Ignacio “Nacho” Torres: “La mitad de las divisas que dilapidan los sucesivos gobiernos nacionales vienen de la Patagonia”

Ignacio “Nacho” Torres: “La mitad de las divisas que dilapidan los sucesivos gobiernos nacionales vienen de la Patagonia”

El gobernador de la provincia patagónica busca liderar un frente transversal y federal que elimine las asimetrías entre el poderoso centro del país y “el mal llamado ‘Interior’” que “genera las divisas que dilapidan los sucesivos gobiernos nacionales”. Para eso, enarbola la bandera de una gestión ordenada, con cuentas claras, calidad institucional, vocación democrática y plural y un proyecto productivo, en definitiva, “un país normal”. Todo esto, asegura, diferencia a su modelo del que proponen Javier Milei y el peronismo.

Por Jorge García y Rolando Klempert

Buenos Aires, miércoles 4 junio (PR/25) — A mediados de 2023, cuando el país se sumergía en una frenética carrera electoral nacional y la economía estallaba por los aires, Ignacio “Nacho” Torres ganaba las elecciones en Chubut y se convertía en el nuevo gobernador, con tan solo 35 años, rompiendo con más de 20 años de triunfos peronistas en ese territorio patagónico. La provincia estaba inmersa en un verdadero caos. Había un fuerte endeudamiento, los empleados estatales no cobraban sus sueldos regularmente, los paros en todos los sectores se multiplicaban día tras día, los chicos no tenían clases (en 2019 incluso hubo 17 semanas ininterrumpidas de huelga docente), la inseguridad estaba lejos de ser una sensación y las violentas tomas de terrenos en la Comarca Andina (incluyendo graves atentados) eran moneda corriente.

En apenas unos meses y potenciado por un fuerte espíritu de cambio en la sociedad, Torres implementó un programa de “normalización”, aun cuando a los pocos días de asumir recibió tal vez el primer gran ataque del presidente Javier Milei contra una provincia y contra el PRO: la retención del pago de la coparticipación como medida aleccionadora ante el resto de los distritos federales, cruzada con insultos y burlas en las redes sociales. Fueron a la Justicia y Chubut salió ganando en términos económicos y simbólicos.

Dos años y medio después, el “Modelo Chubut” parece haberse consolidado como ejemplo de gestión para varios de sus pares. Pero, ¿en qué consiste? ¿Cómo llevar adelante una administración ordenada y proyectar crecimiento cuando buena parte de los recursos dependen de un tercero cuyo principal emblema es una motosierra? ¿Es extrapolable esta forma de hacer política y liderar un distrito a otras provincias y regiones?

Torres cree que sí y por eso busca liderar desde el PRO y su nuevo espacio “Despierta Chubut” un nuevo frente transversal federal junto a un importante grupo de gobernadores de todos los colores e ideologías, pero con un mismo objetivo para esta Argentina “anormal”: hacer “una revolución de la normalidad”.

Todos los detalles, en esta entrevista exclusiva con Newsweek Argentina, que encabeza la portada de la edición de junio de 2025.

¿Cómo se lleva adelante una gobernación en estos tiempos, sin compartir espacio con el oficialismo nacional?
– Es un gran desafío, sobre todo teniendo en cuenta que somos la cuarta provincia exportadora y que a mí me tocó gobernar con un Gobierno nacional que tiene como premisas solamente tres cuestiones: ellos creen que solamente se tienen que ocupar de las relaciones exteriores, de la seguridad nacional y de la macroeconomía. Y en medio hay una matriz fiscal regresiva, profundamente centralista que nos tira por la cabeza a las provincias la seguridad, la salud, la educación, la justicia ordinaria. No es responsabilidad solo de este Gobierno, es una matriz que viene de muchísimos años, pero sí es cierto que, por su concepción ideológica, cada vez tenemos más obligaciones. Y tampoco me tocó gobernar con un barril de crudo a US$ 120, como en otra época. Eso tiene un impacto en un tercio de la recaudación total de la provincia, con un dólar poco competitivo y en un contexto de muchísima conflictividad social. La Casa de Gobierno que inauguramos el otro día la inauguramos justamente porque la prendieron fuego hace dos años y pico, en uno de los momentos más tristes de nuestra provincia. ¿Cómo lo hicimos? Con firmeza. Con un juicio político a la Corte provincial, que tenía los peores vicios del Gobierno anterior, minando durante 20 años al Poder Ejecutivo. Con apoyo popular pudimos romper cuellos de botella. Hicimos un censo de empleados públicos; una Ley de Profesionalidad Docente, que tiene un ítem de presentismo, que hizo que lográramos 180 días de clases después de haber tenido durante los seis años del Gobierno anterior solamente un año y medio de clases efectivas. Hoy podemos decir que tenemos una provincia ordenada desde el punto de vista fiscal y, sobre todo, con paz social.

¿Cuáles fueron las bases para eso?
– Orden público, que se respete la ley. Hicimos una reforma judicial muy importante, que incluye un Código Electoral (que no teníamos); y una reforma del Código Procesal Penal y de las salas en los tribunales superiores. Además, terminamos con las usurpaciones. Como saben, nosotros tenemos un problema desde hace décadas en la zona de la Comarca Andina con las tomas de tierras privadas. Decidimos encarar el tema de frente, y el primer desalojo en los últimos 20 años se hizo bien, con un empoderamiento de nuestras fuerzas provinciales. Tenemos una policía que hoy se autodepura, una policía sana, profesionalizada. Pero nuestra gran base fue el apoyo popular. Eso fue lo que nos dio músculo político para poder avanzar con las reformas. En Chubut había una demanda de que alguien se siente y haga respetar la ley. Que haga las cosas bien. Algo tan elemental, simple y básico, pero que durante mucho tiempo no se hizo. En tiempos de elecciones se hacían acuerdos paritarios imposibles de cumplir, y eso generaba desdoblamientos en los salarios. Tuvimos que intervenir la Caja Previsional a los dos meses de asumir para eliminar regímenes especiales demagógicos. Fue un ordenamiento, una armonización. Logramos tener superávit primario y superávit financiero. Tuvimos una bomba financiera al principio de la gestión, y el Gobierno nacional quiso con picardía usarnos de ejemplo para los demás estados subsoberanos reteniéndonos la coparticipación. Ese enfrentamiento nos permitió tener una quita de más de US$ 160 millones que fue determinante para sanear las arcas provinciales.

