“Muchas gracias por habernos salvado”: León XIV a la tripulación del avión Falcon que lo llevó a Roma

“Muchas gracias por habernos salvado”: León XIV a la tripulación del avión Falcon que lo llevó a Roma

España, domingo 14 junio (PR/26) — “Muchas gracias por habernos salvado”. Han sido las palabras del Papa León XIV en agradecimiento a la tripulación del avión Falcon en el que volvió a Roma el viernes, tras el desperfecto sufrido por la aeronave de Iberia en la que debía regresar al concluir su viaje a España.

“Las palabras de Su Santidad el Papa León XIV a la tripulación del Falcon del Ala 45 son un reconocimiento a la profesionalidad, dedicación y vocación de servicio de quienes trabajan cada día por España”, indicó en su cuenta de X el Ejército del Aire y del Espacio español.

Fue el Rey Felipe VI quien, al ver el problema del avión del Papa, subió a la aeronave de Iberia para invitarlo a descender y esperar a que se solucionara la “incidencia técnica”, como explicó el capitán a bordo.

Al confirmarse luego que no se iba a poder reparar el avión a tiempo, el monarca español ofreció al Santo Padre volver a Roma en el avión Falcon del Ala 45, que tiene como misión transportar a las autoridades del Estado y la Familia Real.

El Falcon despegó de Tenerife a las 18:08 (hora local) y aterrizó en el Aeropuerto Internacional Leonardo Da Vinci de Roma-Fiumicino a las 23:05.

“Al regresar a Roma tras concluir mi viaje apostólico, deseo expresar una vez más mi gratitud a Su Majestad, a las autoridades y al pueblo de España por la cálida acogida y la generosa hospitalidad que me brindaron durante esta visita”, escribió el Papa León XIV en un telegrama enviado al Rey de España.

“Asegurándoles a ustedes y a todos los españoles mis continuas oraciones por la paz y la unidad de la nación —añadió— invoco cordialmente sobre cada uno de ustedes la abundancia de bendiciones divinas”.

 

De puño y letra: Los mensajes más emotivos que el Papa León XIV dejó en su viaje por España

Las “firmas de honor” del Papa León en su viaje por EspañaFirma del “Libro de Honor del Ayuntamiento” en Madrir, España. | Crédito: Ayuntamiento Madrid

Muchas instituciones cuentan con un “Libro de Honor”, reservado para las firmas y mensajes de personajes destacados que la visitan. A lo largo de su viaje apostólico, el Santo Padre dejó varias inscripciones. Aquí te presentamos algunos:

Uno de los primeros mensajes fue escrito la tarde del 6 de junio, durante su visita al proyecto social CEDIA 24 Horas, en Madrid, dedicado a la atención de personas en situación de pobreza y migrantes.

Ahí, firmó del Libro de Honor de la institución, donde instó a trabajadores y voluntarios a dejarse interpelar “por la mirada de quienes necesiten vuestra ayuda y acogedlos con la caridad de Cristo”.

Al día siguiente, el Ayuntamiento de Madrid le otorgó la “Llave de Oro”, una distinción honorífica que ofrece a un personaje público, según publica el mismo ayuntamiento en su sitio web.

El 8 de junio, como es habitual en sus viajes apostólicos, el Santo Padre sostuvo un encuentro con los obispos de la Conferencia Episcopal Española (CEE). En la dedicatoria que dejó a los prelados españoles, los animó a que “la comunión eclesial anime constantemente la acción pastoral, para gloria de Dios y en beneficio de toda la Iglesia”.

Ese mismo día, el Pontífice asistió al Congreso español, donde dirigió un fuerte mensaje a los diputados y senadores sobre la defensa de la vida y la familia. Ese mismo espíritu quedó plasmado en el “Libro de Honor” de la institución.

“Con el deseo de que el respeto a los derechos de todos esté siempre en el ejercicio de la actividad legislativa de esta sede democrática de la soberanía nacional española”, escribió el Papa.

Otro de los momentos más significativos del viaje tuvo lugar el 10 de junio en Barcelona, con la visita a la Virgen de Montserrat, venerada bajo la advocación de la Bienaventurada Virgen María con el Niño Jesús y popularmente conocida como “la Moreneta”.

La devoción del Papa León XIV a la Virgen de Montserrat tiene también una huella peruana. Antes de ser elegido Sucesor de Pedro, el entonces P. Robert Prevost fue el primer párroco de Nuestra Señora de Monserrate de Trujillo, comunidad erigida por los agustinos en 1994.

