Giro en la comunicación oficial: significado

Giro en la comunicación oficial: significado

El presidente, Javier Milei, designó al economista, Adrián Ravier, como nuevo vocero presidencial, en reemplazo de Manuel Adorni, quien enfrenta un complejo frente judicial y un severo desgaste político, que limita su exposición pública.

 

El nuevo dueño del atril

 

Buenos Aires, domingo 21 junio (PR/26) — El economista y diputado nacional, Adrián Ravier, fue nombrado formalmente, por el Poder Ejecutivo, para asumir las conferencias de prensa habituales en la Casa Rosada.

El flamante funcionario, doctorado en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, agradeció la confianza del primer mandatario, de forma inmediata, a través de sus canales oficiales.

Tras su designación, Ravier declaró que su objetivo principal, en esta nueva etapa, será «tratar de aportar para comunicar los logros del gobierno», de manera eficiente.

Este viernes en su primera publicación en redes sociales tras ser designado portavoz presidencial  afirmó que buscará “aportar un granito de arena para comunicar los logros del gobierno y dar respuestas a las dudas que puedan surgir”.

Un perfil técnico y leal

 

 

El nuevo portavoz se desempeñaba, hasta este momento, como presidente de La Libertad Avanza en La Pampa, además de ser el número dos de la Fundación Faro.

Ravier, docente de Macroeconomía en UCEMA, llegó al radar presidencial tras presentar las recurrentes charlas académicas, que dictaba el mandatario, en el Palacio Libertad.

Cerca del nuevo vocero, lo definen como un hombre de extrema paciencia, con un perfil dialoguista, que responde de forma directa y exclusiva al jefe de Estado.

Archivos que vuelven

 

La oposición, de forma previsible, reflotó antiguos mensajes en redes sociales, del año 2018, donde el propio Milei criticaba con dureza las posturas del economista.

En aquellos textos, el actual presidente acusaba a Ravier de ser flojo, conceptualmente, además de remarcar que carecía de velocidad mental, para los debates televisivos.

Desde el entorno de ambos, aseguran que hoy se toman con humor esos viejos cruces, minimizando el impacto de las críticas, para priorizar la gestión actual.

El futuro de Manuel Adorni

 

La llegada de Ravier, según analizan diversas fuentes de Balcarce 50, representa un certificado de daño irreversible, para la figura del actual jefe de Gabinete.

Adorni, golpeado por denuncias de presunto enriquecimiento ilícito, acumula una imagen negativa superior al setenta por ciento, el peor registro detectado en el equipo ministerial.

Aunque el presidente, Javier Milei, mantiene su respaldo absoluto en las redes sociales, el funcionario ya no puede realizar declaraciones públicas, sin enfrentar duros cuestionamientos.

Impacto en el tablero político

 

El peronismo y el PRO, por motivos diferentes, presionan en el Congreso de la Nación, evaluando una posible moción de censura, una herramienta constitucional inédita.

Mientras la oposición dialoguista evita empujar una crisis institucional, de final incierto, los sectores duros prefieren dejar que el desgaste de Adorni continúe, de forma lenta.

La incorporación de Ravier busca, esencialmente, oxigenar una comunicación oficial paralizada, separando la defensa de los logros económicos, de las batallas judiciales de la gestión.

Primicias Rurales
Victoria Villarruel se diferenció de Milei y saludó a los periodistas en su día

Victoria Villarruel se diferenció de Milei y saludó a los periodistas en su día

La Vicepresidenta publicó un mensaje en sus redes sociales y reclamó ejercer la profesión con ética y responsabilidad. Dirigentes de todo el arco político reconocieron este domingo a los trabajadores de prensa

 

Buenos Aires, domingo 7 junio (PR/26)  La vicepresidenta de la Nación y titular del Senado, Victoria Villarruel, envió este domingo un saludo a los trabajadores de prensa en el Día del Periodista a través de sus redes socialesmarcando de esta manera una clara diferencia con el presidente Javier Milei, quien optó por no pronunciarse públicamente en la jornada y sostiene un duro rechazo hacia muchos trabajadores del periodismo y los medios de comunicación.

