Hoy 13 de abril celebramos a San Hermenegildo mártir y ‘patrono de los conversos’

Hoy 13 de abril celebramos a San Hermenegildo mártir y ‘patrono de los conversos’

El error y la mentira esclavizan

La historia de Hermenegildo, en consecuencia, es la de un converso, no de religión, pero sí de la forma de entender la fe: proveniente de las canteras del error en torno a la Trinidad, fue conducido a la luz de la verdad -Cristo es Dios por toda la eternidad y como Dios ofreció su vida para salvación de los hombres-.

El arrianismo es una herejía con base en la doctrina cristiana, pero que distorsiona completamente la comprensión de la Santísima Trinidad y su dogma. Su origen se atribuye a Arrio (Libia, 250 – Constantinopla, 336), quien negaba la divinidad de Jesucristo sosteniendo que éste provenía efectivamente del Padre, pero había sido creado.

Apertura a la verdad

San Hermenegildo nació en Medina del Campo, Valladolid (en ese entonces Hispania), alrededor del año 564. Su padre, Leovigildo, fue el último monarca entre los visigodos que profesó el arrianismo, que le resultó útil para afianzar su poder político durante su reinado (569 y 586), gracias al apoyo de sus líderes y partidarios.

Rebelión ante la injusticia

Por su parte, Leovigildo contrajo segundas nupcias con Goswintha, viuda del rey Atanagildo, quien además era abuela de Ingunda y una intransigente arriana anticatólica. Goswintha había intentado apartar a Ingunda del catolicismo aunque sin éxito. Ante la negativa de la joven y para zanjar el entredicho, en el año 579, el rey Leovigildo envió a Hermenegildo a la ciudad de Bética (hoy Córdoba, Andalucía) en calidad de gobernador.

“La verdad os hará libres” (Jn 8, 31-42)

Tras cinco años de guerra civil, Hermenegildo fue derrotado y capturado en Sevilla por los correligionarios de su padre. Después sería desterrado a Tarragona y recluido en la cárcel por órdenes de Leovigildo. Allí terminaría ejecutado -probablemente de un mazazo en la cabeza, aunque otras fuentes históricas señalan que fue degollado- en la Pascua del año 585, tras haberse negado a recibir la comunión de manos de un obispo arriano.

En 1585, al cumplirse mil años de los acontecimientos en torno a la vida y muerte de Hermenegildo, el rey Felipe II de España le pidió al Papa Sixto V que autorizara el culto al mártir dentro de su reino. La festividad de San Hermenegildo quedó fijada el día del aniversario de su muerte, el 13 de abril.

San Hermenegildo fue canonizado por el Papa Urbano VIII en 1639, siendo declarado “patrono de los conversos”

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Fuente: Aciprensa
Hoy la Iglesia celebra el Domingo de la Divina Misericordia

Hoy la Iglesia celebra el Domingo de la Divina Misericordia

En este segundo Domingo de Pascua, los fieles católicos celebran la fiesta instituida por San Juan Pablo II, el Domingo de la Divina Misericordia. También es una jornada clave para obtener el perdón total de las penas temporales a través de la devoción al Cristo revelado a Santa Faustina Kowalska.

Buenos Aires, domingo 12 abril (PR/26) — Hoy, domingo 12 de abril, la Iglesia Católica celebra la Fiesta de la Divina Misericordia.

Esta solemnidad no es solo una conmemoración litúrgica, sino una oportunidad excepcional para que el fiel obtenga la indulgencia plenaria, una gracia que limpia el alma por completo —devolviéndola al estado del Bautismo— y que puede aplicarse tanto para uno mismo como para los fieles difuntos.

Para acceder a este beneficio, la Iglesia establece tres condiciones esenciales:

  1. Confesión sacramental.

  2. Comunión eucarística.

  3. Oración por las intenciones del Papa.

 

El origen de la devoción y el legado de Juan Pablo II

 

La festividad tiene su raíz en las revelaciones de Jesús a la religiosa polaca Santa Faustina Kowalska en 1931. Cristo le transmitió que su Misericordia es el «último esfuerzo de salvación» para la humanidad. Fue San Juan Pablo II quien, en el año 2000, canonizó a la santa e incorporó oficialmente esta fecha al calendario universal de la Iglesia.

“Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas… El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas”, dictan las promesas de Jesús registradas en el diario de la santa.

Simbolismo y espiritualidad de la jornada

La imagen del Señor de la Divina Misericordia, con sus rayos rojo (Sangre) y blanco (Agua), representa la fuente de tesoros inagotables que brotan del costado de Cristo.

