El sistema climático evoluciona hacia un «Neutral Cálido» con alta probabilidad de un evento «El Niño» para la primavera 2026, tras un ciclo marcado por el estrés hídrico.
Buenos Aires, martes 7 abril (PR/26) — La campaña agrícola 2025/2026 llega a su fin habiendo atravesado un ciclo de «La Niña» sumamente irregular. Según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el fenómeno alcanzó su punto más crítico entre el final de la primavera pasada y mediados del verano, con un lapso seco y caluroso que generó un fuerte estrés térmico e hídrico.
Sin embargo, la tecnología y el manejo agronómico permitieron alcanzar un récord en la Cosecha Fina y mantener un alto potencial en la Gruesa.
Balance del Verano 2026: Estrés y Resiliencia
Durante la primera parte del verano, la activación de «La Niña» provocó marcadas oscilaciones térmicas. En la Región Pampeana, Cuyo, Uruguay y el sur de Brasil, se alternaron fuertes calores con ingresos de aire frío fuera de época.
Un dato distintivo de este ciclo fue que la Zona Núcleo resultó más afectada que las zonas marginales del oeste, especialmente en su porción oriental.
Pese a esto, la mejora de las lluvias a partir de mediados de febrero logró moderar las temperaturas y estabilizar los cuadros, evitando una catástrofe productiva que, en décadas pasadas, hubiera sido inevitable ante tal escenario climático.
Pronóstico para el Otoño 2026: Una transición lenta
Para el trimestre actual, se espera que el sistema evolucione gradualmente hacia un estado «Neutral Muy Cálido». No obstante, el cambio no será inmediato debido a la acción residual de «La Niña» y al fortalecimiento de los vientos polares.
Entradas de aire polar: Provocarán tormentas cordilleranas tempranas y nevadas en la Cordillera Sur y Central, extendiéndose hacia el NOA y Cuyo.
Riesgo de heladas: Se anticipan heladas tempranas localizadas en el centro y sur de Argentina, gran parte de Uruguay y el sur de Brasil.
Déficit hídrico regional: La persistencia de aire seco generará una franja seca diagonal sobre el oeste del NOA, este de Cuyo y el oeste de la Región Pampeana. En el resto del área agrícola, las lluvias se ubicarán levemente por debajo de la media.
Perspectiva para la Campaña 2026/2027: El factor «El Niño»
A medida que avance el año, aumenta la probabilidad de consolidación de un evento «El Niño». Este fenómeno, que comenzaría a sentirse plenamente hacia la Primavera 2026, plantea un escenario de contrastes para el Cono Sur:
Impactos Positivos: Se espera un incremento en el aporte de humedad en el este de Argentina, Uruguay, sur de Brasil y la Región Oriental del Paraguay. Esto aportará reservas críticas a los suelos y reducirá el riesgo de calores extremos.
Riesgos Asociados: El exceso de precipitaciones podría derivar en inundaciones y desbordes de ríos, además de generar un ambiente propicio para la proliferación de plagas, malezas y enfermedades. También podría dificultar las tareas de cosecha y transporte por falta de piso.
Zonas con menor humedad: Contrariamente, en el oeste de Argentina, Bolivia y la Región Occidental del Paraguay, el fenómeno suele reducir las lluvias, incrementando el riesgo de estrés hídrico.
Invierno 2026: Hacia un régimen térmico benigno
Si la tendencia actual se mantiene, el inicio del invierno mostrará una moderación de las irrupciones polares. Esto resultará en un régimen de heladas menos riesgoso que el del otoño. Se espera que las lluvias se normalicen en la mayor parte del área agrícola, con un foco de tormentas activo sobre el norte de la Mesopotamia y el este de Paraguay. La buena humedad en los perfiles servirá como amortiguador térmico, garantizando un arranque de campaña con mejores condiciones que el ciclo anterior.
La cosecha de soja se puso en marcha en la zona núcleo en medio de un escenario cambiante: mientras los primeros rindes sorprenden y, en muchos casos, superan lo esperado tras un verano complejo, el exceso de lluvias y la alta humedad obligan a acelerar las labores para evitar pérdidas y sostener la calidad del grano.
Rosario, domingo 5 abril (PR/26) — La cosecha de soja ya está en marcha en la zona núcleo y lo hace con una mezcla de optimismo por los rindes iniciales y preocupación por el clima, en un escenario donde cada día cuenta.