Ignacio «Nacho» Torres, gobernador de Chubut (Foto: Mariano Sánchez – NA)

¿Cómo se discute con un gobierno central? No debe ser fácil sostener un enfrentamiento, ganarle en la Justicia y luego seguir manteniendo una relación cotidiana.
– Es una discusión que tiene 200 años. Argentina se independizó y a los pocos años estábamos discutiendo si teníamos que ser un país federal o unitario. Hoy, salvando las enormes distancias, todo pasa por la Capital Federal y hay una matriz fiscal que es injusta. Cuando hablamos de federalismo, hablamos de derechos y obligaciones, no de recursos. En los últimos años se vienen creando impuestos sistemáticamente, siempre supuestamente transitorios, en el marco de las diferentes crisis. Y después quedan eternamente. Esos impuestos, que deberían ser coparticipables, ahora forman parte de las creadas “asignaciones específicas”, que hacen mucho más acotada la masa coparticipable y genera asimetrías académicas, sociales, sanitarias.

Estamos muy lejos de ser un país verdaderamente federal. Sin embargo, los recursos, lo que hace grande a la Argentina, lo que la hace rica, viene del mal llamado “Interior”. La mitad de las divisas que dilapidan los sucesivos gobiernos nacionales vienen de la Patagonia Sur. Nuestros minerales, nuestro petróleo, nuestro gas. Vaca Muerta en menos de dos años va a estar exportando lo mismo que toda la Pampa Húmeda. Para salir adelante, la Argentina tiene que mirar al mal llamado “Interior”.

¿Se necesitan más funcionarios de las provincias en el Ejecutivo nacional o incluso más presidentes que no vengan de la Capital?
– Hemos tenido presidentes más centralistas y más federales. Pero esta discusión se tiene que dar en el Congreso, y sobre todo en el Senado. Allí tiene que haber un debate serio sobre el modelo de país, una reforma fiscal muy profunda. Aquellos países que decidieron mudar su capital resultaron todos casos de éxito. Nosotros seguimos con este esquema arcaico, centralista, que le ha hecho muchísimo daño a la Argentina. Y cada vez hay más migración al Conurbano bonaerense, que está explotado. Nadie quiso parar la pelota, levantar la cabeza y pensar ese país a mediano y largo plazo que desconcentre semejante hacinamiento.

¿Ve voluntad de sus colegas gobernadores para esto? Hoy parecen alinearse detrás de esa propuesta centralista que usted señala.
– El Pacto de Mayo lamentablemente no generó ningún tipo de encuentro. Más allá de lo simbólico, la realidad es que las cosas hay que trabajarlas, darles seguimiento y manejarlas con seriedad y responsabilidad. Uno de los puntos que íbamos a llevar los gobernadores era una reforma fiscal profunda que tenía dos patas fundamentales: quitarle el pie de encima a la producción y al trabajo, haciendo foco en un alivio fiscal en los tributos más regresivos o distorsivos; y la ejecución geográfica del gasto. Tenemos que aspirar a una Argentina en la que todos tengamos los mismos derechos.

Pero actualmente los gobernadores no están confrontando por este u otros temas.
– Generacionalmente hay voluntad de acompañar reformas que son necesarias. Este Gobierno nacional tiene una mirada reformista a la cual yo adhiero en materia de reordenamiento macroeconómico. Es una discusión preideológica. Tenemos que partir de cuestiones básicas, como el equilibrio fiscal. Sería mezquino y necio no acompañar esto. Pero también depende de la situación que a cada uno le tocó. A mí me pusieron en una situación límite a los 30 días de haber asumido, y nos enfrentamos con un Gobierno nacional con un Javier Milei que tenía un 80% de adhesión. Y no dudamos en hacerlo, porque estábamos luchando por algo justo. Hoy yo creo que hay que acompañar una serie de reformas necesarias: una discusión previsional y una laboral, de las que nadie quiere hacerse cargo.

¿Cómo evalúa usted el superávit fiscal que esgrime entre sus logros el Gobierno de Milei? Porque pareciera claro que para ello afectó a Chubut y a otras provincias.
– En épocas de vacas flacas, lo que florece es la creatividad. Nosotros, de manera creativa, generamos una herramienta legal que se llama “Convenio de compensación de deuda entre estados subsoberanos y Nación” y que nos permitió, después de esa famosa pelea, hacernos cargo de obras nacionales, compensando deudas. En vez de erogar las deudas al fondo fiduciario de la provincia, le doy certificados de obras que estamos haciendo; por ejemplo, la Ruta 3 entre Trelew y Puerto Madryn. Ahora, eso tiene una finalización, que es cuando se salda la totalidad de la deuda. En este interín de un año y medio, se vienen cobrando impuestos, como el Impuesto al Combustible, que tiene una asignación específica para el mantenimiento de rutas. De esa asignación específica no se ejecutó un solo peso.

¿En Chubut o en el país?
– En el país, porque las rutas provinciales las mantenemos con nuestros recursos. Yo estoy a favor de privatizar o concesionar obras al privado. Cuando se habla de “un modelo a la chilena”, es preciso decir que Chile tiene una mirada geopolítica, con una inversión en puertos muy superior a la nuestra. Hay lugares en los que lógicamente no tenés la cantidad de vehículos para hacer rentable un peaje. Ahí tiene que estar necesariamente la inversión en obra pública, que significa desarrollo y competitividad.

Si Argentina necesita dólares desesperadamente, necesita exportar más. ¿Cómo vamos a exportar nuestros recursos si no tenemos puertos de aguas profundas o rutas en condiciones?

En mi provincia, por ejemplo, tenemos un corredor bioceánico: del lado de Chile la ruta está impecable y del lado argentino es un desastre. Podríamos ahorrarnos muchísimo dinero saliendo por el Pacífico y, sin embargo, no hay vocación de pavimentarla. Ningún peaje sería rentable allí, pero resultaría estratégico para el recurso pesquero argentino. Nadie tiene la verdad absoluta, pero estamos ante un Gobierno que tiene dogmas ideológicos, y en ningún momento lo vimos con la humildad suficiente para escuchar a ese mal llamado “Interior” de la Argentina, que es el que aporta los dólares para ordenar la macroeconomía.

