Ante una región marcada por la violencia y la crisis anglófona, el Pontífice denunció la lógica de los «señores de la guerra» y exhortó a los fieles a mantener una «revolución silenciosa» basada en la fraternidad y la reconciliación.
Por Cecilia Mutual
Ciudad del Vaticano, viernes 17 abril (PR/26) — En el encuentro por la paz celebrado ayer en Bamenda, Camerún, el Papa denunció la lógica de la violencia de “los señores de la guerra” que “fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir”.
La invitación del Pontífice a los fieles a seguir trabajando juntos por la paz. «¡Sigamos adelante sin cansarnos!»
¡Trabajemos juntos por la paz! Fue la exhortación del Papa León XIV en el encuentro por la paz con la comunidad de Bamenda, que tuvo lugar el jueves 16 de abril, en el segundo día de su visita a Camerún.
En la Catedral de San José, lugar del encuentro, el Pontífice manifestó su alegría de poder estar allí, en esta región tan “atormentada”.
De hecho, esta capital de la región anglófona del noroeste de Camerún sufre desde hace casi una década la violencia relacionada con la «crisis anglófona», una crisis marcada por tensiones separatistas, violencia y desplazamientos.
En el encuentro, que reunió a la comunidad católica de fieles laicos y consagrados, a jefes tradicionales, representantes de la Iglesia protestante y miembros de la comunidad islámica y que contó con testimonios locales, entre ellos el de una consagrada que fue secuestrada y el de una familia de desplazados internos, el Papa reflexionó sobre las historias de dolor y valentía de esta tierra «ensangrentada pero fértil», «ultrajada» pero «generosa en frutos».
(@Vatican Media)
¡Bienaventurados los que trabajan por la paz!
«¡Dios nunca nos ha abandonado! ¡En Él, en su paz, siempre podemos volver a empezar!», exclamó el Pontífice en su discurso luego de escuchar las palabras de bienvenida del Arzobispo de Bamenda, Monseñor Andrew Nkea Fuanya.
El Papa constató que si bien es él quien ha venido “para anunciar la paz”, descubrió rápidamente: “son ustedes los que me la anuncian a mí y al mundo entero. De hecho – añadió – la crisis que ha sacudido estas regiones de Camerún ha acercado más que nunca a las comunidades cristianas y musulmanas, a tal punto que sus líderes religiosos se han unido y han fundado un Movimiento por la Paz, para tratar de mediar entre las partes en conflicto.
¡En cuántos lugares de la tierra desearía que sucediera lo mismo! ¡Bienaventurados los que trabajan por la paz! En cambio, ¡ay de quienes doblegan las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sucio y tenebroso! Sí, queridos hermanos y hermanas, ustedes que tienen hambre y sed de justicia, ustedes los pobres, los misericordiosos, los mansos y los de corazón puro, ustedes que han llorado, ¡ustedes son la luz del mundo! (cf. Mt 5,3-14).
De ahí su aliento los ciudadanos de Bamenda para que sigan siendo “por mucho tiempo la sal que da sabor a esta tierra, ¡no pierdan su sabor tampoco en los años venideros! Atesoren lo que los ha unido y lo que han compartido en la hora del llanto. Sean aceite que se derrama sobre las heridas humanas”.
Un instante para destruir, una vida para reconstruir
En este sentido, el Santo Padre expresó su gratitud por la labor “inmensa, invisible, cotidiana” que llevan a cabo todas aquellas personas —en particular las mujeres, laicas y religiosas— que atienden a las personas traumatizadas por la violencia, como recordó la hermana Carine Tangiri Mangu en su testimonio ante el Papa, tras haber sido secuestrada durante tres días en noviembre del año pasado.
Los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir. Disimulan no ver que se necesitan miles de millones de dólares para matar y devastar, y que no se encuentran los recursos necesarios para sanar, educar y levantar. Quienes saquean los recursos de la tierra que les pertenece, suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, en un espiral de desestabilización y muerte sin fin. Esto es un mundo al revés, una distorsión de la creación de Dios que toda conciencia recta debe denunciar y repudiar, eligiendo una vuelta en “U” —la conversión— que conduce en la dirección opuesta, por el camino sostenible y rico en fraternidad humana.
