Cada 7 de febrero se celebra a San Tobías, personaje bíblico asistido por el arcángel Rafael

Cada 7 de febrero se celebra a San Tobías, personaje bíblico asistido por el arcángel Rafael

La historia de San Tobías se encuentra en el libro de la Biblia que lleva su nombre, el mismo que significa: «Dios es bueno».

Según las Sagradas Escrituras, Tobías siempre cumplió con sus deberes religiosos. Siendo todavía muy joven, cuando sus familiares se apartaron de la verdadera religión y empezaron a adorar al becerro de oro, él nunca quiso rendirse ante aquel ídolo y fue el único que en su familia iba en las grandes fiestas a Jerusalén a venerar al único Dios.

Siempre daba la décima parte de lo que ganaba para el Templo y para los pobres.

Se casó con una mujer de su propia religión, llamada Ana, y tuvo un hijo al cual le puso también el nombre de Tobías.

Fue exiliado con los judíos, pero llegó a tener una alta posición en el gobierno en Nínive. Más tarde vino el nuevo rey, Senaquerib, quien persiguió a los judíos, y Tobías perdió su puesto quedando en la miseria.

Tiempo después quedó ciego al caerle estiércol en los ojos de un nido mientras dormía. Su esposa le reprochaba por su condición, pero él se mantuvo fiel al Señor.

Tobías, lleno de tristeza, se retiró a llorar, y rezaba diciendo: «Dios mío, todos estos sufrimientos nos llegan por los pecados que hemos cometido. Señor, apiádate de mí, y si he de seguir sufriendo tantas humillaciones, más bien acuérdate de mí, y llévame hacia Ti».

Su hijo Tobías fue a una ciudad lejana a buscar un dinero que le debían a su padre. Le acompañaba un joven que resultó ser el Arcángel Rafael.

En esa ciudad distante se enamoró de Sara, pero le advirtieron que ella se había casado 7 veces y sus maridos siempre morían por causa de un demonio. Rafael le dijo que no temiera y que la tomase por esposa.

Tobías y Sara rezaron fervorosamente en la noche de bodas poniéndose al amparo de Dios. Después regresaron a Nínive donde su padre.

Por mandato de Rafael, el joven Tobías restregó los ojos de su progenitor con la hiel de un pescado que había tomado en el río. Se cayeron entonces las escamas de sus ojos y recobró la vista. Cuando Tobías se disponía a darle a Rafael la mitad del dinero que tenía como agradecimiento, este se identificó como el ángel del Señor y desapareció.

Hoy la Iglesia Católica conmemora a Santa Agueda

Hoy la Iglesia Católica conmemora a Santa Agueda

Buenos Aires, jueves 5 febrero (PR/26) — Hoy 5 de febrero la Iglesia conmemora a la mártir Santa Agueda.Santa Águeda (o Ágata) de Catania es la patrona de las enfermeras, las mujeres con enfermedades mamarias (especialmente cáncer de mama), nodrizas, y protectora contra el fuego, los volcanes y los rayos. Es venerada como símbolo de fortaleza femenina y fertilidad.

En la Sicilia del siglo III, la historia de Santa Águeda se desarrolla entre Catania y Palermo, las dos ciudades que se disputan el ser el lugar del nacimiento de la mártir.

Leyendo su “Passio”, se puede afirmar que nació en el año 235 en las laderas del Etna, de una familia rica y noble.

Era aún una adolescente cuando manifestó su voluntad de consagrarse a Dios y recibió de su obispo el “flammeum”, un velo rojo que llevaban las vírgenes consagradas. La tradición la describe también como una diaconisa dedicada al servicio de la comunidad cristiana.

En el año 250, el edicto del emperador Decio contra los cristianos desencadenó una dura persecución. El encargado de aplicarlo en Catania fue el despiadado procónsul Quinciano, quien se encaprichó de Águeda.

La fuga a Palermo y el martirio

La joven huyó a Palermo, pero fue encontrada y llevada de nuevo a Catania. Conducida ante Quinciano, no quiso abjurar de su fe.