Foto: NA/ Juan Vargas

El Gobierno nacional sostiene que las provincias deben generar sus propios recursos y ajustar su gasto.
– ¿Por qué se pone de modelo de autonomía provincial a Chubut? Porque somos una provincia con muchísimos recursos, pero de cada 100 que aportamos, recibimos apenas 40. En derechos de exportación no se coparticipa un solo peso. Cuando el Gobierno pidió que hiciéramos Patria y bajemos impuestos, en Chubut bajamos considerablemente las regalías al no convencional para ser más competitivos, y pedimos como contraparte que levanten la pata en las retenciones. Nosotros no nos quedamos en la queja, sino que vamos con propuestas. En otros países con una mirada liberal, cuanto más valor se le agrega a un recurso, menos retenciones tenés. Y eso es un círculo virtuoso para la Argentina. Nosotros bajamos impuestos. Chubut era la provincia más endeudada de la Argentina. En términos porcentuales reales, somos la provincia que más se desendeudó. Ahora, ¿es justo este esquema? No, porque seguimos generando más del doble de lo que recibimos. Siendo una provincia con un superávit energético enorme, seguimos pagando más caras las tarifas de electricidad que un vecino de Puerto Madero.

UNA NUEVA TRANSVERSALIDAD

¿Cómo analiza usted este proceso en el que el oficialismo parece querer fagocitar al PRO?
– No sé si la palabra es “fagocitar”. Creo que hay una mirada cortoplacista de algunos dirigentes que tienen más edad, están en vías de retirarse y piensan que es más inteligente ir al resguardo de los vencedores en vez de tener un proyecto en el cual creer y generar mística, épica. Yo elijo creer en algo.

¿En qué?
– ¿Qué es más importante: ganar una elección o ser coherente con lo que uno cree? Yo tengo muchas diferencias con el Gobierno nacional y quiero defender lo que yo creo. El mayor déficit que tenemos hoy en Argentina es el de dirigentes auténticos que crean en algo. Por ejemplo, el presidente es nítido en lo que dice, y lo sostiene. El PRO no es La Libertad Avanza. Y no hablo solamente de las formas: es también una cuestión ideológica. El PRO cree en el desarrollo de infraestructura para ser un país más competitivo. De hecho, lo estamos demostrando en los distritos que gobernamos. Más allá de que Chubut tenga un esquema más frentista, de movimiento ciudadano, hay premisas de seguridad jurídica, calidad institucional y respeto por las bases republicanas que son cimientos de un espacio político que profesa la normalidad. Capaz que es una discusión más aburrida y que las formas también lo son, pero es lo necesario para ir hacia una revolución de la normalidad.

Yo no respeto a los garrochistas. Tienen una mirada personalista; los veo más queriendo sobrevivir que buscando que a la Argentina le vaya bien. El PRO yendo separado o incluso perdiendo una elección siempre ha acompañado al Gobierno cuando planteó cosas que eran de sentido común.

La disputa de poder no está mal. No hay que enojarse con LLA por querer gobernar un distrito como la Capital Federal. Pero esa disputa hay que darla en un marco de respeto y sin pasar los límites que se vienen traspasando cada vez más.

¿Qué rol debe jugar Macri en este proyecto?
– Como expresidente y como líder de un espacio que tiene muchas coincidencias con el Gobierno nacional, siempre fue claro en su rol: acompañar y ayudar sin condicionamientos. En esa puja, creo que hubo intereses electoralistas que estuvieron por encima de la posibilidad de abrazar un proyecto común. Por ahí desde lo táctico fue acertado, porque el Gobierno quiere disputar ese espacio, pero creo que en lo estratégico a mediano y largo plazo va a ser un error. El enemigo no es el PRO. El PRO debería ser tomado como un buen aliado para dar otras discusiones.

Hoy eso no está ocurriendo…
– No… Hay un alcahueterismo político por parte del que, para mojar un escaño en una lista, se peina como Milei, insulta como Milei y se pinta de violeta. A mí no me representan.

¿El PRO tiene que echar a los que “se pintan de violeta” o “los garrochistas”, como usted los llama?
– Yo no creo en el “PROnómetro”, el “peronómetro” o el “radicalómetro”, que se usan para expulsar dirigentes. La depuración la hacen la sociedad y las urnas. El tiempo pone cada cosa en su lugar, y yo creo que el tiempo a Macri lo va a poner en un lugar muy importante, porque con él la Argentina salió del populismo y la demagogia hacia una Argentina que aspira a ser un país abierto al mundo, donde las instituciones tienen un rol clave. Los países que no respetan las instituciones pueden tener épocas de bonanza, pero nunca sostener políticas de Estado a mediano y largo plazo. Y el PRO respeta profundamente las instituciones, las disidencias y no creemos que en la Argentina haya héroes ni traidores a la Patria. Creemos que en algún momento es importante hermanarnos para ponernos de acuerdo en conceptos básicos.

Si el PRO no marca sus diferencias con LLA de manera clara, ¿no corre el riesgo de perder identidad? Porque queda una gran zona gris, con dirigentes que parecen estar a uno y otro lado de la frontera entre ambos partidos.
– Para mí la discusión es más profunda. No se trata tanto de la identidad del PRO como de la crisis de la representación partidaria en la sociedad argentina. Yo creo que se viene un esquema frentista, del que el PRO puede ser parte, como así también el radicalismo. Veo un frente que aspire a un gobierno de coalición, coincidiendo en estas bases que necesita el país. El PRO tiene el rol fundamental de ser coherente, y para eso a veces hay que endurecer las costillas y bancarse el golpe. No hacer la fácil e ir al resguardo de los vencedores. Eso lo hizo siempre el peronismo. A mí no me interesa una construcción cortoplacista: quiero que a mediano plazo sea nítido lo que propongamos.

¿La herramienta para esta construcción es Juntos por el Cambio? ¿O es acaso el modelo de Despierta Chubut, el frente que usted lidera en Chubut, pero en una escala nacional? ¿Hay que volver a poner en valor a aliados como el radicalismo?
– No solo no tengo dudas, sino que creo que es lo que va a suceder naturalmente entre los gobernadores. Creo que ante la acefalía de representación, incluso dentro de los espacios políticos, los gobernadores tenemos la responsabilidad de construir ese frente. Despierta Chubut tiene incluso a un sector de los libertarios. Yo tengo ministros que fueron candidatos por la lista de Milei. No somos dogmáticos y creemos en una construcción colectiva. Lo que hoy logramos en Chubut se puede plasmar tranquilamente a nivel nacional. Lo veo también en otras provincias. En Santa Fe hay un frente parecido. Y también veo a actores del peronismo, como Schiaretti, que serían eslabones muy importantes en esta construcción.