Denunciando que “el mundo está siendo destruido por unos pocos dominadores” León XIV evidenció cómo “se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios. Son la descendencia de Abraham, tan incontable como las estrellas del cielo y los granos de arena en la playa del mar”. Mirémonos a los ojos – instó – ¡ya somos este pueblo inmenso!»
No hay que inventar la paz, hay que acogerla, asumiendo al prójimo como hermano y como hermana. Nadie elige a sus hermanos y hermanas: ¡sólo tenemos que aceptarnos unos a otros! Somos una sola familia y habitamos la misma casa, este maravilloso planeta que las culturas antiguas han cuidado durante milenios.
Una misión en esta tierra, cada uno en su propia vocación
Seguidamente, recordando las palabras del Papa Francisco en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium “Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo” (n. 273), exhortó:
¡Trabajemos juntos por la paz! «Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar. Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el político de alma, esos que han decidido a fondo ser con los demás y para los demás» (ibíd.).
La revolución silenciosa
Así nos exhortó mi querido Predecesor – recordó – a caminar juntos cada uno en su propia vocación, ampliando los límites de nuestras comunidades, con la determinación de quien parte de su labor local para llegar al amor al prójimo, sea quien sea y dondequiera que esté. ¡Es la revolución silenciosa de la que ustedes son testigos!, exclamó. Y para despedirse invitó a agradecer a Dios “porque esta crisis no ha degenerado en una guerra religiosa, y porque seguimos intentando amarnos los unos a los otros”.
¡Sigamos adelante sin cansarnos, con valentía y, sobre todo, juntos, siempre juntos!
Los fieles congregados para el encuentro por la paz en la Catedral de San José de Bamenda (@Vatican Media)
El vuelo de las palomas
En la explanada de la catedral de San José, donde tuvo lugar el encuentro por la paz, el Papa León pronunció unas palabras improvisadas, reiterando que “¡el Señor nos ha elegido a todos como obreros portadores de paz en esta tierra!”. Invitó a rezar “mientras liberamos estas palomas blancas —símbolo de paz— para que la paz de Dios descienda sobre todos nosotros, sobre esta tierra, y nos mantenga a todos unidos en Su paz. ¡Alabado sea el Señor!”.
El Papa León haciendo volar una paloma blanca al frente de la Catedral de San José en Bamenda (@Vatican Media)
En vuelo hacia África, el pontífice reafirmó su llamado a la paz y al diálogo, y subrayó que su misión es evangélica, no política, ante líderes mundiales.
En vuelo hacia África, el papa León XIV dialoga con los periodistas (Vatican News)
Buenos Aires, lunes 13 abril (PR/26) — Durante el vuelo de Roma a Argel, primera etapa de su tercer viaje apostólico internacional, el papa León XIV dialogó con los cerca de 70 periodistas que lo acompañan y dejó en claro el eje de su pontificado: la promoción de la paz desde el Evangelio.
«No soy un político, hablo desde el Evangelio», afirmó con serenidad, en referencia también a las críticas recibidas por parte del presidente estadounidense Donald Trump.
El Santo Padre evitó entrar en polémicas personales, pero fue contundente en su mensaje: «No quiero debatir con nadie. Mi misión es proclamar el Evangelio y seguir hablando con fuerza contra la guerra».
En ese sentido, insistió en que el mensaje cristiano no debe ser instrumentalizado con fines políticos y reiteró su llamado a la comunidad internacional: «Demasiada gente sufre hoy, demasiados inocentes han muerto. Hay que decir que existe un camino mejor».
Un llamado a los líderes del mundo
El pontífice resaltó que su exhortación está dirigida a todos los dirigentes globales, sin distinción: «Pidamos el fin de las guerras y promovamos la paz y la reconciliación». Asimismo, subrayó que la Iglesia no actúa con lógica política ni diplomática, sino desde una perspectiva evangélica: «Creemos en ser constructores de paz».