En su mensaje, la funcionaria expresó: «En el Día del Periodista quiero saludar especialmente a quienes viven esta profesión como un servicio y no como una herramienta de operaciones, extorsión o propaganda». Asimismo, manifestó que la República Argentina necesita un periodismo que investigue, que pregunte y que incomode cuando haga falta, rechazando la existencia de profesionales que militen relatos mientras esconden la realidad que viven millones de ciudadanos todos los días.

En el mismo sentido, la titular de la Cámara Alta analizó los desafíos actuales del sector de la comunicación y las presiones a las que se enfrentan los cronistas. «Muchas veces lo más difícil no es decir la verdad, sino sostenerla cuando aparecen las presiones, las campañas de desprestigio o los ataques coordinados contra quien piensa distinto», reflexionó.

Sobre este punto, la vicepresidenta añadió una consideración personal respecto al escenario mediático y digital vigente: «Lo sé bien. En este tiempo me tocó ver cómo algunos utilizan micrófonos y redes no para informar, sino para deformar, agredir y construir enemigos».

Sin embargo, contrapuso esta situación al destacar que también conoció a profesionales valientes que, aun en medio de un clima cada vez más hostil, siguen trabajando con honestidad y respeto por la verdad, enviándoles a ellos su reconocimiento.

La funcionaria nacional, según supo la Agencia Noticias Argentinasratificó la importancia de la actividad de los medios de comunicación para el sistema político, argumentando que siempre sostuvo que una democracia sana necesita libertad de prensa, pero también responsabilidad, porque informar no es manipular y opinar no debería significar destruir al que está enfrente.

A su vez, puntualizó que las nuevas tecnologías interpelan al periodismo quizás como a ninguna otra profesión, y señaló las pautas éticas que deben guiar la tarea, haciendo alusión a pronunciamientos de la Iglesia Católica.

«Utilizar esas herramientas con ética para subordinarlas al bien común, como escribió el Papa León XIV en su reciente encíclica Magnifica Humanitas, es un gran desafío de esta era y está en sus manos», sostuvo.

Para finalizar, Villarruel se refirió de modo institucional a la gestión y la apertura de la Cámara que preside de cara a la labor de los cronistas y la sociedad en general.

«Como Presidente del Senado creo profundamente que las instituciones deben tener las puertas abiertas al periodismo y también a la ciudadanía», enfatizó, fijando una postura de libre acceso a las dependencias oficiales del palacio legislativo.

«Por eso, en esta Casa de las Provincias nunca vamos a limitar el acceso de quienes cumplen la tarea de informar«, garantizó la funcionaria, concluyendo que el Congreso de la Nación debe seguir siendo un ámbito de pluralidad, de diálogo y de convivencia democrática, aun en medio de las diferencias.

Dirigentes de todo el arco político reconocieron este domingo a los trabajadores de prensa al conmemorarse el Día del Periodista y destacaron el rol de la libertad de expresión, en una jornada signada por el absoluto silencio de las voces oficiales, excepto la del presidente Javier Milei, que eligió criticar a través de las redes.

Si bien no publicó su recurrente «NOLSALP» (No odiamos lo suficiente a los periodistas), Milei retuiteó una reflexión de Agustín Etchebarne, director general de la Fundación Libertad y Progreso.

En el mensaje reflejado por Milei, se cuestiona que en el diario La Nación «Alejandro Borensztein trata, como es habitual, al Presidente de boludo», y destaca: «Hoy se insulta al Presidente en los principales diarios del país. Y no pasa nada. Eso, precisamente, es libertad de prensa».

