Según vidente de Medjugorje, la Santísima Virgen no habla de la guerra en el Golfo, pero sí implora por paz

Según vidente de Medjugorje, la Santísima Virgen no habla de la guerra en el Golfo, pero sí implora por paz

El vidente de Medjugorje Iván Dragičević compartió un mensaje de paz inspirado en las palabras de la Virgen, en el que invita a responder a las guerras actuales con oración, ayuno y conversión del corazón.

Medjugorje, Bosnia Herzegovina, viernes 6 marzo (PR/26) — Mensaje de uno de los seis videntes Medjugorje, Iván Dragičević: «En estos días mucha gente me llama para preguntarme: ‘¿Dice la Virgen algo sobre la guerra en el Golfo?’

Mi respuesta es el mensaje de paz de Nuestra Señora en el contexto de las guerras de hoy.

Por eso Iván dio un mensaje en estos días:

Queridos hermanos y hermanas,
Vivimos en una época en la que las noticias hablan casi a diario de conflictos, divisiones y disturbios. Nombrando países, alianzas, intereses, poderes… Pero detrás de cada noticia hay gente: familias, niños, madres llorando.
En sus mensajes, la Virgen no habla un idioma político.
Ella no analiza estrategias o planes militares. Su mensaje es simple, pero profundo:
«Paz, paz, paz – y sólo paz.»
Esto no es un eslogan. Es el grito de una madre.
1. La guerra comienza en el corazón
Nuestra Señora nos enseña que la guerra no comienza en las fronteras, sino en el corazón del hombre.
Comienza cuando llega menos perdón.
Comienza cuando el orgullo prevalece.
Comienza cuando el hombre olvida a Dios.
Hoy observamos los conflictos en el mundo, desde Oriente Medio a Europa, desde las tensiones entre las naciones hasta las divisiones dentro de las familias. Pero la Virgen nos trae de vuelta al origen:
La paz comienza conmigo.
Si no hay paz dentro de mí, ¿cómo puede haber paz en el mundo?
2. Oración y ayuno: las armas de paz
En varias ocasiones la Virgen ha dicho que con la oración y el ayuno hasta se puede detener las guerras.
Es una lógica espiritual que trasciende la política.
El mundo cree en el poder de las armas.
El cielo cree en el poder de un corazón arrodillado.
Cuando una familia reza junta, las paredes se derrumban.
Cuando un pueblo ayuna y se convierte, el clima espiritual cambia.

 

Iván en una de las apariciones diarias de la Reina de la Paz, Madonna como suele llamarla.
Tal vez no podamos negociar entre estados, pero podemos:
  • rezar el rosario por la paz;
  • ayunar por la conversión del mundo;
  • perdonar a quienes te han herido.
Esta es nuestra responsabilidad.
3. La paz como una decisión personal
La Madonna no nos llama para ser simples espectadores. Nos llama a ser portadores de paz.
En un mundo lleno de ruido, ella pide silencio.
En un mundo lleno de odio, ella pide amor.
En un mundo lleno de miedo, ella pide confianza en Dios.
Las guerras de hoy muestran lo débil que es el hombre sin Dios, pero también muestran lo hambriento que está el mundo por testigos de paz.
4. ¿Qué significa eso para nosotros hoy?
Significa:
  • No difundas el odio con palabras.
  • No juzgues a las personas y a la gente a la ligera.
  • Orar por todos, incluso por aquellos que no entendemos.
  • Construir una cultura de perdón en tu hogar.
Porque si hay paz en nuestras familias, el mundo entero cambia.»
Iván Dragičević
Vidente de Medjugorje.

Primicias Rurales

La Conferencia Episcopal Argentina convoca a rezar por la paz en Medio Oriente

La Conferencia Episcopal Argentina convoca a rezar por la paz en Medio Oriente

Ante la escalada de violencia y las impactantes imágenes recientes, los obispos llaman a las comunidades a unirse en oración este domingo por el fin de los conflictos y el silencio de las armas.

