El abogado samario juró el cargo en una ceremonia inédita realizada en Cali, marcada por símbolos de fe y referencias explícitas a Cristo Rey.
Buenos Aires, lunes 10 agosto (PR/26)–Este 7 de agosto, Abelardo de la Espriella juró como nuevo presidente de Colombia en una ceremonia cargada de simbolismo religioso, en la que agradeció a Cristo Rey por “no haber apartado jamás su mirada providente” del país.
El mandatario, quien reemplaza al izquierdista Gustavo Petro, llegó al auditorio Arena USC de la Universidad Santiago de Cali acompañado de su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus cuatro hijos, junto al equipo que lo acompañará durante el período 2026-2030.
Durante el acto no pasó inadvertida la presencia de una imagen de la Virgen de Fátima junto al estrado, un gesto coherente con las convicciones católicas del propio mandatario y de figuras clave de su gabinete, como el vicepresidente José Manuel Restrepo y el embajador designado ante la OEA, Alejandro Ordóñez.
A la ceremonia asistieron jefes de Estado y representantes diplomáticos de varios países. En nombre de la Santa Sede participó el Nuncio Apostólico en Ecuador, monseñor Dagoberto Campos, ya que Colombia aún no cuenta con un nuevo representante papal desde la salida de monseñor Paolo Rudelli.
Tras la juramentación, se realizó un momento de oración interreligiosa que abrió con la interpretación de la canción “Aleluya” a cargo de la cantante Maía. Participaron también el rabino David Michaan y el pastor Eduardo Cañas, mientras que el nuevo capellán de la Casa de Nariño, el padre Rodolfo Londoño, pidió que el nuevo gobierno quede “bajo la acción del Espíritu Santo”.
El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Javier Múnera, también estuvo presente y trasladó al mandatario el anhelo de la ciudadanía por lograr unidad, reconciliación y paz, en una sociedad donde “nadie se sienta excluido ni discriminado”.
“Todo por la patria”: el primer discurso presidencial
Ya en el Cantón Militar Pichincha, De la Espriella pronunció su primer discurso como jefe de Estado, que comenzó con una expresión de gratitud a Jesucristo por, en sus palabras, bendecir a Colombia y no haber apartado su mirada de esta tierra.
Además de anunciar nuevas políticas en materia económica, de seguridad y de salud, el mandatario prometió dar la que llamó una “batalla cultural” para recuperar valores como la familia, el mérito, la disciplina, el respeto por la ley y la fe en Dios.
El presidente sostuvo que no permitirá que se siga ridiculizando aquello que, según él, hizo grande a la sociedad colombiana, y remarcó que ninguna política pública puede reemplazar el papel de una familia unida en la formación de los hijos y del país.
El acto cerró con un homenaje a los soldados colombianos caídos y una oración a cargo del administrador apostólico del Obispado Castrense, monseñor José Roberto Ospina.
Los grandes desafíos que hereda el nuevo gobierno
Uno de los mayores retos del nuevo gobierno será recomponer el camino hacia la paz, tras el fracaso de la llamada “Paz Total” impulsada por Petro, que no logró concretar ningún acuerdo antes de terminar su mandato.
Según cifras del Ministerio de Defensa citadas por la Fundación Ideas para la Paz, los integrantes de grupos armados casi se duplicaron: pasaron de 15.120 en diciembre de 2022 a 28.802 en julio de 2026.
De la Espriella, firmante del Compromiso por la Vida y la Familia, también recibe en herencia decisiones cuestionadas de la administración saliente: la ampliación de la eutanasia a menores y personas con enfermedades mentales, la circular sobre cambio de sexo en menores, y el retiro de Colombia de la Declaración del Consenso de Ginebra, que rechaza considerar al aborto como un derecho.
¿Por qué Cali y no Bogotá?
La ceremonia marcó un hecho inédito: es la primera vez que una toma de posesión presidencial se realiza fuera de Bogotá. El propio De la Espriella explicó semanas atrás que buscaba enviar una señal de descentralización hacia las regiones.
En esa misma línea, el mandatario tendrá sedes alternas de gobierno en Cali y Barranquilla —su tierra natal—, además de un despacho en Medellín, sumados a la tradicional Casa de Nariño.
Para el operativo se desplegaron 11.000 efectivos de la Fuerza Pública y vehículos blindados en Cali, donde además se restringió la circulación de autos particulares y se prohibió la venta de alcohol hasta las 20:00 horas.
El cambio de sede fue posible gracias a que el Congreso, instalado desde el 26 de julio, aprobó la solicitud del mandatario electo para trasladar la ceremonia fuera de la capital.
Una victoria estrecha y un Congreso dividido
En la ceremonia estuvieron ausentes los legisladores del Pacto Histórico, el partido del saliente Gustavo Petro, quien continúa sin reconocer el triunfo electoral de De la Espriella y sostiene, sin pruebas, que hubo fraude.
De la Espriella se impuso en la segunda vuelta del 21 de junio con el 49,6 % de los votos, frente al 48,7 % obtenido por Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico. El resultado fue oficializado tres días después por el Consejo Nacional Electoral.

