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Noticias Argentinas
Crisis en LLA: Bullrich ofreció renuncia y complica la aprobación de pliegos en el Senado

Crisis en LLA: Bullrich ofreció renuncia y complica la aprobación de pliegos en el Senado

La Libertad Avanza y los bloques dialoguistas acordaron sesionar este jueves, pero ahora se podría frenar la aprobación de unos 73 pliegos a la justicia

 

 

Foto: Patricia Bullrich.

Buenos Aires, martes 2 Junio (PR/26)  La interna a cielo abierto en La Libertad Avanza tuvo hoy su impacto en el Senado Nacional que podría frenar la aprobación de los pliegos a la Justicia, luego que trascendiera que Patricia Bullrich puso su renuncia a disposición a la jefatura del bloque, que fue habría sido rechazada por el presidente Javier Milei.

De todas maneras, la decisión se adoptará en la reunión de Labor Parlamentaria citada a las 11 donde se consensuará el temario de la sesión proyectada para el jueves entre el oficialismo y los bloques opositores, aunque ya había un acuerdo para incluir los proyectos de pago a dos fondos buitres, y sobre propiedad privada, informaron fuentes parlamentarias a la Agencia Noticias Argentinas.

La versión de una posible renuncia de Bullrich ya impactó en el bloque Libertarios y los aliados que tienen contacto permantente con la ex presidenta del PRO.

En ese contexto, el primer impacto de esa crisis en el seno del oficialismo será que se demoraría la aprobación de unos 70 pliegos que estaba previsto votar en la sesión de este jueves.

La decisión impulsada por la secretaria general Karina Milei de vetar el pliego a jueza de Veronica Michelli abrió una nueva grieta en el oficialismo, luego que Bullrich expresó su rechazo a la decisión del Gobierno.

Sin embargo las diferencias entre Milei y Bullrich no aparecen ahora sino que vienen sucediendo en los últimos meses, pero se salieron a la luz cuando Bullrich reclamó que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que presente su declaración jurada, luego de las denuncias ante la justicia de un crecimimiento de su patrimonio.

«Hablé con el Presidente y le comuniqué que voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la Dra. Michelli a jueza federal», señaló ayer Bullrich.

El pedido del retiro del pliego de Michelli ya generó tensión con los bloques dialoguistas que avalaron con su firma la postulación de Veronica Michelli como vocal a la Tribunal Federal de La Plata y tienen la postura de mantener esa designación.

En ese sentido, la senadora Carolina Losada afirmó este martes que votará “en contra” de retirar el pliego como candidata a jueza de María Verónica Michelli, cuestionada por el Poder Ejecutivo, y adelantó que el bloque radical, de 10 miembros, votará igual.

“No encuentro ninguna razón para que no pueda ser jueza y la voy a apoyar”, dijo Losada a Radio , radical por Santa Fe, quien apoyó de ese modo la posición de la presidenta del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, que ayer también adelantó que votará a favor de designar jueza a Michelli.

Además se sumaron a las criticas al Gobierno el Colegio Público de la Abogacía de la Ciudad de Buenos Aires  las agrupaciones institucionalistas Integridad Republicana y Será Justicia cuestionaron la «maniobra del gobierno».

JUECES

La Comisión de Acuerdos elevó para tratar en la sesión unos 73 pliegos, pero no incluyó el dictamen de Michelli pese a que tenía nuevo firmas necesarias para que se pueda tratar en el recinto de sesiones.

En lista de espera también se encuentran los pliegos de  Juan Galván Greenway Alejandro Catania, que habían sido  objetado por sus fallos que favorecieron al presidente de la AFA, Carlos «Chiqui» Tapia, y el tesorero Pablo Toviggino. y de Juan Mejuto, cercano a Justicia Legitimo.

En cambio, ya están en condiciones de ser tratados 73 pliegos, entre que se encuentra Emilio Rosatti,  hijo del presidente de la Corte Suprema Horacio Rosatti.

También están en condiciones de ser aprobados los pliegos de esposa del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, Ana Maria Cristina Juan, los hijos de German Moldes, Juan Pablo Moldes, y del ex camarista Alberto Duran, Laureano Duran, de secretarios de juzgados y fiscales.