El procónsul, entonces, decidido a atentar contra la virtud de la doncella, la confió a una cortesana, Afrodisia, para que le enseñase las artes amatorias. Sin embargo, Águeda permaneció fiel a Cristo, por lo que fue entregada de nuevo a Quinciano, que decidió procesarla.

Las “Actas del martirio de Santa Águeda” recogen los siguientes diálogos: “¿De qué condición eres tú?”, pregunta Quinciano a Águeda, que responde: “Nací libre y de familia noble”.

Y Quinciano: “Si dices que eres libre y noble, ¿por qué vives y te vistes como una esclava?”  “Porque soy sierva de Cristo”, explica Águeda. Y de nuevo Quinciano pregunta: “Pero si verdaderamente eres libre y noble, ¿por qué quieres hacerte esclava?” Águeda responde: “La máxima libertad y nobleza consiste en demostrar que se es siervo de Cristo”.

Quinciano rebate: “¿Y qué? ¿Los que despreciamos la servitud de Cristo y veneramos a los dioses no tenemos libertad?. “Vuestra libertad os arrastra a tanta esclavitud que os hace siervos del

pecado”, afirma Águeda.

Ante estas palabras, Quinciano ordena una vez más a Águeda que reniegue de Cristo, y para inducirla a reflexionar la encarcela. Pero al día siguiente, ante el nuevo rechazo de la joven, establece que sea sometida a la tortura. Al verla aprontar los suplicios con valor, Quinciano ordena que le sean arrancados los pechos.

En un estado terrible, Águeda es llevada de nuevo a la cárcel; pero esa noche se le aparece San Pedro que la sana.

Conducida de nuevo ante el tribunal, Águeda se niega una vez más a adorar a los dioses y declara que ha sido curada mediante el poder de Jesucristo. Furioso por el valor de la joven a pesar de las torturas, Quinciano decreta que sea arrojada sobre carbones ardientes, envuelta en su velo rojo de esposa de Cristo.

La muerte de Águeda sacude Catania

 

Mientras la orden era ejecutada, el lugar donde el santo cuerpo fue arrojado y toda la ciudad de Catania fueron sacudidos por un fuerte terremoto. Todos corrieron al tribunal y comenzaron a armar tumulto porque se atormentaba a una santa sierva de Dios, y por este motivo todos se encontraban en grave peligro.

Águeda, cuyo velo había quedado íntegro, fue sacada de las brasas, y, “habiendo entrado de nuevo en la cárcel, tendió sus brazos al Señor y dijo: ‘Señor que me has creado y custodiado desde mi infancia y que en la juventud me has hecho actuar con valor, que alejaste de mí el amor las cosas terrenas, que preservaste mi cuerpo de la contaminación, que me hiciste vencer los tormentos del verdugo, el hierro, el fuego y las cadenas, que me diste la virtud de la paciencia en medio de los tormentos; te ruego que acojas ahora mi espíritu, porque ya es tiempo de que yo deje este mundo por tu mandato, y llegue a tu misericordia’.

Dichas estas palabras en presencia de muchas personas, entregó el espíritu. Era el 5 de febrero del año 251.

El milagro de la lava

Cuentan también los “Actos del Martirio” que un año después hubo una gran erupción del monte Etna y la corriente de lava, como un río ardiente, se dirigía hacia la ciudad de Catania. Muchas personas se encaminaron entonces al sepulcro de Águeda para pedir su intercesión, y su velo fue colocado ante el río de lava. Milagrosamente, la lava se detuvo.

La fama del prodigio hizo de Águeda la patrona de Catania. Su culto nació así un año después de su martirio, y se difundió rápidamente por todas partes.

Sus reliquias se conservan en Catania, en la catedral dedicada a ella.

Primicias Rurales

Fuente: Vatican News

 

Hoy celebramos a Santa Catalina de Ricci

Hoy celebramos a Santa Catalina de Ricci

Santa Catalina de Ricci

Dotada de admirable prudencia, fue superiora dieciocho años, ganando mucho las religiosas en lo espiritual y en lo temporal. Trabajó con solicitud en la atención de enfermos, hermanas o laicos. Fue muy consciente de la problemática que afectaba a la Iglesia y a la sociedad de su tiempo.

