Un informe del IERAL revela que, aunque la venta de soja viene postergada y cayó un 13,8% el ingreso de divisas en la primera mitad del año, una aceleración de la comercialización durante los próximos meses impulsará fuertemente la economía argentina.
Un arranque de año paradójico: volúmenes récord pero menos dólares
Buenos Aires, viernes 31 julio (PR/26) — Argentina comenzó la segunda mitad de 2026 en una situación atípica. El agro, la llave del segundo semestre: las ventas de granos podrían aportar hasta un 44% más de ingresos que en 2025.

Contraste
Por un lado, la comercialización de granos alcanzó un volumen muy elevado de 58,2 millones de toneladas vendidas con precio cerrado (un 20% más que el promedio histórico). Sin embargo, el flujo de dinero no acompañó: las ventas generaron US$ 11.881 millones, lo que representa un 13,8% menos que en el mismo período del año anterior.
La razón de este contraste está en el comportamiento de cada cultivo:
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Maíz y trigo descollantes: Tuvieron cosechas excepcionales y un ritmo de venta muy acelerado. El maíz aportó US$ 4.585 millones (+7,3% interanual) y el trigo US$ 1.997 millones (+8,6% interanual).
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Soja en pausa: Es el único grano con una demora real. Registró apenas 14,6 millones de toneladas vendidas (un 27% por debajo de su promedio histórico), generando US$ 5.299 millones (una fuerte caída del 30,9% respecto a 2025).
Como la soja es el producto de mayor valor, su freno aplastó el resultado general del campo, sobrepasando los buenos números del maíz y del trigo.
¿Por qué los productores retienen la soja?

Juan Manuel Garzón

Franco Artusso
El informe de los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso destaca que la postergación de la soja no responde a una actitud caprichosa del sector, sino a un manejo financiero estratégico frente a diversos factores:
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Espalda financiera por los cereales: Al haber vendido abundante maíz y trigo, los productores obtuvieron la liquidez necesaria para cubrir sus costos de alquileres, insumos y deudas sin necesidad de malvender la soja.
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Expectativa de menores impuestos: El Gobierno anunció una baja gradual de las retenciones a la soja a partir de 2027. Aunque falta tiempo, la posibilidad de que se apliquen nuevas medidas excepcionales o incentivos temporales (como los que ocurrieron en el pasado) otorga un «valor de opción» a guardar el grano.
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Precios futuros en alza: Con valores internacionales que muestran una leve tendencia al alza hacia fin de año, quienes cuentan con capacidad de almacenamiento prefieren esperar antes de cerrar operaciones.
Tres escenarios para el cierre de 2026: ¿de cuánto dinero estamos hablando?
Ese «freno de mano» que sufrió la soja en la primera mitad del año abre una oportunidad clave para el segundo semestre, ya que el grano sigue guardado en los campos y tarde o temprano saldrá al mercado.
El informe plantea tres caminos posibles para lo que resta del año:
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Escenario de Continuidad (ritmo actual): Si las ventas continúan con la parsimonia de hoy, el agro generará US$ 11.592 millones de ingreso bruto para los productores en la segunda mitad del año (un 8,8% más que en el segundo semestre de 2025).
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Escenario de Convergencia (vuelta al promedio histórico): Si el ritmo de venta se acelera para equiparar un año normal, ingresarían US$ 13.881 millones (30,3% más que en 2025). Esto requeriría vender unos 6,6 millones de toneladas adicionales de soja.
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Escenario de Adelantamiento (venta intensiva): Ante una suba internacional de precios o un estímulo de política económica, las ventas podrían generar hasta US$ 15.313 millones (un impacto 43,7% superior al mismo período de 2025).
Ingresos proyectados para productores (2° Semestre 2026 vs 2025)
Continuidad [US$ 11.592 M] -> +8,8%
Convergencia [US$ 13.881 M] -> +30,3%
Adelantamiento [US$ 15.313 M] -> +43,7%
El impacto directo en la economía real
En un momento donde la actividad económica general ha mostrado signos de estancamiento, la reactivación de la venta de granos —principalmente la soja— funcionaría como un motor transversal para todo el país.
No se trata únicamente de los dólares que ingresan a las cuentas bancarias o a las arcas del Estado por exportaciones (que podrían oscilar entre US$ 14.252 millones y US$ 18.380 millones). Una mayor comercialización moviliza inmediatamente al transporte de cargas, las plantas de acopio, la industria procesadora y los servicios financieros, al mismo tiempo que inyecta una fuerte liquidez en los pueblos y ciudades del interior productivo.

