 

 

Fuente: #AgenciaNA
Primicias Rurales
La Argentina al revés

La Argentina al revés

El análisis de una realidad política donde los roles institucionales se confunden, la autoridad se dispersa en internas digitales y la épica del agravio empieza a desgastar la paciencia del votante clave.

 

 

Por Sergio Marcelo Mammarelli

Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva. Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia. Autor de varios libros y Publicaciones. Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut

Buenos Aires, martes 26 mayo (PR/26) — El que manda no lidera, el que ejecuta conduce, y un pastor desde California viene a salvar la patria. La épica del insulto comienza a cansarnos a todos.

Hay países que se gobiernan al derecho. En ellos, el presidente preside, el vocero vocea y la sociedad, cuando se enoja, es escuchada. La Argentina, en cambio, ha perfeccionado un sistema alternativo y propio: el presidente se inmola por el vocero, la que era ministra conduce desde el Senado, y un pastor evangelista radicado en California, que llena estadios con mensajes de fe y esperanza, es medido por las consultoras como posible presidente de la Nación.

Bienvenidos al reino del surrealismo político criollo, donde los roles están perfectamente intercambiados y nadie parece advertirlo o, peor aún, a nadie parece importarle.

Empecemos por el centro de la escena, que es también el centro del desastre. Javier Milei salió en televisión y, sacado, puso sus manos y su presidencia en el fuego por Manuel Adorni. Se encadenó al salvavidas de plomo: se obligó a sostenerlo en el cargo al precio de seguir despellejándose: “Ni en pedo se va”, declaró el Presidente con esa precisión quirúrgica que lo caracteriza cuando el lenguaje del llano reemplaza al del argumento.

El problema no es sólo Adorni. El problema es lo que esa defensa revela sobre el Presidente que la ejerce. Milei no lo respalda a través de voceros que podrían saltar como fusibles más o menos inocuos si las evidencias terminaran por condenar al investigado, sino que lo hace él mismo, eliminando de un plumazo todos los escudos que, según las máximas que rigen la política, se colocan delante del Jefe de Estado para protegerlo.

En la política convencional existe una sabiduría acumulada: los presidentes no mueren en la colina de sus subordinados. Milei, consecuente hasta el delirio, también rompió esa regla.

Lamentablemente, los números no mienten. El 79,9% considera que el caso Adorni afecta “mucho” o “algo” el principal argumento moral con el que Milei llegó al poder: ser una figura “anti casta” y “anticorrupción”. El 46,4% de los que votaron a La Libertad Avanza en el balotaje de 2023 afirman que el caso empeoró la imagen que tenían del Gobierno.

Dicho de otro modo: no es la oposición la que sangra al oficialismo. Es el oficialismo el que se autoinflige la herida y luego culpa al periodismo por haberla fotografiado.

Pero la Argentina al revés tiene un segundo protagonista, y este resulta aún más revelador. Patricia Bullrich, la mujer que durante años fue candidata presidencial sin ganar elecciones, luego fue Ministra de Seguridad sin terminar el mandato, y que hoy es Senadora con agenda propia y encuestas que envidiaría cualquier candidato en ejercicio, se ha convertido en la figura política con mejor imagen del país.

La exministra de Seguridad lidera la imagen positiva en Argentina con el 41%, desplazando por primera vez al Presidente Javier Milei, quien se ubica en segundo lugar con el 40%.

Vale aclarar que las mediciones más recientes muestran que la imagen de Milei parece haber encontrado, al menos transitoriamente, un piso: el índice de confianza al consumidor de la Universidad Di Tella subió 1,3% en mayo tras tres meses consecutivos de caída.

No es una recuperación. Es una pausa. Y esa diferencia, en política, importa: la macro retiene al votante pragmático justo en el límite; el estilo presidencial, en cambio, lo sigue empujando lentamente hacia otro lado.

