En los primeros seis meses de 2026, el sector minero alcanzó una facturación histórica de US$ 4.742 millones y duplicó sus máximos anteriores, impulsado por el fenómeno imparable del litio y cotizaciones récord.
Buenos Aires miércoles 16 septiembre (PR/26)– Las exportaciones mineras de Argentina alcanzaron un récord absoluto de US$ 4.742 millones durante el primer semestre de 2026. Se trata del nivel de facturación más alto de la historia para un periodo similar desde que existen registros oficiales.
Este formidable desempeño representa un impresionante crecimiento del 75% con respecto a los US$ 2.712 millones obtenidos en el mismo lapso de 2025. Asimismo, opaca de manera contundente los US$ 1.852 millones generados en el año 2024. Al analizar estas cifras en perspectiva histórica, la escala del logro impacta con fuerza. El récord semestral previo se remontaba a 2011 con US$ 2.260 millones, una marca que el desempeño actual logra duplicar holgadamente.

Si la mirada se extiende hacia dos décadas atrás, las ventas externas de minerales se multiplicaron por más de ocho. Este salto cuantitativo sepulta definitivamente una larga década de estancamiento donde las exportaciones difícilmente superaban el techo de los dos mil millones.
El mapa de los minerales: la potencia del litio y la fortaleza del oro
El dinamismo de la actividad no obedece a un único factor aislado. El oro se mantiene como el líder de la canasta exportadora al generar el 61% del total semestral, registrando un valor de venta notablemente superior a sus promedios históricos.
Por su parte, la plata consolidó su posición como el tercer mineral más comercializado. No obstante, ambos metales atraviesan un contexto productivo complejo con menores volúmenes extraídos y mayores costos de operación.

El verdadero empuje exportador para el oro y la plata provino directamente del contexto internacional de precios elevados, que compensó ampliamente cualquier ajuste en los volúmenes físicos producidos dentro del país. Sin embargo, la transformación estructural más importante la encabeza el litio, afianzado como el segundo mineral más valioso del país. Su protagonismo creció velozmente desde representar menos del 5% hace una década.
En la actualidad, el metal blanco explica casi una cuarta parte de las exportaciones mineras totales. Este salto exponencial se debe al despliegue y ampliación de proyectos en el norte argentino, que impulsaron un alza del 68% en cantidades.
Confianza inversora: el stock de capital extranjero marca un hito histórico
Paralelamente a la bonanza comercial, el sector registra el mayor nivel de Inversión Extranjera Directa (IED) de su historia. Según datos del Banco Central, el stock acumulado llegó a los US$ 24.849 millones en marzo de 2026.
Esta cifra representa un incremento notable frente a los US$ 22.049 millones del trimestre previo, confirmando la llegada masiva de capitales internacionales destinados a expandir la capacidad productiva nacional. A diferencia de los flujos temporales, el stock refleja la foto fija del capital efectivamente radicado en el país. Se trata de recursos inmovilizados en activos de larga vida como minas, equipamiento e infraestructura.

El proceso de acumulación inversora ha sido vertiginoso. En apenas dos años, el stock de IED se duplicó desde los US$ 12.402 millones registrados en marzo de 2024, demostrando una aceleración sin precedentes.
En un horizonte más amplio, la inversión extranjera acumulada casi se triplicó en menos de siete años, considerando que en septiembre de 2019 se situaba en torno a los US$ 8.361 millones.
Sectores clave y la consolidación de un nuevo ciclo de desarrollo
La distribución de las inversiones muestra que el mayor volumen se volcó a la explotación de minas y canteras. Este segmento saltó de US$ 1.000 millones en 2017 a más de US$ 13.000 millones en el presente.
El flujo de capitales del primer trimestre de 2026 tocó un récord histórico de US$ 2.799 millones netos. Este impresionante monto superó en un 36% a la marca trimestral anterior alcanzada a mediados de 2024.
El panorama actual contrasta radicalmente con el periodo 2017-2021, cuando la llegada de divisas raramente superaba los US$ 500 millones trimestrales y registraba desinversiones severas por la inestabilidad económica local. A partir de 2024, la tendencia se consolidó con ingresos firmes por encima de los US$ 1.000 millones por trimestre. La continuidad de estas divisas explica directamente la posterior expansión de los embarques.

La convergencia entre marcas históricas de venta y llegada de capitales confirma que la minería vive un ciclo inédito. Esta combinación refleja la maduración de emprendimientos junto a la llegada de nuevos proyectos.
Con una participación del 10% en las exportaciones totales de la Argentina, la actividad minera consolida su rol estratégico como motor fundamental para la generación de divisas y el crecimiento económico del país.


















