Cada 12 de febrero se celebra a Santa Eulalia, la niña mártir protectora de la ciudad de Barcelona

Cada 12 de febrero se celebra a Santa Eulalia, la niña mártir protectora de la ciudad de Barcelona

Santa Eulalia nació en Barcino, Hispania (Imperio Romano), a finales del siglo III, y murió martirizada cuando tenía 12 o 13 años por negarse a abandonar su fe.

Estuvo incluida en el Martirologio romano hasta el año 2004 cuando fue retirada para sumarse a la lista de los ‘santos tradicionales’. Esto no quiere decir que Santa Eulalia no haya existido sino que su historicidad es difícil de establecer.

Sin embargo, pese a esta dificultad, Santa Eulalia como muchos otros santos y mártires  han gozado de gran arraigo popular a lo largo de siglos y siglos, característica que dice muchísimo: precisamente es la tradición católica la que preserva la memoria de sus santos y santas. Por eso, también, su veneración está completamente permitida.

Las ediciones previas del Martirologio Romano daban cuenta de la joven mártir así: «El 12 de febrero, se conmemora a Santa Eulalia, mártir de España, muerta por proclamar su fe en Jesucristo». ¡Santa Eulalia, ruega por nosotros!

«¿Por qué me persigues?»  (Hch 9, 4)

 

Un decreto emitido por el emperador Diocleciano (244-311) prohibía a los católicos dar culto a Jesucristo y les exigía adorar ídolos paganos so pena de terribles castigos. Eulalia, junto a miles de cristianos, fue víctima de aquel mandato y de la insanía desatada entre los que repudiaban el cristianismo. Lejos de dejarse amedrentar, la mayoría se mantuvo fiel al Señor pero, como sabemos, esa fidelidad les costó la vida a muchos, sin que importara siquiera que fueran niños. Ese fue el caso de Eulalia.

 En este canto se narra cómo Eulalia tomó la decisión de protestar ante el gobernador Daciano contra las leyes que prohibían dar culto a Dios. Asimismo, están registrados los terribles métodos de tortura que se emplearon con ella.

Eulalia fue hecha prisionera y confinada a una mazmorra. Allí la encadenaron, y la prepararon para luego ser azotada con látigos terminados en garfios. Con la piel destrozada fue colocada sobre un brasero ardiente.

Cuando a sus verdugos les provocó, fue retirada de las brasas y le frotaron las heridas con piedras y sal. Se le arrojó luego sobre una fosa con cal viva. Y como si esto fuera poco, la cargaron y la introdujeron en un tonel lleno de clavos y objetos punzantes. Luego lanzaron el tonel -con ella dentro- por una calle en bajada.

Sus verdugos, extenuados “por su gran esfuerzo”, la dejaron en un establo lleno de pulgas, hasta que, finalmente, la obligaron a caminar desnuda -tenía los pechos quemados y mil heridas- por las calles del pueblo, hasta el lugar donde fue crucificada. Esa tarde nevó y muchos pensaron que se trataba de un gesto divino para cubrir su cuerpo y tapar en algo su vergüenza.

«Yo soy Jesús, a quien tú persigues» (Hch 9, 5)

 

La niña, con gran paz y aplomo, no dejó de proclamar su amor a Cristo mientras se ensañaban con ella: «Señor Jesús, he aquí que escriben tu nombre sobre mi cuerpo ¡Cuán agradable es leer estas letras que sellan, oh Cristo, tus victorias! La misma púrpura de mi sangre exprimida habla de tu santo nombre”.

Existe una versión que difiere de la anterior mínimamente: concluidos los castigos, doce en total -la orden del gobernador era que Eulalia recibiera uno por cada año de vida-, los verdugos la quemaron. La versión más común es la de que fue crucificada (cruz de aspa). Una leyenda señala que una blanquísima paloma salió de la boca de Santa Eulalia y que esta voló hasta perderse de vista.

¿Barcelona o Mérida?

