Las previsiones para el comercio exterior argentino alcanzaron su nivel más optimista del año, impulsadas por un fuerte incremento exportador y la desaceleración de la inflación local, mientras el mercado laboral estadounidense expone signos de solidez.
Buenos Aires lunes14 septiembre (PR/26)– Las expectativas para el saldo comercial argentino experimentaron un salto cuantitativo de enorme magnitud durante 2026. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central (BCRA), la proyección que en diciembre de 2025 era de US$ 10.965 millones trepó en agosto a unos impactantes US$ 25.034 millones.
Semejante corrección positiva responde a una combinación perfecta: un salto sustancial en las expectativas de exportaciones y un recorte considerable en la estimación de importaciones.

En apenas ocho meses, los envíos al exterior previstos crecieron de US$ 91.407 millones a US$ 100.895 millones, al tiempo que las compras internacionales bajaron de US$ 80.442 millones a US$ 75.861 millones, ampliando el superávit proyectado en más de US$ 14.000 millones.
Un resultado histórico que supera marcas previas
De consolidarse este escenario, el balance del intercambio comercial registrará el máximo nivel histórico de la economía argentina. El nuevo cálculo dejaría atrás los US$ 18.928 millones logrados en 2024 —que ostentaban el récord hasta la fecha— superándolos por casi un 32%, además de duplicar holgadamente los US$ 11.320 millones del año 2025.

La marcha efectiva de los números respalda el optimismo privado: entre enero y julio de 2026, el saldo favorable suma USD 16.079 millones, producto de exportaciones por USD 58.365 millones e importaciones por USD 42.286 millones. Este desempeño real supera con holgura lo que el mercado anticipaba apenas hacia abril.
Convergencia en las metas de inflación nacional
En el terreno de los precios, los pronósticos también mostraron un proceso de acoplamiento progresivo hacia los datos reales del INDEC. Si bien al comenzar el año las previsiones del REM pecaron de conservadoras —con el pico de brecha en marzo, al estimar un 3,0% frente a un registro del 3,6%—, la brecha comenzó a angostarse en forma sostenida a partir de abril.
Ese mes la estimación fue de 2,6% ante un dato oficial de 2,8%, mientras que durante mayo y junio las consultoras anticiparon números por encima de los reales, esperando en junio un 2,0% ante el 1,6% efectivamente medido por el organismo estadístico.

Para julio, la estimación privada del 2,0% resultó sumamente cercana al 2,1% registrado. Finalmente, en agosto se logró una convergencia perfecta: el 1,7% proyectado por la mediana coincidió de forma exacta con el dato del INDEC, marcando además la menor variación mensual registrada desde junio de 2025.
Resiliencia del trabajo en Estados Unidos y tasas internacionales
En el ámbito internacional, la economía de Estados Unidos dio muestras de solidez en su mercado laboral durante agosto al generar 162.000 nuevos empleos no agrícolas, dejando atrás los modestos incrementos de 31.000 y 21.000 puestos contabilizados en junio y julio.
A la par de este repunte, la tasa de desempleo se mantuvo estable en un 4,1%, mientras la tasa de participación laboral trepó del 61,4% al 61,6%, reflejando una mayor incorporación de trabajadores a la fuerza activa.
Esta firmeza laboral brinda argumentos a la Reserva Federal para mantener su orientación monetaria restrictiva en el combate contra la inflación, tornando crítico el seguimiento de las próximas métricas de precios y contratación para definir el rumbo de las tasas de interés.

















