Con pronósticos que anuncian lluvias extraordinarias y crecidas para el segundo semestre, el organismo sanitario recuerda que la anticipación es la mejor herramienta para proteger al rodeo. Documentación al día, potreros altos y evacuación planificada, los ejes de la recomendación.
Buenos Aires, domingo 26 julio (PR/26)– El fenómeno de El Niño ya empieza a mover la aguja de la preocupación en el litoral. Los pronósticos climáticos marcan una alta probabilidad de lluvias intensas y crecidas en Corrientes y Misiones durante el segundo semestre del año, y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) ya activó sus recomendaciones.
El Centro Regional Corrientes-Misiones del organismo fue claro: prepararse para una emergencia no es solo mover animales de un lado a otro. También implica tener la documentación del establecimiento al día, algo que muchas veces se posterga hasta que ya es tarde.

El primer paso es actualizar el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa) con el stock real de todas las especies del campo. Ese dato, simple en apariencia, es el que permite armar los padrones de emergencia y organizar la asistencia sanitaria y logística llegado el momento.
También hay que mantener al día la documentación para el movimiento de animales. Si la evacuación se vuelve necesaria, SENASA prevé habilitar puestos de emergencia sobre rutas y en sedes de sociedades rurales, pensados para agilizar el traslado de las tropas y emitir la Documentación para el Tránsito Animal electrónico (DT-e) sin demoras.
Un plan para mover el rodeo
Antes de que el agua avance, conviene tener identificados los potreros altos o zonas seguras donde llevar los animales. A eso se suma anticipar el acopio de alimento y agua potable, y chequear que toda la hacienda esté correctamente identificada.
Si hay que mover los animales, lo ideal es arrancar el traslado entre 24 y 48 horas antes de que llegue el agua. Los arreos deben hacerse en grupos reducidos para bajar el estrés de los animales y evitar que crucen corrientes peligrosas.

Cuando la evacuación no es posible, la recomendación cambia: abrir tranqueras y alambrados internos para que los animales busquen por su cuenta los sectores más altos del campo.
Un truco simple pero efectivo: marcar a los animales con pintura en aerosol de uso veterinario sobre el lomo antes de moverlos. Esa marca los hace reconocibles a distancia, algo clave en medio de una evacuación.
Las personas, primero que todo
SENASA insiste en un punto que no admite excepciones: la seguridad de las personas está siempre por encima de cualquier otra consideración. Por eso pide no meterse al agua cuando hay corrientes fuertes.
Tampoco hay que dejar animales atados o encerrados en corrales bajos: la imposibilidad de escapar es una de las principales causas de muerte de hacienda durante las inundaciones.
Después de la inundación, otros cuidados
Cuando el agua empieza a bajar, la tarea no termina. Hay que garantizar agua segura para consumo animal, revisar el estado de las pezuñas y retomar el plan sanitario del establecimiento.
El objetivo es prevenir enfermedades que suelen aparecer después de las crecidas, como la leptospirosis, el pietín y las asociadas al aumento de garrapatas, como la anaplasmosis y la babesiosis.
Una respuesta que no depende de uno solo
Frente a una emergencia de esta magnitud, SENASA no trabaja solo. Articula acciones con Defensa Civil, bomberos, el Ejército Argentino, municipios, Parques Nacionales, sociedades rurales y Anses, buscando una respuesta rápida y coordinada.

Si aparece fauna silvestre desplazándose hacia zonas pobladas o altas, la recomendación es no intentar capturarla y avisar directamente a las autoridades competentes.
Las inundaciones de Corrientes en 2017 dejaron una enseñanza clara: actuar antes, no después. En ese momento, SENASA trabajó junto a otros organismos para asistir a los productores y minimizar los riesgos sobre la producción y la salud animal.
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Fuente: SENASA

