(1522-1590)
Memoria obligatoria para la Família Dominicana

Buenos Aires, miércoles 4 febrero (PR/26) — Santa Catalina de Ricci nace de noble familia en 1522 y recibe el nombre de Alejandrina (Sandrina). Ya de muy niña, huérfana de madre, tenía una gran pasión por Cristo crucificado.

A los doce años entra en el monasterio de San Vicente de las Hermanas de la tercera regla del santo Padre Domingo en la ciudad de Prato (Florencia) y, recibiendo el hábito de manos de su tío Timoteo Ricci, tomó el nombre de Catalina.

Allí pudo finalmente perderse en la contemplación de Jesús crucificado. Durante doce años (1542-1554) revivió en su cuerpo, martizado por las llagas del Crucificado, la pasión del Salvador.

Llena del fuego del Espíritu Santo, buscando incansablemente la gloria del Señor, promovió la reforma de la vida regular, inspirada especialmente por fray Jerónimo Savonarola, a quien veneraba con agradecido afecto.

Su amor la pasión del Señor la llevó a componer con versículos la sagrada Escritura una meditación reposada sobre los sufrimientos de Cristo, que los libros corales dominican han transmitido y que se canta cada viernes de cuaresma.

La extraordinaria abundancia de carismas celestiales, junto con una exquisita prudencia y especial sentido práctico, hicieron de ella la superiora ideal y fue dos veces priora, repetidamente maestra de novicias. Al monasterio de San Vicente llegaron buscando consejo príncipes y prelados. Tuvo gran amistad con san Carlos Borromeo, san Felipe Neri, san Pío V y santa María Magdalena de’ Pazzi.

De ella se conserva un abundante epistolario. Murió en Prato el 2 febrero de 1590. Fue beatificada por Clemente XII el 23 noviembre de 1732 y canonizada por Benedicto XIV el 29 junio de 1746. El cuerpo de la santa se venera en la basílica dedicada a san Vicente Ferrer en Prato.

Fuente: Liturgia de las Horas propio O.P., p. 588.

Al servicio de la Comunidad

Su único afán fue amar a Dios y servirlo, muy especialmente, en la ayuda incondicional al prójimo, comenzando por sus hermanas de comunidad; a ellas procuró todo tipo de bien espiritual y temporal. Cuando alguna enfermaba, la visitaba de día y de noche, consolándola y haciendo el buen oficio de madre.

Fue subpriora y priora del monasterio de San Vicente, a partir de 1548; aceptó y ejerció siempre el cargo con profunda humildad y por obediencia, aconsejándose de otros en los momentos difíciles. No aceptaba alabanzas, en especial las que se referían a su santidad.

Pedía y hacía pedir en sus oraciones a otras personas que el Señor le quitara aquellos raptos y éxtasis, porque aborrecía toda ostentación y toda alabanza humana. Mereció ser oída después de doce años, pues tanto tiempo y no más duraron aquellos raptos públicos, es decir, del año 1540 al 1552. Por entonces la Iglesia estaba empeñada en la celebración del Concilio de Trento.

Tenía un gran dominio de sí misma, y así era afable en el trato con las hermanas; escuchaba pacientemente, corregía con gran bondad y compasión, amando a las personas y odiando los vicios. Defendía valientemente los intereses y derechos de su monasterio, y promovió cuanto pudo su progreso; durante su mandato se construyó una nueva iglesia.

Celo Apostólico

Fue muy consciente de la problemática que afectaba a la Iglesia y a la sociedad de su tiempo, y hasta se ofreció como víctima expiatoria para conseguir un remedio, en particular, para alcanzar la unidad de fe gravemente desgarrada. Su gran recurso era la oración y la penitencia.

Apoyó a las jóvenes para que pudieran contraer honesto matrimonio o ingresar en la vida religiosa; socorrió, sólo en el territorio de Prato, en torno a cien; nobles florentinos se encargaron de proporcionarle medios para este fin.