La jornada invita también a la práctica de la Coronilla, una oración que suele rezarse a las 15:00 horas, momento que recuerda la entrega de Jesús en la Cruz, y a reflexionar sobre el Evangelio de hoy (Juan 20, 19-31), donde el Resucitado otorga a los apóstoles el poder de perdonar los pecados.

Es, en definitiva, un tiempo de esperanza: “Antes del Día de la Justicia, envío el Día de la Misericordia”, es el llamado que hoy resuena en todos los templos del mundo.

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Cada 11 de abril se conmemora a San Estanislao, Obispo de Cracovia y mártir

Cada 11 de abril se conmemora a San Estanislao, Obispo de Cracovia y mártir

Buenos Aires, sábado 11 abril (PR/26) — San Estanislao nació en Szczepanowski (Polonia) en el año 1030. Sus padres lo consideraban como un regalo de Dios porque no habían concebido un hijo en 30 años de casados. Por ello, le dieron una profunda educación en la vida de fe. Estudió en Polonia y en París, y fue ordenado sacerdote por el obispo de Cracovia.

Se le designó una parroquia y se distinguió por su gran elocuencia. Sus fieles lo consideraban como un ejemplo de santidad debido a su buen comportamiento. Por medio de sus prédicas y la dirección espiritual logró convertir a muchas personas.
San Estanislao de SzczepanowskiSan Estanislao de Szczepanowski, 11 de abril / ACI Prensa

San Estanislao fue muy estricto en las exigencias a los sacerdotes. Siempre les pedía que cumplieran con sus deberes y fueran como el Buen Pastor. Todos los años visitaba todas las parroquias y dedicaba horas a la evangelización del pueblo.

Asimismo, acogía en el palacio episcopal a muchos pobres y jamás les negó su ayuda a los menesterosos. Además, el santo tenía una lista donde figuraban los nombres de las familias más indigentes y se encargaba de atender sus necesidades.

San Estanislao recordaba el mandato de San Pablo: “Es necesario reprender, aconsejar y hasta amenazar, con toda paciencia y doctrina, porque llega el tiempo en que los hombres arrastrados por sus propias pasiones ya no quieren oír las doctrinas verdaderas, sino las falsedades”.

Un día, el rey se enamoró de Cristina, esposa de Miecislao, y la hizo raptar. Este acto produjo un gran escándalo en todo el país.

El valiente obispo de Cracovia levantó la voz, amonestando al poderoso soberano sobre el deber de respetar los derechos ajenos y lo excomulgó. Boleslao se enfureció y ordenó asesinar a Estanislao en Cracovia, en la iglesia de Santa Matilde, durante la celebración de la Santa Misa.

San Estanislao fue canonizado el 17 de agosto de 1253, en la basílica de San Francisco de Asís.

Para saber más sobre este santo ingrese al siguiente enlace.

 

 

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Fuente: ACI Prensa

Hoy se conmemora a los Beatos colombianos de San Juan de Dios, martirizados en España

Hoy se conmemora a los Beatos colombianos de San Juan de Dios, martirizados en España

Sus nombres eran Juan Bautista Velásquez, Esteban Maya, Melquiades Ramírez de Sonsón, Eugenio Ramírez, Rubén de Jesús López, Arturo Ayala y Gaspar Páez Perdomo de Tello. Ellos se encontraban estudiando y trabajando en territorio español cuando el conflicto estalló. Habitualmente los religiosos se dedicaban a asistir a personas con enfermedades mentales o en estado de abandono.

Servidores de los enfermos en medio de la guerra civil española

Desde 1934, España padecía una fuerte convulsión política, que incluyó una campaña de hostigamiento contra los católicos. Comunistas, masones y grupos radicales de izquierda se habían convertido en los crueles perseguidores de quienes deseaban vivir libremente su fe cristiana. En pocos meses fueron destruidos más de mil templos católicos en todo el territorio nacional, mientras otros dos mil sufrieron serios daños. Desde 1936 hasta 1939, los comunistas españoles asesinaron a 4,100 sacerdotes; 2,300 religiosos; 283 religiosas y miles de laicos.

Entre las cuantiosas víctimas estuvieron estos siete jóvenes de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, llegados a España para perfeccionar sus estudios de enfermería y trabajar con los pacientes internos en el centro médico de Ciempozuelos, cerca de Madrid.