Lo notable no es que Bullrich tenga buena imagen. Lo notable es por qué la tiene. Su figura aparece menos golpeada por la coyuntura inmediata; parece quedar más asociada a una idea general de orden, autoridad y cambio que a la gestión cotidiana del Gobierno. Es decir: Bullrich lidera precisamente porque no está gobernando.

Tiene autoridad moral porque no tiene que firmar decreto alguno. Es el liderazgo por sustracción, la influencia que nace del alejamiento estratégico. Es lo que ocurrió frente a un intento de Patricia Bullrich por abrir un debate sobre el caso Adorni en una reunión de gabinete, Milei se paró, saludó y se fue. El Presidente abandona la sala cuando la Senadora intenta razonar. En cualquier lectura de esa escena, los roles están perfectamente invertidos: la que debería obedecer es la que piensa, y el que debería conducir es el que se va.

Pero la política argentina nos ofrece otras escenas para este triángulo de lo insólito: Dante Gebel. Pastor evangélico, conferencista, influencer, actor, conductor televisivo y residente en Anaheim, California, Gebel ha sido instalado como potencial candidato presidencial para 2027. Está en tratativas con gobernadores, sindicalistas, empresarios y dirigentes de distintos partidos, y en su círculo aseguran que, si los planes de gobierno resultan viables para resolver los problemas del país, lanzará su candidatura.

El fenómeno Gebel no es anecdótico. La irrupción de Javier Milei rompió una barrera histórica: la posibilidad de que un outsider llegue al poder. Pero también dejó una enseñanza: sin estructura, el poder se vuelve inestable. Gebel parece haber tomado nota. La base de su proyecto descansa sobre una tríada que la Argentina ya conoce de memoria: fe, dinero y medios.

Sus dos principales armadores provienen de espacios políticos antagónicos: un sindicalista peronista y un ex fundador de La Libertad Avanza. Nótese la elegancia del dato: el hombre que se presenta como alternativa al sistema convoca a sus filas a los arquitectos del sistema.

Desde la Casa Rosada le bajan el precio: “Gebel no dice nada. No es disruptivo en nada. Milei, en su época de candidato, generaba cosas que llamaban la atención”, deslizó una fuente oficialista. La comparación es involuntariamente autodestructiva: Milei generaba cosas que llamaban la atención, y hoy lo que llama la atención es el caso Adorni. Quizás el problema no sea Gebel sino el listón.

La Argentina al revés de este modo podría sintetizarse con un presidente que achica su estatura política para proteger a un funcionario cuestionado; una senadora sin cartera que crece en imagen, audiencia y capacidad de daño; un pastor desde California que recorre gobernadores, visita a la CGT y evalúa si Dios lo tiene en sus planes presidenciales para 2027; y —como coronación de la semana— un asesor sin cargo que declara la guerra digital al Presidente de la Cámara mientras el Presidente de la Nación, congelado, fracasa en imponer una tregua entre sus propios “hermanos”. Curioso, no? ¿Qué nos dice de un sistema político el hecho de que sus figuras más convocantes sean una senadora que no gobierna, un pastor que no vive en el país, y un presidente que se encadena a sus propios errores con la convicción del mártir?

El triángulo de hierro y la autoridad dispersa

La semana que cierra este editorial aportó a la galería de lo absurdo su capítulo más grave. Santiago Caputo, asesor informal sin cargo oficial, pero con acceso irrestricto a los resortes del Estado, declaró la guerra digital a Martín Menem, Presidente de la Cámara de Diputados y hombre de confianza de Karina Milei. El detonante fue una cuenta anónima en X, @PeriodistaRufus, que atacaba al entorno de Caputo y cuya autoría el asesor atribuyó a Menem. En pocas horas, la tropa digital del asesor inundó las redes de acusaciones. La pelea se tomó el espacio público oficialista con una virulencia que ya no sorprende pero que sigue espantando.

