Récord histórico y crecimiento sostenido de las exportaciones en febrero

Récord histórico y crecimiento sostenido de las exportaciones en febrero

El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR) registró en febrero una suba mensual desestacionalizada del 0,2% y se ubicó 15,8% por encima del mismo mes del año anterior, según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)

Rosario, viernes 27 marzo (PR/26) — El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR) mostró en febrero una variación mensual positiva del 0,2% respecto de enero, alcanzando un nuevo máximo histórico y sumando cuatro meses consecutivos en niveles récord.

En la comparación interanual, el indicador se ubicó 15,8% por encima de febrero de 2025, consolidando una tendencia de crecimiento en el sector.

Qué impulsó la suba del índice

De las doce series que componen el índice, siete registraron subas y cinco mostraron caídas, con datos ajustados por estacionalidad.

El principal motor del crecimiento fue el avance de las labores agrícolas, especialmente por el progreso en la cosecha de girasol.

De las doce series que componen el índice, siete registraron subas y cinco mostraron caídas, con datos ajustados por estacionalidad.

El principal motor del crecimiento fue el avance de las labores agrícolas, especialmente por el progreso en la cosecha de girasol.

Entre los componentes con variaciones positivas se destacaron:

  • Molienda de trigo (+0,3%)
  • Molienda de cebada (+1,7%)
  • Faena de porcinos (+0,6%)
  • Faena aviar (+0,1%)
  • Producción de biodiesel (+1,5%)
  • Producción de bioetanol (+3,4%)

Sectores con caídas durante febrero

En contraste, algunos rubros mostraron retrocesos:

  • Exportaciones agropecuarias (-5,6%), por menores envíos de soja y maíz
  • Molienda de soja (-3,7%)
  • Molienda de girasol (-0,4%)
  • Producción de leche (-0,1%)
  • Faena bovina (-0,3%)

Fuerte crecimiento interanual

El crecimiento respecto a 2025 estuvo impulsado principalmente por la producción primaria, con un aumento cercano al 25% interanual, en un contexto de:

  • Cosecha fina histórica
  • Alta producción de girasol
  • Avance en la siembra de maíz

Además, el subíndice de agroexportación registró una suba interanual del 1,5%.

En sentido contrario, el subíndice agroindustrial cayó 0,7% interanual, afectado por:

  • Menor faena bovina
  • Caída en la molienda de soja

 

 

Evolución por subíndices

  • IACA-Cultivos:
    Registró una suba mensual del 1,7%, acumulando cinco meses consecutivos en alza, impulsado por la siembra de la campaña gruesa y la cosecha de girasol y maíz temprano.
  • Actividad agroindustrial:
    Mostró una caída del 0,8% mensual, debido a menor actividad en molienda y faena.
    • Molienda total: -2,0%
    • Molienda de soja: -3,7%
    • Faena total: -0,1% (con nueva baja en bovinos)
  • Sector lácteo:
    Presentó una leve contracción del 0,1%.
  • Biocombustibles:
    Exhibieron un crecimiento del 2,5% mensual, por aumentos en biodiesel y bioetanol.

 

Exportaciones con comportamiento dispar

El subíndice de agroexportación cayó 5,6% en febrero, explicado por menores ventas externas de soja y maíz.

Sin embargo, se observó un desempeño heterogéneo, con altos volúmenes de exportación en trigo y girasol, que moderaron parcialmente la caída general.

Primicias Rurales

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

Precios de la carne: Mercados externo e interno en la misma sintonía de escasez

Precios de la carne: Mercados externo e interno en la misma sintonía de escasez

Los precios de la carne vacuna a nivel global continúan mostrando una dinámica claramente diferenciada respecto de las otras dos proteínas animales más consumidas en el mundo: la carne aviar y la porcina.

Rosario, miércoles 25 marzo (PR/26) — El sostenido aumento del precio de la carne vacuna — reflejado en el Índice de Precios de la FAO— es, en definitiva, la expresión de una tensión persistente entre oferta y demanda. Desde 2020 se observa un marcado acercamiento entre la producción y el consumo mundial, configurando un mercado cada vez más ajustado.

El punto de inflexión puede situarse en 2019, cuando China se consolida como el principal importador mundial de carne vacuna, desplazando a Estados Unidos, que hasta entonces ocupaba ese lugar. Desde entonces, el mercado internacional de carne ingresó en una fase de mayor tensión estructural, despertando el interés de los principales países productores por posicionarse como proveedores estratégicos de esta demanda en expansión.

