Aunque el aumento en los precios de los granos dio un respiro a los márgenes en julio, la elevada carga tributaria y los altos costos logísticos mantienen ahogados a los arrendatarios y a las regiones extrapampeanas.

 

 

 

Buenos Aires, viernes 14 agosto (PR/26)–Durante el mes de julio, la actividad agrícola registró una recuperación en los márgenes netos gracias a un repunte en las cotizaciones internacionales y cierto alivio en los costos. Sin embargo, este aliento todavía resulta insuficiente para revertir por completo las pérdidas acumuladas acumuladas durante la primera mitad del año.

Los números muestran ganancias de USD 411 por hectárea para los propietarios de la zona núcleo, mientras que los arrendatarios de esa misma región apenas lograron cosechar un modesto margen de USD 43 por hectárea tras pagar el alquiler del campo.

 

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La situación se vuelve considerablemente más crítica lejos del puerto. En la zona extrapampeana, un propietario obtuvo USD 83 por hectárea, mientras que los arrendatarios continuaron atrapados en números rojos con un preocupante saldo de -USD 148 por hectárea.

 

Los motores del repunte y la trampa del alquiler

 

El principal impulso de este repunte mensual provino de la suba del 8,6% en la soja y del 5,4% en el maíz. Este repunte comercial mejoró de forma directa el nivel de ingresos brutos de los establecimientos agrícolas en todo el país.

No obstante, este mismo incremento de precios funcionó como un arma de doble filo para los productores arrendatarios. Al estar pactados los alquileres en quintales fijos de grano, el costo del arrendamiento se encareció de manera automática.

 

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A pesar de la baja experimentada en el precio de los insumos dolarizados, el ajuste cambiario y los menores costos en pesos no alcanzaron para compensar la brecha estructural que enfrenta quien no es dueño de la tierra.

 

La pesada mochila fiscal que ahoga al interior

 

El verdadero cuello de botella del sector sigue siendo la Carga Tributaria Agrícola. Durante los últimos doce meses, el Estado absorbió el 55,4% del excedente económico en la zona núcleo y un impactante 76,4% en la zona extrapampeana.

Esta notable diferencia no obedece a que el norte pague más impuestos, sino a que sus menores rendimientos y elevados costos logísticos reducen drásticamente el margen final sobre el cual impacta el esquema impositivo vigente.

 

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Los Derechos de Exportación (DEX) gravan directamente el ingreso bruto sin considerar las ganancias reales. Por esta razón, golpean con muchísima más fuerza a las zonas de menor productividad que están alejadas de los puertos.

 

El escenario contrafáctico: ¿qué pasaría sin retenciones?

 

Un análisis de simulación revela que si las retenciones fueran reducidas a cero, el margen del productor propietario en la zona núcleo escalaría hasta los USD 632 por hectárea, representando un crecimiento del 50%.

En el caso de las regiones extrapampeanas, el impacto positivo resultaría aún más trascendental, ya que el margen pasaría de USD 101 a USD 261 por hectárea, lo que implica un extraordinario incremento superior al 157%.

 

 

Además, el Estado no perdería la totalidad de ese ingreso: por cada USD 100 eliminados de DEX, unos USD 30 retornarían al fisco mediante la recaudación automática de otros tributos como el Impuesto a las Ganancias.

 

 

 

 

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Fuente: IERAL de Fundación Mediterránea