León XIV: Renovar la educación desde la interioridad, la unidad, el amor y la alegría

León XIV: Renovar la educación desde la interioridad, la unidad, el amor y la alegría

En el jubileo del mundo educativo, León XIV, ante maestros, profesores y académicos de todos los niveles, agradeció su servicio y los invitó a redescubrir el sentido humano, espiritual y comunitario de la enseñanza, a redescubrir el corazón de su vocación: enseñar con amor, alegría y humanidad.

Por Patricia Ynestroza

Ciudad del Vaticano, sábado 1 noviembre (PR/25) —  En ocasión del Jubileo del Mundo Educativo, el Papa León XIV se reunió la mañana del viernes con miles de educadores de todo el mundo a quienes destacó cuatro pilares fundamentales para la educación cristiana: la interioridad, la unidad, el amor y la alegría.

Educar desde dentro: la interioridad

Inspirándose en san Agustín, el Papa recordó que el verdadero Maestro “está dentro de cada persona”. La educación —afirmó— no se reduce a técnicas o estructuras, sino que es un camino interior de encuentro entre maestros y alumnos.

Encuentro del Papa León XIV con los docentes en el jubileo del mundo educativo   (ANSA)

“La verdad no circula a través de sonidos o muros, sino en el encuentro profundo entre las personas”, señaló León XIV, alentando a los docentes a fomentar el diálogo del corazón y a acompañar a los jóvenes en la búsqueda de sentido en un mundo dominado por las pantallas y la superficialidad.

“… San John Henry Newman sintetizaba con la expresión cor ad cor loquitur —“el corazón habla al corazón”—, y que san Agustín recomendaba diciendo: «No quieras derramarte fuera; entra dentro de ti mismo, porque en el hombre interior reside la verdad» … Son expresiones que invitan a considerar la formación como un camino en el que maestros y discípulos caminan juntos … conscientes de no buscar en vano, pero, al mismo tiempo, sabiendo que deben seguir buscando incluso después de haber encontrado. Sólo este esfuerzo humilde y compartido —que en los contextos escolares se configura como proyecto educativo— puede acercar a alumnos y docentes a la verdad.”

Unidad y comunidad educativa

El Pontífice dedicó parte importante de su discurso al tema de la unidad, lema que ha marcado su pontificado: In Illo uno unum (“En Aquel que es uno, somos uno”). Recordó que solo en Cristo se alcanza la verdadera comunión, y que la educación debe ser un espacio de encuentro y colaboración.

 

Momentos del recorrido del Papa en la Plaza San Pedro   (ANSA)

 

En este contexto, anunció su intención de retomar y actualizar el Pacto Educativo Global, impulsado por su predecesor, el Papa Francisco, para fortalecer los vínculos entre escuela, familia y sociedad. “Compartir el saber —afirmó— no puede tomar otra forma que la de un gran acto de amor.”

El amor, corazón de la enseñanza

León XIV definió el amor como el alma de toda labor educativa. Citando a san Agustín, explicó que el amor a Dios es primero en el orden de los mandamientos, pero el amor al prójimo es primero en el orden de la acción. El Papa invitó a los educadores a ser constructores de paz y de diálogo, especialmente con los más frágiles y excluidos. También advirtió sobre el riesgo de una sociedad que no valora suficientemente el papel del maestro. “Dañar el papel social y cultural de los formadores es hipotecar el propio futuro”, expresó con firmeza, subrayando que la crisis en la transmisión del saber puede convertirse en una crisis de esperanza.

“Compartir el conocimiento no basta para enseñar, se necesita amor. Sólo así el conocimiento será provechoso para quien lo recibe, en sí mismo y, sobre todo, por la caridad que comunica. La enseñanza nunca puede separarse del amor…”

La alegría de educar

El último valor que el Papa propuso fue la alegría, una actitud esencial del verdadero educador. “Los verdaderos maestros educan con una sonrisa y logran despertar sonrisas en el alma de sus discípulos”, afirmó. León XIV expresó su preocupación por el aumento de la fragilidad emocional en los jóvenes y alertó sobre el riesgo de aislamiento que puede acentuar la inteligencia artificial. Frente a ello, insistió en que la enseñanza es, ante todo, una tarea humana, capaz de “fundir las almas y de muchas hacer una sola”, en palabras de san Agustín.

“No podemos cerrar los ojos ante estos reclamos silenciosos de auxilio; al contrario, debemos esforzarnos por identificar sus causas profundas. La inteligencia artificial, en particular, con su conocimiento técnico, frío y estandarizado, puede aislar aún más a estudiantes ya aislados, dándoles la ilusión de no necesitar a los demás o, peor aún, la sensación de no ser dignos de ellos. El papel de los educadores, en cambio, es un compromiso humano, y la alegría misma del proceso educativo es plenamente humana…”

Una misión con horizonte evangélico

Por último, el Papa invitó a los educadores a hacer de la interioridad, la unidad, el amor y la alegría los “puntos cardinales” de su vocación.
Recordando las palabras de Jesús —“Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25,40)—, los exhortó a ver en cada alumno el rostro de Cristo.

