A partir de 2027, el esquema regulatorio CORSIA obligará a las aerolíneas internacionales a compensar sus emisiones de CO2. Este cambio normativo abrirá una ventana de oportunidad histórica para los proyectos ambientales de Argentina, siempre y cuando el país establezca reglas de juego claras.

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires jueves 16 julio(PR/26)–Durante años, la compra de créditos de carbono dependió de la buena voluntad de las corporaciones. Muchas empresas los adquirían de forma voluntaria para mejorar su imagen ambiental o cumplir metas internas de sostenibilidad.

Brasil certifica combustible sostenible para aviación producido con soja libre de deforestación - Primera Edición

Sin embargo, las reglas del juego global están cambiando por completo. La aviación comercial, uno de los sectores más difíciles de descarbonizar, está a punto de transformarse en el comprador más masivo y exigente de estos activos.

El motor de esta revolución se llama CORSIA, un esquema de reducción y compensación de emisiones liderado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) que ya suma el compromiso de más de 130 países.

A partir de 2027, la gran mayoría de los vuelos transfronterizos estará obligada a mitigar su impacto ecológico. Esto generará una ola de demanda sin precedentes de créditos que demuestren una reducción real y medible del carbono.

Un nuevo estándar de integridad ambiental

 

La época de comprar cualquier bono verde para cumplir con el expediente ha terminado. Los nuevos compradores regulatorios exigen proyectos bajo estándares de máxima transparencia, con metodologías de medición científicas e indiscutibles.

Informes de consultoras líderes como Sylvera, AlliedOffsets y MSCI ya venían anticipando este fenómeno. De hecho, los créditos calificados como de alta integridad ya acaparan el 50% de las transacciones corporativas globales.

El gran desafío actual es la escasez, ya que la oferta de créditos que cumplen con las normativas internacionales de la OACI es sumamente limitada en comparación con los millones de toneladas que el sector aéreo necesitará.

¿Cómo se prepara el mundo y dónde queda Argentina?

 

Algunas naciones ya están picando en punta. Guyana se convirtió en pionera al validar créditos de preservación forestal aptos para el mercado aeronáutico, mientras se multiplican proyectos de agricultura regenerativa en todo el globo.

Argentina posee una ventaja competitiva excepcional para liderar esta oferta gracias a la enorme capacidad de sus bosques, suelos agrícolas y pastizales para capturar carbono de manera natural y duradera.

Impacto ambiental de la aviación - Wikipedia, la enciclopedia libre

A pesar de tener proyectos locales con un potencial técnico extraordinario, el acceso formal a mercados exigentes como CORSIA requiere superar un cuello de botella urgente: la autorización expresa del Estado.

Para evitar la doble contabilidad y alinearse con el Artículo 6 del Acuerdo de París, el país debe dictar normativas claras que validen internacionalmente las toneladas de carbono reducidas dentro de su territorio.

El llamado urgente a la acción nacional

 

Desde la Mesa Argentina de Carbono insisten en que no estamos ante una simple moda ambiental, sino frente a una transformación estructural de las finanzas y la economía sostenible a nivel global.

Vuelos sostenibles: las aerolíneas amplían el abanico de acciones para reducir las emisiones de carbono

El coordinador de la entidad, Juan Pedro Cano, advirtió que para no quedar fuera de este tren histórico es vital que el Gobierno Nacional presente la actualización de sus metas climáticas (NDC 3.0).

Habilitar los mecanismos legales para transferir estos créditos permitirá el ingreso de inversiones extranjeras directas genuinas, impulsando la conservación de ecosistemas y el desarrollo de comunidades rurales en todo el país.

Primicias Rurales
Fuente: Mesa Argentina de Carbono