En la Iglesia católica, la Virgen María recibe decenas de títulos distintos, desde Nuestra Señora de Lourdes hasta Reina de los Ángeles. Aunque a algunos les parezca que se habla de varias Marías, todos esos nombres remiten siempre a la misma Madre de Dios.
Buenos Aires jueves 17 septiembre (PR/26)– En la Iglesia católica, la Santísima Virgen María es objeto de una profunda veneración, ya que fue elegida para ser la Madre de Dios, aquella que dio a luz al Mesías. Su papel se considera una parte esencial de la Historia de la Salvación.
Tras su Asunción al Cielo, los cristianos continuaron recurriendo a su ayuda y a su intercesión. Por eso conviene aclarar por qué sus numerosos títulos funcionan, en cierto modo, como apodos cariñosos. Entender esto ayuda a despejar una confusión bastante frecuente entre quienes se acercan por primera vez a la fe católica.
De un nombre sencillo a un abanico de títulos
Al principio, los cristianos simplemente la invocaban por su nombre, María, o por Madre, tal como la conocía la gente de la época. El propio Jesús pidió a sus seguidores que la llamaran de esa manera, según recoge el Evangelio de Juan. «Entonces dijo al discípulo: “¡He aquí a tu madre!”» (Juan 19, 27).
Sin embargo, no tardaron en surgir lo que podríamos considerar apodos, es decir, títulos con los que los fieles empezaron a venerarla. Algunas personas podrían pensar, erróneamente, que cada título se refiere a una María diferente.
En realidad, todos esos nombres remiten a una única mujer: la Madre de Dios. Por eso resulta útil pensar en ellos como apodos, del mismo modo en que solemos ponerle a las personas que queremos nombres cariñosos, casi siempre por admiración o por afecto.
Títulos que hablan de su relación con Jesús y con la Iglesia
Cada uno de los títulos marianos que se fueron desarrollando a lo largo de los siglos suele encajar en alguna de dos grandes categorías. La primera reúne aquellos que hacen referencia a la relación única que María mantiene con Jesús o con la Iglesia que él fundó.
Entre ellos se incluyen nombres como Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Madre de la Misericordia, Reina de los Ángeles, Reina de los Patriarcas, Reina de los Profetas y Reina de los Apóstoles. Todos reflejan un vínculo concreto que ella mantiene con los fieles o con su propio Hijo.
Títulos que recuerdan el lugar de una aparición
La segunda gran categoría, quizás la más conocida, agrupa los títulos que hacen referencia a lugares concretos donde, según la tradición, se ha aparecido la Virgen. Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Fátima, Nuestra Señora de Lourdes y Nuestra Señora de Knock son algunos de los ejemplos más populares.
Estos nombres vinculan a María con un punto específico del mapa y ponen de manifiesto su cercanía con cada comunidad local. Así, lejos de tratarse de “Marías” distintas, cada título es una forma más de nombrar el mismo amor maternal.


















