ingreso de soja, pero luego el foco pasará al maíz, tanto el temprano postergado como el tardío, que en el norte viene entregándose anticipadamente”, indica.
En cuanto a la comercialización, Romano destaca que “la soja alcanzó un pico semanal de ventas a precio de 1,5 millones de toneladas, aunque sigue por detrás del promedio de los últimos años. En el caso del maíz, los atrasos son incluso mayores”.
Respecto del trigo, el analista remarca que “no logra recuperar precios y quedan cerca de 5 millones de toneladas por colocar en el exterior. Brasil solo necesitaría unas 2, y el resto deberá competir con Rusia en mercados más lejanos. Esto impide que se vea el efecto del MERCOSUR”.
En paralelo, resalta que “el inicio de la siembra ocurre con muy buena humedad. Sin embargo, si se superan nuevamente las 20 millones de toneladas, la dificultad para colocar el saldo exportable podría repetirse en 2025/26”.
Sobre el frente fiscal, Romano considera clave la extensión de la reducción de derechos de exportación para trigo y cebada hasta marzo de 2025, aunque advirtió que “el Gobierno mantiene su postura de subir las alícuotas de soja, maíz, girasol y sorgo a partir del 30 de junio”.
“El impacto más fuerte sería en soja, con una suba de 26 a 33%, justo con la cosecha recién terminada y mucho por comercializar. Aun así, los valores no acusaron el golpe. Se mantienen precios futuros más altos que los disponibles, lo que sugiere que el mercado descuenta una carga impositiva menor”, detalla.
Según Romano, el foco del mercado sigue puesto en el corto plazo. “Los productores tratan de trillar, entregar y cobrar la soja para cumplir con compromisos financieros. Los exportadores, por su parte, podrían adelantar Declaraciones Juradas para congelar las condiciones actuales por embarques a un año vista, aunque esto les exige ingresar divisas y asumir riesgo argentino”.
Finalmente, considera que “con una soja entre 260 y 270 dólares por tonelada, el interés vendedor será bajo. Eso podría forzar a la industria a trasladar más capacidad de pago para mantener niveles mínimos de molienda. Y si además Chicago acompaña, los valores podrían no caer tanto como se teme”.
Primicias Rurales
Fuente: Universidad Austral
May 24, 2025 | Opiniones
Por Alejandra Sarni, Socia de Impuestos, BDO en Argentina
Buenos Aires, sábado 24 mayo (PR/25) — Los anuncios realizados el pasado 22 de mayo por el Poder Ejecutivo Nacional no constituyen una mera batería de medidas fiscales o administrativas. En realidad, representan una propuesta de cambio de régimen: por primera vez en décadas, el Estado argentino plantea una arquitectura tributaria fundada no en la presunción de evasión, sino en la confianza ciudadana.
El Plan de Reparación Histórica de los Ahorros de los Argentinos, tal como fue presentado por los principales funcionarios económicos del gobierno nacional, promueve una reconfiguración estructural del sistema fiscal y financiero. Se eliminan controles que durante años burocratizaron decisiones económicas cotidianas, se implementa un régimen simplificado para el Impuesto a las Ganancias, y se crea un sistema de finanzas abiertas que reposiciona al contribuyente como sujeto colaborativo y no como sospechoso predeterminado.
El diagnóstico que subyace a esta reforma parte de una idea central: buena parte de la informalidad que atraviesa a la economía argentina no responde a prácticas fraudulentas deliberadas, sino a un contexto impositivo que ha resultado incompatible con la sostenibilidad del trabajo y la producción en blanco.
En lugar de penalizar esa conducta defensiva, se propone ahora revertir los incentivos que empujaron históricamente a ciudadanos y empresas fuera del sistema. La informalidad, lejos de ser tolerada, es leída como síntoma de una falla estructural del diseño tributario.
Durante la presentación oficial, se expuso que el 50% de la economía argentina opera en la informalidad y que apenas 11.000 contribuyentes explican más del 70% de la recaudación. En línea con este diagnóstico, el decreto firmado por el Presidente de la Nación consigna que 10.000 grandes contribuyentes fueron responsables del 80% de la recaudación nacional en 2024, y reconoce expresamente que la “asfixia fiscal ha generado una distorsión estructural en la economía”.