Lo revelador no fue la pelea. Fue la reacción del Presidente. Milei intervino con un dictamen salomónico: a Menem “le habían plantado” la cuenta, y Caputo seguía siendo “como un hermano”. La tregua duró horas. El Gordo Dan, divulgador estrella de Las Fuerzas del Cielo y subordinado de Caputo, desacató abiertamente al jefe: “Estoy convencido de que la cuenta era de Menem. Creo que le mintieron al Presidente”. Agustín Laje —Presidente de la Fundación Faro, el think tank ideológico de La Libertad Avanza— sumó: “Cómo molesta constatar que le están mintiendo al Presidente”. Caputo cerró con una amenaza velada en clave Game of Thrones: “Winter is coming”. El árbitro había arbitrado en el vacío.

El diagnóstico más preciso de la semana lo formuló Carlos Pagni: el desafío del Presidente no es lograr que Karina y el “Mago” se lleven bien, sino “reabsorber la autoridad que dispersó”. Milei construyó deliberadamente un triángulo de hierro: cedió parte del poder a su hermana y parte a su asesor. Ahora ninguno de los dos le debe obediencia completa porque ambos son depositarios de una porción del poder que el propio líder les entregó. La crisis no es una pelea de subordinados: es el costo de una estructura de gobierno inestable desde el origen.

La frase más reveladora de la semana la pronunció, sin buscarlo, Martín Menem: “No subestimen al Presidente”. Cuatro palabras que prueban exactamente que alguien lo está subestimando —y que ese alguien no está en la oposición sino en el vestuario. En la Argentina al revés, el Presidente de la Cámara baja debe salir a pedir que los operadores del Presidente respeten al Presidente.

La épica del insulto y un votante que comienza a cansarse

 

El 14 de mayo el Presidente de la Nación camina por la calle entre dos estudios de streaming oficialistas, encadenando casi cinco horas de entrevistas afines, insultando con nombre y apellido a periodistas, llamando “lechón iraní” a una diputada de su propio bloque, denunciando un “intento de golpe” y, en el medio, defendiendo a un legislador que llegó al Congreso en una camioneta Tesla de doscientos cincuenta mil dólares. Todo esto mientras su Jefe de Gabinete está siendo investigado por enriquecimiento ilícito.

La lectura de lo acontecido no es fácil. Va desde el diagnóstico psiquiátrico a distancia hasta la indignación moral pura. Lo verdaderamente novedoso no es el estilo —ese estilo ganó una elección— sino el contexto en el que ese estilo se sostiene y las grietas que empieza a abrir.

Desde su llegada al poder, Milei construyó una arquitectura comunicacional con tres pilares: un círculo de medios afines —Neura, Carajo, La Misa— que funcionan como cámara de eco y plataforma simultánea; un repertorio de enemigos rotativos pero estructurales —el “Kirchnerismo”, “la casta”, “los zurdos”, ahora también los periodistas con apellido— que organizan el campo discursivo en términos amigo/enemigo; y una identificación constante con figuras externas —Trump, Musk, Bukele— que opera como certificación de pertenencia a un movimiento más amplio que la política argentina.

Ese diseño no es improvisado. Pero por qué esto funcionó, y por qué empieza a no funcionar?

Durante 2024 y buena parte de 2025, el método tuvo un soporte material indiscutible: la inflación bajó, el dólar se mantuvo previsible y la sensación de “estar saliendo” fue real para amplios sectores. Mientras eso ocurrió, los excesos verbales operaron como costo aceptable, casi como una excentricidad tolerable a cambio de la macro. El votante que en la segunda vuelta optó por Milei no lo hizo porque le gustaran las puteadas; lo hizo porque consideraba que el régimen kirchnerista era una amenaza mayor que el riesgo libertario. Esa coalición se sostenía sobre dos vigas: un enemigo en común y un programa económico que se prometía doloroso pero finito.

Hoy, dos años y medio después, las dos vigas crujen. El Kirchnerismo ya no es la amenaza inminente que era en 2023 y por tanto, el voto antikirchnerista deja de tener urgencia. El programa económico, por su parte, dejó de ser una transición y se volvió un estado.