Buenos Aires, domingo 1 marzo (PR/26) — La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) expresó su profunda preocupación ante los nuevos focos de violencia y enfrentamientos registrados en Medio Oriente, que se suman a los múltiples conflictos armados que afectan actualmente a distintas regiones del mundo.

En un mensaje, los obispos señalaron que las estremecedoras imágenes conocidas recientemente «duelen profundamente» y recuerdan que la violencia nunca constituye un camino válido para la resolución de disputas, ya que solo produce destrucción y sufrimiento.

Desde una perspectiva cristiana, la Comisión Ejecutiva de la CEA subrayó el llamado evangélico a trabajar activamente por la concordia, evocando las palabras de Jesús en el Evangelio según san Mateo: «Felices los que trabajan por la paz«.

Pedir a Dios el silencio de las armas

En ese contexto, los obispos afirmaron que el compromiso por la paz se traduce actualmente en una oración «ferviente y perseverante», pidiendo a Dios el cese de todo conflicto y el silencio de las armas, en favor del diálogo y el entendimiento entre los pueblos.

El mensaje retoma también palabras del papa León XIV en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1° de enero, en el que alentó a abrirse a la paz como una realidad concreta y posible: «Antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino», recordó el pontífice.

La CEA invitó a todas las comunidades del país -parroquias, movimientos, congregaciones, instituciones educativas y familias- a dedicar especialmente este domingo a la oración por la paz en el mundo. Pidió que en cada Eucaristía y en toda oración personal y comunitaria se eleve una súplica confiada por el establecimiento de una paz duradera.

Finalmente, los obispos encomendaron esta intención a la intercesión de la Virgen María, invocada como Reina de la Paz, y animaron a los fieles a convertirse en auténticos artesanos de reconciliación en medio de un mundo herido por la violencia.

Más información, en www.episcopado.org y redes sociales.

 

 

 

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Fuente: Agencia AICA

Hoy se celebra a San Gabriel de la Dolorosa, patrono de la juventud

Hoy se celebra a San Gabriel de la Dolorosa, patrono de la juventud

Gabriel fue un joven ejemplar que supo renunciar a las vanidades del mundo y poner toda su confianza en la Virgen María, Madre de todos. Además, como lo atestiguan sus últimas palabras, expresadas con su último aliento, Gabriel fue fiel devoto de la Sagrada Familia. El joven santo se despidió de este mundo diciendo: “Jesús, José y María, expire en paz, con vosotros, el alma mía”.

Hijo de Asís, hijo de San Francisco

El nombre de pila de San Gabriel fue Francisco Possenti. Fueron sus padres quienes eligieron ponerle “Francesco” en honor a San Francisco de Asís, ya que su hijo había nacido en la misma ciudad que el célebre santo italiano. Al momento del alumbramiento, los Possenti se encontraban de paso por Asís debido a las actividades del padre de Francesco, solvente comerciante que fungía al mismo tiempo de embajador de los Estados Pontificios.

El pequeño ‘Francesco’ arribó a este mundo el 1 de marzo de 1838. Fue bautizado días después en la misma pila bautismal en la que fueron bautizados San Francisco y Santa Clara. El pequeño Possenti era el undécimo de trece hermanos. Penosamente, quedaría huérfano de madre a los cuatro años, por lo que su crianza quedó en manos de su padre y sus hermanos mayores.

Un chico como cualquier otro

A Francisco Possenti lo caracterizaba su buen talante y un corazón afectuoso. A medida que iba creciendo, crecía también su sensibilidad y la conciencia del sufrimiento de tanta gente a su alrededor. Si algo le apretaba el corazón era ver gente abatida por la pobreza o el abandono.

No obstante, como le sucede a muchos, Francisco se las arregló para enfriar la llama de la compasión que ardía en su interior. Durante la adolescencia se convirtió en un jovencito bastante frívolo y vanidoso, de esos que les encanta vestirse a la moda y gastar dinero en finos atuendos y cosas superfluas.

A la par, gustaba mucho del teatro -al que asistía con frecuencia-, las novelas románticas y el baile, quizás su pasión más grande. Claro, habría que tomar en cuenta que, en muchos sentidos, no había mucho de extraordinario en su forma de vivir. Francisco era, si se quiere, como cualquier otro joven acomodado.

