La guerra en Medio Oriente, la geopolítica y la licitación de India sacudieron el mercado mundial de fertilizantes en 2026. Pese al encarecimiento y la menor disponibilidad, fertilizar sigue siendo rentable en la Argentina, que consolida lo que los expertos llaman «un piso tecnológico que ya no se rompe

 

 

 

Buenos Aires, domingo 31 de mayo (PR26)–En el panel «Coyuntura de los fertilizantes» del Congreso Maizar 2026, referentes del sector describieron un panorama complejo marcado por factores geopolíticos, restricciones de oferta y nuevas estrategias de abastecimiento. Participaron Marco Prenna (ACA), Manuel Santiago (Bunge) y Renata Cardarelli (Argus), moderados por Armando Allinghi, director ejecutivo de CIAFA.

 

Dos fechas que cambiaron el mercado en 2026

 

Según Renata Cardarelli, editora de Agricultura y Fertilizantes del informe Argus, dos eventos marcaron un antes y un después este año:

El 28 de febrero, cuando estalló la guerra en Medio Oriente, y el 15 de abril, cuando India realizó una superoferta para asegurarse el abastecimiento de fertilizantes, provocando un fuerte impacto en los precios globales.

 

 

 

El efecto fue especialmente intenso en amoníaco, azufre, urea y fertilizantes fosfatados. Un dato clave: el 25% del comercio mundial de amoníaco y el 50% del de azufre transitan por el estrecho de Ormuz, cuyo tráfico llegó a paralizarse en los primeros tramos del conflicto.

En el caso del azufre, la situación se vio agravada por un alza previa en 2025 impulsada por la demanda de fabricantes de baterías para vehículos eléctricos, que —a diferencia del agro— no tienen ventanas de compra definidas y pueden pagar precios más altos en cualquier momento del año.

 

Urea: India agitó el mercado y los precios cedieron

 

La urea, fertilizante clave para el maíz y el trigo en la Argentina, atravesó semanas de alta tensión. Cuando India pagó precios elevados en su licitación de abril, muchos países se retiraron del mercado, generando una «destrucción de demanda» que terminó moderando los precios tras las fuertes subas del primer mes y medio de conflicto.

 

 

 

 

El balance de provisión de amoníaco es muy inestable para el segundo semestre: aunque Estados Unidos aún cuenta con volúmenes disponibles, deberá volcarlos a su mercado interno. En azufre, el balance es negativo hasta agosto

 

MAP y DAP: el doble problema de China y Estados Unidos

 

Manuel Santiago, director de Supply Fertilizantes Cono Sur de Bunge, subrayó que en el mercado de fosfatos los factores geopolíticos tienen hoy una importancia tremenda, un cambio radical respecto a hace una década, cuando el análisis se limitaba a oferta y demanda.

La situación actual combina dos problemas simultáneos: Estados Unidos redujo su producción y limitó exportaciones por disposiciones del gobierno de Trump, mientras que China está «totalmente cerrada» a la exportación de MAP (Monoamónico de Fosfato) y DAP (Diamónico de Fosfato). Peor aún: China no tiene comprado el azufre necesario para producir esos fertilizantes destinados a exportación.

 

 

Según Santiago, con suerte la oferta de estos productos estará disponible recién en septiembre u octubre, lo que podría significar una reducción de hasta el 30% para la Argentina

 

¿Cómo se para la Argentina ante este escenario?

 

A pesar del contexto adverso, el país cuenta con algunos amortiguadores importantes. La producción local de urea (Profertil, 1,3 millones de toneladas) y de superfosfato simple aporta cierta tranquilidad al abastecimiento interno.

El consumo total de fertilizantes en 2025 fue de 5,1 millones de toneladas, manteniéndose en niveles sólidos pese a la caída respecto del pico de 5,6 millones en 2021. El 35% fue cubierto con producción local.

La importación de urea proviene principalmente de Egipto, Nigeria, Argelia, Turkmenistán, Omán y Qatar, todos países afectados en mayor o menor medida por el conflicto. En cuanto al UAN (urea y nitrato de amonio), Estados Unidos abastece el 35% de lo que consume la Argentina, con el resto llegando desde Rusia, Trinidad y Tobago y Lituania.

 

 

Un fenómeno positivo a destacar es el crecimiento del uso de NPs (abonos compuestos de nitrógeno y fósforo): se consolidan como alternativa de «fósforo más barato» frente a la suba del precio del MAP.

 

Rentabilidad y piso tecnológico: el optimismo de los productores

 

A pesar del encarecimiento, la ecuación económica de fertilizar sigue siendo favorable. Las relaciones actuales son de 7 kilos de maíz por cada kilo de MAP y de 5,9 kilos de maíz por cada kilo de urea: números que, según los agrónomos, hacen rentable la práctica.

 

 

 

El panorama climático también acompaña: se observa un buen perfil de humedad desde Córdoba hasta el sudeste de Buenos Aires, aunque con riesgo de exceso si el fenómeno del Niño se intensifica.

«Hay un piso tecnológico que ya no se rompe», afirmó Prenna, ponderando el trabajo conjunto de Fertilizar y el INTA a lo largo de los años. La rotación con maíz que realizan los productores, cada vez con mejor tecnología, genética y fertilización, consolida esta tendencia.

 

 

Los desafíos pendientes:

 

El panel también identificó una serie de desafíos estructurales que limitan la competitividad

  • Costos logísticos altos: falta de diversificación en los puertos de salida.
  • Cambio en el ciclo de compras: fertilizar pasó a ser la última decisión, lo que genera demoras que encarecen la logística.
  • Mejoras impositivas pendientes: si bien se eliminaron derechos de importación de nitrógeno y urea, la tasa de estadística del 3% sigue siendo muy alta y la devolución de percepciones de IVA y Ganancias es insuficiente.
  • Baja de retenciones: se estima que el anuncio oficial podría aumentar la aplicación de fertilizantes entre un 3% y hasta un 10% si los derechos de exportación se eliminan totalmente.

 

 

 

 

Con un mercado global bajo tensión pero con bases locales más sólidas que en otros ciclos, la campaña 2026/27 se presenta como una prueba de fuego para la cadena del maíz —y del agro argentino en general— en un año en que la geopolítica reescribió las reglas del mercado de fertilizantes

 

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Fuente: Maizar