El Papa León XIV ora ante la imagen de la Virgen de Montserrat. . Crédito: Vatican Pool
El Papa León XIV ora ante la imagen de la Virgen de Montserrat. . Crédito: Vatican Pool 

Durante su estancia en la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat, el Santo Padre firmó el “Libro de Honor” en el que puede leerse: “Pongo mi ministerio petrino a los pies de la ‘Virgen María’ de Montserrat, para que su intercesión maternal proteja a toda la Iglesia. Con mi afecto y bendición”.

 

Fuente: ACI Prensa
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El Papa en la Sagrada Familia, la Iglesia más alta del mundo: Levantemos el rostro de quienes yacen en el polvo

El Papa en la Sagrada Familia, la Iglesia más alta del mundo: Levantemos el rostro de quienes yacen en el polvo

El Papa León XIV celebró la Eucaristía en la Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona, donde bendijo la torre de Jesucristo y llamó a los fieles a comprometerse con los más postergados.

Barcelona, jueves 11 junio (PR/26) — La tarde de este miércoles, 10 de junio, tras la oración ante el Santísimo y la tumba de Gaudí, el Papa León XIV celebró la Eucaristía en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona y bendijo la torre de Jesucristo. La noticia se volvió viral.
En su homilía alentó dijo que, “como arquitecto ardiente de fe, el venerable Antoni Gaudí concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor: de este modo nos ha propuesto una peregrinación espiritual, que conduce al encuentro con Cristo».

“La Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en España, con la cruz que ilumina el camino, como una lámpara encendida en la espera del regreso del Esposo”, estas fueron las palabras de aliento del Papa León XIV en la homilía que pronunció este miércoles, 10 de junio, en la Santa Misa celebrada en la Basílica de la Sagrada Familia, Barcelona, en el marco de su Viaje Apostólico a España.

 

¡Qué glorioso es su nombre por toda la tierra!

 

Al iniciar su homilía, el Santo Padre agradeció a las autoridades civiles y religiosas, y todos los que se unieron en oración: sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas.

“En esta tarde de fiesta para toda la ciudad y el pueblo, extiendo mi saludo agradecido a las autoridades públicas, así como a los miembros de otras comunidades cristianas y de otras religiones que participan en nuestra acción de gracias”.

 

El Papa en la Misa en la Sagrada Familia   (@Vatican Media)

 

Un signo de unidad y de concordia

 

Y hablando en catalán, el Pontífice señaló que, hoy la Basílica de la Sagrada Familia nos acoge en esta hermosa ciudad, abriendo sus puertas como si fueran sus brazos para invitar a cada uno a este altar, a escuchar la Palabra de Dios.

“Es un templo que nos constituye en una familia amada por el Señor, alimentada por su propia vida en la Eucaristía. Así es com la ciutat comtal y toda Cataluña se reúnen en este templo, signo también de unidad y de concordia, y alzan su mirada para encontrarse con el rostro de Dios Padre, resplandeciente en su Hijo hecho hombre, Jesucristo”.

Mientras damos gracias al Señor por su caridad hacia nosotros, precisó el Obispo de Roma, damos gracias en particular por esta extraordinaria basílica, que el Papa Benedicto XVI consagró en 2010, recordando que es signo visible del Dios invisible, por cuya gloria se alzan sus torres. Y en continuidad con la oración de mi Predecesor, agregó, dentro de unos momentos bendeciré la torre más alta, la de Jesucristo.

 

Todos nosotros somos las piedras vivas de la Iglesia

 

En este sentido, el Papa León dijo que, esta iglesia es un único edificio, compuesto por muchas piedras. Una casa que crece con constancia a lo largo de los años, siguiendo un mismo proyecto.

“Todos nosotros somos las piedras vivas de esta obra, que tiene a Cristo como fundamento y culmen, principio y fin. Mucho más que un monumento, la Basílica de la Sagrada Familia sigue siendo hoy una obra en construcción, que nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo”.

 

La Sagrada Familia de Barcelona   (@Vatican Media)

 

Somos templo del Espíritu Santo

 

Por ello, el Santo Padre subrayó que, no habitamos, pues, una obra inacabada, sino un templo aún en construcción. Su imperfección no es un defecto, porque da testimonio de un deseo; no significa una carencia, sino que expresa una promesa que queremos honrar con coherencia.