Quién sabe si estas formas de trato con Dios y la Virgen eran las maneras como Francisco había aprendido a acallar las voces del compromiso, o de sentirse ‘un chico bueno’. Había sido, primero, alumno de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (Los Hermanos de La Salle) y después pasó al colegio de los jesuitas, con quienes hizo el liceo clásico. Francisco fue un buen estudiante y destacó siempre por su liderazgo y personalidad.

La llamada

A los 17 años se le pasó por la cabeza, por primera vez, la idea de ser sacerdote, pero no lo consideró con seriedad hasta el día que enfermó gravemente. Creyendo que moriría, prometió al Señor hacerse religioso si se salvaba. Dios hizo su parte, y el chico se recuperó, pero olvidó su promesa casi de inmediato.

Al tiempo, Francisco cayó nuevamente enfermo aunque, en esta oportunidad, se encomendó al entonces beato jesuita Andrés Bobola. Al recobrar la salud, consideró nuevamente ser religioso, pero otra vez se dejó llevar por las distracciones de la vida mundana, postergando sus inquietudes espirituales.

Un día, practicando cacería, Francisco se tropieza y se dispara accidentalmente un tiro que le roza la frente. El suceso lo dejó perplejo. Entonces entra de nuevo en un periodo de reflexión y decide darle un giro definitivo a su vida. Está convencido de que lo que pasó fue un aviso del cielo y una oportunidad más -quizás la última- de vivir intensa y plenamente la vida, no a su manera, sino a la de Dios.

Al poco tiempo, el joven retomó su discernimiento formalmente y llega a pensar que Dios lo estaba llamando efectivamente al sacerdocio. Entonces le comunica a su padre cuáles eran sus intenciones: quiere ingresar a una orden religiosa y entregarse a Dios. Su padre muestra su desacuerdo y rechaza de plano tal posibilidad.

Cuando renunciar es ganar

El 22 de agosto de 1856, durante la procesión de la “Santa Icone” (imagen mariana venerada en Spoleto, donde residía la familia Possenti en ese momento), Francisco fija la mirada en los ojos de la Virgen, y escucha en su corazón que la Madre de Dios le dice: «Tú no estás llamado a seguir en el mundo. ¿Qué haces, pues, en él? Entra en la vida religiosa».

Francisco tomó muy en serio lo dicho por la Virgen. Entonces, decide alejarse de su novia, María, e ingresa al noviciado pasionista ¡Quién podría presagiar en ese momento que aquella jovencita estaría años después presente en la ceremonia de beatificación de quien había sido su novio!

Incorporado a la Orden, Francisco recibe el hábito y toma por nombre “Gabriel de la Virgen Dolorosa”. La vida nueva que Dios le estaba regalando en ese momento fue lo que lo impulsó a escribir alguna vez: «La alegría y el gozo que disfruto dentro de estas paredes son indecibles».

A San Gabriel se le ocurrió reservar un pedacito del jardín para sembrar y cuidar flores expresamente para el altar. Aquel sencillo acto de amor constante, curaba muchas heridas e iba fortaleciendo su buen corazón.

Un tuberculoso en brazos de María

Gabriel fue enviado al convento pasionista de Isola del Gran Sasso. Allí, a sus 23 años, empezó a padecer de malestares continuos: se sentía cansado, sin fuerzas y tuvo su primera hemoptisis (expectoración de sangre proveniente de las vías respiratorias), a causa de la tuberculosis que había contraído. Sus hermanos pasionistas le dieron los cuidados debidos, sin embargo, el santo empeoró, aunque no perdió ni la serenidad ni el temple.

El 27 de febrero de 1862 solicitó su última confesión. Recibida la absolución, con los ojos dirigidos al cielo dijo: “Pronto, Mamá mía. María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndeme del enemigo y acógeme en la hora de la muerte”. Aquel día Gabriel partió de este mundo al encuentro de Dios Padre. Tenía solo 23 años.

Si deseas conocer más sobre la vida de San Gabriel de la Dolorosa, te sugerimos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Gabriel_Possenti.