¿Está pensando en un frente para 2027?
– Yo no estoy pensando en un frente para 2027, sino en la construcción de una agenda de desarrollo. Después sucederá lo que ordene la competitividad electoral. Los liderazgos van a surgir. Pero si no nos sentamos ni nos ponemos de acuerdo en una agenda común, va a ser muy difícil. El 3 de junio en el CFI vamos a estar todos los gobernadores reunidos. Si bien eso no va a derivar en un vehículo electoral, porque ahí habrá radicales, peronistas, gente del PRO, por lo menos podemos empezar a trazar puntos de acuerdo.

Es histórico realmente tener un grupo de WhatsApp con todos los gobernadores, hablando a diario. No es normal, pero está sucediendo porque hay una necesidad de una agenda de desarrollo que, para mí, se va a plasmar en 2027 o más adelante en un vehículo electoral que necesariamente va a ser frentista.

¿Y qué se dice en ese WhatsApp? ¿Hay tres o cuatro puntos en los que estén más o menos de acuerdo?
– Sí…

¿Se puede saber alguno de ellos?
– El grupo se llama “23 gobernadores y 1 intendente”. Obviamente yo tengo la mejor relación con Jorge (Macri), pero ahí entendés que estamos embanderados en una discusión federal.

El nombre es un dato.
– Así es. Imaginate si en la época de los caudillos hubieran tenido un grupo de WhatsApp… En algún punto serían discusiones muy parecidas. Hablamos mucho de números, de distintas medidas, de propuestas legislativas. Y la verdad es que los análisis son similares. Cuando uno mira los índices de desarrollo humano contra cómo se distribuye el esfuerzo de todos los contribuyentes… Se vuelve muy difícil sentar a un peronista, un radical y hasta un liberal en la mesa y que me diga que no tengo razón: las asimetrías existen, y algo hay que hacer. Algo hay que hacer con el Conurbano bonaerense. No podemos seguir escondiendo debajo de la alfombra un problema que cada vez es más grande.

¿A qué se refiere puntualmente?
– A cómo se distribuye el esfuerzo de los contribuyentes. Hoy los déficits sanitarios, educativos y otras asimetrías que vemos en la Argentina tienen que ver con este esquema centralista. Y la migración hacia el AMBA se está dando por esa misma razón. Cuando hablamos de una reforma fiscal, hablamos de que hoy tenemos la mitad del empleo del país no registrado, y eso tiene que ver con una presión fiscal que asfixia la producción y el trabajo. Lo venimos sosteniendo hace mucho tiempo, y nadie quiere dar esa pelea. Es básicamente hacer lo que está bien, pelear contra la mafia de los juicios laborales con una nueva ley laboral, entender que el sistema previsional es una bomba de tiempo y que tenemos que trabajar de cara a la ciudadanía explicando cómo se puede solucionar. Y descomprimir el Conurbano. Hay varios proyectos; algunos viejos pero vigentes. El Proyecto Patagonia de Alfonsín. O incluso dividir la Provincia de Buenos Aires, porque es muy heterogénea y muchas de las asimetrías tienen que ver con las dificultades para gobernar semejante monstruo. La idea tiene una razón de ser política, fiscal, geográfica.

¿Qué significa “dividir la Provincia de Buenos Aires”?
– Digo que hay proyectos que estudian la problemática de la Zona Centro con una solidez técnica que nos lleva a admitir que tenemos un problema de dos Argentinas distintas: por un lado, la del Conurbano y de la Capital Federal; y, por otro, la del mal llamado “Interior”. Si no nos sentamos en una mesa a discutir políticas de Estado a mediano y largo plazo que tiendan a entrar en un círculo virtuoso de movilidad social ascendente y a descomprimir la Zona Centro del país, el problema se va a ir acrecentando cada vez más. Hoy, para la gran mayoría de los tratamientos de alta complejidad de las provincias del Interior, el principal prestador médico es Aerolíneas Argentinas…

A lo largo de esta nota, quedó claro que tiene una visión para Chubut, pero también una visión nacional, un proyecto de país en mente. ¿Le gustaría ser presidente en algún momento de su carrera política?
– Mi aspiración más grande hoy es grabar a fuego en mi provincia que pudimos dar vuelta la página de la desidia y de la corrupción. Y que quienes vengan después puedan dejarles a las futuras generaciones una provincia mucho mejor. La política tiene un problema de narcisismo. Si le preguntás al concejal del pueblo más chico si quiere ser presidente y te va a contestar que sí. Hoy tengo una responsabilidad clara con mi provincia. Sí me gustaría, más que ser presidente, ser vinculante en esa construcción de un frente que apueste a una mirada colectiva y de hermanamiento de los argentinos para ser un país normal.

Ignacio «Nacho» Torres, gobernador de Chubut (Foto: Mariano Sánchez – NA)

EL SHALE GAS COMO OPORTUNIDAD

“Yo estoy viendo que en materia energética ya no tenemos que competir más a nivel regional, sino con el mundo. Y para eso tenemos que ser competitivos desde todo punto de vista. Ser más productivos, con un esquema más eficiente en la forma de operar, y también tener un modelo de alivio fiscal. Lo que hicimos en Chubut es un acuerdo de competitividad con todas las operadoras y con todos los gremios para operar de una manera distinta, invirtiendo en más tecnología para hacer más eficiente la tracción de recursos. Esto lo hicimos en un contexto pésimo, con un barril casi negativo y un dólar a la baja. En medio de este contexto descubrimos shale gas en la provincia, con lo cual, es doblemente meritorio. Siempre fluctúan los valores de un commodity, como el caso del Brent, pero estamos preparados para competir con el mundo. Estamos preparados en materia de minerales, de shale gas y garantizando lo más importante: calidad institucional y seguridad jurídica. Nunca en la historia de Chubut se pudo hacer un acuerdo de estas características sin conflictividad social. En este año y medio tuvimos inversiones muy importantes por parte de Pecom y Pan American Energy, lo que demuestra que aun en contextos difíciles y con variables exógenas que no manejamos se pueden hacer las cosas bien”.