Del lado de la oferta, a partir de 2020 —y con mayor intensidad durante 2021 y 2022— la producción australiana registró una fuerte caída como consecuencia de la severa sequía atravesada en los años previos.

La recuperación iniciada en 2023 coincidió, sin embargo, con una de las mayores contracciones productivas en Estados Unidos, también afectado por una prolongada sequía que redujo su stock ganadero al nivel más bajo de los últimos 75 años.

En paralelo, el firme consumo interno norteamericano profundizó el desequilibrio en su balance comercial. En este contexto, Estados Unidos pasó a importar más del doble de la carne vacuna que exporta al mundo, ampliando de manera significativa su déficit comercial en este rubro.

Para 2026, las últimas proyecciones del USDA difundidas a fines del año pasado anticipan un escenario aún más ajustado. Según el organismo, el consumo mundial apenas compensaría cerca de dos tercios de la caída prevista en la producción global, cercana a 1 millón de toneladas.

En el plano interno, la dinámica muestra rasgos similares. La oferta de carne vacuna se mantiene relativamente limitada frente a un mercado doméstico que, pese al aumento de precios, continúa mostrando firmeza, y a una demanda externa que mantiene un marcado interés por el producto argentino.

Desde comienzos de 2025, el precio de la carne vacuna en Argentina ha liderado los aumentos dentro del conjunto de las carnes, superando tanto la evolución del pollo como la del cerdo. No obstante, es a partir del segundo semestre cuando se observa el mayor salto en los valores.

En términos interanuales, los últimos datos publicados por el IPCVA a enero de 2026 muestran que el precio promedio de los cortes de carne vacuna registró un incremento del 73%. En comparación, el pollo fresco aumentó 31% y la carne de cerdo (pechito) un 23%. En ese mismo período, la inflación interanual se ubicaba en 32,4%, mientras que los últimos datos difundidos por el INDEC a febrero de 2026 la sitúan en 33,1%.

Este comportamiento llevó a un cambio significativo en la relación de precios frente a las carnes sustitutas. Mientras que a comienzos de 2025 por cada kilo de asado podían comprarse aproximadamente tres kilos de pollo fresco, actualmente esa relación se ha ampliado a cerca de cuatro kilos. Algo similar ocurre con el cerdo. Un año atrás, por cada kilo de asado se podía adquirir menos de 1,5 kilos de pechito de cerdo; hoy esa relación prácticamente se ha duplicado, permitiendo comprar cerca de dos kilos de cerdo por cada kilo de carne vacuna.

En este contexto, el nivel de salarios medios en Argentina se mantuvo relativamente alineado con la inflación. A diferencia de otros períodos en los que se observaban rezagos importantes en el poder de compra, durante 2025 —medido contra la canasta de bienes y servicios que componen el IPC— el índice de salarios registró incluso una leve recomposición. Según los datos oficiales, a diciembre mostró un incremento interanual del 38,2%, frente a una inflación del 31,5% en ese mismo período.

Con el mes de marzo ya iniciado —un período clave para testear la dinámica del consumo— los mostradores comienzan a evidenciar cierta resistencia frente a las subas de precios. De hecho, durante la última semana se registró un retroceso significativo en los valores de la hacienda gorda destinada a faena, particularmente en las categorías de novillitos y vaquillonas de kilaje intermedio orientadas al consumo interno. En estos casos, las bajas promediaron los $200 por kilo, alejándose de los más de $5.000 que pagados a comienzos del mes. En contraposición, los novillos —en particular los renglones más pesados destinados principalmente a exportación— se mantuvieron firmes e incluso registraron ligeras subas respecto de los valores observados una semana antes.

En síntesis, a nivel local el precio de la carne vacuna parecería estar acercándose a su límite de suba en términos reales. En un contexto de inflación más moderada, no deberían esperarse grandes saltos adicionales en los precios al consumidor, aunque sí, un mercado con precios sostenidos durante todo el año.

En paralelo, el nivel de faena continúa contrayéndose. Durante los primeros dos meses del año, la cantidad de animales faenados se redujo un 11% en relación con igual período del año pasado, mientras que en lo que va de marzo el ritmo de remisiones de hacienda hacia plantas frigoríficas parece agudizar esta tendencia. Si bien esta brecha contra el año pasado resulta elevada —en gran medida como consecuencia de la retención que se observa dentro de los circuitos de invernada y engorde—, a partir del segundo semestre debería comenzar a moderarse.

De todos modos, las proyecciones de faena para el conjunto del año continúan ubicándose por debajo de los 13 millones de cabezas, lo que implicaría un recorte de más de 600 mil cabezas respecto del año pasado.