El nuevo régimen tributario se articula desde una visión que desplaza el enfoque universal de control por un criterio selectivo basado en riesgo. Esto se traduce en la eliminación de múltiples regímenes informativos obligatorios, la reducción de las exigencias de reporte sobre operaciones de bajo monto y la redefinición del rol de la Unidad de Información Financiera, que deberá priorizar perfiles de riesgo real asociados a delitos complejos como el narcotráfico o la financiación del terrorismo.
La reforma se alinea con los estándares internacionales del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y propone una lógica más eficiente y focalizada de control estatal.
Uno de los núcleos operativos del nuevo esquema es la modalidad simplificada y opcional del Impuesto a las Ganancias. La ARCA tendrá a su cargo la elaboración de liquidaciones prearmadas sobre la base de la información con la que ya cuenta el organismo y la que provea el contribuyente.
Este sistema prescinde de la declaración de consumos personales o variaciones patrimoniales, y se limita a considerar la facturación y las deducciones admitidas.
El decreto lo prevé exclusivamente para personas humanas o sucesiones indivisas residentes que obtengan rentas de fuente argentina y exime a quienes se adhieran de presentar las declaraciones patrimoniales exigidas por el Decreto 862/2019. Se trata de una herramienta orientada a facilitar la reincorporación de contribuyentes al sistema, en un marco regulado, voluntario y con bajo nivel de conflictividad.
La medida genera las condiciones para que quienes poseen activos no declarados, en particular ahorros en moneda extranjera acumulados fuera del sistema formal, puedan integrarse al circuito económico sin estar expuestos a acciones retroactivas o sancionatorias. La estrategia no descansa en una amnistía general, sino en la posibilidad de restablecer la condición de contribuyente activo en condiciones previsibles y menos intrusivas.
En paralelo, se avanza en la creación de un sistema de finanzas abiertas que permitirá a las personas humanas y jurídicas, mediante su consentimiento expreso, compartir información con las entidades financieras registradas ante el Banco Central.
Esta apertura apunta a facilitar el acceso al crédito, mejorar la competencia en el sector bancario y promover la inclusión financiera. El Banco Central será la autoridad de aplicación del sistema y tendrá a su cargo la definición de estándares técnicos, así como la articulación con organismos públicos y entidades participantes. El sistema asegura la protección del secreto fiscal, salvo autorización expresa del titular de los datos.
Este conjunto de reformas sienta las bases para una transformación de fondo. El decreto no agota la reforma tributaria anunciada, pero constituye un primer paso normativo de ejecución inmediata. Muchas de las definiciones pendientes —como el eventual blindaje legal de los nuevos esquemas o la adecuación legislativa del impuesto a las ganancias— dependerán de un debate parlamentario aún en desarrollo.
El enfoque adoptado por el Gobierno Nacional no solo busca aliviar la presión fiscal formal, sino modificar la relación simbólica entre el Estado y sus contribuyentes. Donde antes se presuponía evasión, ahora se ofrece la posibilidad de una cooperación simplificada. Donde antes se incentivaba el ocultamiento patrimonial, ahora se ofrece un marco de reincorporación razonable y sin coerción.
La propuesta implica, en definitiva, un cambio de lógica: desplazar el control masivo por la focalización, sustituir la amenaza por la previsibilidad, y construir un sistema en el que el cumplimiento no sea una carga sino una vía de acceso al crédito, al desarrollo y a la ciudadanía económica plena. Su consolidación requerirá tiempo, estabilidad política y credibilidad institucional. Pero, al menos por diseño, propone un horizonte fiscal donde la libertad, la formalidad y la confianza no se perciban como términos incompatibles.or
Los anuncios realizados el pasado 22 de mayo por el Poder Ejecutivo Nacional no constituyen una mera batería de medidas fiscales o administrativas. En realidad, representan una propuesta de cambio de régimen: por primera vez en décadas, el Estado argentino plantea una arquitectura tributaria fundada no en la presunción de evasión, sino en la confianza ciudadana.
El Plan de Reparación Histórica de los Ahorros de los Argentinos, tal como fue presentado por los principales funcionarios económicos del gobierno nacional, promueve una reconfiguración estructural del sistema fiscal y financiero. Se eliminan controles que durante años burocratizaron decisiones económicas cotidianas, se implementa un régimen simplificado para el Impuesto a las Ganancias, y se crea un sistema de finanzas abiertas que reposiciona al contribuyente como sujeto colaborativo y no como sospechoso predeterminado.
