Lectura del santo evangelio según san Lucas 21, 20-28
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción. Entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en medio de Jerusalén, que se alejen; los que estén en los campos, que no entren en ella; porque estos son “días de venganza” para que se cumpla todo lo que está escrito.
¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días!
Porque habrá una gran calamidad en esta tierra y un castigo para este pueblo.
“Caerán a filo de espada”, los llevarán cautivos “a todas las naciones”, y “Jerusalén será pisoteada por gentiles”, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.
Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.
Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».
Lectura del santo evangelio según san Lucas 21,12-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.
Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».
Hemos pasado una vida siendo cristianos, pero ¿realmente vivimos una fe adulta? ¡Compruébalo resolviendo las preguntas de este test!
Buenos Aires, lunes 24 noviembre (PR/25) — No importa la edad que tengamos, a veces resulta complicado determinar si con la experiencia y nuestros esfuerzos ya poseamos una fe adulta.
Por eso, te invitamos a resolver estas sencillas preguntas que te ayudarán a ubicar tu realidad y a dar un paso adelante en este fascinante encuentro con Jesús y su Iglesia.
1¿Recuerdas lo que aprendiste en el catecismo?
Sí________ No________
Si respondiste que sí: lo que aprendiste en las catequesis para la primera Comunión y para la Confirmación lo tienes aún fresco en la memoria. Recuerdas los Diez Mandamientos de la ley de Dios, los cinco Mandamientos de la Santa Madre Iglesia, los pecados capitales, los siete dones del Espíritu Santo, las 14 obras de misericordia espirituales y materiales, todas las oraciones, la manera correcta de confesarte, consultas el Catecismo de la Iglesia católica…
Si respondiste que no: es entonces un buen momento para repasar porque corremos el riesgo de abandonar la fe. No sea que nos ocurra como leemos en la primera carta de san Juan:
«Ellos salieron de entre nosotros, sin embargo, no eran de los nuestros. Si lo hubieran sido, habrían permanecido con nosotros» (1 Jn 2, 19).
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2¿Sabes defender tu fe frente a los no católicos?
Sí___________ No________
Si respondiste que sí: después de que recibiste los sacramentos de iniciación cristiana – seguro los recuerdas: Bautismo, Confirmación, Eucaristía – ingresaste a un curso de formación y diste continuidad al conocimiento de la doctrina cristiana. Conoces lo necesario sobre apologética para poder defender tu fe frente a los hermanos que tocan a la puerta diciéndote citas bíblicas memorizadas y que fácilmente puedes contrarrestar con lo aprendido en las clases.
Si respondiste que no: entonces es la oportunidad para buscarlo. Hay incluso muchos buenos recursos en línea. San Juan sabía de esto:
«La promesa que él nos hizo es esta: la Vida eterna. Esto es lo que quería escribirles acerca de los que intentan engañarlos» (1 Jn 2, 25-26).
3¿Realmente aprecias los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía?
Sí___________ No________
Si respondiste que sí: entiendes claramente que Jesús dejó a su Iglesia – la única fundada por Él, como bien sabes – dos sacramentos a los que podemos acudir constantemente para enfrentar las batallas diarias en contra de los tres enemigos del alma – sí, ya sabes cuáles son: mundo, demonio y carne -: la Reconciliación, a la que seguramente acudes por lo menos una vez al mes, porque la aprecias tanto que deseas incrementar tu gracia santificante, y la Eucaristía, a la que vas todos los domingos e incluso, varias veces entre semana.
Si respondiste que no: ¿Aún no lo haces? Hoy es un buen momento para comenzar. Jesús dio este mandato de misericordia a sus Apóstoles:
«Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan» (Jn 20, 23).
«‘Tomen y coman, esto es mi Cuerpo’. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: «Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados» (Mt 26, 26-28).
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4¿La oración es parte fundamental de tu rutina?
Sí___________ No________
Si respondiste que sí: al levantarte, antes de comer, cuando comienzas a trabajar, si sales a carretera, en el momento de ir a dormir, todo se lo ofreces a Dios y lo haces en su nombre. No eres de los que dicen que no tienen tiempo para orar porque sabes que tu día es una oración continua; en vez de hablar contigo mismo, hablas con el Señor. Y en tus tiempos «muertos» – en el transporte de tu casa al trabajo, en la fila del banco, en tu caminata diaria, en la espera de algún servicio… – rezas mentalmente, le consultas lo que harás, platicas también con tu ángel de la guarda, con la Santísima Virgen, con algún santo al que eres devoto – incluso cargas un rosario para recitarlo de vez en vez, porque sabes que Él siempre está contigo.
Si respondiste que no: ¿no lo sabías? ¡Aprovecha para iniciar tu vida de oración! Haz caso a lo que dice san Pablo:
«No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios» (Fil 4, 6).
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5¿Sabes que Jesús es la respuesta a todos tus problemas?
Sí___________ No________
Si respondiste que sí: tu vida no ha sido fácil, te has enfrentado a toda clase de vicisitudes, pero en todo momento has acudido a Jesús, nuestro Rey y Salvador, y pones todas tus preocupaciones en sus benditas manos. Estás cierto de que nunca te abandona su Providencia Divina y que, aunque haya momentos difíciles siempre encuentras la salida en la ayuda de los demás.
Si respondiste que no: no lo dudes, el Señor está siempre dispuesto a escucharnos, arde de amor por nosotros, solo hace falta que confíes en Él. En el evangelio encontramos sus palabras:
«Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!» (Mt 7, 11)
Por supuesto, estas son solo algunas interrogantes que a nosotros nos parecen básicas porque podríamos hablar del perdón, de las relaciones personales, en fin… pero ¿cuáles añadirías tú?