En este contexto, la productividad obtenida por cada res faenada será determinante para sostener el nivel final de oferta. Aun considerando una mejora en los pesos de faena, la producción total de carne difícilmente supere los 3 millones de toneladas.

De ese volumen, cerca de 875 mil toneladas podrían destinarse a exportación, quedando para el abastecimiento del mercado interno entre 2,1 y 2,2 millones de toneladas, aproximadamente un 7% menos que lo volcado al consumo local el año pasado.

En definitiva, la disponibilidad efectiva de carne que logre volcarse al mercado será el factor clave en los próximos meses.

El mercado interno mantiene una fuerte orientación al consumo de carne vacuna, pero comienza a evidenciar límites frente a los niveles actuales de precios. Al mismo tiempo, el sector exportador —aun con un importante potencial de crecimiento— opera al límite en su capacidad de compra ante  el valor de la hacienda, situación que en muchos casos afecta directamente su nivel de actividad.

 

 

Primicias Rurales

Rosgan

Soja, puertos y poder: quién se queda con la renta del agro entre Argentina y Brasil

Soja, puertos y poder: quién se queda con la renta del agro entre Argentina y Brasil

Por fuera de los récords de cosecha y exportaciones, el verdadero corazón del negocio agroindustrial está en una pregunta más incómoda: ¿quién se queda con cada parte de la renta?

Buenos Aires, 25 de marzo (PR/26) .- La comparación entre Argentina y Brasil permite entender que no se trata solo de producir más o exportar más, sino de cómo se distribuye el valor a lo largo de toda la cadena: desde el campo hasta el barco.

Dos modelos, una misma cadena

En 2025, Brasil exporta cerca de un 60–70% más volumen que Argentina. Pero esa diferencia esconde algo más profundo:

Brasil es una potencia agrícola (grano sin procesar), Argentina es una potencia agroindustrial (aceites, harinas, biodiésel)

Esa diferencia define quién gana —y cuánto— en cada eslabón.

 La renta, tramo por tramo

 1. El productor: entre precios internacionales y costos locales

En ambos países, el productor vende su grano a precios internacionales. Pero, en Brasil hay mayor escala y mejor integración logística en expanción

Mayor capacidad de capturar precio lleno

En Argentina, costos logísticos desiguales, alta carga impositiva

Menor participación relativa en la renta final

 Resultado: El productor brasileño, en promedio, retiene una porción mayor del valor del grano.

 2. La logística: el filtro silencioso de la renta

Acá aparece una de las diferencias más determinantes.

 Argentina: eficiencia concentrada

Nodo clave: Gran Rosario

Distancias cortas en zona núcleo, alta dependencia del camión, cuellos de botella en cosecha

Muy eficiente cerca del puerto, pero más costosa en largas distancias.

 Brasil: red en transformación

Puertos clave: Santos, Paranaguá, Miritituba, Inversión en trenes y barcazas, diversificación de salidas
 Menor costo promedio en expansión
Resultado: Brasil captura eficiencia logística creciente; Argentina pierde margen en tramos largos. 

 3. La industria: el gran diferencial argentino

Aquí se produce el mayor cambio en la distribución de la renta.
Empresas líderes como: Cargill, Bunge Global, Louis Dreyfus Company, COFCO operan complejos de crushing en el Gran Rosario con eficiencia global.
 En Argentina: Se transforma el grano, se exporta valor agregado, se generan márgenes industriales
En Brasil: Predomina la exportación directa, menor captura industrial relativa
 Resultado: la industria (muchas veces multinacional) captura una gran parte de la renta en Argentina. 

4. El trading global: el poder invisible

Granos se cargan en un barco en un puerto cerca de la ciudad de Rosario, Argentina, .

El último eslabón —y uno de los más rentables— está en manos de grandes traders.

El histórico grupo “ABCD”:
Archer Daniels Midland , Bunge Global, Cargill, Louis Dreyfus Company

Hoy ampliado con: COFCO, Viterra

Estas compañías: Financian operaciones, manejan futuros, controlan logística global, definen precios de referencia
 Resultado: Capturan renta en ambos países, pero con mayor peso en Argentina por su rol industrial. 

 ¿Quién se queda con qué?