“Nuestra gratitud se convierte entonces en compromiso, al tiempo que cooperamos en el proyecto de Dios, es decir, en la construcción a la que Él mismo nos llama. Puesto que somos templo del Espíritu Santo (cf. 1 Co 6,16.19), esta obra coincide con nuestra vida, que Dios concibe como una obra maestra que debemos realizar juntos y nos llama a colaborar con Él (cf. 1 Co 3,9)”.

 

«¿Tú me vas a construir una casa para morada mía?»

 

A este respecto, guardamos en nuestro corazón las palabras que el Señor dirigió al rey David, precisó el Pontífice, cuando le dijo: «¿Tú me vas a construir una casa para morada mía?» (2 Sam 7,5). Al contrario, «el Señor te anuncia que te va a edificar una casa» (v. 11).

“Con este anuncio, la Escritura nos enseña que no somos nosotros quienes damos un lugar a Dios, como si fuera un elemento de una serie o parte de un todo mayor que Él. Es Dios en cambio quien nos da un lugar, y el lugar que nos regala es su propio corazón: el lugar del Hijo, para nosotros que éramos extraños; el lugar del Amado, para nosotros que somos pecadores”.

Un momento de la celebración Eucarística   (@Vatican Media)

 

Ante la amenaza del mal, el Señor está siempre con nosotros

 

Y comentando el Evangelio, el papa afirmó que, son Palabras fuertes, que no son en absoluto amenazas, ni un chantaje. Son una invitación a la salvación, es decir, un llamamiento a la libertad por parte de Cristo, que quiere para nosotros el bien definitivo, eterno. Ante la amenaza del mal, el Señor está siempre con nosotros, siempre a nuestro favor.

“Hecho hombre, Él se convierte para nosotros en el Emmanuel, fuente de gracia y perdón, de salvación y de vida nueva. Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente incluso antes de que nazca. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria”.

 

En la cruz de Jesús nuestra fe alcanza su culmen

 

Y nuevamente hablando en catalán, el Santo Padre dijo que la Cruz de Cristo corona esta basílica. Las tres fachadas de la Sagrada Familia lo atestiguan: el Primero se hace el último por nosotros en la Natividad; con su sacrificio nos redime mediante la Pasión; su muerte nos da la vida eterna haciéndonos partícipes de la gloria divina.

 

 

“Al admirar la torre de Jesucristo, alzamos la mirada hacia Él, hacia Aquel que sólo nos revela la verdad de Dios y la verdad de nosotros mismos. Mirando a Cristo podemos ver el mundo con ojos renovados: la torre de la cruz se convierte entonces en estandarte de caridad, porque Dios nos ama así, transformando un instrumento de muerte en signo de esperanza. En la cruz de Jesús nuestra fe alcanza su culmen, como profesa la inscripción que se encuentra en la base de la aguja: ‘Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, tu solus Altissimus’. Esta cruz brilla de día, reflejando la luz del sol, y brilla de noche, iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo”.

 

La Sagrada Familia de Barcelona   (@Vatican Media)

 

La luz de Cristo brilla en las tinieblas

 

Por ello, el Pontífice afirmó que, la luz de Cristo brilla en las tinieblas, aunque las tinieblas no la hayan acogido (cf. Jn 1,5.11). Sin embargo, este rechazo no hace que falte el amor de Dios: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre —dice el Señor— entonces sabréis que Yo Soy y que nada hago por mí mismo, sino que hablo como el Padre me ha enseñado» (Jn 8,28).

“Es necesario pasar por la pasión del Crucificado para ser iluminados por la gloria del Resucitado: desde siempre, en efecto, el Padre enseña a dar la vida y el Hijo, que la recibe de Él, la da a todos con el poder del Espíritu Santo. He aquí por qué la cruz es el signo luminoso de su amor. Cuando Cristo es elevado, su magnífica humanidad resplandece y nuestras obras glorifican a Dios. Son las obras de la fe, y el arte destaca entre ellas”.

 

El hombre responde a la obra de Dios con su propio ingenio

 

Es precisamente la fe la que da forma a las piedras y sentido al edificio que habitamos juntos. En nuestra oración descubrimos, por tanto, el vínculo originario de las cosas con Dios, creador del cielo y de la tierra: Él es el artista que ha impreso su esplendor en el cosmos. Creado a su imagen, el hombre responde a la obra de Dios con su propio ingenio: así es como el artista convierte el talento en alabanza y la creatividad en testimonio del mismo Creador. Como arquitecto ardiente de fe, el venerable Antoni Gaudí concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor: de este modo nos ha propuesto una peregrinación espiritual, que conduce al encuentro con Cristo nacido, muerto y resucitado por nosotros.

