Tras el reciente acto de vandalismo registrado en Medjugorje, el vidente Ivan Dragićević envió un mensaje de paz, perdón y profunda esperanza, llamando a responder con oración y fe en lugar de odio.
Buenos Aires, jueves 30 julio (PR/26) Medjugorje, uno de los principales destinos de peregrinación católica del mundo, amaneció el martes 28 de julio tras un ataque vandálico contra cuatro de sus lugares más emblemáticos: La estatua de la Reina de la Paz en la Colina de las Apariciones, la que está en la Cruz Azul, el altar exterior incendiado y pintadas en el vía crucis del monte Krricevac (De la Cruz).
El atentado y la profanación en el santuario de Medjugorje fueron perpetrados por Bartlomiej Wlodzimierz Krakowiak, un ciudadano polaco de 31 años con pasado de adicciones y convertido en referente religioso.
El ataque ha provocado una profunda conmoción entre los fieles y la comunidad franciscana que custodia el santuario y el mundo católico. Se calcula que desdel inicio de las apariciones de la Virgen, como la Reina de la Paz, en la aldea croata han pasado unos 60 millones de peregrinos, entre ellos, tambié argentinos
El Mensaje de hoy de Iván:
¡Alabados sean Jesús y María!
Desde hace ya décadas, la Virgen nos llama a la paz, a la conversión y a la oración. Por eso, tampoco hoy debemos permitir que el odio engendre un nuevo odio. Nuestra arma no es la condena, sino el rosario. Nuestra fuerza no es la venganza, sino el perdón. Nuestra respuesta no es el miedo, sino la fe.
Oremos por quienes han cometido este acto. Quizá sean precisamente ellos quienes más necesiten la misericordia de Dios y la gracia de la conversión. Pidamos al Señor que toque sus corazones y los llene de su paz.
Medjugorje no está edificado sobre la piedra ni sobre los edificios, sino sobre la oración de millones de peregrinos que aquí han encontrado a Dios, la confesión, la paz y un nuevo comienzo. Eso nadie puede destruirlo. Lo que viene de Dios no puede ser vencido por la maldad humana.
Por eso los invito a que no respondamos con palabras que dividen, sino con una vida que dé testimonio del Evangelio. Seamos aún más fieles a la santa misa, a la adoración, al ayuno, al rezo del santo rosario y a la lectura de la Sagrada Escritura. Que este acontecimiento sea un estímulo para abrir todavía más nuestros corazones a Cristo.
Que desde Medjugorje vuelva a resonar el mismo mensaje que se escucha desde el primer día:
«¡Paz, paz, paz, y solo paz! Que reine la paz entre Dios y los hombres, y entre todos los hombres».
Que Dios los bendiga a todos, y que la Reina de la Paz, por su intercesión, proteja a Medjugorje y a todos los que llegan a él buscando a Dios.
¡Paz y bien!
Ivan Dragićević


