 Brasil (modelo volumen)

  •  Productor → mayor participación
  •  Logística → cada vez más eficiente
  •  Industria → menor peso
  • Traders → capturan margen global
 Resultado: Renta más distribuida, con ventaja en origen (campo)

Argentina (modelo valor agregado)

  •  Productor → menor participación relativa
  •  Logística → heterogénea
  • Industria → gran capturadora de valor
  •  Traders → alta incidencia

 Resultado:
Renta más concentrada en industria y exportación 

 La clave estructural

La diferencia no es solo económica, sino estratégica:

  • Brasil controla la expansión productiva global
  • Argentina controla la transformación industrial de la soja

Pero hay una tensión creciente:

Si la logística encarece demasiado el grano en Argentina,  el valor agregado puede no alcanzar para compensarlo.

 Conclusión

En la cadena agroexportadora, la renta no se reparte de forma equitativa ni automática.
  • En Brasil, el campo pesa más que la fábrica
  • En Argentina, la fábrica pesa más que el campo

Y en ambos casos, un grupo reducido de grandes compañías globales termina capturando una porción clave del negocio.

 En definitiva: no gana solo el que produce más, sino el que controla mejor cada eslabón de la cadena. }

Primicias  Rurales

Fuente: Varios

Claas trajo a la Argentina toda su tecnología global en picadoras

Claas trajo a la Argentina toda su tecnología global en picadoras

Lanzó la nueva serie Jaguar 1000, que incluye un modelo de 1.110 CV y logra rendimientos de hasta 500 toneladas/hora. También sumó la línea Green Eye.

 

Córdoba, miércoles 25 marzo (PR/26) — Claas introdujo en el mercado argentino las últimas novedades que incorporó a nivel mundial en el segmento de picadoras de forraje.

“Argentina es un mercado muy importante y tenemos el privilegio de traer las últimas innovaciones poco tiempo después de su lanzamiento global”, destaca Dietmar Rühe, Presidente de Claas Argentina.

 

Jaguar 1000

La ofensiva de la compañía en el país está encabezada por la presentación de las picadoras de la nueva serie Jaguar 1000.

La serie propone cuatro modelos de Alta Potencia: Jaguar 1080 (850 HP), Jaguar 1090 (925 HP), Jaguar 1100 (1.020 HP) y Jaguar 1200 (1.110 HP).

En todos los casos, se mueven con motores MAN V12, de 12 cilindros y 24.240 cc.

Poderosas

Reynaldo Postacchini

 

“Es muy importante acercar la tecnología de Claas a los clientes argentinos para que puedan aumentar su productividad”, define Reynaldo Postacchini, Vicepresidente de Claas Argentina.

“Las picadoras Jaguar de la Serie 1000 alcanzan rendimientos de hasta 500 toneladas por hora y están pensadas para grandes contratistas”, afirma.

“Son máquinas que, apenas se presentaron, ya tuvieron alta demanda en Estados Unidos y Europa, marcando hacia dónde va el mundo en el tema de picadoras”, puntualiza Postacchini.

“Tienen el tambor de corte más ancho del mercado, de 910 mm, y el Multi Crop Cracker XL, con un diámetro de rodillo de 310 mm”, agrega.

“Con la nueva picadora tenemos un aumento de, por lo menos, un 20% en el rendimiento en comparación con la Jaguar 990”, destaca Postacchini.

Más novedades

 

“También renovamos la línea Jaguar 900 y presentamos la nueva 950 y otra 960 de la nueva serie Green Eye”, comenta el Vicepresidente de Claas Argentina.

“¿Por qué decimos que son máquinas nuevas? Porque tienen el nuevo rotor de picado V-Flex que permite al tambor adaptarse dinámicamente a los diferentes flujos y condiciones de picado”, añade.

“Y así mantiene una calidad de trabajo constante incluso ante cambios de densidad o humedad del cultivo. Este sistema asegura un tamaño de partícula uniforme para el ensilado”, remarca Postacchini.

Ahorros

Las picadoras Green Eye también incorporan el CEMOS Autochopping, una herramienta inteligente que optimiza la calidad del ensilado con mínima intervención manual.

“Es un sensor que va arriba del rotor y que dice cómo está la calidad del filo. Si se pierde el filo, hay más esfuerzos que significan litros de gasoil”, explica Postacchini.

“Entonces, es un sistema que da más vida útil a las cuchillas, pero el gran secreto es que baja el consumo de combustible”, enfatiza.

Valor nutricional

Asimismo, el sistema de sensores Nutrimeter arroja información sobre el valor nutricional del forraje en tiempo real permitiéndole a los operadores tomar decisiones en el momento.

Las picadoras están equipadas con cabezales Orbis 10500 y Orbis 12000, con accionamiento independiente, control de presión de neumáticos de fábrica en ambos ejes, tracción total y bloqueos de diferencial.

La exhibición en sociedad de las nuevas picadoras Jaguar tuvo lugar en el marco de Expoagro 2026 (10-13 de marzo – San Nicolás, Buenos Aires).