Ante otra consulta, reafirmó que no teme presiones políticas: «No tengo miedo de la administración de Trump. Seguiré proclamando el mensaje del Evangelio con claridad».
Un viaje con fuerte impronta pastoral
El itinerario africano -que se extenderá hasta el 23 de abril e incluirá Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial- tiene como objetivo central fomentar la reconciliación entre los pueblos. Según explicó el Papa, este viaje «debía ser el primero» de su pontificado y responde a un deseo expresado desde el año pasado.
En particular, destacó la importancia de visitar la tierra de san Agustín de Hipona, en la actual ciudad de Annaba, como un puente para el diálogo interreligioso. «Es una bendición para mí y para toda la Iglesia. Debemos construir puentes para la paz», afirmó.
Gestos y símbolos durante el vuelo
Como es tradición en estos viajes, el Papa saludó personalmente a los periodistas y recibió diversos obsequios. Entre ellos, destacó el fragmento de un «cayuco» -embarcación precaria utilizada por migrantes africanos- entregado por una periodista española, símbolo de las dramáticas rutas migratorias hacia las Islas Canarias.
El gesto adquiere relevancia en vista de la próxima visita del pontífice a España en junio, que incluirá precisamente ese enclave marcado por la llegada de miles de migrantes. El Papa agradeció el obsequio en español, reiterando su cercanía con quienes sufren las consecuencias de la migración forzada.
También recibió una reproducción de un elemento arquitectónico de la Sagrada Familia, obra emblemática de Antoni Gaudí, como símbolo de fe y continuidad.
Un mensaje constante
A lo largo del encuentro, León XIV volvió una y otra vez sobre el mismo eje: la paz. «Es el mensaje que repito siempre», afirmó. En un contexto global marcado por conflictos y tensiones, el Papa insiste en que la Iglesia debe ser voz profética: promover el diálogo, el respeto entre los pueblos y caminos concretos de reconciliación.
León XIV instó a proteger a los civiles en las guerras y exigió el cese de hostilidades en Ucrania, Líbano y Sudán. El Pontífice calificó la salvaguarda de la población como una «obligación moral» y pidió oraciones por su inminente gira africana.
El Papa León XIV en el Regina Caeli este domingo 12 de abril | Crédito: Vatican Media.
Por Victoria Cardiel
Ciudad del Vaticano, lunes 13 abril (PR/26) — El Papa hizo este domingo un llamamiento a las partes beligerantes en distintas contiendas para que cesen las hostilidades y se abran vías de negociación para la paz, al tiempo que recordó la “obligación moral” de salvaguardar a los civiles en los conflictos.
Tras el rezo del Regina Coeli, el Pontífice dirigió un mensaje marcado por la preocupación por los conflictos abiertos en el mundo, con especial referencia a Ucrania, Líbano y Sudán.
En primer lugar, el Papa felicitó la Pascua a las Iglesias orientales que celebran este domingo la resurrección de Cristo porque siguen el calendario juliano, entre ellas, la Iglesia Ortodoxa Rusa. “A todas esas comunidades les dirijo mi más cordial saludo de paz en la comunión de fe del Señor Resucitado”, aseguró el Pontífice.
“Lo acompaño con una oración más intensa por cuantos sufren a causa de la guerra, de modo particular por el querido pueblo ucraniano”, afirmó a continuación al tiempo que pidió que “la luz de Cristo lleve consuelo a los corazones afligidos y fortalezca la esperanza de paz”.
Las reflexiones del Papa coinciden con el decreto del fuego en Ucrania anunciado por el presidente ruso, Vladimir Putin, con motivo precisamente de la festividad de la Pascua ortodoxa. La breve tregua dio comienzo a las 16.00 horas (hora local) de este sábado y concluirá a última hora de este domingo, según indicó el Kremlin en un comunicado.
Por otro lado, instó a la comunidad internacional a que no «disminuya la atención» ante el drama de esta guerra.