“Junto con Gaudí, de quien conmemoramos el centenario de su muerte, recordamos y damos las gracias esta tarde a todos los promotores y benefactores, a los artistas y a los trabajadores que cooperan en la construcción de una obra maestra arquitectónica, que es también una elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz. En su sabiduría, la Iglesia renueva así la Biblia pauperum de las antiguas catedrales, que son en sí mismas mensajes de evangelización de gran riqueza. En este tiempo de la imagen, resulta aún más evidente cómo el arte y la belleza son eminentes canales de evangelización”.

El Papa León durante la homilía   (@Vatican Media)

 

Levantar el rostro de quienes yacen en el polvo

Finalmente, el Papa León XIV destacó la la belleza de este templo que nos anima a aprender cada vez más de nuestro Maestro y Señor el arte de vivir según su Evangelio. Mientras alzamos la mirada hacia Él, el Crucificado Resucitado, dijo el Papa, comprometámonos a levantar el rostro de quienes yacen en el polvo (cf. 1 Sam 2,8).

“Y demostremos así que la Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en España, con la cruz que ilumina el camino, como una lámpara encendida en la espera del regreso del Esposo”.

 

 

Fuente: Vatican News

 

Historia de la Iglesia de la Sagrada Familia

La Basílica de la Sagrada Familia, ubicada en Barcelona y considerada la iglesia más alta del mundo, alcanzará los 172,5 metros de altura una vez finalizada por completo la torre de Jesucristo, cuya aguja central está coronada por una gran cruz.

El proyecto comenzó en 1882, pero fue el célebre arquitecto Antoni Gaudí quien asumió el mando un año después y transformó radicalmente el diseño original en una obra maestra que combina el estilo gótico con el modernismo de formas orgánicas inspiradas en la naturaleza.

Gaudí dedicó 43 años de su vida de manera exclusiva a este templo, al que concebía como una «catequesis de piedra» destinada a narrar los misterios de la fe cristiana a través de sus imponentes fachadas y torres. Al momento de su trágica muerte en 1926  atropellado por un tranvía —año del cual se conmemora su centenario—, sólo se había construido alrededor del 25% del total del edificio.

Desde entonces, diversas generaciones de arquitectos y artesanos han continuado la construcción siguiendo minuciosamente los planos, maquetas y el concepto espiritual que el arquitecto catalán dejó como legado.

Antoni Gaudí es considerado Venerable por la Iglesia Católica, el paso previo a la beatificación.

El proceso para su canonización comenzó formalmente en el año 2000. Tras una exhaustiva investigación sobre su vida y sus virtudes, el Papa Francisco aprobó el decreto que reconoció oficialmente sus virtudes heroicas en diciembre de 2023, otorgándole el título de Venerable.

Este reconocimiento resalta que, más allá de su genialidad arquitectónica, Gaudí vivió una fe profunda, austera y mística, plasmada por completo en la concepción espiritual de la Sagrada Familia. Actualmente, para que sea declarado beato, la causa requiere la aprobación de un milagro atribuido a su intercesión.

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León XIV a la Virgen de la Almudena: Ayúdanos a ser constructores de paz

León XIV a la Virgen de la Almudena: Ayúdanos a ser constructores de paz

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

Foto: El Papa le entrega la Rosa de Oro a la Virgen de la Almudena

 

El Pontífice presidió la oración y homenaje a la Virgen de la Almudena en la catedral madrileña, donde evocó la historia de la patrona de Madrid para invitar a los fieles a reconstruir la esperanza y fortalecer la unidad frente a los desafíos del mundo actual.

 

Madrid, martes 9 junio (PR/26) — En un clima de profunda devoción mariana, el Papa León XIV presidió este lunes 8 de junio de 2026 por la tarde la oración y homenaje a la Virgen de la Almudena en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, en Madrid.

Ante numerosos fieles y autoridades eclesiásticas, en el marco del tercer día de su Viaje Apostólico a España, el Pontífice dirigió un mensaje centrado en la esperanza, la fe y la necesidad de superar las divisiones y temores que afectan a la sociedad contemporánea.

Las palabras del Pontífice fueron precedidas por un canto de bienvenida, un saludo del Cardenal José Cobo Cano, arzobispo de Madrid, la oración y la lectura del Evangelio.