 

Santa Eulalia es una de las santas más queridas y famosas de España. Ella representa el coraje y lavalentía del pueblo español, en especial de sus bravos niños. Hoy, además de la devoción con la que se le recuerda en su nación, la memoria pública le ha concedido un lugar especial a Santa Eulalia: es la Patrona de la ciudad de Barcelona desde 1868, título que comparte con la Virgen de la Merced.

No se puede pasar por alto que existe una controversia en torno a la similaridad entre las historias de Santa Eulalia de Barcelona y Santa Eulalia de Mérida (ambas españolas), lo que ha hecho pensar a muchos de que se trata de una única santa. Si esto es realmente así, se trataría de un caso de duplicación de personalidad hagiográfica. Sin embargo, tampoco hay fundamentos concluyentes al respecto. Por lo mismo, no se descarta que se trate de dos santas diferentes con el mismo nombre. En Mérida, Santa Eulalia ostenta el título de “alcaldesa a perpetuidad”.

 

Hoy 11 de febrero: Festividad de Nuestra Señora de Lourdes

Hoy 11 de febrero: Festividad de Nuestra Señora de Lourdes

La Iglesia celebra este 11 de febrero a Nuestra Señora de Lourdes, recordando las apariciones a Bernardita Soubirous y el Día Mundial del Enfermo, con multitudinarias jornadas de oración en Francia y grandes peregrinaciones en Argentina, donde miles de fieles caminan para pedir salud, paz y esperanza.
Lourdes, Francia, miércoles 11 febrero (PR/26) — El 11 de febrero marca la fecha de la primera aparición de la Virgen María a Bernardita Soubirous.
En 1993, el Papa Juan Pablo II declaró este día como el Día Mundial del Enfermo.
Como cada año, el Santuario de Lourdes original invita a todo el mundo a rezar a Nuestra Señora de Lourdes en un gran impulso de oración mundial. La Jornada mundial de oración a Nuestra Señora de Lourdes invita a todo el mundo a unirse a través de la oración con todos los peregrinos que estarán allí mismo o a distancia.
11 de febrero

El Santuario de Lourdes le invita a celebrar la festividad de Nuestra Señora de Lourdes en la Gruta de Massabielle. Se espera que miles de peregrinos celebren y recen juntos a Nuestra Señora de Lourdes. Venga a vivir esta hermosa festividad en el lugar donde las personas enfermas siempre están en la primera línea.

En un año en el que peregrinos de todo el mundo convergen en Roma para cruzar la Puerta Santa, el Santuario de Lourdes le invita a vivir una peregrinación bajo la mirada de María, Madre de la Esperanza y Madre de la Iglesia. Se trata de un año propicio para rezar por la Iglesia, el mundo y la paz, así como por los visitantes y peregrinos del Santuario, todos unidos en la esperanza, la fe y la caridad.

 

Cada 11 de febrero, la Iglesia católica recuerda las apariciones de la Virgen María a Bernardita Soubirous en Lourdes, Francia, y celebra el Día Mundial del Enfermo

Cada 11 de febrero, la Iglesia católica celebra a Nuestra Señora de Lourdes, advocación mariana que surgió de las apariciones de la Virgen María a Bernardita Soubirous en 1858, en la gruta de Massabielle, al sur de Francia. Ese día se recuerda la primera aparición, cuando la “bella Señora” se manifestó ante la niña de 14 años, pidiéndole rezar el rosario y hacer penitencia por los pecadores.

En las 18 apariciones siguientes, la Virgen reveló su identidad como “la Inmaculada Concepción” y señaló una fuente milagrosa que, desde entonces, atrae a millones de peregrinos en busca de curaciones físicas y espirituales.

En Argentina, la devoción se replica en varios santuarios y grutas inspirados en el original francés. Uno de los más destacados y concurridos del país —especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires— es el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en Santos Lugares, partido de Tres de Febreroprovincia de Buenos Aires.

Ubicado en avenida La Plata 3757, este imponente complejo, administrado por los Agustinos de la Asunción, incluye una basílica de dos templos superpuestos, una réplica fiel de la gruta con la imagen de la Virgen traída desde Lyon en 1921, y una torre central de 74 metros que domina el paisaje del conurbano.