Lo notable es que la maquinaria económica no se ha detenido. En marzo la actividad creció el 5,5% interanual —muy por encima de cualquier pronóstico—, en mayo la inflación apunta a cerrar en torno al 2,1%, el nivel más bajo desde la pandemia, y el país acumula 29 meses consecutivos de superávit comercial. El FMI aprobó la segunda revisión del programa y la semana próxima desembolsará US$1.000 millones adicionales. Los números acompañan. El problema es que, en 2026, ya no alcanzan para opacar lo que se ve en el plano político.

Es en ese vacío donde la épica del insulto deja de ser excentricidad y empieza a ser problema. Lo que en 2023 sonaba a sinceridad disruptiva, en 2026 empieza a sonar a obsesión. Lo que sonaba a coraje, empieza a sonar a falta de proporción. Y, sobre todo, lo que sonaba a guerra contra una “casta” abstracta, empieza a sonar a guerra personal contra periodistas, diputadas y opositores con nombre y apellido. Esa transición es la que está revisando, en silencio, una parte importante del votante de balotage.

El votante de segunda vuelta: quién es y qué está mirando

El votante decisivo de la segunda vuelta de 2023 no es el militante libertario que hoy puebla los streamings afines; es, más bien, el adulto urbano de clase media —empleado, comerciante, profesional, jubilado activo— que llegó a Milei sin entusiasmo doctrinario, empujado por la inflación de 2022-2023 y por la convicción de que el sistema político tradicional había agotado sus respuestas. Es un votante pragmático, no ideológico. Vota resultados, no consignas.

Ese votante hoy hace, en privado, una contabilidad doble. En el haber: una inflación que cedió —en mayo apunta al 2,1%, con mediciones semanales de núcleo que no se registraban desde la pandemia—, una actividad que en marzo creció el 5,5% interanual superando todas las estimaciones, un dólar que no estalló y 29 meses de superávit comercial acumulados.

En el debe: salarios reales que no recuperan, tarifas que pesan, un sistema universitario en conflicto, una clase política libertaria que empezó a mostrar los mismos vicios —ostentación, opacidad patrimonial, internas vergonzosas— que el ciudadano creyó haber sancionado en las urnas.

Y, sobre todo, ese votante no se reconoce en el tono. Siente que el cargo presidencial supone un registro distinto al de un panelista.

Hay otro elemento que merece análisis. El Presidente atribuyó a un “intento de golpe de Estado” el ataque especulativo sobre la moneda que siguió a la victoria de Adorni en las legislativas porteñas de 2025.

Esa lectura tiene una virtud táctica innegable: ofrece al núcleo duro un relato totalizante, sin fisuras, en el que cada noticia adversa se reinscribe como prueba del complot. Pero tiene también un costo estratégico creciente. Cuando todo es golpe, la palabra golpe pierde sentido. Cuando todo crítico es operador, los aliados moderados empiezan a sentirse incómodos compartiendo la trinchera. Y cuando el adversario es siempre el mismo —los periodistas, los economistas heterodoxos, los rectores, los obispos, las diputadas díscolas— el votante pragmático empieza a sospechar que el problema no está, quizá, sólo afuera.

La discusión no se reduce a si Milei llega o no competitivo a las presidenciales del año próximo. Esa es una pregunta política legítima, pero acotada. Lo que está en juego es algo más serio: si la cultura política argentina resiste un estilo presidencial que normaliza el insulto al periodismo, la persecución verbal a opositores con nombre y apellido, y la lectura conspirativa permanente como sistema operativo del Estado.

Qué tipo de país queremos vivir cuando esto termine

 

Cada vez más, en estas semanas, se van revelando votantes que aun cuando no cuestionen al rumbo económico, quieren otra cosa. Quieren que las decisiones se expliquen sin agravios. Que la investigación al Jefe de Gabinete se trate como lo que es —un asunto institucional grave— y no como una operación periodística. Que la diferencia entre un panelista y un presidente vuelva a ser visible. Esos votantes no son fanáticos. Es más, en noviembre de 2023 pusieron la cruz con la nariz tapada.

