La subasta de Rodeo Huinca tuvo menos animales que en meses anteriores, pero los valores subieron y el clima de negocios se sintió distinto. El martillero Juan Ganuzza contó por qué el campo empieza a retener hacienda y por qué cada vez más productores quieren volver a armar sus rodeos.
Buenos Aires, martes 21 julio (PR/26)–La última subasta de Rodeo Huinca, en Huinca Renancó, reunió a un público numeroso, aunque con menos hacienda que en los remates anteriores. No fue casualidad: el buen estado de los campos está cambiando la manera en que el productor decide qué vender.
Juan Ganuzza, martillero de la firma organizadora, lo explicó con claridad: cuando el pasto sobra, conviene dejar los animales en el campo un tiempo más y que ganen kilos, en lugar de venderlos antes. «Se nota que está empezando a faltar y la gente está reteniendo», señaló.
Un mercado «pedido», con precios en alza
Pese a la menor oferta, el balance de precios fue muy positivo. Ganuzza habló de un mercado «pedido», con valores por encima de los registrados en junio, y no ocultó su sorpresa.
«Me sorprendió para bien lo que es hacienda el kilo», contó. El novillo se vendió entre 4.500 y 4.800 pesos, y todo el consumo se mantuvo firme durante toda la jornada.

La vaca también tuvo su capítulo aparte: siguió firme y muy pedida, con una China particularmente pujante. Se pagó entre 200 y 300 pesos por encima del mes pasado.
Vuelve el interés por armar vientres
Para Ganuzza, el dato más interesante de la jornada fue otro: empezó a notarse un interés genuino por armar vientres. «Hay un carril de pedido de vacas. La gente está queriendo entrar con algo definido, negro o colorado», describió.
Ese día se vieron varios lotes de hembras destinadas a madres, en grupos de 10, 12 y 15 animales. «La gente se está animando», resumió el martillero, que percibe en el sur de Córdoba y el norte de La Pampa un pulso de productores que quiere volver a la ganadería después de años dedicados a la agricultura.

En cuanto a la demanda general, Ganuzza explicó que el productor salió a buscar recría, presionado por la escasez de terneros. «Está viendo que no hay mucho ternero. Hoy prácticamente no había», contó, y por eso el novillito y la vaquillona se llevaron buena parte de la atención: casi no había otras opciones.
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Fuente: PR

