Oración a la Virgen de Lourdes para pedir por los enfermos

Una oración tradicional, recomendada por fuentes católicas confiables como ACI Prensa, para invocar a la Virgen de Lourdes, especialmente en este día, es la siguiente:

¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra!

Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón para pedirte que derrames a manos llenas el tesoro de tu misericordia sobre nosotros. Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches, pero acuérdate que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a ti haya sido abandonado.

Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios. Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y, sobre todo, un amor grande y eterno a nuestro Dios, prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.

Virgen de Lourdes, rogad por nosotros. Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros. Salud de los enfermos, rogad por nosotros.

Fuente: Santuario de Lourdes-Francia / A 24/ La Voz

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Cada 10 de febrero se celebra a Santa Escolástica, hermana melliza del primer monje de Europa, San Benito Abad

Cada 10 de febrero se celebra a Santa Escolástica, hermana melliza del primer monje de Europa, San Benito Abad

Al lado de su hermano, Escolástica contribuyó a la formación, fortalecimiento y desarrollo de la vida contemplativa dentro de la Iglesia desde finales del s. V.

Escolástica y Benito se consagraron desde muy jóvenes a Dios y compartieron el espíritu de lo que hoy conocemos como espiritualidad benedictina, alcanzando, a través de esta, la santidad.

Llamados a la santidad desde el vientre

Los benedictinos señalan que mientras Benito residía en el célebre monasterio que fundó,  Montecassino (Italia), Escolástica se estableció en el monasterio de Plombariola, fundado también por su hermano, con la idea de albergar a las mujeres que quisieran vivir dedicadas a la contemplación. Allí, Escolástica llegó a ser abadesa.

Otras fuentes indican como probable que la santa haya vivido no exactamente en un monasterio, sino en una ermita, junto a una o dos religiosas, construida en la base del monte en cuya parte más alta estaba el monasterio en el que vivía su hermano (Montecassino).

Sea como fuere, los hermanos mantuvieron un lazo espiritual a todas luces ejemplar para quienes desean seguir a Cristo de cerca, a través de la oración. Quizás entre ellos hubo  esa «complicidad» que tienen los hermanos, pero encaminada a agradar al Señor.

La oración produce el vínculo más fuerte 

Santa Escolástica nació hacia el año 480, en lo que hoy es el municipio italiano de Nursia, en el seno de una familia noble. La historia más difundida sobre ella señala que solía pasar la mayor parte del tiempo en oración y, por lo menos una vez al año, iba a visitar a su hermano y compartir con él asuntos espirituales.

Cuando llegaba el tiempo, San Benito salía de su monasterio a su encuentro, dado que a Escolástica -como a la gran mayoría de mortales- le estaba prohibido ingresar a Montecassino.

Inicialmente San Benito se negó -no quería contravenir las reglas de su monasterio-, pero Santa Escolástica le pidió a Dios con fervor que interviniera, e inmediatamente estalló una fuerte tormenta que impidió que su hermano pudiera partir.

Ambos pasaron la noche en oración, hablando de Dios y de las delicias espirituales. Tres días después, Escolástica súbitamente murió. La noche de su muerte Benito tuvo una visión del alma de su hermana ascendiendo al cielo en forma de una paloma.

Frutos de la fraternidad

Grande era el amor fraterno entre Escolástica y Benito, lleno de intensidad espiritual; grande era también el deseo de ambos de vivir la santidad como obediencia perpetua a Dios, asentada sobre la confianza en Él; grande el premio que Dios les dio manteniéndolos unidos en su nombre para siempre.

Santa Escolástica de Nursia fue la fundadora de la rama femenina del monaquismo benedictino. Es patrona de las monjas, de los niños que sufren convulsiones y de algunas ciudades como Le Mans en Francia, o Alcolea de Calatrava en España. También se pide su intercesión en las tormentas y las lluvias torrenciales. Su fiesta se celebra el 10 de febrero.

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Fuente: ACI Prensa

Cada 9 de febrero se celebra a Santa Apolonia, patrona de los dentistas y de los que sufren dolencias dentales

Cada 9 de febrero se celebra a Santa Apolonia, patrona de los dentistas y de los que sufren dolencias dentales

La vida es siempre un don

De acuerdo a la tradición, los padres de Apolonia no podían tener hijos. Como eran paganos, invocaron a numerosos dioses con el propósito de ganar su favor y tener descendencia. Sin embargo, los años pasaban y ellos seguían sin concebir.