UNA CORTE “INDEPENDIENTE”

“La discusión técnica sobre si ampliar o no la Corte Suprema se puede dar. Ahora, si la discusión es si vamos a ampliarla para poner amigos que dejen pasar cualquier cosa o entorpecer a un gobierno, es un tema muy distinto. Argentina tiene un gran nivel de hipocresía en cómo se nombran los jueces o en el rol del Consejo de la Magistratura, algo que otros países no tienen. En EEUU la Corte no solo es política, sino que los demócratas votan un juez demócrata que dice “soy demócrata”. No se esconden en un pedestal de la imparcialidad que termina siendo una falacia. Acá, en los papeles queremos mostrar una imparcialidad que no es tal. Independientemente del número, creo que tenemos que lograr es que la Justicia tenga la independencia necesaria para tener la calidad institucional que demanda el mundo y que hoy nos falta”.

Fuente: Newsweek
De amarillo a violeta: La Libertad Avanza desplaza al PRO del liderazgo de la centroderecha en Argentina

De amarillo a violeta: La Libertad Avanza desplaza al PRO del liderazgo de la centroderecha en Argentina

Por Nicolás Poggi (*)

Lo dijo el propio Manuel Adorni en su discurso de la victoria, al invitar a sumarse a todos los dirigentes que quieran ser parte del «cambio». No sabemos si fue deliberado, pero casualmente apeló al mismo término que el PRO había utilizado como consigna para medirse contra el kirchnerismo desde 2015 en adelante.

«Tábula rasa», aclaró Adorni, al citar la misma expresión de la que había hecho uso el presidente Javier Milei en 2023 cuando acordó, justamente, con Patricia Bullrich. Una invitación a la que Macri pareció acceder, al aclarar horas después de la elección que estaba dispuesto a negociar «respetuosamente» con los libertarios, a las puertas de una eventual alianza en la provincia de Buenos Aires para medirse contra el gobernador Axel Kicillof y el aparato peronista.

Esa capitulación del PRO podría poner al partido amarillo al borde de una eventual extinción, después de un largo ciclo de 20 años que se inició después de la crisis de 2001.

El peronismo en la Ciudad, con mayores o menores lavados de cara, se estanca por su parte en un núcleo duro del 20 por ciento de los votos, desde Daniel Filmus a Daniel Santoro.

El otro dato saliente de la jornada fue la baja participación electoral, debido a que poco más del 53 por ciento del padrón acudió a las urnas.

De esa mitad que fue a votar, el 30 por ciento optó por un grupo que dice «detestar» a la política, como son los casos de Adorni y del propio Milei; que se definen como anti-políticos y que incluso hacen campaña con una motosierra y con promesas de cerrar instituciones, como hiciera el ganador de la jornada sobre el futuro del Canal de la Ciudad.

De modo que, de esa mitad que decide participar de las elecciones, un 30 por ciento opta por la no-política. Ahí está una de las claves de la jornada y de lo que viene para la política en Argentina.

(*) Jefe de Política de la Agencia Noticias Argentinas

Primicias Rurales

Fuente: Newsweek

Foto: La Tecla de Mare del Plata

Adorni celebró la victoria de LLA en CABA y llamó a la oposición a unirse contra el kirchnerismo: «Tabula rasa»

Adorni celebró la victoria de LLA en CABA y llamó a la oposición a unirse contra el kirchnerismo: «Tabula rasa»

Buenos Aires, domingo 18 mayo (PR/25) — El candidato a legislador Manuel Adorni celebró la victoria de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas en la Ciudad de Buenos Aires, en las que sumaron 11 bancas.

En su discurso, quien hasta ahora era vocero presidencial agradeció “al medio millón de porteños que nos acompañaron”, como también a “toda la militancia, a todos los fiscales que no cobraron un solo peso” y el gabinete de ministros nacionales.

También envió su gratitud a Karina Milei, a quien reconoció como “la hacedora de estos milagros”; y al presidente Javier Milei “por su respaldo de siempre, el respaldo que le da al gobierno, el respaldo que me dio a mí en la campaña y el acompañamiento que nos hace permanentemente”.

Adorni remarcó que esta “no era simplemente una elección local, porque no era simplemente una elección al legislador. Era una elección donde se elige entre dos modelos y esa fue la elección, mal que muchos no supieron verla, entre el modelo kirchnerista, entre la decadencia, entre el pobrismo y el pasado, o la libertad”.

Según comentó, en estas elecciones duplicaron la cantidad de votantes con respecto a las elecciones de hace dos años en el territorio porteño.

El ahora legislador apuntó además que “lo que hoy dejó esta elección es tal vez el aprendizaje, o tal vez la nota al pie, que la sociedad comprende que definitivamente somos el mejor instrumento para terminar de una vez y para siempre con el kirchnerismo, que no ha sido más que una enorme tragedia para la República Argentina”.

En ese sentido, Adorni volvió a proponer una “tábula rasa” con la oposición: “Invitamos a todos, absolutamente a todos los que quieran apoyar este proyecto, apoyar un cambio en serio en el país, dejar los egoísmos de lado, dejar los personalismos de lado, dejar las mezquindades y sumarse a esto. Todo aquel que acompañe nuestra agenda es bienvenido, venga de donde venga”.

Adorni se impuso en la elección para legisladores de CABA, Santoro se ubicó segundo y Lospennato quedó tercera

De la mano de su vocero, Milei logró una victoria clave en su disputa con Macri. El candidato peronista, que llegaba como favorito, se tuvo que conformar con el segundo puesto. El PRO sufrió una dura caída en el distrito que gobierna hace 18 años. Votó sólo el 53% del padrón.

Horacio Rodríguez Larreta se mostró eufórico con su cuarto lugar: sacó el 8,08% y tendrá tres legisladores. Con el 3,16% que logró Vanisa Biasi, la izquierda perdió una banca: en la nueva Legislatura porteña tendrá dos represenates en lugar de tres. En cambio, Ramiro Marra (UCeDé), Paula Oliveto (Coalición Cívica), Lucille Levy (Evolución), Alejandro Kim (Principios y Valores), Ricardo Caruso Lombardi (Movimiento de Integración y Desarrollo) y Juan Manuel Medina (Justa, Libre y Soberana) se ubicaron por debajo del 3% necesario para lograr una banca.

Primicias Rurales

Fuente: Newsweek Argentina/TN

Elecciones CABA 2025: qué se vota y quiénes son los principales candidatos a la Legislatura

Elecciones CABA 2025: qué se vota y quiénes son los principales candidatos a la Legislatura

Se renuevan 30 bancas en la Legislatura porteña. El oficialismo busca recuperar terreno, mientras que el peronismo intenta conservar la primera minoría.