Es ese votante el que decide las elecciones argentinas. No el militante intenso, sino el ciudadano cansado. Y ese ciudadano, hoy, mira el espectáculo de los streamings con una mezcla cada vez menos disimulada de gracia decreciente y preocupación creciente. El Gobierno tiene todavía tiempo y puede corregir el rumbo de su comunicación sin renunciar a su programa.

Sino lo hace, esta Argentina al revés dará muchísimo que hablar de acá al 2027.

Primicias Rurales
Confirmado: El Gobierno no invitó a Victoria Villarruel al Tedeum del 25 de mayo

Confirmado: El Gobierno no invitó a Victoria Villarruel al Tedeum del 25 de mayo

Así lo informaron fuentes oficiales a la Agencia Noticias Argentinas.

Victoria Villarruel.
Fotografía: Agencia NA (Mariano Sánchez)

Buenos Aires, sábado 23 mayo (NA) — La vicepresidenta Victoria Villarruel no fue invitada por la Casa Rosada al Tedeum del 25 de mayo que se llevará a cabo este lunes en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, fue la encargada de cursar las invitaciones a través del área de ceremonial, según informaron fuentes oficiales a la Agencia Noticias Argentinas.

Según el protocolo, Presidencia envía las participaciones y se encarga del operativo de seguridad, más allá de que el evento se realice en la Catedral.

De esta forma, el Gobierno evitará las imágenes de Milei y Villarruel, y las especulaciones sobre si se saludan o no, además de las miradas puestas en la vicepresidenta y sus señales durante todo el encuentro.

El Tedeum es un evento tradicional del 25 de mayo, al que asisten el Presidente y su Vicepresidente. En general, el mandatario sale de Casa Rosada caminando junto a su comitiva, y atraviesa la Plaza de Mayo hasta llegar a la Catedral.

Villarruel había sido invitada en las ediciones anteriores, más allá de la tensión que desde que ambos asumieron fue creciendo con el correr de los meses.

Este año, la mala y nula relación entre Milei y su vice quedará evidenciada en la ceremonia religiosa, a la que directamente no fue invitada.

Se espera que sí participen funcionarios nacionales, diputados, senadores nacionales de La Libertad Avanza y aliados del PRO. Según supo NA de fuentes del Senado, sí fueron invitados legisladores de la Cámara alta y el presidente provisional del cuerpo, Bartolomé Abdala.

A principios de mayo se dio un último cortocircuito entre el Gobierno y Villarruel, en medio de la polémica por las denuncias por supuesto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

La vicepresidenta publicó un posteo irónico sobre las refacciones de lujo que el titular de ministros realizó en su casa de un barrio cerrado, le deseó a un seguidor “una cascada de éxitos”.

Sin identificar al destinatario, Villarruel publicó en su cuenta de la red social X un posteo que solo dice: “Feliz cumpleaños atrasado!! Que tengas una cascada de éxitos este año!!”. 

 

Actividad del 25 de Mayo
El presidente Javier Milei asistirá este lunes al tradicional Tedeum por el 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires junto a todo su Gabinete, en una ceremonia marcada por tensiones políticas y reclamos sociales.
⛪ La misa comenzará a las 10:00 en la Catedral Metropolitana y será encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien anticipó un mensaje centrado en la situación social y en la necesidad de mayor acompañamiento del Estado hacia los sectores más vulnerables.
🎶 La jornada patria comenzará a la medianoche con una cadena nacional para reproducir el Himno Nacional Argentino. Luego, cerca de las 9:40, Milei y sus ministros partirán desde Casa Rosada hacia la Catedral atravesando la Plaza de Mayo.

 

Fuent: #AgenciaNA 

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