Cada 27 de febrero la Iglesia celebra a San Gabriel de la Dolorosa, joven pasionista italiano y patrono de la juventud, cuya vida pasó de la frivolidad mundana a una entrega total a Dios y a la Virgen María.

Primicias Rurales

Fuente: ACI Prensa


Cada 2 de febrero se celebra a la Virgen de la Candelaria, madre de los pueblos de América Latina

Cada 2 de febrero se celebra a la Virgen de la Candelaria, madre de los pueblos de América Latina

Buenos Aires, 2 de febrero (PR/26) .- Cada 2 de febrero, celebramos “la Fiesta de la Virgen de la Candelaria”, coincidiendo con la celebración de “la Presentación del Señor en el templo” y “la Purificación ritual de la Virgen María”. La ‘Fiesta de la Candelaria’, como también se le conoce, tiene una larga historia durante la cual fue tomando la forma y el carácter que hoy posee.

Primeros siglos

A mediados del siglo V ya se celebraba la llamada “Fiesta de las luces”, en la que los fieles devotos de la Virgen sacaban en procesión su imagen acompañándola con velas encendidas en las manos. Hay quienes señalan que dicha costumbre comenzó en antes, en Oriente, con el nombre de “Encuentro” y luego se extendió a Occidente durante el siglo VI, llegando incluso a celebrarse en la ciudad de Roma, con marcado carácter penitencial.

A pesar de que el origen de esta festividad no esté completamente esclarecido, se sabe que para el siglo X las procesiones con velas encendidas (candelas, caldas o cirios) realizadas en honor a la Virgen eran muy populares y en algunos lugares se celebraban con mucha solemnidad.

La advocación: el origen

La advocación mariana de la ‘Virgen de la Candelaria’ o ‘Nuestra Señora de la Candelaria’ tuvo su origen en las islas Canarias, Tenerife (España). Según la tradición, en 1392, dos naturales del lugar -los denominados “guanches”, antiguos aborígenes de Canarias- encontraron una imagen de la Virgen María mientras pastoreaban su rebaño, cerca de la orilla del mar.

Anteriormente, el ganado se había estado desplazando con normalidad cuando de pronto se detuvo. Entonces, uno de los dos avanzó para ver qué sucedía y vio que sobre una parte alta del terreno había una imagen de madera, de unos 60 cm de altura. Acercándose más, vio que se trataba de la imagen de una mujer, hecha de madera, que portaba una vela en la mano izquierda y cargaba a un niño con el brazo derecho. El pequeño, por su parte, llevaba en sus manos un pajarito de oro. Se trataba de una imagen de la Virgen María con el niño Jesús en brazos.

Difusión de la devoción

La Virgen de la Candelaria es la patrona de las islas Canarias, hoy parte del territorio español.

A continuación, se hace un breve recuento de solo algunas de las tradiciones relacionadas a Nuestra Señora en algunos países de América:

Argentina

Asimismo, en la ciudad de Humahuaca, Jujuy, se realiza la tradicional ‘danza de los toritos’ y se queman fuegos artificiales. Mientras que en la provincia de Tucumán, en la localidad de Villa de Leales, esta festividad congrega multitudes. En Guaraní, provincia de Buenos Aires, la Virgen de la Candelaria es patrona de la ciudad.

Bolivia

En Copacabana (La Paz) tienen como santa patrona a la Virgen de Copacabana, cuya figura no es otra que la de la Virgen de la Candelaria, tallada por el famoso artista Francisco “Tito Yupanqui” (1550, Copacabana, Alto Perú, hoy Bolivia – 1616, Cusco, Perú).

En Bolivia la Virgen de la Candelaria es patrona de Aiquile (Cochabamba), Rurrenabaque (Beni), Samaipata (Santa Cruz), Azurduy (Chuquisaca) y de la comunidad de La Angostura en Tarija.

Chile

En la Iglesia de San Antonio, en la isla Mancera, en Valdivia (Chile), se le rinde culto a la Virgen de la Candelaria desde 1645, según consta en los registros de la época. Hoy son los sectores mineros del norte del país quienes alientan y promueven su devoción.