Por SILVIA RAJCHER

Buenos Aires, domingo 18 mayo (PR/25) — Los porteños acudirán a las urnas este domingo 18 de mayo para renovar 30 de las 60 bancas de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Será la primera elección desdoblada desde 2015, cuando Mauricio Macri decidió separar los comicios porteños de los nacionales.

Una elección clave para el equilibrio de poder en la Ciudad

Esta elección definirá el esquema de poder en los últimos dos años del mandato de Jorge Macri, en un escenario legislativo dividido tras la fragmentación de Juntos por el Cambio.

PRO y LLA: los que más arriesgan

  • El PRO, dentro del espacio “Buenos Aires Primero”, lleva como cabeza de lista a Silvia Lospennato, acompañada por Hernán Lombardi, Laura Alonso, Darío Nieto, Rocío Figueroa y Waldo Wolff.
  • Actualmente, de los 12 diputados oficialistas, 6 terminan mandato.
    • De repetir resultados, el PRO podría conformar un bloque de 11 legisladores que responderán a Jorge Macri.
  • LLA (La Libertad Avanza) pone en juego 6 de sus 8 bancas. Manuel Adorni encabeza la lista, seguido por Solana Pelayo, Nicolás Pakgojz, Andrea Freguia, Juan Pablo Arenaza, Lucía Montenegro, Leonardo Seifert y Rebeca Fleitas.

Unión por la Patria: consolidar la primera minoría

  • “Ahora Buenos Aires” es la lista del peronismo porteño.
  • Postula a Leandro Santoro, junto a Claudia Negri, Federico Mochi, Mariana González, Juan Pablo Modarelli, Noemí Geminiani, Alejandro “Pitu” Salvatierra y Bárbara Rossen.
  • UxP renueva 8 de sus 18 bancas, pero se estima que podría retener la primera minoría.

UCR Evolución, Coalición Cívica y la Izquierda

  • UCR-Evolución, el espacio que responde a Martín Lousteau, arriesga 3 bancas.
    • Postula a Lucille Levy, Facundo Cedeira y Jésica Barreto.
  • Coalición Cívica, parte del bloque “Vamos por Más”, busca renovar con Paula Olivetto, Fernando Sánchez y María Pace Wells.
  • El Frente de Izquierda renueva las bancas de Gabriel Solano y Andrea D’Atri.
    • Vanina Biasi lidera la lista, seguida por Luca Bonfante y Celeste Fierro.

Otros espacios y sorpresas

  • Ramiro Marra, ahora fuera de LLA, va con la UCEDE.
  • Yamil Santoro, de la Unión Porteña Libertaria, busca renovar su banca.
  • Se presentan también Juan Manuel Medina y Alejandro Kim, con origen peronista.
  • Como novedad, debuta en política Ricardo Caruso Lombardi, por el MID.

Primicias Rurales

Fuente: Agencia NA

¿Qué se vota en 2025? La verdadera decisión de los argentinos detrás de las urnas

¿Qué se vota en 2025? La verdadera decisión de los argentinos detrás de las urnas

Más allá de las bancas legislativas que se disputan, en las elecciones de este 2025 se pone en juego mucho más: un plebiscito al gobierno de Milei, la imposición de su agenda, el rol de la oposición y el escenario futuro. En definitiva, un modelo de país. Qué dicen los especialistas.

Por Gabriel Michi

Buenos Aires, 13 mayo (PR/25) — Qué se vota en 2025? Hay una forma literal y otra más compleja para responder. La literal dice que se vota a nivel nacional a 127 diputados y 24 senadores (por ocho provincias); y a nivel provincial, además de dos gobernaciones (Santiago del Estero y Corrientes), se eligen 321 diputados (en 13 distritos) y 71 senadores provinciales (en 6 distritos).

Todo eso sin contar los miles de concejales de todo el país, y los estatuyentes votados (el 13 de abril) en la provincia de Santa Fe para una reforma constitucional. Esa es la respuesta literal a la pregunta en cuestión. Pero hay otra forma de interpretarla y tiene que ver con un “qué se vota” que se traduce en realidad en un “qué es lo que se pone en juego” en las urnas. Y la respuesta es mucho más compleja y va más allá que las bancas en disputa.

Para el Gobierno nacional de Javier Milei es una prueba de fuego, una suerte de plebiscito, ya que será el “tester” sobre el grado de apoyo y aprobación cosechado en estos casi dos años de disruptiva gestión. A la vez que verá cómo funcionó el armado a nivel país de La Libertad Avanza que organizó la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, frente a lo ocurrido en 2023 cuando no obtuvo representatividad local en ninguna provincia o municipio.

Además –traccionado con la baja de la inflación y el déficit, y el freno al dólar, con acuerdo con el FMI de por medio- el oficialismo busca conseguir una amplia presencia legislativa que le permita, por ejemplo, avanzar en su agenda parlamentaria centrada en la reforma previsional, la impositiva y hasta la laboral, además de continuar con el ajuste del gasto público y del Estado en general. Una buena cosecha de bancas le serviría también para no depender tanto de alianzas con otros partidos, teniendo así una mayor autonomía y haciendo que esos potenciales socios se rindan ante ellos. Más allá de que un óptimo escenario electoral apuntalaría a los libertarios para entusiasmarse y agitar las ansias reeleccionistas del presidente.

Para la oposición más dura encabezada por Unión por la Patria (sin contar al Frente de Izquierda) será también una forma de ver cómo se planta ante el “fenómeno Milei” y también para dirimir liderazgos en una disputa especial que tiene su epicentro en la provincia de Buenos Aires entre el gobernador Axel Kicillof y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En esa puja –que se proyecta a nivel país- se van alistando intendentes y dirigentes de distinto peso de un lado y otro de las trincheras. Pero también será una forma de saber si ese peronismo que fue gobierno hasta diciembre de 2023 logró recuperar apoyo de una sociedad que le dio la espalda en parte por, justamente, sus internas intestinas.

Para la oposición moderada (el radicalismo de Martín Lousteau y/o Facundo Manes, el bloque federal encabezado por Miguel Pichetto y algunos gobernadores) también será una forma de saber sí ese posicionamiento -en el que por momentos acompañó al Gobierno pero que la mayoría de las veces mostró resistencia- los coloca en un lugar popular o por el contrario reciben más apoyo los sectores más colaboracionistas como, por ejemplo, la otra parte de la UCR, los gobernadores más alineados con la Casa Rosada o, yendo al extremo, el PRO más duro. Este último partido se juega casi casi su propia existencia porque muchos de sus referentes (como también de sus votantes) ya saltaron al barco libertario y el ex presidente Mauricio Macri está desesperado para evitar que el suyo naufrague. La posibilidad concreta de perder en su bastión, CABA, es la fiel demostración de ello y algo que quita el sueño al macrismo.

