La aprobación del presupuesto es una exigencia del Fondo Monetario Internacional. Pero, antes de eso, hay que decir que es una necesidad del país. El condimento extra es que se trata del primer presupuesto redactado de puño y letra por la administración libertaria ya que, en los últimos dos años, Javier Milei gobernó con presupuestos prácticamente ajenos y sin la aprobación del Congreso.
El presupuesto es una herramienta esencial que ordena y da previsibilidad más allá de los errores y desvíos. Este es un punto que el Presidente tuvo en cuenta en sus expresiones durante el reportaje que le concedió a Luis Majul el domingo pasado. Claramente hubo una voz –o varias– que le advirtió de la inconveniencia de aplicar un veto a lo votado por el Congreso.
Esas voces vinieron no sólo desde fuera sino también desde adentro del Gobierno. Los votos conseguidos fueron producto de la negociación. De entre ella, la más ardua fue la de Diego Santilli para quien, la aprobación del proyecto de ley de Presupuesto representa una prueba interna y externa.
En lo interno está en juego su capacidad y eficacia en la negociación con los sectores dialoguistas. En lo externo, por su parte, su credibilidad.
El problema más importante que tuvo Guillermo Francos a lo largo de toda su gestión como jefe de Gabinete fue la validez de sus promesas. Para ponerlo blanco sobre negro: Francos llegaba a acuerdos con los opositores en los que enunciaba a sus eventuales interlocutores –en este caso, gobernadores– diversas promesas que después nunca se cumplían.
Santilli, quien estuvo presente en el largo, tedioso y vacuo debate de los senadores, tiene el desafío de hacer que sus promesas se transformen en hechos. En su mensaje en la red X se encargó de resaltar “el coraje de los diputados, senadores y gobernadores que entendieron que el país cambió”.
Entre los senadores peronistas que votaron positivamente estuvieron: Guillermo Andrada de Catamarca, y Sandra Mendoza, de Tucumán. Habrán sido producto de un aporte del Grupo JaJa, integrado por los gobernadores Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, como muy ocurrente y agudamente lo definió nuestro colega Federico Mayol.
El ministro del Interior es, desde el punto de vista político, uno de los ganadores de este capítulo. “No dejó nada librado al azar, una derrota lo hubiera dejado rengo dentro y fuera del gabinete” –reconocieron en su entorno.
La otra, claramente, es Patricia Bullrich. El Presidente quien, consciente de lo que se jugaba, estuvo atento durante todo el día, no demoró un minuto en celebrar en la red X lo que, sin dudas, es un gran triunfo del Gobierno.
“Somos una montaña rusa de emociones. Hace menos de 10 días cuando Diputados le dio media sanción al proyecto, los ánimos venían muy abajo por no haber podido derogar la ley de discapacidad y de financiamiento universitario.
Hoy la historia es otra, pero deberíamos ser un poco menos ciclotímicos” –reconoció un libertario que no salía de su asombro. No le falta razón, por aquellas horas hasta corrió la versión del veto como un reguero de pólvora.
El PRO es el otro espacio político que ha ido rifando parte de su capital fagocitado por la ola violeta. Del radicalismo mejor ni hablar.
La falta de líderes capaces de ofrecer una alternativa seria al oficialismo es un problema que, más pronto que tarde, afectará a la dirigencia responsable que cree en la alternancia como llave para una democracia sana.
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Fuente: Perfil







Por Ing. Agr. Pedro A Lobos
