Colombia

La ciudad de Medellín (Colombia) fue erigida originalmente como “Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín” y por ello la Virgen aparece en el escudo de la ciudad.

De igual manera, la primera Catedral de la actual Arquidiócesis de Medellín fue previamente la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria. Otras ciudades colombianas también la tienen como santa patrona.

Perú

En Puno, al sur de Perú, la ‘Fiesta de la Candelaria’ es una de las celebraciones más importantes de la región. Allí, la imagen de la Virgen de la Candelaria es sacada en procesión por las calles de la ciudad, acompañada de danzas representativas y música tradicional. Cabe subrayar que en participan cientos de miles de personas durante las festividades.

En noviembre de 2014, la UNESCO declaró la Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Muchos otros países del continente también festejan a la Virgen de la Candelaria, como es el caso de Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela.

¡Nuestra Señora de la Candelaria, ruega por los pueblos de Hispanoamérica!

Primicias Rurales

Fuente: Aciprensa

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Reina de la Paz: «Hijitos, sean diferentes a los demás y sean personas positivas de oración y de amor a Dios»

Reina de la Paz: «Hijitos, sean diferentes a los demás y sean personas positivas de oración y de amor a Dios»

Mensaje de la Virgen de Medjugorje

 

El nuevo mensaje de la Virgen de Medjugorje invita a los fieles a “ser oración” y “ser bendición”, proponiendo una vida transformada en signo del amor de Dios, con una espiritualidad concreta que se vive en lo cotidiano y se traduce en paz, esperanza y conversión permanente.

Buenos Aires, miércoles 28 enero (PR/26) — La Virgen María por medio de sus mensajes como la Reina de la Paz desde Medjugorje, aldea croata en Bosnia Herzegovina,  nos presenta de un modo cercano y maternal un programa de trato con Dios a través de la oración y los sacramentos.

Estos mensajes marianos son, sobre todo, mensajes de paz y de esperanza para cada uno de nosotros y para el mundo. Abarcan desde el inicio de las apariciones, en el año 1981, cuando se dirige especialmente a la Parroquia de Medjugorje, hasta la actualidad.

Este es el último mensaje de Nuestra Madre,  la Reina de la Paz a través de Marija, que dio el domingo 25 de enero de 2026, dirigido expresamente a toda la Humanidad.

25 de enero de 2026

ÚLTIMO MENSAJE DE LA VIRGEN DE MEDJUGORJE

«¡Queridos hijos! Hoy los invito a ser oración y bendición para todos aquellos que no han conocido el amor de Dios. Hijitos, sean diferentes a los demás y sean personas positivas de oración y de amor a Dios, para que con sus vidas sean signo del amor de Dios para los demás. Los bendigo con mi bendición maternal e intercedo por cada uno de ustedes ante mi Hijo Jesús. Gracias por haber respondido a mi llamado.»
(Con aprobación eclesiástica)

 

Reflexión del P. Gustavo Jamut al mensaje del 25 de enero de 2026

¡Queridos hermanos reciban hoy y siempre la paz y la alegría de Jesús y de María!

Hoy volvemos a entrar a un nuevo curso, taller o clase magistral que nuestra Madre la Virgen Santísima nos da en su “escuela” a través de este mensaje. De nosotros depende ser buenos alumnos (es decir discípulos) o no.

A continuación intentaré desglosar algunas reflexiones en base a las apreciaciones que esta bendita “clase maternal” quiere ser para nosotros.

Como estas reflexiones suelen llegar a personas que vienen recorriendo este camino espiritual desde hace muchos años, así como también a quienes recién inician, me parece adecuado comenzar recordando o explicando que se puede entender como entrar a “la escuela de María”.

Entrar en la “escuela de María” significa -a mi entender- aceptar un camino de formación espiritual guiado por la Virgen, donde se aprende a vivir en gracia, oración, paz, construyendo fraternidad, y santidad, con la confianza puesta en Dios y en su misericordia. Es una invitación a dejarnos educar por el Espíritu Santo con la ayuda e intercesión María como Madre, para crecer en la fe y responder con firmeza a su llamado. Esto se produce cuando en nosotros se desarrolla la conciencia de que necesitamos tender a una conversión permanente (a un cambio de mentalidad) para albergar en nosotros los pensamientos, sentimientos, palabras y acciones de Dios y de María.