Pero en esta elección también se pone en juego un modelo de país (por más que no sean presidenciales); una forma de ver la vida y la sociedad; una “batalla cultural” a fondo; una práctica política subida de tono; y también las ambiciones personales de varios de los más importantes dirigentes del país que lo vivencian como una batalla definitoria y definitiva. Ni hablar de lo que medirán los gobernadores que pondrán en juego su construcción de poder en sus distritos, sus liderazgos y hasta sus aspiraciones nacionales.

LA MIRADA DE LOS ESPECIALISTAS

Según el consultor político Sergio Berensztein, “la administración Milei pensaba plantear estas elecciones como una suerte de plebiscito. Eso probablemente se fue modificando como consecuencia, sobre todo, del desdoblamiento del proceso electoral. Pero, de todas maneras, va a ser un testeo fundamental respecto a la capacidad de construcción política que La Libertad Avanza desplegó en estos 15 meses de gestión”.

Y continúa: “Una pregunta relevante es. ¿qué va a entender el mercado y la política que es éxito desde el punto de vista electoral?”. Berensztein enumera ante Newsweek las opciones sobre qué tipo de escenarios podrían significar un “triunfo” para el oficialismo: “Una posibilidad sería mejorar el resultado de la primera vuelta de 2023; o tener la fuerza más votada en todo el país; o hacer una muy buena elección y/o vencer al kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires; o estar cerca de Leandro Santoro en la Capital Federal; en fin, hay una cantidad de elementos que son cualitativos, no cuantitativos, para comprender que va a ser entendido como ‘éxito’”.

Por eso, Berensztein señala: “después de una gestión que ha tenido éxitos bastante importantes sobre todo en materia económica (la Argentina está creciendo fuerte, la inflación de forma no lineal tiene tendencia a ser controlada) me parece que ese va a ser un test fundamental”. Y en ese punto plantea: “¿Cuánto construyó políticamente LLA mientras estaba gestionando? Esto es importante, sobre todo porque no cuenta con un equipo amplio, con un partido estructurado, sino que los que gestionan son los que construyen: Karina Milei, Santiago Caputo, Sebastián Pareja en la provincia (es una excepción)… Pero es un partido atendido por sus dueños. Está muy personalizada la construcción política”. Claramente ese punto generó algunos problemas para oficialismo con rispideces y tensiones como los que se vieron en Santa Fe (donde LLA quedó tercera con el 14% de los votos) y Tucumán.

En cuanto a la oposición, Berensztein plantea que las elecciones legislativas “nos van a permitir entender la resiliencia del peronismo, un peronismo que está muy dividido, está fragmentado; todas las fuerzas políticas lo están, pero también el peronismo y el radicalismo, porque emergió un fenómeno como el de Milei. En Corrientes o Mendoza, donde estaban los radicales K, hoy son radicales con peluca; son los radicales más pragmáticos, que no importa tanto la ideología, lo importante es el poder, los recursos. Tienden a empatizar con quien quiera detente el poder en Buenos Aires”.

El analista aclara que “hay posturas más ideológicas, o más principistas, o más personalistas, que buscan romper o, al menos, mantener la distancia. Eso ocurre con el radicalismo e incluso con los Macri en el PRO. Eso nos va a permitir ver hasta qué punto el tejido partidario está degradado en la Argentina. Expresión de eso es cómo emergió el fenómeno Milei. Hay que ver cuánto sobrevive y quiénes pueden pensarse como parte de construcción de lo nuevo, si es que va a haber algo nuevo en el 2027 en términos de alguna coalición opositora, cosa que no es sencillo”. Berensztein concluye que también puede pesar una evaluación sobre el ‘estilo Milei’, “la agresión, por ejemplo, el ataque a los medios de comunicación; todo eso también va a estar seguramente en juego en este proceso electoral”.

Por su parte, Manuel Zunino, titular de la consultora Proyección, señala a Newsweek: “Lo que se juega en las elecciones, tanto en las provinciales, pero sobre todo en las nacionales de octubre, es la foto del lunes. El día posterior, la lectura que se haga el día posterior, porque en términos de cantidad de diputados y senadores y de bancas parlamentarias, probablemente no haya grandes modificaciones y se mantengan ciertas estructuras. Pero lo que se juega es definir quién tiene más fuerza, quién ganó, quién es acompañado por la sociedad al otro día. La primera instancia donde se va a poner la mira es la Ciudad de Buenos Aires, en la que por ahora Santoro viene encabezando y si llega a darse ese resultado y gana el peronismo, Macri y el macrismo van a tener los argumentos suficientes para mostrarle a Milei que logró, evitando la alianza con el PRO, que triunfara el kirchnerismo o el peronismo. Creo que de cara a la provincia de Buenos Aires y al resto de las elecciones que quedan a lo largo del país, eso va a tener mucho peso porque lo que se está definiendo es un nuevo sistema de alianzas políticas”.

Zunino agrega que se está viendo “fenómenos que se dieron en Santa Fe y que van a marcar a las elecciones de casi todas las provincias: una es la fragmentación de la oferta, o sea, muchos espacios atomizados compitiendo, sobre todo en los escenarios donde no haya PASO». «Como consecuencia de eso, va a haber ganadores poco claros, poco contundentes, triunfando por poca diferencia. Probablemente en la Ciudad de Buenos Aires también se resuelva por poco porque hoy, de las tres principales fuerzas, cualquiera puede ser el primero o tercero”.

En tanto, Analía del Franco, titular de la consultora homónima, explica a Newsweek: “en general, en las elecciones de medio término y, en particular, en las primeras de cualquier gestión, quien más se arriesga es el oficialismo. De hecho, en este caso el propio Gobierno nacional lo está planteando como un plebiscito a su gestión. Por eso hay tanta desesperación por llegar con buenos números o con cierta estabilidad, incluso con las promesas semi cumplidas o cumplidas para esta elección. Así lo plantea el oficialismo, inclusive con esta idea de no ‘contaminarse’, como dicen ellos, con otras fuerzas, para seguir siendo algo auténtico y novedoso”.