Cuando ya habían perdido la esperanza de ser padres, la madre de Apolonia oyó hablar de la Virgen María a un grupo de cristianos. La mujer, entonces, en su desesperación, pidió a quien a esa que llamaban ‘Madre de Dios’ que le concediera el don de concebir un hijo.

Grande fue la alegría de la mujer cuando se dio cuenta de que estaba embarazada. Pasado el periodo de gestación nacería una niña muy hermosa a quien llamaron Apolonia. El inesperado acontecimiento motivó a los padres de la santa a acercarse a la Iglesia.

Unos años más tarde, siendo Apolonia todavía una niña, su madre le contó la historia de cómo fue posible que ella naciera. Con esto, Apolonia quiso también abrazar la fe en Cristo.

“Le rompieron todos los dientes a golpes” (San Dionisio)

En tiempos del emperador romano Felipe el Árabe (244-249 D.C.), máxima autoridad imperial en Alejandría, se inició una nueva persecución contra los cristianos. Aquellos que se confesaban seguidores de Cristo solían ser arrastrados fuera de sus casas, golpeados, asesinados y sus propiedades saqueadas. A los cristianos se les solía acusar de atraer el mal augurio (la mala suerte) y muchos hablaban de profecías sobre desastres y tragedias a causa de su creciente presencia que irritaba a los dioses.

Fue en ese contexto que Apolonia terminó prisionera, en manos de los soldados del emperador. San Dionisio, obispo de Alejandría, relata el martirio de la mujer:

Dios es quien concede la vida y solo Él puede arrebatarla

 

Ya en la antigüedad llamó mucho la atención, y fue causa de polémica, que algunos santos como Apolonia “hayan adelantado” -por decirlo de algún modo- su propia muerte. Al respecto, San Agustín de Hipona dice lo siguiente en el primer libro de La Ciudad de Dios:

Luego el santo añade: “Aunque abandonaron la vida de este modo, no obstante, reciben el alto honor
como mártires en la Iglesia Católica y sus fiestas se observan con gran ceremonia”.

Finalmente, el Obispo de Hipona concluye: “Este es un tema sobre el que no me atrevo a juzgar a la ligera, pues yo sólo sé que la Iglesia fue autorizada por Dios a través de revelaciones confiables para honrar así la memoria de estos cristianos. Puede ser que este sea el caso (….) ¿Podría ser también que éstos actuaron de tal manera, no por capricho humano sino por mandato divino, no erróneamente, sino por obediencia, a través de la obediencia, como lo debemos creer en el caso de Sansón? Sin embargo, cuando Dios da una orden y la da a conocer claramente, ¿quién podría juzgar la obediencia en ello como un crimen o condenar tal devoción piadosa y servicio efectivo?”.

Volviendo a la narración de Dionisio, en ella no se sugiere el menor reproche a la decisión de Santa Apolonia; a sus ojos, ella era tan mártir como cualquiera entre quienes murieron como testigos de Cristo y su Iglesia. Y, como tal, fue venerada en la Iglesia de Alejandría.

La tradición iconográfica representa a la joven mártir sosteniendo unas pinzas que sujetan un diente.

Si deseas conocer más sobre la vida de santa Apolonia mártir, te recomendamos el siguiente texto de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Santa_Apolonia.

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Cada 8 de febrero se celebra a Santa Josefina Bakhita, la “Madre Morena”, ícono del catolicismo africano

Cada 8 de febrero se celebra a Santa Josefina Bakhita, la “Madre Morena”, ícono del catolicismo africano

Buenos Aires, domingo 8 febrero (PR/26) — Cada 8 de febrero celebramos la fiesta de Santa Josefina Bakhita, religiosa africana conocida como la “Madre moretta” [Madre morena], en alusión al color de su piel. Ella nació en Darfur (Sudán) y se nacionalizó italiana.