Servicio de Patricia Ynestroza
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Fuente: Vatican News
Vaticano: el 4 de noviembre presentarán el documento ‘Mater Populi Fidelis’

Vaticano: el 4 de noviembre presentarán el documento ‘Mater Populi Fidelis’

El nuevo documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, es una nota doctrinal sobre algunos títulos marianos que «aluden a la cooperación de María en la obra de salvación».
Ciudad del Vaticano,sábado1 noviembre (PR/25) — El nuevo documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, titulado «Mater Populi Fidelis. Nota doctrinal sobre algunos títulos marianos que aluden a la cooperación de María en la obra de salvación», se presentará el próximo 4 de noviembre, informó este jueves el dicasterio vaticano.

La presentación del documento tendrá lugar por la mañana, en la Casa General de la Compañía de Jesús, de Roma y participarán como ponentes el prefecto del dicasterio, cardenal Víctor Fernández, y el padre Maurizio Gronchi, catedrático de la Pontificia Universidad Urbaniana y consultor del dicasterio.

La reunión será moderada por monseñor Armando Matteo, secretario de la Sección Doctrinal.

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Fuente: AICA

Mañana celebramos el Día de Todos los Santos, el 1° de noviembre

Mañana celebramos el Día de Todos los Santos, el 1° de noviembre

Exorcista advierte que celebrar Halloween es una forma implícita de adorar al demonio

Exorcista advierte que celebrar Halloween es una forma implícita de adorar al demonio

Buenos Aires, viernes 31 octubre (PR/25) — El exorcista P. Francesco Bamonte advierte en una carta titulada “El engaño de Halloween, la belleza de Todos los Santos” que celebrar la Noche de Brujas equivale, aunque sea de forma inconsciente, a rendir culto al demonio.

El vicepresidente de la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE) explica que todo aquello que se celebra en Halloween —como la violencia homicida, la burla de la muerte y lo macabro— es una “clara señal de una grave forma de malestar interior extendido en la sociedad actual”.

El P. Bamonte denuncia también la “maquinaria comercial” que alimenta esta fiesta, que a su vez “confirma las profundas transformaciones culturales causadas por la secularización, con su contradictoria recuperación de la mentalidad mágica que culmina en un renacimiento neopagano”.

El verdadero origen de Halloween

El exorcista italiano advierte del peligro que supone inculcar esto a los más pequeños y los jóvenes, y afirma que, en los últimos años, “círculos ocultistas y satánicos, disfrazados bajo la etiqueta de asociaciones culturales” organizan en las semanas previas al 31 de octubre espectáculos que forman parte de una estrategia precisa “que no es en absoluto casual”.

El P. Bamonte explica que esta fiesta tiene sus raíces en una celebración religiosa pagana llamada “Samhain”, que tuvo su origen entre los celtas y que hoy en día sigue celebrando la “nueva brujería de nuestro tiempo”, conocida como “Wicca”.

El exorcista precisa que Halloween no es en absoluto una festividad laica, sino que “nos encontramos ante una auténtica representación y relanzamiento de una fiesta religiosa pagana durante la cual se realizaban rituales mágicos con sacrificios de animales e incluso humanos”.

“También para los adoradores del diablo, los satanistas, la fiesta principal de sus inmundas celebraciones —el comienzo del año satánico— es precisamente esa noche”, precisa.

El P. Bamonte reitera que promover esta fiesta, especialmente en los colegios, es de “una gravedad inaudita”.

“Quienes celebran Halloween, por lo tanto, aunque no tengan la intención de unirse a la brujería ni de celebrar al demonio, de hecho se comunican con estas realidades tenebrosas”, advierte.

Para el P. Bamonte, los satanistas son conscientes de ello y se alegran de que los cristianos celebren Halloween: “Están convencidos de que quienes lo celebran honran implícitamente al demonio y, en consecuencia, se abren a su influencia nociva”.

El exorcista lamenta que la “cultura de la muerte” se convierta en algo normal para los más pequeños y advierte que este fenómeno “tiene como consecuencia el apagamiento de la esperanza en las nuevas generaciones y la exaltación de la desesperación y la violencia”.

Las claves para frenarlo

El P. Bamonte afirma que para frenar este fenómeno es necesario “favorecer una nueva evangelización”, es decir, que se transmita a las nuevas generaciones “el encanto del mundo divino en el que se contempla la maravillosa belleza a la que estamos llamados y en la que nuestra existencia se realiza plenamente”.