El diagnóstico que subyace a esta reforma parte de una idea central: buena parte de la informalidad que atraviesa a la economía argentina no responde a prácticas fraudulentas deliberadas, sino a un contexto impositivo que ha resultado incompatible con la sostenibilidad del trabajo y la producción en blanco. En lugar de penalizar esa conducta defensiva, se propone ahora revertir los incentivos que empujaron históricamente a ciudadanos y empresas fuera del sistema. La informalidad, lejos de ser tolerada, es leída como síntoma de una falla estructural del diseño tributario.
Durante la presentación oficial, se expuso que el 50% de la economía argentina opera en la informalidad y que apenas 11.000 contribuyentes explican más del 70% de la recaudación. En línea con este diagnóstico, el decreto firmado por el Presidente de la Nación consigna que 10.000 grandes contribuyentes fueron responsables del 80% de la recaudación nacional en 2024, y reconoce expresamente que la “asfixia fiscal ha generado una distorsión estructural en la economía”.
El nuevo régimen tributario se articula desde una visión que desplaza el enfoque universal de control por un criterio selectivo basado en riesgo. Esto se traduce en la eliminación de múltiples regímenes informativos obligatorios, la reducción de las exigencias de reporte sobre operaciones de bajo monto y la redefinición del rol de la Unidad de Información Financiera, que deberá priorizar perfiles de riesgo real asociados a delitos complejos como el narcotráfico o la financiación del terrorismo. La reforma se alinea con los estándares internacionales del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y propone una lógica más eficiente y focalizada de control estatal.
Uno de los núcleos operativos del nuevo esquema es la modalidad simplificada y opcional del Impuesto a las Ganancias. La ARCA tendrá a su cargo la elaboración de liquidaciones prearmadas sobre la base de la información con la que ya cuenta el organismo y la que provea el contribuyente. Este sistema prescinde de la declaración de consumos personales o variaciones patrimoniales, y se limita a considerar la facturación y las deducciones admitidas. El decreto lo prevé exclusivamente para personas humanas o sucesiones indivisas residentes que obtengan rentas de fuente argentina y exime a quienes se adhieran de presentar las declaraciones patrimoniales exigidas por el Decreto 862/2019. Se trata de una herramienta orientada a facilitar la reincorporación de contribuyentes al sistema, en un marco regulado, voluntario y con bajo nivel de conflictividad.
La medida genera las condiciones para que quienes poseen activos no declarados, en particular ahorros en moneda extranjera acumulados fuera del sistema formal, puedan integrarse al circuito económico sin estar expuestos a acciones retroactivas o sancionatorias. La estrategia no descansa en una amnistía general, sino en la posibilidad de restablecer la condición de contribuyente activo en condiciones previsibles y menos intrusivas.
En paralelo, se avanza en la creación de un sistema de finanzas abiertas que permitirá a las personas humanas y jurídicas, mediante su consentimiento expreso, compartir información con las entidades financieras registradas ante el Banco Central. Esta apertura apunta a facilitar el acceso al crédito, mejorar la competencia en el sector bancario y promover la inclusión financiera. El Banco Central será la autoridad de aplicación del sistema y tendrá a su cargo la definición de estándares técnicos, así como la articulación con organismos públicos y entidades participantes. El sistema asegura la protección del secreto fiscal, salvo autorización expresa del titular de los datos.
Este conjunto de reformas sienta las bases para una transformación de fondo. El decreto no agota la reforma tributaria anunciada, pero constituye un primer paso normativo de ejecución inmediata. Muchas de las definiciones pendientes —como el eventual blindaje legal de los nuevos esquemas o la adecuación legislativa del impuesto a las ganancias— dependerán de un debate parlamentario aún en desarrollo.
El enfoque adoptado por el Gobierno Nacional no solo busca aliviar la presión fiscal formal, sino modificar la relación simbólica entre el Estado y sus contribuyentes. Donde antes se presuponía evasión, ahora se ofrece la posibilidad de una cooperación simplificada. Donde antes se incentivaba el ocultamiento patrimonial, ahora se ofrece un marco de reincorporación razonable y sin coerción.
La propuesta implica, en definitiva, un cambio de lógica: desplazar el control masivo por la focalización, sustituir la amenaza por la previsibilidad, y construir un sistema en el que el cumplimiento no sea una carga sino una vía de acceso al crédito, al desarrollo y a la ciudadanía económica plena. Su consolidación requerirá tiempo, estabilidad política y credibilidad institucional. Pero, al menos por diseño, propone un horizonte fiscal donde la libertad, la formalidad y la confianza no se perciban como términos incompatibles.
Primicias Rurales
Fuente: BDO