El Santo Padre hizo presente también su cercanía al pueblo libanés “en estos días de dolor, de miedo y de invencible esperanza en Dios”.
En este contexto, el Pontífice apeló al derecho internacional y a la conciencia humana para proteger a los civiles de las consecuencias de los conflictos armados. “El principio de humanidad, inscrito en la conciencia de toda persona y reconocido en las leyes internacionales, comporta la obligación moral de proteger a la población civil de los atroces efectos de la guerra”, afirmó.
Además, lanzó un llamamiento directo a los actores implicados: “Hago un llamamiento a las partes en conflicto para que cesen el fuego y busquen con urgencia una solución pacífica”.
El Papa recordó asimismo que el miércoles se cumplirán tres años del inicio del conflicto en Sudán, una guerra civil que estalló el 15 de abril de 2023 y lamentó el sufrimiento de su población: “Cuánto sufre el pueblo sudanés, víctima inocente de este drama inhumano”.
El país africano atraviesa actualmente la mayor crisis humanitaria y de desplazamiento del mundo, con cerca de 11 millones de personas forzadas a abandonar sus hogares y más de 150.000 fallecidos tras tres años de enfrentamientos, según datos de Amnistía Internacional.
“Renuevo mi apremiante llamamiento a las partes beligerantes para que hagan callar las armas e inicien, sin condiciones previas, un diálogo sincero orientado a poner fin cuanto antes a esta guerra fratricida”, añadió.
Finalmente, saludó a los fieles presentes en la plaza y recordó su próximo viaje apostólico a África: “Mañana partiré para un viaje apostólico de diez días a cuatro países africanos: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Os pido, por favor, que me acompañéis con vuestras oraciones”.
El Papa concluyó su intervención agradeciendo la presencia de peregrinos y fieles de diversos países, entre ellos grupos procedentes de Austria, Polonia y Francia, así como miembros del Movimiento de los Focolares.
En un llamado urgente a la comunidad internacional, el Pontífice encabezará una vigilia en el Vaticano para pedir el cese de las hostilidades. La Conferencia Episcopal Argentina se suma a la convocatoria con misas y actos en todo el país.
Buenos Aires, sábado 11 abril (PR/26) — Este sábado 11 de abril de 2026, el Papa León XIV presidirá una jornada extraordinaria de ayuno y oración para implorar el fin de la violencia en las regiones más castigadas por la guerra. La iniciativa, que fue anunciada por el propio Santo Padre durante su mensaje de Pascua, busca movilizar no solo a los fieles católicos, sino a líderes de diversas religiones en un esfuerzo conjunto por la reconciliación global.
Cronograma y actos centrales
El evento central tendrá lugar en la Basílica de San Pedro bajo el lema «La paz es el único camino». Los hitos de la jornada incluyen:
Vigilia de Oración: León XIV encabezará el rezo del Rosario y una hora de Adoración Eucarística a partir de las 18:00 hs de Roma (13:00 hs de Argentina).
Mensaje a las Naciones: Se espera que el Papa dirija una alocución especial enfocada en la situación de Oriente Medio y Ucrania, exigiendo la apertura de canales humanitarios.
Gesto de Penitencia: El Pontífice ha solicitado que este sábado sea vivido con un ayuno riguroso, cuyos frutos económicos sean destinados a las víctimas de los desplazamientos forzados por los conflictos.
Adhesión en Argentina: Cronograma local
La Conferencia Episcopal Argentina (CEA), bajo la presidencia de Monseñor Marcelo Colombo, confirmó la participación activa de todas las diócesis del país. Los actos principales en territorio nacional serán:
Catedral Metropolitana de Buenos Aires: Se celebrará una Misa por la Paz a las 12:30 hs, presidida por el arzobispo local, en sintonía con el inicio de la vigilia en el Vaticano.
Basílica de Luján: Se realizará un rosario continuado desde las 09:00 hs, pidiendo especialmente por la protección de las familias y niños en zonas de combate.