Los primeros datos relevados por la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario muestran un panorama heterogéneo, pero con una constante: en muchas áreas, los resultados están igualando o superando las expectativas previas.
La campaña 2025/26 comienza así con mejores perspectivas de las que se temían tras el golpe que significó la falta de agua durante enero y parte de febrero. Sin embargo, el clima volvió a cambiar el guion: las lluvias recientes obligan a acelerar la cosecha para evitar pérdidas, especialmente en la calidad del grano.
Rindes que entusiasman, pero con fuerte variabilidad
Los primeros lotes recolectados reflejan una marcada disparidad regional, directamente asociada a cómo impactaron los déficits hídricos del verano y el posterior regreso de las precipitaciones.
En el sudeste cordobés, por ejemplo, Marcos Juárez pasó de una expectativa de 40 quintales por hectárea a registros que hoy se ubican entre 45 y 50 qq/ha, con picos que alcanzan los 60. En el centro-oeste santafesino, Carlos Pellegrini muestra un comportamiento similar: lo que se proyectaba como un promedio de 50 quintales ya aparece como piso, con lotes que lo superan con holgura.
Más irregular es la situación en María Susana, donde los rindes son muy dispares y aparecen complicaciones como la retención foliar, que obligó a intervenir con defoliantes para poder avanzar con la trilla. En tanto, en Los Quirquinchos, incluso los lotes más castigados logran sostener rendimientos de entre 35 y 40 qq/ha, lo que genera cierto alivio.
Distinto es el caso de Cañada de Gómez, donde los primeros resultados se ubican entre 26 y 40 quintales, con los lotes tempranos mostrando valores por debajo de lo esperado. Más al norte, en zonas como Aldao, la cosecha aún no comenzó, pero hay expectativas de que los rindes puedan dar alguna sorpresa positiva.
El clima, otra vez protagonista
Si durante el verano la preocupación era la falta de agua, ahora el problema es el opuesto. Marzo dejó suelos saturados y el inicio de abril mantiene altos niveles de humedad, con pronósticos que anticipan nuevas lluvias.
En este contexto, el ritmo de cosecha está condicionado por una urgencia que se repite en los testimonios técnicos: “hay que levantar lo que se pueda, lo antes posible”. La prioridad no es solo evitar pérdidas de rendimiento, sino también preservar la calidad del grano, que puede deteriorarse rápidamente bajo condiciones de exceso hídrico.
Las complicaciones no terminan ahí. La combinación de humedad elevada y temperaturas en ascenso genera un ambiente propicio para enfermedades de fin de ciclo, mientras que la inestabilidad climática mantiene latente el riesgo de tormentas severas, granizo o incluso eventos extremos.
Además, la falta de “piso” en los lotes dificulta el ingreso de las máquinas, lo que obliga a detener tareas en momentos críticos. En varias zonas, lluvias recientes de alrededor de 50 milímetros ya provocaron interrupciones en la recolección.
Entre el alivio y la incertidumbre
A pesar de las dificultades actuales, el balance inicial deja una señal positiva: las lluvias de febrero y marzo permitieron recuperar gran parte del potencial productivo que se había puesto en duda durante el verano.
Sin embargo, esa misma recuperación hoy genera un nuevo desafío. El exceso de agua, en plena cosecha, puede transformarse en un factor de riesgo si las precipitaciones continúan con frecuencia y volumen.
En paralelo, a nivel nacional, los relevamientos mantienen la proyección de producción en torno a 48,5 millones de toneladas, lo que indica que, más allá de los contratiempos logísticos, el cultivo logró sostener su potencial.
Una campaña que se define día a día
La soja en la zona núcleo entra en una etapa decisiva, donde cada ventana de buen clima es aprovechada al máximo. Los productores enfrentan un escenario dinámico, en el que conviven rindes alentadores, condiciones desafiantes y decisiones urgentes.
La campaña, lejos de estar definida, se juega ahora en el tramo final: entre máquinas que avanzan contra el reloj y un cielo que, una vez más, tiene la última palabra.
Tras el temporal en el AMBA, el SMN mantiene alertas en ocho provincias y el frío se instala para lo que queda del fin de semana.