Al término de su escrito reitera lo importante que es para los católicos celebrar a los santos, “que han dado testimonio de Dios, la luz y la alegría de la existencia y que con su intercesión pueden obtener muchas gracias”.

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Fuente: ACI Prensa

Texto completo:  Audiencia General del Papa León XIV dedicada al diálogo interreligioso

Texto completo: Audiencia General del Papa León XIV dedicada al diálogo interreligioso

¡Queridos hermanos y hermanas, peregrinos en la fe y representantes de las diversas tradiciones religiosas!

En el centro de la reflexión de  esta Audiencia general dedicada al diálogo interreligioso, deseo colocar las palabras del Señor Jesús a la mujer samaritana: «Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad» (Jn 4,24).

En el Evangelio, este encuentro revela la esencia del auténtico diálogo religioso: un intercambio que se establece cuando las personas se abren unas a otras con sinceridad, escucha atenta y enriquecimiento mutuo. Es un diálogo nacido de la sed: la sed de Dios por el corazón humano y la sed humana de Dios.

En el pozo de Sicar, Jesús supera las barreras de la cultura, el género y la religión. Invita a la mujer samaritana a una nueva comprensión del culto, que no se limita a un lugar concreto —«ni en este monte ni en Jerusalén»—, sino que se realiza en Espíritu y en verdad.

Este momento capta la esencia misma del diálogo interreligioso: el descubrimiento de la presencia de Dios más allá de toda frontera y la invitación a buscarlo juntos con reverencia y humildad.

En particular, no hay que olvidar que la primera orientación de Nostra aetate fue hacia el mundo judío, con el que San Juan XXIII quiso restablecer la relación original.

Por primera vez en la historia de la Iglesia, debía tomar forma un tratado doctrinal sobre las raíces judías del cristianismo, que representara un punto de no retorno en el plano bíblico y teológico. «El pueblo del Nuevo Testamento está espiritualmente vinculado con la estirpe de Abraham. La Iglesia de Cristo reconoce, en efecto, que los orígenes de su fe y de su elección se encuentran ya, según el misterio divino de la salvación, en los patriarcas, en Moisés y en los profetas» (NA, 4).

Y, por lo tanto, yo también confirmo que la Iglesia no tolera el antisemitismo y lo combate, en virtud del Evangelio mismo. Hoy podemos mirar con gratitud a todo lo que se ha logrado en el diálogo judeo-católico en estas seis décadas.

Esto no se debe solo al esfuerzo humano, sino a la asistencia de nuestro Dios que, según la convicción cristiana, es en sí mismo diálogo. No podemos negar que en este período también ha habido malentendidos, dificultades y conflictos, pero estos nunca han impedido la continuación del diálogo. Tampoco hoy debemos permitir que las circunstancias políticas y las injusticias de algunos nos alejen de la amistad, sobre todo porque hasta ahora hemos logrado mucho.

Esto es necesario hoy en día prácticamente en todas las ciudades del mundo donde, debido a la movilidad humana, nuestras diversidades espirituales y de pertenencia están llamadas a encontrarse y a convivir fraternalmente. Nostra aetate nos recuerda que el verdadero diálogo tiene sus raíces en el amor, único fundamento de la paz, la justicia y la reconciliación, al tiempo que rechaza con firmeza toda forma de discriminación o persecución, afirmando la igual dignidad de todo ser humano (cf. NA, 5).

Por lo tanto, queridos hermanos y hermanas, sesenta años después de Nostra Aetate, podemos preguntarnos: ¿qué podemos hacer juntos? La respuesta es sencilla: actuar juntos. Más que nunca, nuestro mundo necesita nuestra unidad, nuestra amistad y nuestra colaboración. Cada una de nuestras religiones puede contribuir a aliviar el sufrimiento humano y a cuidar de nuestra casa común, nuestro planeta Tierra.

También debemos abordar el desarrollo responsable de la inteligencia artificial, ya que, si se concibe como una alternativa al ser humano, puede violar gravemente su dignidad infinita y neutralizar sus responsabilidades fundamentales. Nuestras tradiciones tienen una inmensa contribución que aportar a la humanización de la tecnología y, por lo tanto, a inspirar su regulación, en protección de los derechos humanos fundamentales.

Como todos sabemos, nuestras religiones enseñan que la paz comienza en el corazón del ser humano. En este sentido, la religión puede desempeñar un papel fundamental. Debemos devolver la esperanza a nuestras vidas personales, a nuestras familias, a nuestros barrios, a nuestras escuelas, a nuestros pueblos, a nuestros países y a nuestro mundo. Esta esperanza se basa en nuestras convicciones religiosas, en la convicción de que un mundo nuevo es posible.