Para esto quiero proponerte que, si ya has leído el mensaje de este mes, vuelvas a leerlo. Pero que en esta ocasión lo hagas mucho más lentamente, con pausas, y estando más atento. Esto es necesario para llegar a percibir que palabra resuena en lo más íntimo de tu alma; pues a través de ese “resonar interior”, el Espíritu Santo te estará hablando. El quiere formar tu corazón y tu pensamiento en la escuela de María. Luego pregúntate y pregúntale al Señor: “¿qué puedo hacer para incorporar esa palabra, idea o pedido de María a mi vida concreta?”.

Un ejemplo de esto nos lo da un querido hermano de la CEMP (Comunidad Evangelizadora Mensajeros de la Paz), quien al leer y meditar el mensaje de este veinticinco de enero, escribió en el chat de la comunidad como sintió que una de las palabras en particular: «Diferentes», resonaba en su corazón; y compartía lo siguiente: «Diferentes»: palabra que quizás haga ruido no? reconozco que al principio eso sentí, pero al seguir tratando de comprender lo que nos dice la Madre, sentí que nos sigue llamando a la conversión, a seguir convirtiendo nuestro corazón y a salir del pensamiento «ahora esto somos» y que con amor, valentía y  creatividad podamos ser signos del Amor de su Hijo… y para ello debemos intentar y esforzarnos para ser «diferentes» cada día… Diferentes nosotros mismos”.

En mi caso particular las palabras o frases que en primer lugar sentí que me invitaban a dejarme discipular por el Señor fueron “ser oración” y “ser bendición”. Lo cual me llevó a preguntarme ¿que significa ser oración? y ¿cuál es la diferencia con hacer oración?; y ¿que significa ser bendición? y ¿cuál es la diferencia con bendecir?

Para quienes (siguiendo el llamado de María) participan de grupos de oración, y comparten fraternalmente cada mes alguna reflexión o idea acerca del mensaje, tal vez pueda servirles la respuesta que yo encuentro al respecto.

“Hacer oración”, es una acción concreta: dedicar un tiempo específico a rezar, hablar con Dios, leer la Biblia, meditar, etc. Es una práctica intencional, ya que se trata de un acto que comienza y termina, como rezar el Rosario, participar en la liturgia o elevar una súplica. Es un momento de encuentro con Dios dentro de la jornada.

“Ser oración” en cambio, es un estado permanente, ya que no se limita a un momento, sino que toda la vida, gestos y actitudes se convierten en diálogo con Dios. Es la existencia ofrecida, pues la persona misma se vuelve oración, porque su ser, su trabajo, su descanso, su sufrimiento y su alegría están unidos a Dios.

La Madre no sólo nos pide “hacer oración”, sino “ser oración”. Esto nos compromete a una transformación interior permanente, pues ya no es sólo “rezar”, sino vivir en constante presencia y comunión con el Señor. Un ejemplo bíblico al respecto lo hallamos en San Pablo, cuando nos exhorta: “Oren sin cesar” (1 Tes 5,17). Esto no significa repetir palabras todo el día, sino que la vida entera se convierta en oración.

Existe una frase de Santa Teresa de Ávila muy conocida: “el Señor camina entre las ollas y sartenes” (Obras Completas de Santa Teresa de Ávila, Vol III, p. 120). Otras traducciones serían: “Dios está entre las cacerolas” (“entre los pucheros anda el Señor”) Estas palabras nos recuerdan que Dios se encuentra no sólo en el silencio y la oración, sino también en nuestros deberes diarios; en las tareas y actividades más cotidianas, no solo en lo extraordinario.

En este sentido, “ser oración” nos recuerda que la santidad se encuentra en vivir el día a día con amor y conciencia de su presencia, incluso en la cocina. Esta idea promueve una espiritualidad que integra lo sagrado en lo ordinario, haciendo de cada momento una oportunidad para el encuentro con Dios.