Al inicio de su homilía, el Santo Padre agradeció la acogida de don José y destacó la importancia espiritual de la Virgen de la Almudena para el pueblo madrileño.

Recordó que la patrona de Madrid ha acompañado durante siglos la vida de los creyentes y ha sido signo de protección y unidad en momentos difíciles de la historia.

León XIV evocó especialmente el episodio histórico en el que la imagen mariana fue escondida dentro de la muralla de la ciudad para protegerla durante tiempos de persecución religiosa.

Según la tradición, la talla permaneció oculta durante años hasta ser hallada intacta tras el derrumbe de un tramo del muro.

«Fue gracias a una muralla demolida que se produjo el reencuentro de la Madre con su pueblo. Y este hecho es providencial, porque señala el camino que Jesús, a través de su Madre Santísima, nos invita a recorrer», agregó el Papa, quien explicó: «En un primer momento, una muralla que cae provoca ruido, caos, desorden; pero también abre espacios, restaura posibilidades e impulsa restablecimientos».

El Pontífice utilizó esta imagen como símbolo para reflexionar sobre los desafíos actuales. «En nuestras sociedades actuales siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan», afirmó.

También acotó que a veces, «al pensar en que derribarlas supone tener que enfrentar lo que no nos gusta, preferimos la comodidad de sólo apuntalarlas y, más frecuentemente, de ignorarlas».

 

 

 

No obstante, el mensaje de Nuestra Señora de la Almudena, con su presencia y la seguridad de su protección, es otro:

“Para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte.”

Por ello, convencidos de que el Señor camina con su Pueblo santo, escucha sus temores y acoge con solicitud todos sus esfuerzos de bien, el Obispo de Roma exhortó a todos «a no desfallecer en vuestro testimonio de fe, para contemplar el designio de amor del Padre; de caridad, para uniros como una única familia de hermanos y hermanas; y de esperanza, para sosteneros en vuestra acción en el mundo».

Además, deseó que «con el ejemplo y la intercesión de Santa María la Real de la Almudena, la Virgen del Magníficat que sigue proclamando la grandeza del Señor y exultando en Dios su Salvador, Él custodie y fortalezca vuestro amor a Jesús y a la Iglesia, de modo que podáis ser constructores de vínculos que restauren el lenguaje universal de la comunión, el amor fraterno y la concordia». Y haciendo suyas algunas palabras del himno dedicado a ella, encomendó a todos al potente auxilio de su maternal amor:

 

Santa María de la Almudena,

Virgen y Madre del Redentor,

Reina del Cielo, Madre de Amor,

bajo tu manto, Virgen sencilla

buscan tus hijos la protección,

Madre amorosa, Templo de Dios,

ampáranos Señora y ayúdanos a ser

constructores de paz y reconciliación.

Amén.

 

Posteriormente, el Pontífice depositó la Rosa de Oro y rezó junto a la asamblea antes de impartir la Bendición Apostólica. Para este momento tan especial, se quitó la peana que hay normalmente a los pies de la Virgen, en su camarín, y se instaló una nueva columna con un centro de plata.

La Rosa de Oro es una distinción pontificia de carácter extraordinario que los Papas conceden, de manera excepcional, a determinadas advocaciones marianas como signo de especial veneración y reconocimiento espiritual.

Este honor fue instituido en 1049 por el Papa León IX, antecesor en el nombre del actual Pontífice.

En sus primeros siglos, además de otorgarse a imágenes de la Virgen, también era concedido a figuras destacadas por su defensa de la fe católica.

Entre ellas estuvo la reina Isabel II, gran devota de la Virgen de la Almudena y donante de uno de sus mantos, quien recibió esta distinción en 1868.

Con la concesión a la Virgen de la Almudena, ya serán cuatro las advocaciones marianas españolas distinguidas con la Rosa de Oro, junto a la Virgen de la Cabeza de Jaén (2009), la Virgen de Montserrat (2023) y la Esperanza Macarena de Sevilla (2024).

 

 

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Fuente: Vatican News
Este es el programa completo del viaje de León XIV a España que comienza hoy y donde el pontífice hablará en español

Este es el programa completo del viaje de León XIV a España que comienza hoy y donde el pontífice hablará en español

 

 

 

España, sábado 6 junio (PR/26) —  Durante este cuarto viaje apostólico de su pontificado, el Papa León XIV realizará cinco vuelos y pronunciará 22 discursos.

