Talitha Kum, la red internacional impulsada por religiosas, presentó su Informe Anual 2025: alcanzó a 1,21 millones de personas en el mundo, un 30% más que el año anterior. El nuevo gran desafío es la explotación digital, con víctimas forzadas a operar centros de ciberestafas.

 

 

 

 

Buenos Aires, viernes 31 julio (PR/26)–Cada 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas, y este año la fecha llega con una noticia que combina alivio y alarma. Por un lado, la red Talitha Kum informó que en 2025 llegó a 1,21 millones de personas en todo el mundo, casi un 30% más que el año anterior. Por otro, advirtió que los tratantes encontraron un terreno nuevo y en expansión: internet.

Fundada por la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), esta red está formada principalmente por congregaciones religiosas femeninas, aunque cada vez suman más congregaciones masculinas: ya representan un 10% del total. Hoy son casi 900 congregaciones trabajando codo a codo con organizaciones civiles en decenas de países.

 

El lema de este año pone el foco en las estafas online

 

«Atrapados detrás de la estafa» es el lema elegido para 2026, y no es casual. Cada vez más personas caen en redes de trata que las obligan a trabajar dentro de centros de ciberestafas, generalmente tras aceptar una oferta laboral que parecía demasiado buena para ser real. Desde 2022, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) asistió a cerca de 3.000 víctimas atrapadas en este tipo de esquemas en el sudeste asiático.

 

Sr. Carmen Ugarte García

 

El problema no termina ahí: muchas de esas víctimas todavía no son reconocidas como tales, sino que son tratadas como delincuentes. Por eso, la identificación temprana se volvió una prioridad urgente para quienes trabajan en el terreno.

 

«La fuerza está en la prevención»

 

La hermana Carmen Ugarte García, de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor y miembro del equipo internacional de Talitha Kum, resumió así el sentido de estas cifras: «Reconocemos que detrás de cada número hay una persona real, una víctima, una persona en riesgo, un sobreviviente que recupera su libertad».

 

Compromiso de las religiosas en la lucha contra la trata de personas

 

Con seis años de experiencia como coordinadora regional para Latinoamérica y el Caribe, Ugarte García fue clara sobre dónde está la clave del trabajo de la organización: la prevención. A través de campañas en escuelas, parroquias, redes sociales y programas de radio, buscan que jóvenes, niños y mujeres aprendan a reconocer señales de engaño antes de que sea tarde.

«Queremos verdaderamente alcanzar a muchas más personas para que la trata de personas termine», afirmó la religiosa.

 

Cuando el reclutador es una pantalla

 

Para Ugarte García, la trata es «un delito en constante evolución», y sus responsables no dejan de adaptarse. «El uso de la tecnología se ha convertido en una herramienta principal de reclutamiento, de engaño en línea, de control de las víctimas», explicó, y calificó como «alarmante» el crecimiento de las estafas digitales.

Frente a este panorama, remarcó la necesidad de reforzar la identificación de las víctimas, garantizar una asistencia centrada en las personas sobrevivientes, asegurar el retorno seguro y la reintegración, y fortalecer la cooperación entre países para desarmar a las redes criminales.

 

En algunas regiones, el trabajo forzado ha superado a la explotación sexual. De hecho, la trata con fines de trabajo forzado representa el 42% de los casos detectados.

 

Su consejo para los jóvenes ante ofertas laborales tentadoras fue directo: «Hay que sospechar». Y agregó: hay que preguntar, chequear y desconfiar de todo lo que suene «demasiado bueno para ser verdad».

América Latina: pobreza, migración y mafias

 

En América Latina y el Caribe, la trata se alimenta de un combo conocido: pobreza, desigualdad y corrupción, al que se suma la presencia cada vez mayor de grupos criminales organizados. La migración forzada y los desplazamientos masivos completan el cuadro, dejando a más personas expuestas a las redes de explotación.

Hombres, mujeres, jóvenes y niños —incluidos menores que viajan solos— pueden convertirse en blanco fácil. Por eso, las redes de Talitha Kum ampliaron su trabajo junto a grupos de madres buscadoras en países como México y El Salvador. «Para nosotras es una misión muy clara: dar esperanza, restaurar la dignidad de las personas y acompañar verdaderamente en estas situaciones límite donde el miedo y la amenaza son constantes», puntualizó la religiosa.

 

Más de un tercio de los latinoamericanos son pobres | SELA

 

Un dato que llama la atención del informe: en algunas regiones, el trabajo forzado ya superó a la explotación sexual como principal forma de trata, representando el 42% de los casos detectados. A esto se suman otras formas menos visibles, como la mendicidad forzada y los matrimonios serviles.

 

Sanar heridas y abrir camino a la justicia

 

El informe también destaca el acompañamiento a más de 27.000 supervivientes y un crecimiento del 72,4% en el apoyo para el acceso a la justicia, uno de los objetivos que Talitha Kum se propuso en sus últimas asambleas generales.

 

Víctimas de Trata de Personas en Misiones | Años 2008-2019 | IPEC Misiones

 

Ese acompañamiento no se limita a la contención inmediata: incluye proyectos y emprendimientos que ayudan a las víctimas a reconstruir su vida y generar ingresos propios. «La compasión sana y transforma», resumió Ugarte García, al valorar el trabajo que hoy convierte a Talitha Kum en un referente al que recurren directamente gobiernos, víctimas y sobrevivientes.

 

Todos podemos hacer algo

Pese a los avances, la religiosa fue honesta sobre el tamaño del desafío: «Si bien tenemos ya un alcance grande, todavía no es suficiente porque la trata de personas sigue creciendo lejos de disminuir».

Por eso insistió en que la respuesta no puede depender solo de organizaciones como la suya: requiere un trabajo colectivo, sinodal y participativo, que involucre también a la política y a la sociedad en su conjunto. Y cerró con una pregunta que resume su llamado: «Si no somos nosotros, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?».

 

 

 

 

 

 

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Fuente: Vatican News