Un día, a fines de julio de 1936, llegaron al sanatorio donde servían los jóvenes ‘hospitalarios’ (Orden de San Juan de Dios) un contingente de hombres enviados por el gobierno comunista español con la orden de detener las labores de cuidado y desalojar a todos los trabajadores. El objetivo era tomar el control de la institución y colocar empleados afines al gobierno marxista (personal sin formación médica ni capacidad para gestionar el recinto). Los jóvenes colombianos fueron tomados prisioneros y llevados a una cárcel de la capital.

Sin embargo, los hechos que se produjeron después estuvieron marcados por la tragedia. A pesar de los esfuerzos desplegados, oficiales del gobierno interceptaron al grupo de jóvenes antes de que pudiesen abordar el tren que los transportaría a Barcelona, ciudad de donde partirían a Colombia. Los militares se los llevaron y los ejecutaron. El Dr. Ignacio Ortiz Lozano, Cónsul de Colombia en España, tuvo que limitarse a identificar los cadáveres en el Hospital Clínico del país y comunicar lo sucedido a la congregación religiosa.

Pese a las protestas de las autoridades colombianas a través de su cancillería en España, el gobierno comunista jamás realizó investigación alguna para esclarecer lo sucedido. Los religiosos provenían de diferentes regiones de Colombia y habían viajado con la ilusión de servir más de cerca al Señor. Nunca se les proporcionó una explicación o alguna reparación ni a las familias ni a la Orden a la que pertenecían.

El Papa San Juan Pablo II beatificó a los siete religiosos hospitalarios colombianos el 25 de octubre de 1992, como parte del grupo de 122 mártires de la Guerra Civil. Los siete religiosos se convirtieron aquel día en los primeros beatos nacidos en Colombia.

 

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Fuente: aciprensa

Hoy celebramos a Santa Casilda de Toledo, la princesa árabe que se convirtió a Cristo

Hoy celebramos a Santa Casilda de Toledo, la princesa árabe que se convirtió a Cristo

Santa Casilda nació a inicios del siglo XI en los territorios de la antigua Hispania -hoy España-, en ese entonces invadida por los árabes provenientes del norte de África. Fue hija de Al-Mamún, emir (suerte de príncipe o rey musulmán) de Toledo, hombre conocido por su crueldad y odio contra los cristianos y por haber hecho de sus dominios uno de los principales centros culturales del al-Andalus (nombre que los árabes le dieron a la península ibérica durante los siglos que duró la ocupación).

Del Corán a la Biblia

Casilda fue una mujer de caácter fuerte, de inmenso valor y generosidad. Según el Martirologio Romano, “ayudó con misericordia a los cristianos detenidos en la cárcel y después, ya cristiana, vivió como eremita”.

No hay certeza completa sobre el año de su nacimiento. Se cree que pudo haber nacido en el año 1007, mientras otros fechan el 1025. A la edad de cinco años empezó a aprender el Corán de memoria; con el que todo niño musulmán aprendía a leer y escribir. No obstante, es muy probable que su madre fuera cristiana y que su educación fuera encargada a hombres sabios, conocedores de las culturas antiguas, situación puede haber provocado en ella dudas y conflictos internos sobre el Islam. También es factible que esos tales cuestionamientos fueran resueltos al amparo o guía de su madre.

Convertida visitando la cárcel

Antes de su conversión definitiva, Casilda ya había dado muestras de ser una princesa piadosa que buscaba llevar consuelo material y espiritual a los prisioneros de los calabozos que regentaba su padre, Al-Mamún. Casilda visitaba las celdas y mazmorras llevando alimentos y medicinas escondidas en sus ropas. Muchos de los prisioneros eran sacerdotes y monjes cristianos, por lo que a través de ellos pudo conocer mejor a Cristo. Uno de esos sacerdotes prisioneros sería quien finalmente la bautizaría.

El bouquet de rosas

Según la tradición, cuando llegaron a su padre los rumores de que Casilda visitaba las mazmorras -lo cual le estaba absolutamente prohibido-, este decidió sorprenderla y comprobar su falta. Un día Al-Mamún interceptó a su hija en el camino cuando ésta parecía llevar algo escondido entre sus ropas -Casilda tenía comida para los reos-. El rey preguntó qué era aquel bulto. Ella respondió: “¡Son Rosas!” De inmediato, el emir pidió que se las mostrara, y ella, al extender su falda, dejó caer milagrosamente un atado de rosas rojas. Su padre, que ya estaba listo para castigarla, no pudo hacerlo, quedándose confundido y en completo silencio.

