Una conmovedora historia sobre la espera de un trasplante infantil y la importancia de hablar sobre la donación de órganos. Un llamado a la reflexión familiar, la legislación argentina y la esperanza de volver a casa.
Por Susana Tribiani
Buenos Aires, lunes 21 septiembre (PR/26)
Hablar sobre la donación de órganos puede resultar incómodo. Nos enfrenta con la muerte, con nuestras creencias y con decisiones que muchas veces preferimos postergar. Sin embargo, también nos invita a pensar en la vida, en la esperanza y en la posibilidad de ayudar a alguien que quizás nunca lleguemos a conocer.
Un corazón para volver a casa
Isidro tenía apenas cuatro años cuando su vida cambió por completo.
Hasta entonces había sido un niño sano, inquieto, de esos que parecen tener energía para jugar durante todo el día. Pero comenzó a quejarse de dolores de panza, a perder el apetito y a sentirse mal.
Después de varias consultas médicas, una radiografía reveló que su corazón estaba agrandado. Lo que parecía un problema digestivo escondía una enfermedad cardíaca grave.
Fue trasladado de urgencia desde Tandil al Hospital Italiano de Buenos Aires. A pesar de los tratamientos, su corazón no logró recuperarse y necesitó asistencia mecánica para seguir funcionando.
Su única posibilidad era recibir un trasplante.
Mientras esperaba, Isidro le repetía a su mamá una frase tan sencilla como conmovedora:
«Mami, yo espero mi corazoncito para volver a Tandil».
Su madre, Laura, convirtió aquella experiencia en un llamado a conversar sobre la donación pediátrica. Comprendió que, detrás de cada niño que espera un órgano, existe otra familia que podría enfrentarse a una pérdida irreparable.
Su mensaje no pretendía desconocer ese dolor, sino invitarnos a pensar sobre una posibilidad que pocas veces consideramos hasta que nos toca de cerca.
La historia de Isidro, recogida en 2022, nos recuerda que un trasplante no es solamente una intervención médica. Es también la posibilidad de regresar a casa, volver a jugar, compartir una comida familiar y recuperar proyectos que quedaron suspendidos.
El material original no informa cuál fue el desenlace posterior de su historia.
¿Qué significa donar órganos?
La donación es un acto mediante el cual una persona permite que sus órganos o tejidos puedan utilizarse para tratar a otras personas.
Un trasplante consiste en reemplazar un órgano enfermo por otro que pueda cumplir su función.
Entre los órganos que pueden trasplantarse se encuentran el corazón, los pulmones, el hígado, los riñones, el páncreas y el intestino. También pueden trasplantarse tejidos, como las córneas, la piel y determinados tejidos óseos.
En algunas circunstancias es posible donar en vida, como sucede con un riñón o parte del hígado. Estas intervenciones requieren evaluaciones médicas rigurosas y condiciones específicas destinadas a proteger tanto al donante como al receptor.
La donación después del fallecimiento permite que personas que ya no pueden recuperar su vida puedan ayudar a otras a continuar con la suya.
Pero no todas las personas fallecidas pueden convertirse en donantes. Deben cumplirse determinadas condiciones médicas y legales, y cada órgano debe ser evaluado antes de considerar su utilización.
La donación en Argentina: ¿qué establece la ley?
En nuestro país, la Ley 27.447, conocida como Ley Justina, establece que toda persona mayor de 18 años es considerada donante de órganos y tejidos después de su fallecimiento, salvo que haya manifestado expresamente su oposición.
La norma lleva el nombre de Justina Lo Cane, una niña de 12 años que falleció en 2017 mientras esperaba un trasplante de corazón.
Su historia impulsó una conversación nacional y contribuyó a transformar la legislación argentina.
La ley también reconoce el derecho de cada persona a expresar su voluntad afirmativa o negativa, establecer restricciones sobre los órganos y tejidos que desea donar y modificar posteriormente su decisión.