Hace sesenta años, Nostra aetate trajo esperanza al mundo que salía de la Segunda Guerra Mundial. Hoy estamos llamados a refundar esa esperanza en nuestro mundo devastado por la guerra y en nuestro entorno natural degradado. Colaboremos, porque si estamos unidos todo es posible. Hagamos que nada nos divida. Y con este espíritu, deseo expresar una vez más mi gratitud por su presencia y su amistad. Transmitamos este espíritu de amistad y colaboración también a la generación futura, porque es el verdadero pilar del diálogo.

“Llamados a ser portavoces de la verdad y constructores de paz“

“Llamados a ser portavoces de la verdad y constructores de paz“

El Papa León XIV invitó a los jóvenes estudiantes que llegaron a Roma para celebrar el Jubileo del Mundo Educativo a renovar el compromiso con la verdad, la fraternidad y la vida interior

Ciudad del Vaticano,  Al final de la mañana, el Papa celebró un encuentro, en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, con más de ocho mil estudiantes que se dieron cita en Roma para participar en el Jubileo del mundo de la educación. Con entusiasmo y cercanía, en su discursoLeón XIV se dirigió a todos ellos afirmando que había esperado “este momento con gran emoción”. Tras recordar sus años como profesor de matemáticas y física, inspirándose en san Pier Giorgio Frassati, el Pontífice los exhortó a vivir con plenitud: “Vivir sin fe no es vivir, sino ir tirando”, les dijo. Y los animó a ser una “generación plus”, capaz de aportar un impulso renovador a la Iglesia y a la sociedad.

León XIV destacó que la educación es “una de las herramientas más hermosas y poderosas para cambiar el mundo”. Recordó la iniciativa del Papa Francisco, el Pacto Educativo Global, invitando a los jóvenes a convertirse en protagonistas de una nueva etapa educativa. Y les dijo que están llamados a ser “truth-speakers y peace-makers, portavoces de la verdad y constructores de paz”, les pidió. Mediante las figuras de Frassati y del beato John Henry Newman, León XIV subrayó que el conocimiento se multiplica cuando se comparte:

“La verdadera paz nace cuando muchas vidas, como estrellas, se unen y forman un diseño”

La mirada hacia lo alto

En una imagen poética y científica, el Papa comparó la educación con un telescopio que permite mirar más allá. “Somos estrellas porque somos chispas de Dios”, dijo, invitando a los jóvenes a unirse en “constelaciones educativas” que orienten el camino del futuro.

“No se detengan, pues, a mirar el teléfono y sus rápidos fragmentos de imágenes: miren al cielo, hacia lo alto”

Educar la vida interior

Entre los nuevos desafíos del Pacto Educativo Global, León XIV destacó el pedido de los propios jóvenes: “Ayúdennos en la educación de la vida interior”. Recordó que sin silencio ni oración “incluso las estrellas se apagan”. Citando a san Agustín, los animó a escuchar su inquietud más profunda: “Mi corazón está inquieto hasta que descanse en ti”. La educación, dijo, debe enseñar a mirar dentro de uno mismo para descubrir el sentido de la vida.

Humanizar lo digital

El segundo gran desafío señalado por el Papa es la educación digital. “No dejen que sea el algoritmo el que escriba su historia”, advirtió. Invitó a los jóvenes a usar la tecnología con sabiduría y humanidad, construyendo “un espacio de fraternidad y creatividad, no una jaula”. Recordó el ejemplo de san Carlo Acutis, quien convirtió internet en una herramienta de evangelización:

“Lo digital es educativo cuando no nos encierra en nosotros mismos, sino que nos abre a los demás; cuando no te pone en el centro, sino que te centra en Dios y en los demás”

Educación para la paz desarmada

El tercer reto del nuevo pacto es la educación para la paz. “No basta con silenciar las armas; es necesario desarmar los corazones”, afirmó. Propuso una educación “desarmante y desarmada” que promueva igualdad y dignidad, sin divisiones entre privilegiados y excluidos. Invitó a los jóvenes a ser agentes de paz en su entorno cotidiano: la familia, la escuela, el deporte y la amistad.

Mirar más alto

En su conclusión, el Papa León XIV alentó a no quedarse en los deseos efímeros, sino a mirar hacia Cristo, “el sol de justicia”. “Él los guiará por los caminos de la vida”, aseguró. Su mensaje final fue una invitación luminosa a soñar, aprender y construir juntos una humanidad más justa y fraterna.

 

Los jóvenes con el Papa durante el Jubileo del Mundo Educativo   (@Vatican Media)
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Fuente: Vatican News