Cuando alguien “es oración”, incluso su silencio, su mirada, su servicio y su manera de amar se convierten en plegaria viva. Es como si la persona se transformara en un sacramento de la presencia de Dios en el mundo. Es por eso que podríamos decir que: “hacer oración” es como encender una vela, pero “ser oración” es convertirse en la misma luz que ilumina, siempre encendida en el corazón. De este modo el 100% de tu vida puede ser el momento o lugar donde encontrar a Dios, lo cual te conducirá a una profundidad y libertad únicas.

Cuando “somos oración” nuestra vida se encarna en la realidad cotidiana de manera radical, pues experimentamos (como leemos en los evangelios que lo vivía María), que Dios no solo se encuentra en los templos, sino en los pequeños detalles, en las decisiones diarias, en los encuentros, e incluso en los conflictos y hasta en las heridas de la vida.

Ahora bien, ¿qué podemos decir acerca de la afirmación de “ser bendición para todos”? prácticamente -a mi entender- es similar a lo anterior.

“Ser bendición” “bendecir” están íntimamente relacionados, pero no son exactamente lo mismo. Te lo explico del siguiente modo: “Bendecir” es una acción concreta: pronunciar palabras o realizar gestos que invocan la gracia de Dios sobre alguien o algo. Un ejemplo bíblico de esto es Jesús cuando bendice a los niños imponiéndoles las manos (Mc 10,16). Es un acto que se realiza en un momento específico: rezar por alguien, hacer la señal de la cruz, dar una bendición litúrgica.

En cambio “Ser bendición”, como nos pide la Gospa, es un estado permanente, ya que no se limita a un acto, sino que la persona misma se convierte en fuente de gracia y paz para los demás.

El ser bendición está representada en la existencia ofrecida como oblación: tu vida, tus pensamientos acerca de los otros, tus conversaciones, tus gestos, tu manera de amar y servir transmiten la presencia de Dios. El ejemplo bíblico más explícito es cuando Dios le dice a Abraham: “Serás bendición” (Gn 12,2). No solo recibirá bendiciones, sino que su vida entera será canal de bendición para otros.

Por lo tanto, debes recordar que “Ser bendición” es un modo de ser, donde tu existencia misma irradia la bondad y misericordia de Dios. De este modo “ser bendición” es “ser bien”, es decir, que tu vida se convierta en un signo vivo del amor de Dios, es el irradiar la bondad de Dios.

Finalizo esta reflexión con la siguiente imagen: “Bendecir”, es como abrir una ventana para que entre la luz. “Ser bendición” es como ser tú mismo esa luz que ilumina, sin necesidad de abrir nada. En definitiva “Ser bendición” debería ser nuestra identidad.

El mensaje de Nuestra Señora de este mes aun nos da muchos elementos más para meditar, pero siento que es mejor hacerlo más adelante, en otra reflexión… especialmente porque las frases “sean diferentes a los demás y sean personas positivas de oración y de amor a Dios” servirían -aunque fuesen sólo ellas- para todo un retiro espiritual.

Le pido a Dios que te bendiga, y te pido que me lleves en tu oración. Hasta pronto, si Dios quiere.

Padre Gustavo E. Jamut

Oblato de la Virgen María

 

 

Oración

María, Reina de la Paz, Madre que nos conduces a tu Hijo, haz de nuestra vida una oración constante, que cada gesto, cada silencio y cada palabra sea un diálogo de amor con Dios.

Enséñanos a ser bendición, a irradiar la luz de Cristo en medio de la oscuridad, para que quienes aún no conocen su amor puedan descubrir en nosotros un reflejo de su misericordia.

Toma nuestras manos, nuestros pasos y nuestro corazón, y conviértelos en instrumentos de paz, para que allí donde haya indiferencia, nazca la ternura; donde haya rechazo, florezca la acogida; y donde haya vacío, resplandezca la plenitud del Espíritu.

María, Madre y Maestra, haznos oración viva y bendición constante, para que el mundo entero se abra al abrazo del Padre y a la alegría de tu Hijo Jesús. Amén.

Fuente: https://centromedjugorje.org/

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