La consultora agrega que “en relación a los partidos de oposición, el peronismo se está jugando una posición de fortaleza, de unión. Esto ha sido todo muy rápido y el peronismo tuvo un shock importante en el 2023 del que no es fácil recuperarse y rearmarse. Ahora tiene este desafío de mostrarse, de alguna manera, unido pero, sobre todo, con una oferta diferente y no solamente con los nombres, sino también con su discurso”.

Del Franco agrega: “la ingeniería electoral está jugando mucho para ver cómo se arman y se rearman los partidos. Allí LLA quiere ir ‘virgen’ a las elecciones pero si en la provincia de Buenos Aires se junta con el PRO es mucho más competitivo. Y en el peronismo sucede lo mismo: dividido le hace juego siempre al contrincante. Lo que pasó en Santa Fe dejó pensando a muchos y algunos van a transar de alguna manera”.

Por otro lado, el politólogo Pablo Salinas, coincide con que esta elección “en primer lugar, es un plebiscito a la gestión de Javier Milei. El Gobierno ha sido muy audaz en suspender las PASO y dejar una sola elección recién para octubre. Es una decisión que le puede salir bien o mal, al estilo del Gobierno de extremar sus actos. Todo dependerá si es capaz de controlar el rebrote en el aumento de precios, dado que la inflación ha sido el eje central de su campaña en términos de contrato electoral”.

Salinas también explica a Newsweek que “para las oposiciones también es un desafío, dado que hoy se encuentran fragmentadas y con los liderazgos en la mayoría de los casos difusos: el PRO definirá buena parte de su suerte electoral con las elecciones distritales de CABA (18 de mayo) y Buenos Aires (7 de septiembre); la UCR tiene el duro desafío de no achicar su representación electoral en el Congreso a manos de La Libertad Avanza (en muchos casos socio de varios de sus gobernadores); expresiones minoritarias como la Coalición Cívica y los provincialismos también enfrentan desafíos similares”. Y, por último, en el peronismo “hoy hay una interna entre la presidenta del Partido Justicialista, Fernández de Kirchner y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Kicillof. Las elecciones para renovar la mitad de la Legislatura bonaerense de septiembre pueden definir el destino de ese liderazgo y buena parte de lo que suceda luego a nivel nacional con la elección de los representantes en el Congreso”.

El politólogo aclara que “si bien es prematuro aventurar un pronóstico faltando 6 meses para conocer la nueva representación legislativa de las fuerzas políticas nacionales, se ve un escenario abierto en el cual el rumbo de la economía será central para aventurar un ganador. La imagen del Gobierno viene en caída, no grave pero sostenida desde hace ya varios meses, en tanto que la del presidente es un poco mayor. Las encuestas muestran hoy la foto de La Libertad Avanza encabezando las preferencias, seguida de un peronismo fragmentado”.

Los interrogantes con vistas a los comicios legislativos de 2025 son infinitos. Y son mucho mayores en cuanto al escenario post-electoral que se abrirá tras el mapa que deje las urnas. Por eso las respuestas más fáciles a la pregunta original sobre “¿qué se vota?” son las que surgen de la literalidad. Las otras, son imposibles. Imprevisibles. Como la Argentina misma.

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Fuente: Newsweek

Murió Pepe Mujica

Murió Pepe Mujica

José «Pepe» Mujica, expresidente de Uruguay y referente de la izquierda latinoamericana, falleció a los 89 años tras luchar contra un cáncer. Su legado perdura.
Fotografía: Agencia Noticias Argentinas/Archivo

Uruguay, martes 13 de mayo (PR/25) — El expresidente uruguayo José «Pepe» Mujica murió este martes a los 89 años, según confirmó el mandatario Yamandú Orsi en su cuenta oficial de X.

El símbolo de la izquierda latinoamericana atravesaba un delicado cuadro de salud a raíz de un cáncer con metástasis hepática, que había sido diagnosticado en 2024.

“Con profundo dolor comunicamos que falleció nuestro compañero Pepe Mujica. Presidente, militante, referente y conductor. Te vamos a extrañar mucho, viejo querido. Gracias por todo lo que nos diste y por tu profundo amor por tu pueblo”, escribió Orsi, acompañado por una imagen de luto.

Mujica fue guerrillero del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, vivió más de una década en prisión bajo condiciones infrahumanas, se integró a la política democrática desde la amnistía de 1985 y alcanzó la Presidencia de Uruguay entre 2010 y 2015 como figura central del Frente Amplio.

Del penal a la presidencia

Vivió en la clandestinidad desde 1969 y participó en la histórica fuga de 111 presos políticos en 1971. Fue detenido durante la dictadura y permaneció encarcelado hasta el regreso de la democracia. Pasó 14 años preso, muchos de ellos en aislamiento total, experiencia que marcó su vida y su mirada política.

En 1995 se convirtió en el primer tupamaro en llegar al Congreso uruguayo. Diez años más tarde, fue designado ministro de Ganadería en el gobierno de Tabaré Vázquez, y luego ganó la presidencia en 2009, derrotando a Luis Lacalle Pou.

Un presidente distinto

Pepe Mujica vivió en su chacra del Rincón del Cerro, rechazó mudarse a la residencia presidencial y donaba la mayor parte de su salario. Fue llamado “el presidente más pobre del mundo” por medios internacionales y se transformó en un referente global del anticonsumo, la austeridad y la coherencia ideológica.

Su gobierno se destacó por la regulación del mercado de marihuana, el matrimonio igualitario, el acogimiento a refugiados sirios y su discurso de “sentido común progresista” que le valió respeto incluso entre adversarios.

En 2020 renunció al Senado y se retiró de la política activa. «En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio. El odio nos destruye», dijo entonces.

Enfermedad y despedida

En abril de 2024, Mujica reveló que padecía un tumor en el esófago y que no se sometería a tratamientos invasivos. “Esta vez me parece que la parca viene con guadaña”, ironizó con su particular estilo.

Hace unos días, su esposa, Lucía Topolansky, había dicho que no pudo asistir a las elecciones departamentales del domingo por recomendación médica. Este martes, el desenlace fue comunicado por el presidente Orsi, su heredero político.

«Triunfar en la vida no es ganar, sino levantarse cada vez que uno cae», había dejado como legado. Su figura, entre la rebeldía revolucionaria y la moderación institucional, quedará como una de las más emblemáticas del siglo XXI en América Latina.

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Fuente: Noticias Argentinas