En su recorrido por Madrid, la región de Barcelona y las Islas Canarias, visitará numerosos lugares emblemáticos de España, como la Sagrada Familia, el estadio Santiago Bernabéu y el monasterio benedictino de Montserrat.

 

Tras las huellas de San Agustín, León XIV, en silencio y oración, entre los restos de Hipona

Tras las huellas de San Agustín, León XIV, en silencio y oración, entre los restos de Hipona

Tras las huellas de San  Agustín, León XIV, en silencio y oración, recorre los restos de la antigua Hipona. Bajo una lluvia incesante, el primer Pontífice agustino rinde homenaje a su padre espiritual en suelo argelino.pOR

Tiziana Campisi, enviada especial a  Annaba

Annaba, miércoles 15 abril (PR/26) — La primera parada del segundo día del viaje del Papa a Argelia fue el yacimiento arqueológico de la antigua sede episcopal del Padre de la Iglesia, San Agustín.
Debido al mal tiempo y a las fuertes lluvias, el recorrido por las calles de la otrora próspera ciudad portuaria se acortó. El Papa plantó un olivo y depositó una corona de rosas blancas y amarillas

En Annaba llueve a cántaros; es un día gris. Pero entre las ruinas de la antigua Hipona, pasado y presente parecen fundirse. Dos épocas distintas, separadas por más de dieciséis siglos, pero de las que llega al mundo el mismo mensaje, de San Agustín y León XIV: podemos vivir como hermanos si construimos la paz juntos. Es el segundo día del viaje apostólico del Papa a África, uno de los más esperados.

 

 

El Pontífice agustino, bajo la lluvia torrencial, recorre un tramo del área arqueológica, parte de un camino transitado en numerosas ocasiones por el obispo Aurelio Agustín, natural de Tagaste, hoy Souk Ahras, y obispo de la próspera ciudad portuaria.

Al ampliar su mirada, divisa la colina de Annaba con la basílica dedicada al gran Padre de la Iglesia.

Ayer y hoy, el primer Pontífice en suelo argelino rinde homenaje a su padre espiritual, recoge su legado y vuelve a dar voz a su invitación a vivir en armonía, para que haya armonía entre los pueblos. Porque «la paz es el fin de nuestro bien», escribe Agustín en «La Ciudad de Dios», en el capítulo XIX (11), donde repite la palabra «paz» más de cien veces.

Entre las ruinas de la ciudad donde vivió Agustín

Recibido a la entrada de las excavaciones por un funcionario del sitio, León XIV contempla, visiblemente conmovido, las ruinas de Hipona Regius, habitada hasta el siglo V por pescadores, marineros, soldados, comerciantes, artesanos, funcionarios y agricultores, así como por familias adineradas, armadores y empresarios.

El mal tiempo obliga a acortar la ceremonia, durante la cual el Papa, bajo una glorieta, con la ayuda de dos jóvenes boy scouts, deposita una corona de rosas blancas y amarillas y planta un olivo, símbolo de paz y que recuerda al olivo centenario de su ciudad natal, cuya tradición se remonta a su época.

León XIV permanece unos instantes absorto en la oración, con las manos juntas. Mientras tanto, se liberan palomas blancas al cielo plomizo y lluvioso, mientras el coro del Instituto de Música de Annaba canta canciones en latín, bereber y argelino, con textos del obispo de Hipona sobre la paz y la fraternidad.

Un grupo de jóvenes vestidos con atuendos tradicionales fueron abordados por el Papa para escuchar la interpretación de la pieza final.

El Papa los aplaudió al terminar y les dio las gracias; luego, bajo la lluvia incesante, se dirigió hacia la salida del recinto para continuar su segundo día de viaje siguiendo los pasos de San Agustín.

Cita de San Agustín

«La paz es un bien tal, que no puede escucharse cosa más grata, ni desearse objeto más atractivo, ni finalmente poseerse nada mejor. Pues la paz de la ciudad es la concordia bien ordenada en el mandar y el obedecer de sus ciudadanos.» (La Ciudad de Dios, Libro XIX)

Contexto del encuentro

Es fundamental notar que la conexión entre León XIV y San Agustín es orgánica: al pertenecer a la Orden de San Agustín (OSA), el Papa no visita sólo a un Padre de la Iglesia, sino a la raíz misma de su propia espiritualidad y regla de vida.

La plantación del olivo en Annaba actúa como un puente simbólico entre la Hipona del siglo V y los desafíos de paz del siglo XXI.

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Fuente: Vatican News / Otras