En el caso de las personas menores de 18 años, la autorización para la donación después del fallecimiento corresponde a sus progenitores o representantes legales, conforme a las condiciones establecidas por la normativa.
Por eso, aunque hablar de la muerte de un niño resulte especialmente doloroso, conocer el tema y conversar en familia puede ayudar a comprender mejor las decisiones que podrían presentarse en circunstancias difíciles.
Mitos, temores y preguntas que necesitamos conversar
La donación de órganos está rodeada de dudas que merecen respuestas claras.
Una de las preocupaciones más frecuentes es pensar que una persona podría recibir menos atención médica por ser donante.
La prioridad del equipo que atiende a un paciente es preservar su vida. La donación después del fallecimiento se considera dentro de un procedimiento específico, una vez cumplidos los requisitos para determinar y certificar la muerte.
La normativa argentina establece, además, que los médicos que certifican el fallecimiento no pueden integrar el equipo que realizará la extracción o el implante de los órganos.
Otra inquietud habitual se relaciona con la voluntad de las familias. Es importante comprender que la donación no debería comenzar a conversarse recién ante una situación de emergencia.
Conocer la decisión de nuestros seres queridos permite acompañarlos y respetar sus deseos.
También debemos recordar que la donación es gratuita. Los órganos no se compran ni se venden: la legislación prohíbe cualquier contraprestación o beneficio económico por donarlos.
¿Por qué hablar de donación en las escuelas?
La educación tiene un papel fundamental en la construcción de una sociedad informada.
Enseñar sobre donación de órganos no significa convencer a los alumnos de que adopten una decisión determinada. Significa proporcionarles conocimientos para que puedan comprender qué es un trasplante, cómo funciona el sistema sanitario y cuáles son los derechos de donantes y receptores.
La escuela permite abordar estas cuestiones desde diferentes perspectivas: la biología, la salud, la ética, los derechos humanos y la solidaridad.
También ofrece un espacio para expresar dudas, compartir experiencias y conversar respetuosamente sobre las distintas creencias personales y familiares.
Los estudiantes pueden investigar cómo funcionan los órganos, conocer historias de personas trasplantadas, analizar información científica y elaborar campañas educativas.
Y ese aprendizaje puede continuar fuera del aula.
Muchas veces, una conversación que comienza en la escuela llega a la mesa familiar y abre un diálogo que nunca antes se había producido.
La educación no elimina el dolor ni resuelve todas las preguntas, pero nos permite enfrentar las decisiones con mayor conocimiento y comprensión.
Una decisión personal que merece ser conocida
Manifestar nuestra voluntad sobre la donación es ejercer un derecho.
En Argentina, el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) es el organismo nacional encargado de coordinar y fiscalizar las actividades de donación y trasplante.
A través de sus canales oficiales es posible obtener información, conocer los procedimientos y consultar cómo registrar la voluntad de donar o no donar.
Pero hay algo que podemos hacer hoy, sin formularios ni trámites: conversar.
Preguntar qué piensa nuestra familia, escuchar sus dudas, respetar sus creencias y expresar nuestra propia decisión.
Porque hablar de donación no significa hablar solamente de la muerte. Significa reconocer que hay personas esperando la oportunidad de seguir viviendo.
Para quienes esperan un trasplante, la esperanza puede tener muchas formas: un llamado telefónico, una intervención quirúrgica, un corazón que vuelve a latir o la posibilidad de regresar a casa.
Y para quienes deciden donar, existe la posibilidad de que algo de su vida continúe ayudando a otros.
Los órganos no van al cielo. Pero, cuando las condiciones lo permiten y se respetan las voluntades y los procedimientos establecidos, pueden contribuir a que otras personas sigan viviendo aquí, entre nosotros.
(La autora explica que esta columna fue elaborada a partir del material educativo de junio de 2022. Se omitieron las estadísticas de aquel año porque no representan la situación actual. Para consultar información oficial y datos actualizados: INCUCAI)
Primicias Rurales, por Susana Tribiani


