Tiempo después, la princesa empezó a padecer de flujos de sangre, una afección que los médicos no pudieron curar. En los calabozos, uno de los prisioneros le hizo una sugerencia inusual: bañarse en los lagos cercanos al monasterio de San Vicente, en las tierras de La Bureba, en Briviesca (Reino de Castilla). Al-Mamún, por su lado, se había convencido de que la enfermedad de su hija no tenía cura. Aun así aceptó preparar el viaje de su hija, quien saldría acompañada de la comitiva real, entre quienes había cristianos en secreto.

Cuando Casilda llegó a los lagos y se bañó en ellos, sanó inmediatamente. Y, allí mismo, pidió el bautismo, se confirmó y recibió por primera vez la Sagrada Eucaristía.

Casilda murió como eremita en 1075, en San Vicente, región de Castilla, cuando era ya una  anciana. Sus restos fueron sepultados en la ermita que ella misma construyó y hoy se conservan en el santuario que lleva su nombre, ubicado en Burgos (España).

A Santa Casilda de Toledo se le han atribuido incontables milagros, muchos de ellos relacionados con casos de esterilidad o con afecciones ginecológicas.:

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San Dionisio de Corinto: El obispo que unió a la Iglesia primitiva a través de sus cartas

San Dionisio de Corinto: El obispo que unió a la Iglesia primitiva a través de sus cartas

Cada 8 de abril, la Iglesia Católica conmemora a San Dionisio de Corinto, una de las figuras más influyentes del siglo II. Reconocido por su vasto conocimiento de las Sagradas Escrituras, Dionisio trascendió las fronteras de su diócesis en Grecia para convertirse en un pilar de unidad y ortodoxia entre sus hermanos obispos.

De acuerdo a los escritos de Eusebio de Cesarea, San Dionisio vivió durante buena parte del siglo II. No se conoce la fecha exacta de su nacimiento, pero se sabe que ya era un hombre maduro hacia el año 171, décimo primero del reinado del emperador romano Marco Aurelio. Dionisio vivió en la ciudad de Corinto, Grecia, llegando a ser obispo de aquella metrópoli, tal y como está registrado en el Martirologio Romano.

Dionisio poseía un admirable conocimiento de la Palabra de Dios, y no sólo se encargó de instruir y guiar a la comunidad eclesial de Corinto sino que veló por sus hermanos obispos de otras ciudades y provincias. Prueba de esto es su repertorio epistolar.

Dinamismo pastoral y trabajo epistolar

Eusebio de Cesarea, en su historia eclesiástica, enumera siete cartas escritas por San Dionisio a las iglesias de Lacedemonia, Atenas, Cnosos, Nicomedia, Gortina, Amastris y Roma. Solo de esta última se conservan algunos fragmentos.

Primero, está la carta dirigida a los lacedemonios, que versa sobre la necesidad de la ortodoxia (rectitud doctrinal) como requisito para vivir en paz y unidad. Luego, está la carta a los atenienses, que es un llamado a vivir la fe y a alejarse de la apostasía.

En tercer lugar, está la carta enviada al obispo de Cnosos, Pinito, en la que le hace recomendaciones para que no sea demasiado duro con sus hijos espirituales, quienes eran presa continua de los placeres carnales.

También está la carta a los nicodemos, una defensa de la cristiandad contra la herejía marcionita (marcionismo), que planteaba la ruptura entre las enseñanzas de Cristo y el Antiguo Testamento. La quinta carta fue dirigida al obispo Felipe de Gortina, elogiando su firmeza contra las corrientes heréticas.

La sexta, dirigida a los cristianos de Amastris, versa sobre el matrimonio, la continencia y el celibato, y da recomendaciones en torno al trato caritativo con los que habían caído en el pecado o el error doctrinal.

Fraternidad episcopal

Finalmente la séptima carta y, probablemente, la más importante de todas, está dirigida a Roma, al Papa Sotero (Pontífice del 166 al 175). Esta es la única misiva de la que se conservan algunos breves pasajes y que constituye un elogio al Sumo Pontífice. En ella Dionisio exhorta a los romanos a practicar la caridad y solidaridad con aquellas comunidades cristianas que más lo necesitaban.

A San Dionisio se le reconoce su gran aporte en develar los errores filosóficos, provenientes del paganismo, que dieron origen a las diferentes herejías aparecidas en los primeros siglos.

La tradición griega afirma que San Dionisio murió martirizado en 178 -algo posible si consideramos la hostilidad de Marco Aurelio hacia el cristianismo-; sin embargo, no hay certeza al respecto.

Si deseas saber más sobre San Dionisio, puedes leer este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Dionisio.

 

 

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Fuente: ACI Prensa