Encuentros Ecuménicos: En ciudades como Rosario, Córdoba y Mendoza, los obispos locales participarán en momentos de oración compartida con referentes de los credos judío e islámico, reforzando la unidad argentina ante la crisis global.
El mandato de León XIV
Desde el inicio de su pontificado, León XIV ha sido enfático en que la diplomacia debe primar sobre el gasto armamentístico. En sus palabras recientes ante el Sínodo de la Iglesia Caldea, reafirmó que «Dios no bendice ningún conflicto» y que la Iglesia debe ser un «incansable artífice de la paz». Esta jornada del 11 de abril es vista por los analistas vaticanos como el esfuerzo diplomático y espiritual más ambicioso de su gestión hasta la fecha.
La Iglesia argentina se prepara para una jornada de profunda espiritualidad este sábado 11 de abril, respondiendo al llamado urgente del Papa León XIV. Tras el anuncio realizado durante la bendición Urbi et Orbi de Pascua, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) ha organizado diversas actividades en todo el territorio nacional para pedir por el fin de los conflictos bélicos.
A continuación, te detallo los horarios y actos principales confirmados para esta jornada:
Acto Central en el Vaticano (Transmisión en vivo)
Evento: Vigilia de Oración presidida por el Papa en la Basílica de San Pedro.
Horario en Argentina: La ceremonia comenzará a las 13:00 hs (hora local). Podrá seguirse en directo a través de los canales oficiales de YouTube del Vaticano y Radio María Argentina.
Actividades en Argentina
La CEA, encabezada por Monseñor Marcelo Colombo, ha exhortado a las comunidades a sumarse con las siguientes modalidades:
Catedral Metropolitana de Buenos Aires:
11:30 hs: Rezo del Santo Rosario por la paz.
12:30 hs: Misa especial por el cese de las guerras, presidida por el Arzobispo de Buenos Aires.
Durante la tarde: La Catedral permanecerá abierta para la oración silenciosa y el encendido de velas por las víctimas de la violencia.
Principales Diócesis (Córdoba, Rosario, Mendoza, Tucumán):
18:00 hs: Hora Santa y Adoración Eucarística comunitaria en las sedes catedralicias.
19:00 hs: Celebración de la Eucaristía bajo el lema «La paz del Resucitado alcance al mundo entero».
Acción simbólica: Muchas parroquias realizarán un toque de campanas a las 12:00 hs como un llamado a la conciencia y a la pausa por la paz.
Puntos destacados del mensaje episcopal
El documento oficial del Episcopado (Prot. CEA N° 47/2026) subraya que la paz no es sólo el silencio de las armas, sino una transformación del corazón. Los obispos han pedido especialmente:
Ayuno solidario: Que el ahorro del almuerzo de este sábado sea destinado a Cáritas para ayudar a los refugiados de guerra.
Unión interreligiosa: En varias provincias, los obispos participarán en encuentros de oración junto a líderes de comunidades judías e islámicas, reforzando el carácter universal del pedido.
En un histórico encuentro en el Vaticano, el Pontífice recibió a los obispos de la Iglesia caldea de Bagdad. Durante la audiencia, condenó la «blasfemia de la guerra» y llamó a los pastores a ser artífices de la paz y signos de esperanza en Oriente Medio.
Ciudad del Vaticano, sábado 11 de abril (PR/26) «Dios no bendice ningún conflicto» y quien es «discípulo de Cristo» nunca está del lado de «quien ayer empuñaba la espada y hoy lanza bombas». Fueron palabras duras, las del Papa León XIV, tan duras como el panorama actual de un «mundo marcado por violencias absurdas e inhumanas», impulsadas por la «codicia» y el «odio».
El Pontífice recibió ayer 10 de abril, en el Vaticano, a los miembros del Sínodo de la Iglesia de Bagdad de los caldeos. Una Iglesia que hunde sus raíces en la primitiva y que es, por tanto, guardiana «de una fe transmitida a lo largo de los siglos con valentía y fidelidad».
