En la isla griega de Creta crece un olivo milenario que resistió imperios, guerras y siglos enteros de historia. Hoy, contra todo pronóstico, su copa sigue verde y cada temporada regala nuevos frutos.

 

 

En la isla griega de Creta hay un árbol que parece haberse detenido en el tiempo. Es el olivo de Vouves, un ejemplar milenario cuya edad fue estimada en unos 4.000 años. Y contra todo pronóstico, todavía da aceitunas cada temporada.

Su tronco, retorcido y parcialmente hueco, supera los 4,6 metros de diámetro. El paso de los siglos quedó marcado en cada arruga de su corteza, pero su copa se mantiene sana y sigue produciendo frutos año tras año.

 

Cómo se calculó una edad tan asombrosa

 

Determinar la edad de un olivo no es tarea sencilla. Sus troncos crecen de forma irregular y suelen desarrollar grandes cavidades, lo que vuelve casi imposible contar los tradicionales anillos de crecimiento.

Por eso, un equipo de investigadores combinó varias técnicas: tomografías computadas, dendrocronología, análisis histológicos y pruebas de germinación. Un estudio publicado en la revista Plants concluyó que el árbol tiene aproximadamente 4.000 años, aunque sus propios autores reconocieron lo difícil que resulta fechar este tipo de ejemplares.

 

El olivo que ha resistido el paso de milenios y la historia de imperios.

 

Otro trabajo, publicado en Dendrochronologia, aportó un dato que pone en perspectiva semejante longevidad: la mayoría de los olivos considerados “muy antiguos” tienen entre 300 y 500 años. Esto convierte al de Vouves en una verdadera rareza.

 

Un símbolo protegido que llegó hasta los Juegos Olímpicos

 

El olivo de Vouves está protegido legalmente en Grecia como monumento natural. Su valor no es solo botánico: también tiene un fuerte peso simbólico, que trascendió fronteras.

De hecho, ramas de este árbol fueron utilizadas para elaborar las coronas olímpicas que se entregaron en Atenas 2004 y, años más tarde, en Beijing 2008.

 

¿Hay un olivo todavía más viejo?

 

El de Vouves no es el único que podría disputar el título del árbol más antiguo del mundo. En Al-Walaja, cerca de Belén, crece otro olivo que fue fechado mediante carbono-14, con estimaciones que van de 3.000 a 5.500 años. Sin embargo, su producción de aceitunas es mucho más irregular.

 

El secreto de una vida casi eterna

 

El biólogo Scott Travers, de la Universidad de Rutgers, explicó en 2025 que la clave de la extraordinaria longevidad de estos árboles está en su capacidad de reproducción vegetativa. Gracias a ella, pueden sobrevivir a incendios, cortes e incluso condiciones extremas que acabarían con cualquier otra especie.

 

 

 

 

 

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Fuente: Diario UNO