Florencia Gibson lleva más de cuatro décadas ligada a la Expo Rural y este año fue protagonista de un hito: su carnero Tim Payne, de la raza Romney Marsh, se convirtió en el primer ovino en ingresar a la muestra, en el año en que la Asociación de la raza celebra sus 90 años.
Buenos Aires 20 julio (PR/26)–“Tengo 41 años y vengo desde que tengo memoria”, cuenta entre risas Florencia Gibson, criadora de la raza ovina Romney Marsh.
Como lo hicieron antes su abuelo y su padre, este año volvió a mostrar sus animales en la arena de Palermo, en el marco de una nueva edición de la Expo Rural.
Pero esta edición tuvo un condimento especial: su carnero Tim Payne, criado en la Cabaña Moreaki, de la localidad bonaerense de Chacarí, se convirtió en el primer ovino en ingresar a la exposición.
El hito se dio en el marco de un homenaje a la Asociación que nuclea a los productores de esa raza, que este año cumple 90 años de historia.
El orgullo de continuar el legado familiar
“Si estuviese acá, mi papá estaría muy orgulloso de que sus hijos y su esposa podamos continuar con esto”, se emociona Gibson, acompañada por su marido y su hija.
La pequeña, de apenas dos años, ya tiene carnet de la Asociación de Romney, símbolo de que la historia familiar seguirá su curso.
“Sobre todo siendo mujeres, porque mis hermanos viven en Paraguay, y eso cuesta mucho más”, agrega la criadora, consciente del desafío que implica sostener el trabajo del campo a la distancia.

“Si bien no somos tantos, es muy lindo pertenecer. Es un grupo de amigos de todas las edades. Mi hija ya conoce a todos los criadores”, señala con cariño.
Según cuenta, los productores de la raza provienen de distintos puntos del país: Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes y Salta, entre otras provincias.
La “4×4” del campo: por qué eligió esta raza
Aunque su familia también probó con otras razas, el amor de Gibson por el Romney Marsh terminó imponiéndose como el eje central de su producción.
“Es una raza que nosotros le decimos ‘la 4×4’ porque sirve tanto para lana como para carne”, explica la cabañera sobre las cualidades del animal.
La madre es mellicera y se adapta muy bien a todo tipo de suelos, incluidas las zonas bajas y con presencia de agua, algo habitual en su campo.
Además, remarca que se trata de una raza mansa y fácil de manejar, una ventaja clave a la hora del trabajo diario con la majada.
Un nombre con guiño futbolero y genética neozelandesa
Tim Payne, el carnero protagonista, pesa unos 110 kilos y fue seleccionado por la criadora desde el momento del destete.
El animal comparte genética con ejemplares de Nueva Zelanda, país donde la raza logró una adaptación destacada.
“Por eso el nombre. Lo hicimos tan famoso a ese jugador que pensamos que podía quedarle bien”, bromea Gibson, en referencia al arquero de la selección neozelandesa de rugby
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El carnero no estuvo solo en el podio de las miradas: junto a la vaca “Tini Tini” y a su ternero De Paul, se llevó todos los flashes el pasado martes 14.
Sostener la tradición en tiempos difíciles
Sobre el esfuerzo de continuar el trabajo que inició su familia años atrás, Gibson es honesta: “No estamos en una época fantástica de ventas, por lo que mantener esto cuesta”.
Aun así, la productora no piensa bajar los brazos y explica cuál es la motivación que la sostiene en el día a día.
“Lo hacemos para que esto no se pierda. Justamente, a pesar de no estar en el mejor momento, queremos continuar para que con poco podamos hacer mucho”, concluye.
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