Ejercitó también su celo apostólico por medio de numerosas cartas que escribió a diferentes personas, al Maestro de la orden Serafino Cavalli, a San Felipe Neri (» 26 de mayo), a Francesco de Médicis, gran duque de Toscana, a Blanca Capello, gran duquesa de Toscana, al cardenal Julio de la Róvere, a Pierfrancesco de Gagliano, al obispo de Pistoya, Filippo Salviati, a Bonaccorso Bonaccorsi…

A San Felipe Neri le decía que se sentía confundida porque un hombre tan ocupado en tan grandes tareas por la gloria de Dios se dignara escribirle; aplicaba sus sufrimientos por él, ya que la santa Iglesia le necesitaba muy de veras.

A un novicio del convento de Santo Domingo de Fiésole le animaba a entregarse verdaderamente a Dios.

A Blanca Capello le escribe con frecuencia asegurándole su oración y la de las hermanas; el 24 de agosto de 1587 le pedía que se dignara obtener del nuncio y del obispo de Pistoya la gracia de que tuvieran misa y sermón en el interior del monasterio, para poder seguirlo mejor, cosa que en las actuales circunstancias no conseguían por la amplitud de la iglesia.

A Filippo Salviati le hablaba de su hija Cassandra; la veían inclinada a la vida religiosa, pero no querían en modo alguno presionarla. Estaba segura de que Cristo la quería para él y animaba a su padre a que no se opusiera.

Fr. Vito T. Gómez O.P.

Más información en: Santos y Santas

 

Oración colecta
Oh Dios, que hiciste brillar
a la virgen santa Catalina
por la contemplación de la pasión de tu Hijo;
concédenos, por su intercesión,
que, meditando con devoción estos misterios,
merezcamos alcanzar el fruto de la santidad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Tú, Señor, que hiciste admirable
a tu virgen santa Catalina
por la contemplación
del sagrado misterio de la pasión,
haz que participemos ahora eficazmente al sacrificio
que tu Hijo te ofreció en el ara de la cruz.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la comunión
Alimentados en la participación a tu divino banquete,
te pedimos, Señor, Dios nuestro,
que, siguiendo el ejemplo de santa Catalina,
llevemos continuamente en el cuerpo
la muerte de Jesús
y nos esforcemos en estar siempre junto a ti.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Texto tomado de: Martínez Puche, José A. (director),
Colección Nuevo Año Cristiano de EDIBESA.

Cada 3 de febrero se celebra a San Blas, protector de los enfermos y patrono de los otorrinolaringólogos

Cada 3 de febrero se celebra a San Blas, protector de los enfermos y patrono de los otorrinolaringólogos

Ejerció la medicina de su tiempo, y está incluido en el grupo de los ‘catorce santos auxiliadores’ de la Iglesia Católica (estos son llamados así porque se les considera eficaces intercesores contra determinados males del cuerpo o del alma).

San Blas es patrono de la República del Paraguay y su devoción está muy difundida en Hispanoamérica, donde no sólo es muy querido sino que ha suscitado innumerables tradiciones populares.

El obispo que vivía en una cueva

San Blas fue obispo de Sebaste, Armenia, muy popular entre sus coetáneos por haber obrado numerosas curaciones milagrosas. Vivió como eremita incluso después de haber sido nombrado obispo, convirtiendo la cueva en la que vivía -ubicada en el bosque del monte Argeus- en su sede episcopal.

Cuenta la tradición que cierto día San Blas salvó a un niño que se había atragantado con una espina de pescado. De ahí la antigua costumbre de bendecir las gargantas de los devotos el día de su fiesta (3 de febrero). Ese mismo hecho también le valió convertirse en patrono de los otorrinolaringólogos y de quienes padecen alguna afección a la garganta.

Otras historias hablan de su amor por los animales, a quienes también curaba. De acuerdo a un antiguo relato medieval, animales enfermos o heridos se acercaban a su cueva en el monte Argeus para que los cure. Estos, en retribución, no le hacían daño ni lo molestaban cuando oraba.

Convocado al martirio

Los días de San Blas terminaron cuando Agrícola, gobernador de Capadocia, inició una de las últimas persecuciones contra los cristianos. Cuando un grupo de sus cazadores fue a buscar animales al bosque de Argeus para los ‘juegos de la arena’, encontraron a muchos de ellos agrupados fuera de la cueva de San Blas. El santo se encontraba orando en ese momento y fue tomado prisionero.