Buenos Aires, 4 abril (PR/26) — El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) puso la firma a un mapa pintado de alertas naranja y amarilla. La inestabilidad climática no terminó con el viernes; para este sábado, el organismo advirtió que el noroeste de Entre Ríos, el centro de Santa Fe y gran parte de Córdoba están bajo riesgo de tormentas fuertes, con ráfagas de hasta 80 km/h y posible caída de granizo.
La advertencia se extiende también a zonas de San Luis, La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy.
Este reporte oficial llega después de una noche de caos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El temporal del viernes descargó 80 mm en apenas una hora en puntos como Lomas de Zamora, una cifra que representa lo que suele llover en todo un mes.
En Escobar, las ráfagas de 100 km/h volaron techos y estallaron vidrieras, mientras que en Quilmes los autos flotaban en calles completamente anegadas. Hasta la mañana de hoy, más de 16.000 usuarios permanecían sin luz.
¿Cómo sigue el sábado a la nochecita?
Si tenés planes para el cierre de este sábado, prepará el abrigo. Aunque la lluvia más pesada ya pasó hacia el norte del Conurbano, lo que queda es un marcado descenso térmico. La nochecita en el AMBA estará marcada por:
Vientos persistentes: Ráfagas de hasta 50 km/h que harán sentir el frío.
Termómetro en baja: Una mínima que rondará los 16 grados, preparando el terreno para un domingo aún más fresco.
Mejoría temporaria: El cielo podría abrirse un poco al atardecer, pero la inestabilidad sigue latente.
Para el Domingo de Pascuas, el paraguas se toma un respiro pero vuelve el gris: se espera una mínima de 13 grados y cielo nublado. Eso sí, no te relajes, porque el lunes regresan las lluvias con una probabilidad de hasta el 40% durante toda la jornada.
El área agrícola enfrentará una semana de contrastes, con máximas que superarán los 40°C en el norte y un frente de tormenta que traerá alivio hídrico al centro del país.
Buenos Aires, jueves 2 abril (PR/26) — La Perspectiva Agroclimática Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires para el período del 2 al 8 de abril de 2026 se caracterizará por una marcada interacción entre vientos del trópico y el avance de frentes polares.
Mientras el norte y el centro experimentarán condiciones de elevada humedad y calor, el sur comenzará a sentir el rigor de vientos fríos que moderarán los registros térmicos.
Temperaturas máximas: focos de calor extremo
El inicio de la etapa estará dominado por vientos tropicales que elevarán el termómetro de manera significativa en varias regiones:
Calor extremo: El nordeste del NOA, el sur de la Región del Chaco y gran parte de la Mesopotamia registrarán máximas superiores a los 35°C, con focos que podrían superar los 40°C.
Temperaturas moderadas a altas: En el este del NOA, Córdoba, el norte de la Región Pampeana y Uruguay, los registros oscilarán entre los 30 y 35°C.
Regiones frescas: Solo las zonas serranas, el oeste de Cuyo y el sur de Buenos Aires mantendrán marcas por debajo de los 25°C.
Precipitaciones: un frente estacionado
Un frente de tormenta intentará avanzar hacia el norte, pero la fuerza de los vientos tropicales lo mantendrá estacionado sobre el Noroeste y el Centro del área agrícola nacional.
Aportes moderados a abundantes: Se esperan acumulados de entre 10 y 50 mm en la mayor parte del NOA, sur de la Mesopotamia, Córdoba, norte y este de la Región Pampeana y Uruguay. Se prevén focos de tormentas localizadas en estos sectores.
Aportes escasos: El resto del área agrícola recibirá lluvias mínimas, sin llegar a cubrir las necesidades de los suelos en el extremo norte y sur de la región.
Temperaturas mínimas: el avance polar
Hacia el final del período, la entrada de vientos polares provocará un marcado descenso de las temperaturas mínimas, principalmente en el sur y centro del país:
Norte cálido: Paraguay y la Región del Chaco mantendrán mínimas superiores a los 20°C.
Centro en descenso: Gran parte de la Región Pampeana y Uruguay registrarán marcas entre los 10 y 20°C.
Riesgo de heladas: En las zonas serranas del NOA, Cuyo y el sur de la Región Pampeana, las mínimas caerán por debajo de los 10°C, con riesgo de heladas localizadas y generales hacia el oeste cordillerano.
