Partió desde el fin del mundo con una promesa extrema y hoy está a un paso de cumplirla. Sin subirse jamás a un vehículo, este ex soldado británico ya recorrió más de 49.000 kilómetros e incluso nadó un mar entero para no romper su récord.
Buenos Aires, martes 18 agosto (PR/26)–En noviembre de 1998, el ex paracaidista británico Karl Bushby comenzó una travesía titánica desde Punta Arenas, Chile. Su objetivo era volver a su hogar en Hull, Inglaterra, moviéndose únicamente por sus propios medios físicos.
Así nació la bautizada Expedition Goliath, un desafío colosal que lo llevó a cruzar caminando la Patagonia, atravesar la selva del Tapón del Darién y remontar todo el continente americano hasta llegar al Ártico.

En el invierno de 2006 logró una hazaña heroica al cruzar el helado Estrecho de Bering a pie sobre placas de hielo. Sin embargo, tras sumar 49.110 kilómetros y más de 75 millones de pasos, el camino le reservaba pruebas aún más duras.
Nadar 288 kilómetros para defender una regla inviolable
A lo largo de casi tres décadas, el viaje planeado para doce años se extendió por visados denegados, tensiones geopolíticas y la reciente pandemia. Pero Bushby jamás contempló la opción de rendirse ni de tomar un atajo.
El obstáculo más insólito ocurrió en 2024, cuando la geopolítica le cerró el paso por Rusia e Irán. Ante el bloqueo para avanzar desde Kazajistán, el ex militar tomó una decisión increíble: cruzar el Mar Caspio nadando.
Durante 31 días agotadores, nadó una distancia de 288 kilómetros. Solo abordaba una embarcación de apoyo para comer y dormir, garantizando que cada metro del trayecto fuera completado con su propio esfuerzo físico.
El tramo final hacia la meta histórica
Hoy, tras atravesar países como Turquía, Bulgaria, Rumanía y Eslovaquia, Karl avanza a buen ritmo por Europa. Se encuentra a menos de 900 kilómetros de cumplir su meta tras haber completado el 98% del trayecto.
Su objetivo inmediato es alcanzar la ciudad de Calais, Francia, durante 2026. Allí se enfrentará al último gran desafío geográfico de su vida: el cruce del Canal de la Mancha para pisar suelo británico.

Karl ya solicitó un permiso especial para cruzar caminando a través del Eurotúnel. De no recibir la autorización formal, el aventurero asegura que nadará los 33,7 kilómetros de mar para cerrar su promesa intacta.
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Fuente: losandes

