Puesto en presencia de Agrícola, se le exigió con amenazas que reniegue de la fe cristiana, pero él rechazó la propuesta de plano. Inmediatamente fue encerrado en una mazmorra, donde permaneció algunos días predicando entre los cautivos y condenados a muerte. En ese lugar, también curó enfermos y bautizó a quienes querían hacerse cristianos.

De acuerdo a las Actas de San Blas, el obispo eremita fue condenado a morir por ahogamiento pero, cuando fue arrojado a las aguas, empezó a caminar sobre estas, como alguna vez hizo el mismo Jesucristo. Entonces fue conducido al cadalso, torturado y, finalmente, decapitado. Murió mártir el año 316 D. C, en tiempos del emperador romano Licinio.

Más información:

 

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Fuente: ACI Prensa

Cada 2 de febrero se celebra a la Virgen de la Candelaria, madre de los pueblos de América Latina

Cada 2 de febrero se celebra a la Virgen de la Candelaria, madre de los pueblos de América Latina

Buenos Aires, 2 de febrero (PR/26) .- Cada 2 de febrero, celebramos “la Fiesta de la Virgen de la Candelaria”, coincidiendo con la celebración de “la Presentación del Señor en el templo” y “la Purificación ritual de la Virgen María”. La ‘Fiesta de la Candelaria’, como también se le conoce, tiene una larga historia durante la cual fue tomando la forma y el carácter que hoy posee.

Primeros siglos

A mediados del siglo V ya se celebraba la llamada “Fiesta de las luces”, en la que los fieles devotos de la Virgen sacaban en procesión su imagen acompañándola con velas encendidas en las manos. Hay quienes señalan que dicha costumbre comenzó en antes, en Oriente, con el nombre de “Encuentro” y luego se extendió a Occidente durante el siglo VI, llegando incluso a celebrarse en la ciudad de Roma, con marcado carácter penitencial.

A pesar de que el origen de esta festividad no esté completamente esclarecido, se sabe que para el siglo X las procesiones con velas encendidas (candelas, caldas o cirios) realizadas en honor a la Virgen eran muy populares y en algunos lugares se celebraban con mucha solemnidad.

La advocación: el origen

La advocación mariana de la ‘Virgen de la Candelaria’ o ‘Nuestra Señora de la Candelaria’ tuvo su origen en las islas Canarias, Tenerife (España). Según la tradición, en 1392, dos naturales del lugar -los denominados “guanches”, antiguos aborígenes de Canarias- encontraron una imagen de la Virgen María mientras pastoreaban su rebaño, cerca de la orilla del mar.

Anteriormente, el ganado se había estado desplazando con normalidad cuando de pronto se detuvo. Entonces, uno de los dos avanzó para ver qué sucedía y vio que sobre una parte alta del terreno había una imagen de madera, de unos 60 cm de altura. Acercándose más, vio que se trataba de la imagen de una mujer, hecha de madera, que portaba una vela en la mano izquierda y cargaba a un niño con el brazo derecho. El pequeño, por su parte, llevaba en sus manos un pajarito de oro. Se trataba de una imagen de la Virgen María con el niño Jesús en brazos.

Difusión de la devoción

La Virgen de la Candelaria es la patrona de las islas Canarias, hoy parte del territorio español.

A continuación, se hace un breve recuento de solo algunas de las tradiciones relacionadas a Nuestra Señora en algunos países de América:

Argentina

Asimismo, en la ciudad de Humahuaca, Jujuy, se realiza la tradicional ‘danza de los toritos’ y se queman fuegos artificiales. Mientras que en la provincia de Tucumán, en la localidad de Villa de Leales, esta festividad congrega multitudes. En Guaraní, provincia de Buenos Aires, la Virgen de la Candelaria es patrona de la ciudad.

Bolivia

En Copacabana (La Paz) tienen como santa patrona a la Virgen de Copacabana, cuya figura no es otra que la de la Virgen de la Candelaria, tallada por el famoso artista Francisco “Tito Yupanqui” (1550, Copacabana, Alto Perú, hoy Bolivia – 1616, Cusco, Perú).