Josefina vivió en carne propia los horrores de la esclavitud durante gran parte de su vida. El nombre “Bakhita”, que quiere decir ‘afortunada’ en árabe, se lo pusieron quienes traficaron con ella cuando tenía entre 7 o 9 años, mientras que “Giuseppina”, Josefina, lo recibió doce años más tarde, al momento de ser bautizada.

 

«Si volviese a encontrar a aquellos negreros que me raptaron y torturaron, me arrodillaría para besar sus manos porque, si no hubiese sucedido esto, ahora no sería cristiana y religiosa», afirma Josefina en uno de los impactantes testimonios recogidos en su biografía. Estas palabras hoy, de alguna manera, se han convertido en la carta de presentación que identifica la belleza de su espíritu y la grandeza de su corazón. Santa Josefina es un ícono de la historia del cristianismo en África.

«Viví una vida muy feliz y despreocupada, sin saber qué era el sufrimiento»

 

Sus orígenes no son del todo claros, pero probablemente nació en Olgossa, un pueblo de Darfur (Sudán), alrededor de 1869.

Lamentablemente, Josefina no sabía a ciencia cierta dónde y cuándo nació; como tampoco recordaba con seguridad el nombre que le pusieron al nacer. Guardaba, sí, recuerdos de la etapa previa a su secuestro y posterior venta como esclava: «Viví una vida muy feliz y despreocupada, sin saber qué era el sufrimiento».

Uno de esos cinco hombres -su cuarto “amo”- fue particularmente cruel. Con él sufrió las peores humillaciones y maltratos cuando tenía solo unos 13 años. Aquel hombre la mandó tatuar -”ejercicio” por el que le realizaron ciento catorce incisiones en la piel que, para evitar infecciones posteriores, fueron “curadas” con sal a lo largo de un mes- y la trató como hoy ya no es posible siquiera tratar a un animal. Bakhita señaló alguna vez: «Sentía que iba a morir en cualquier momento, en especial cuando me colocaban la sal».

Rumbo a Italia

Bakhita trabajó de niñera en casa de los Michieli y entabló una cercana amistad con una de las hijas de la familia llamada Minnina. Años más tarde, ambas se harían religiosas en Venecia. Fue gracias a la generosidad de la familia Michieli como Bakhita conoció a Dios y aprendió que «Él había permanecido en su corazón siempre”, aún en los momentos de mayor dolor, y que Él le había dado fuerzas para poder soportar tanto maltrato.

Por eso, Josefina solía completar la frase anterior con una otra contundente afirmación: «… Pero recién en ese momento sabía quién era (Él)».

La libertad que Dios da

El 9 de enero de 1890 la santa recibió el bautismo, la primera comunión y la confirmación. Desde ese momento tomó el nombre cristiano de “Josefina Margarita Afortunada”.

La futura religiosa africana decidió permanecer en Italia, donde se sentía más segura, lejos del peligro de volver a ser esclavizada, y donde había conocido a quien estuvo esperando toda su vida: Jesús de Nazaret. Junto a Minnina ingresó al noviciado del Instituto de las Hermanas de la Caridad en Venecia, y se convertiría, años más adelante, en una integrante más de la orden a los 38 años de edad, el 7 de diciembre de 1893.

En 1902 fue enviada a Venecia. En esa ciudad trabajó limpiando, cocinando y cuidando de los pobres. Sin hacer algo “extraordinario” -como un portento o  milagro- Bakhita se ganó la fama de santa. Siempre modesta y humilde, mantuvo una fe firme, haciendo de su vida cotidiana algo extraordinario, una bella ofrenda para Dios.

Hermana universal

Por su espiritualidad, cercanía y fuerza ante la adversidad, San Juan Pablo II la llamó “hermana universal” (Homilía de la Beatificación, 17 de mayo de 1992).

Bakhita falleció el 8 de febrero de 1947 en Schio, al norte de Italia, congregando a miles de personas durante su funeral.

Durante la homilía de la ceremonia de beatificación, el Pontífice afirmó: “En nuestro tiempo, en el que la carrera desenfrenada por el poder, el dinero y el disfrute causa tanta desconfianza, violencia y soledad, el Señor nos devuelve a la hermana Bakhita como hermana universal, para que nos revele el secreto de la felicidad más verdadera: las Bienaventuranzas”.