El motivo fue la convocatoria de la asamblea en Roma (del 9 al 15 de abril) para la elección del nuevo patriarca, tras la renuncia del cardenal Louis Raphaël Sako, el pasado 10 de marzo, por haber alcanzado la edad límite. Una fase «delicada y compleja, a veces incluso controvertida», señaló León XIV.
Sangre inocente derramada
En el rostro de estos pastores, el Papa vio reflejado el Oriente Medio con sus heridas, sus complejidades y dificultades. Y por eso confió a los «hermanos obispos» un mandato preciso: ser «signos de esperanza» en medio de las brutalidades que «se extienden con ferocidad precisamente en las tierras que vieron surgir la salvación, en los lugares sagrados del Oriente cristiano, profanados por la blasfemia de la guerra y la brutalidad de los negocios, sin consideración por la vida de las personas, considerada como mucho un efecto colateral de sus propios intereses».
“Pero ningún interés puede valer más que la vida de los más débiles, de los niños, de las familias; ninguna causa puede justificar la sangre inocente derramada”
Pleno respeto a los cristianos
Con el mismo vigor, el Papa León pidió el pleno respeto a los cristianos en las tierras de Oriente Medio para que «se sientan animados, a pesar de todas las pruebas, a permanecer firmes en la fe recibida de los Padres y a quedarse en sus territorios». «Esto —dijo— es importante para toda la Iglesia, porque las regiones en las que surgió la luz de la fe —orientale lumen— no pueden prescindir de los creyentes en Jesús».
“¡Que los cristianos de todo Oriente Medio sean respetados, no solo de palabra, sino que disfruten de verdadera libertad religiosa y de plena ciudadanía, sin ser tratados como huéspedes o como ciudadanos de segunda clase!”
Infatigables artífices de la paz
«Estoy con vosotros», afirmó de nuevo León XIV: «Que las pruebas que atravesáis os impulsen a ofrecer una respuesta iluminada por la fe y marcada por la comunión». Así, añadió, «seréis un gran ejemplo y un gran estímulo» también para el «querido y admirable pueblo» de Oriente Medio que «llevó en el corazón y por el que rezó».
«Ayudadnos a proclamar claramente que Dios no bendice ningún conflicto; a gritar al mundo que quien es discípulo de Cristo, príncipe de la paz, nunca está del lado de quien ayer empuñaba la espada y hoy lanza bombas; a recordar que no serán las acciones militares las que creen espacios de libertad o tiempos de paz, sino solo la paciente promoción de la convivencia y del diálogo entre los pueblos».
Fue, pues, una gran misión la que correspondió a los obispos: «Anunciar a Cristo resucitado incluso en contextos de muerte, ser presencia viva de fe y caridad». No hay que desanimarse: «El Señor caminó con vosotros», animó León, quien aseguró el acompañamiento del Dicasterio para las Iglesias Orientales.
El Pontífice dirigió también palabras de gratitud al cardenal Sako por las «significativas aportaciones». «Sintió —añadió— que este es el momento de la renovación espiritual». La referencia fue a la «riqueza» del patrimonio litúrgico y espiritual, de «suma importancia».
Junto a esto, el Papa León dirigió una exhortación «fraterna y paterna» a los miembros del Sínodo caldeo. En primer lugar, la de ser «atentos y transparentes en la administración de los bienes, sobrios, mesurados», así como «responsables en el uso de los medios de comunicación, prudentes en las declaraciones públicas».
El nuevo patriarca
Por último, el Papa trazó el perfil del futuro nuevo patriarca que será elegido en los próximos días. En primer lugar, dijo, debe ser «un padre en la fe y un signo de comunión con todos y entre todos». «Que Su Beatitud sea un hombre de las Bienaventuranzas: no llamado a gestos extraordinarios ni a suscitar revuelo, sino a una santidad cotidiana, hecha de honestidad, misericordia y pureza de corazón», afirmó León XIV.
“Que sea un Pastor capaz de escuchar y acompañar, porque la autoridad en la Iglesia es siempre servicio y nunca hegemonía”