En Bolivia la Virgen de la Candelaria es patrona de Aiquile (Cochabamba), Rurrenabaque (Beni), Samaipata (Santa Cruz), Azurduy (Chuquisaca) y de la comunidad de La Angostura en Tarija.

Chile

En la Iglesia de San Antonio, en la isla Mancera, en Valdivia (Chile), se le rinde culto a la Virgen de la Candelaria desde 1645, según consta en los registros de la época. Hoy son los sectores mineros del norte del país quienes alientan y promueven su devoción.

Colombia

La ciudad de Medellín (Colombia) fue erigida originalmente como “Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín” y por ello la Virgen aparece en el escudo de la ciudad.

De igual manera, la primera Catedral de la actual Arquidiócesis de Medellín fue previamente la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria. Otras ciudades colombianas también la tienen como santa patrona.

Perú

En Puno, al sur de Perú, la ‘Fiesta de la Candelaria’ es una de las celebraciones más importantes de la región. Allí, la imagen de la Virgen de la Candelaria es sacada en procesión por las calles de la ciudad, acompañada de danzas representativas y música tradicional. Cabe subrayar que en participan cientos de miles de personas durante las festividades.

En noviembre de 2014, la UNESCO declaró la Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Muchos otros países del continente también festejan a la Virgen de la Candelaria, como es el caso de Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela.

¡Nuestra Señora de la Candelaria, ruega por los pueblos de Hispanoamérica!

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Fuente: Aciprensa

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Cada 1 de febrero se celebra a Santa Brígida de Irlanda, conocida por “el milagro de la cerveza”

Cada 1 de febrero se celebra a Santa Brígida de Irlanda, conocida por “el milagro de la cerveza”

A Santa Brígida se le considera fundadora del monacato femenino en su país. Es reconocida como mujer de profunda espiritualidad y apóstol de su pueblo. Su nombre ha sido perennizado gracias a la célebre “Cruz de Santa Brígida”, tradicionalmente hecha de juncos y que la santa habría utilizado cada vez que se dirigía al pueblo o a sus hijas e hijos espirituales para proclamar el Evangelio de Jesucristo.

Libre para servir a Dios

Brígida vivió entre los años 451 y 525. Nació en la ciudad de Faughart, ubicada al norte de Irlanda y, según la tradición, fue hija de un rey pagano y una esclava. Desde temprana edad conoció el cristianismo y consagró su vida a Dios.

Esa misma tradición señala que Brígida obtuvo su libertad gracias a la precocidad de su virtud, y fue bautizada por el mismo San Patricio (ca. 386-461). Posteriormente recibiría el velo de las vírgenes de manos de San Melo (… – 488), Mel de Ardagh, sobrino del más célebre santo irlandés.

Sierva de Irlanda

Es verdad que la figura de Santa Brígida está rodeada de historias -como la referida más arriba- que han despertado sospechas sobre la existencia o historicidad de la santa. Sin embargo, frente a tales cuestionamientos, hoy salen al paso evidencias, ampliamente reconocidas, como los testimonios de personajes de la época (siglos V y VI) totalmente independientes de la vida religiosa o de la fe cristiana. Por último, no son pocos los registros o fuentes históricas que dan cuenta de cómo a Santa Brígida, incluso, se le llegó a considerar santa en vida.

Monasterio de Kildare

Santa Brígida de Irlanda fundó el monasterio de Kildare hacia el año 513, adoptando la regla de San Cesáreo. Esta decisión impulsó a que otros monasterios adopten o retomen la misma regla de vida. El monasterio de Kildare, con Brígida como abadesa, le dió un importante impulso al catolicismo, a lo largo y ancho del territorio irlandés.

Santa Brígida ha sido considerada ‘madre espiritual’ por muchísimas religiosas a través de los siglos, especialmente entre los pueblos de habla inglesa.

Murió el año 525 en Kildare y su cuerpo fue enterrado en Downpatrick, junto a los otros patronos de Irlanda, Patricio y Columbano.

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Fuente: Aci prensa