Sería el mismo San Juan Pablo II quien la canonizaría el año 2000, durante el Jubileo por el segundo milenio, como una forma de honrar al pueblo africano y a todos los cristianos, hombres y mujeres que sufrieron la esclavitud a lo largo de la historia.

Benedicto XVI: la esperanza de una santa africana

El año 2007, el Papa Benedicto XVI utilizó el ejemplo de vida de Santa Josefina Bakhita en su encíclica Spe Salvi [En esperanza fuimos salvados], para recordar cuál es el sentido de la esperanza.

«Incluso más -continua el Papa-: este Dueño había afrontado personalmente el destino de ser maltratado y ahora la esperaba ‘a la derecha de Dios Padre’. En este momento tuvo ‘esperanza’; no solo la pequeña esperanza de encontrar dueños menos crueles, sino la gran esperanza: yo soy definitivamente amada, suceda lo que suceda; este gran Amor me espera. Por eso mi vida es hermosa”.

Benedicto XVI subrayaba además que “a través del conocimiento de esta esperanza ella fue ‘redimida’, ya no se sentía esclava, sino hija libre de Dios. Entendió lo que Pablo quería decir cuando recordó a los Efesios que antes estaban en el mundo sin esperanza y sin Dios; sin esperanza porque estaban sin Dios».

Si deseas conocer más sobre Santa Josefina Bakhita, te recomendamos el siguiente artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Santa_Josefina_Bakhita.

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Cada 7 de febrero se celebra a San Tobías, personaje bíblico asistido por el arcángel Rafael

Cada 7 de febrero se celebra a San Tobías, personaje bíblico asistido por el arcángel Rafael

La historia de San Tobías se encuentra en el libro de la Biblia que lleva su nombre, el mismo que significa: «Dios es bueno».

Según las Sagradas Escrituras, Tobías siempre cumplió con sus deberes religiosos. Siendo todavía muy joven, cuando sus familiares se apartaron de la verdadera religión y empezaron a adorar al becerro de oro, él nunca quiso rendirse ante aquel ídolo y fue el único que en su familia iba en las grandes fiestas a Jerusalén a venerar al único Dios.

Siempre daba la décima parte de lo que ganaba para el Templo y para los pobres.

Se casó con una mujer de su propia religión, llamada Ana, y tuvo un hijo al cual le puso también el nombre de Tobías.

Fue exiliado con los judíos, pero llegó a tener una alta posición en el gobierno en Nínive. Más tarde vino el nuevo rey, Senaquerib, quien persiguió a los judíos, y Tobías perdió su puesto quedando en la miseria.

Tiempo después quedó ciego al caerle estiércol en los ojos de un nido mientras dormía. Su esposa le reprochaba por su condición, pero él se mantuvo fiel al Señor.

Tobías, lleno de tristeza, se retiró a llorar, y rezaba diciendo: «Dios mío, todos estos sufrimientos nos llegan por los pecados que hemos cometido. Señor, apiádate de mí, y si he de seguir sufriendo tantas humillaciones, más bien acuérdate de mí, y llévame hacia Ti».

Su hijo Tobías fue a una ciudad lejana a buscar un dinero que le debían a su padre. Le acompañaba un joven que resultó ser el Arcángel Rafael.

En esa ciudad distante se enamoró de Sara, pero le advirtieron que ella se había casado 7 veces y sus maridos siempre morían por causa de un demonio. Rafael le dijo que no temiera y que la tomase por esposa.

Tobías y Sara rezaron fervorosamente en la noche de bodas poniéndose al amparo de Dios. Después regresaron a Nínive donde su padre.

Por mandato de Rafael, el joven Tobías restregó los ojos de su progenitor con la hiel de un pescado que había tomado en el río. Se cayeron entonces las escamas de sus ojos y recobró la vista. Cuando Tobías se disponía a darle a Rafael la mitad del dinero que tenía como agradecimiento, este se identificó como el ángel del Señor y desapareció.