2025 fue un año complejo para todo el sector rural. Una inundación de magnitud catastrófica nos sorprendió y dejó al descubierto una realidad que no puede explicarse por una sola causa.
Buenos Aires, 1 de abril (PR/26) .- Cuando ocurre un desastre, siempre confluyen múltiples factores. En este caso, la cantidad de agua caída fue excepcional, la infraestructura de caminos no estaba preparada para un evento de esta magnitud, y la estructura municipal ya mostraba debilidades incluso para condiciones normales.
A todo ello se sumó una política atravesada por intereses sectoriales y personales en los ámbitos nacional, provincial y municipal.
El resultado fue un verdadero cóctel para una tormenta perfecta. No hubo un único responsable: fue la suma de todas las variables.
Lejos de haberse superado la emergencia, en los últimos días las lluvias volvieron a hacerse presentes, confirmando que las condiciones que provocaron el desastre siguen intactas.
El agua vuelve a encontrar al distrito en el mismo estado de vulnerabilidad: sin obras estructurales, sin maquinaria suficiente y sin un plan claro que marque un horizonte en el tiempo.
No se trata ya de un episodio aislado, sino de una crisis que se repite y se agrava. Bajamos momentáneamente la fiebre, pero la infección nunca fue tratada. La falta de capacidad operativa y de conducción política sigue siendo evidente.
Para agravar aún más la situación, se acerca 2027, un año que muchos observan desde intereses personales, mientras los problemas de fondo permanecen sin resolverse y la población vuelve a sufrir las consecuencias.
Cansados de recorrer pasillos, asistir a reuniones y escuchar promesas sin resultados, desde nuestra institución decimos basta. Necesitamos hechos concretos y urgentes. El tiempo para dialogar sin decisiones ya se agotó: hoy la situación exige acción inmediata.
Este llamado es para todos los poderes del Estado, tanto ejecutivos como legislativos.
Los pedidos de informes han demostrado ser insuficientes y meramente discursivos. La falta de recursos económicos ya no puede seguir siendo una excusa.
Esperamos que, de una vez por todas, se piense en Nueve de Julio y en su gente, dejando de lado las ambiciones personales.
El SMN adelantó que habrá lluvias en la zona del AMBA. La buena noticia es que no se esperan tormentas en Semana Santa.
Lluvias en Buenos Aires.
Agencia NA / IA
Buenos Aires, martes 31 marzo (PR/26) – El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se encamina a una semana con temperaturas en ascenso y condiciones inestables, con algunas lluvias y tormentas que pueden llegar a ser fuertes.
Según los datos oficiales del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) a los que accedió la Agencia Noticias Argentinas, el miércoles se perfila como una jornada calurosa, con una máxima que alcanzará los 30 grados y la presencia de lluvias en distintos momentos del día.
En tanto, las ciudades bonaerenses deSan Pedro, Baradero, Ramallo y San Nicolás, se encuentran bajo alerta por temperaturas extremas, en el marco de una ola de calor que afecta al norte de la provincia de Buenos Aires.
De acuerdo al pronóstico extendido, la semana muestra un progresivo aumento térmico. Para el martes ya se esperan marcas entre los 22 y 29 grados, mientras que el miércoles el termómetro subirá un poco más, con una mínima de 20 grados y una máxima de 30.
Lluvias el miércoles en el AMBA
El informe del SMN anticipa condiciones inestables para el miércoles 1 de abril, con el siguiente detalle:
Madrugada: cielo mayormente nublado
Mañana: probabilidad de chaparrones
Tarde: continúan los chaparrones
Noche: posibles tormentas aisladas
Este escenario marca un día con lluvias intermitentes, donde los momentos más intensos podrían darse hacia la noche.
Cómo sigue la semana
El pronóstico a siete días muestra que el calor se mantendrá en el AMBA, con máximas que rondarán entre los 27 y 29 grados hacia el viernes. Recién durante el fin de semana se espera un leve descenso de temperatura, con máximas de 27 grados el sábado y 25 el domingo.
En este contexto, el inicio de abril llega con características más propias de jornadas húmedas y calurosas, combinando altas temperaturas con precipitaciones, un combo que suele sentirse con fuerza en la región.
Las autoridades recomiendan mantenerse informados a través de los canales oficiales y tomar precauciones ante posibles tormentas, especialmente en horas de la noche, cuando podrían registrarse los fenómenos más intensos.