 

 

Primicias Rurales

Fuente: Maquinac

Las brechas del agro del Brasil y Argentina

Las brechas del agro del Brasil y Argentina

Por Guido D’Angelo – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Políticas divergentes ampliaron la brecha productiva entre Argentina y Brasil en las últimas décadas. El fin de muchas de estas distorsiones renueva la expectativa de crecimiento para aprovechar el gran potencial del país.

 

Rosario, lunes 23 marzo (PR/26) — Las últimas tres décadas han marcado una trayectoria con sus similitudes y diferencias entre los sectores agroindustriales de Brasil y Argentina. Si bien las producciones de la agricultura y la ganadería han crecido con énfasis en ambos países, en el Brasil este crecimiento ha sido muy superior.

En este sentido, si promediamos la producción de soja, maíz y trigo de Brasil y Argentina en la década del ’90, nos encontraremos con que la producción brasilera era un 53% mayor a la Argentina.

De la mano de la maduración de tecnologías y mejoras en el manejo, con protagonismo de paquetes tecnológicos y siembra directa, para el promedio de la década del ‘2000 la brecha se había achicado, y Brasil producía un 45% más que Argentina en promedio.

Sin embargo, esa década también trajo el regreso de los derechos de exportación, en un marco de políticas que comenzaron a desincentivar el apoyo a las cadenas agrícolas. En medio de ese proceso, Brasil no dejó de apoyar a su producción a través de iniciativas como el Plan Safra.

Creciendo por encima de la Argentina en superficie y rindes agrícolas, para la década del ‘2010 la producción del Brasil ya era un 82% mayor que la Argentina.

Más cerca del presente, la brecha siguió ampliándose y para las primeras cinco campañas de la década del ‘2020 la producción brasilera fue un 155% superior a la Argentina. Las perspectivas de la campaña 2025/26 para soja, maíz y trigo de GEA y Conab auguran una brecha del 147% en la cosecha.

La divergencia fue aún más marcada en las brechas de producción de carne vacuna. Para el promedio de la década de los ‘90, Brasil producía un 119% más de carne vacuna que la Argentina. Para el promedio de la década siguiente, los ‘2000 dejaron una brecha donde Brasil producía un 167% más.

Ya entrada la década del ‘2010, Brasil producía más de tres veces la producción argentina de carnes, superándola en un 249%.

Para lo que va de esta década, la distancia se promedia en un Brasil que produce un 235% más de carne que la Argentina. Y las previsiones del USDA para la campaña 2025/26 auguran un Brasil superando a la Argentina en un 284%, cerca de cuadruplicar la producción.

En el escenario exportador las brechas son todavía más grandes. Mientras en el promedio de la década del ‘90 Argentina exportaba un 24% más de carne por año que Brasil, para esta campaña Brasil aspira a despachar al exterior más de cinco veces el volumen de la Argentina. Si bien en estas más de tres décadas la Argentina casi duplicó sus exportaciones de carne, Brasil las multiplicó por más de 13.

Parte de esta brecha de desempeño sectorial se explica también en el mayor financiamiento del agro brasilero.

A principios de este milenio, Argentina y Brasil mostraban niveles de crédito interno al sector privado relativamente cercanos, con una proporción sobre el PBI del 24% y 31%, respectivamente.

Tras dos décadas y media, las trayectorias de ambos países divergieron notablemente.

Mientras que en Argentina el indicador nunca retomó los valores previos a la crisis de 2001 y se ubicó en el 15% en 2024, en Brasil experimentó un crecimiento sostenido hasta abarcar casi el 76% del PBI.

En consecuencia, la diferencia de 7 puntos entre ambos países hace 25 años se ha ampliado hasta superar los 60 puntos porcentuales en la actualidad en lo que hace al financiamiento al sector privado con relación al tamaño de las economías.

 

Las bajas de retenciones y el fin de las brechas cambiarias son decisiones que colaboran para apuntalar la producción agrícola y ganadera del país. La campaña actual espera batir récords en producción de granos, mientras el crédito bancario al sector ganadero marcó su segundo mayor registro de la historia argentina.

Con más apoyo al productor no caben dudas que la Argentina puede seguir creciendo en su producción y exportaciones, como bien destaca el modelo AGMEMOD.

AGMEMOD (Agricultural Member State Modelling) es un modelo econométrico dinámico de simulación, adaptado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) para Argentina, que proyecta el comportamiento del sistema agroindustrial a mediano y largo plazo (hasta 2035).

 

 

 

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal