Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, analiza el impacto de los ataques sobre los puertos de Rusia y Ucrania, las sorpresas del último reporte del USDA y el escenario para soja, maíz y trigo.
Rosario, miércoles 19 agosto (PR/26) — El mercado internacional enfrenta una semana marcada por la incertidumbre logística en el Mar Negro, mientras que en Estados Unidos comienza una nueva etapa de evaluación de rindes.
El trigo volvió a liderar la atención de los mercados internacionales debido a la escalada de los ataques entre Rusia y Ucrania, Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, analiza el impacto de los ataques sobre los puertos de Rusia y Ucrania, las sorpresas del último reporte del USDA y el escenario para soja, maíz y trigo.
El puerto ruso de Novorossisk, que moviliza junto con los puertos del Mar de Azov cerca del 90% del cereal ruso, quedó completamente paralizado.
Los ataques rusos también alcanzaron puertos ucranianos sobre el Danubio, afectando una de las principales alternativas para sacar la producción hacia Europa.
“El parate en el Mar Negro está generando mucha incertidumbre y una prima logística que se traslada a los precios”, explica Romano.
“Ucrania planteó una tregua que, de concretarse, permitiría recuperar la normalidad de los embarques en aproximadamente un mes, pero Rusia no aceptó la propuesta”.
La situación también resulta relevante para el mercado de girasol, por la importancia de la zona en la producción y comercialización de este cultivo.
En paralelo, los ataques sobre el puerto fluvial de Izmail, en el Danubio, provocaron una caída del 75% interanual en las exportaciones de granos de Ucrania durante el inicio de agosto.
El reporte del USDA y las señales para los mercados
El reporte del USDA también dejó señales relevantes para los mercados de maíz y soja, donde se redujeron los rindes proyectados en Estados Unidos.Sin embargo, el aumento del área sembrada compensó esa baja y llevó a que la producción estimada creciera en ambos cultivos.
Al mismo tiempo, el organismo incrementó la demanda, con una mayor molienda de soja y mayores exportaciones de maíz.
En el caso del maíz, el resultado terminó siendo alcista, porque los stocks finales de Estados Unidos se redujeron significativamente.El USDA recortó 3,5 millones de toneladas respecto del informe anterior, hasta quedar 1,8 millones por debajo de lo que esperaba el mercado.
Esta reducción se debió principalmente a mayores exportaciones concretadas por el país norteamericano.
“El dato más llamativo del reporte es que, pese a una reducción del rinde de maíz de 1,4 quintales por hectárea, el aumento del área hizo que la producción creciera en 330.000 toneladas”, señala Romano.
“Sin embargo, la fuerte demanda exportadora terminó reduciendo los stocks y le dio al informe un sesgo alcista”.

La próxima referencia será el ProFarmer Crop Tour, que comienza esta semana y recorrerá las principales regiones productivas de Estados Unidos.
El relevamiento ofrecerá estimaciones diarias de rindes de maíz y conteo de chauchas por metro cuadrado en soja.
Al cierre del recorrido, el viernes, se conocerá además una estimación nacional de rindes a campo.
“El Crop Tour puede generar bastante volatilidad, especialmente en maíz, porque permitirá contrastar los rindes observados a campo con las proyecciones del USDA”, explica el investigador.
“En soja, en cambio, todavía falta que avance el llenado de granos, por lo que habrá que tomar los datos con mayor cautela”.
Soja: menor rinde, más área y China vuelve a comprar
En soja, el estado de los cultivos estadounidenses bajó un punto, hasta el 62% entre bueno y excelente, quedando seis puntos por debajo del año pasado.
Sin embargo, la mejora posterior de las condiciones climáticas podría favorecer el llenado de granos y compensar parte de los efectos del período seco previo.
El USDA redujo levemente el rinde esperado, pero elevó el área sembrada, por lo que la producción terminó aumentando considerablemente.
Una mayor molienda permitió absorber prácticamente todo ese incremento y los stocks finales sólo crecieron 270.000 toneladas.
Otro dato relevante es el regreso de China como comprador activo de soja estadounidense en los mercados internacionales.
En las exportaciones semanales, el gigante asiático concentró 1,5 millones de toneladas, sumando nuevas ventas mediante operaciones flash.
“China sigue recuperando terreno en sus compras de soja estadounidense después del retroceso provocado por la guerra comercial”, sostiene Romano.
“La continuidad de estas operaciones es una señal que el mercado está siguiendo de cerca”.
En Argentina, mientras tanto, la comercialización de soja continúa desarrollándose de manera lenta.
Los compradores ofrecen valores con poco diferencial respecto de noviembre para incentivar las ventas, pero los precios no resultan atractivos.
Maíz: más camiones en Rosario y cosecha demorada

En Estados Unidos, la condición del maíz se mantuvo estable tras semanas de deterioro, aunque sigue 11 puntos por debajo del año pasado.
Las ventas semanales para exportación alcanzaron 1,33 millones de toneladas, mostrando una demanda firme en el sector.
El USDA también incrementó en 2 millones de toneladas su estimación de consumo interno de maíz en Brasil.
De esta manera, una mayor proporción de la producción brasileña quedará absorbida por el mercado doméstico, moderando su impacto internacional.
En otros países productores, el escenario internacional es mucho más complejo debido a factores climáticos adversos.
La sequía y el calor extremo en Francia recortaron un 35% interanual la cosecha de maíz, ubicándose entre 7 y 9 millones de toneladas.
Esta sería la peor campaña desde 1980 para el territorio francés en materia maicera.
En México, el estado de Sinaloa podría reducir un 30% el área sembrada por falta de riego y mayores costos productivos.
Allí, la producción pasaría de los habituales 6 millones de toneladas a un rango de entre 2 y 2,5 millones.

En Argentina, el mercado mostró un cambio importante durante la última semana en el plano logístico y portuario.
La combinación de días secos, fríos y ventosos incrementó la llegada de camiones a los puertos, recibiendo Rosario más de 3.000 unidades diarias.
Sin embargo, el avance de cosecha fue sumamente limitado a nivel nacional durante ese período.
“El movimiento de camiones aumentó notablemente, pero la cosecha avanzó sólo 3,3 puntos porcentuales”, explica Romano.
“Ya se lleva trillado el 77% del área, casi 18 puntos por detrás del año pasado, y el pronóstico de lluvias puede generar demoras”.
Además, la reducción de la cola de buques por cargar hizo que el mercado disponible perdiera el premio por descarga inmediata.
Mientras tanto, los precios diferidos permanecieron firmes ante las expectativas del sector exportador.
Hay DJVE de maíz por 5,7 millones de toneladas para agosto, por lo que se espera que el interés de los compradores reaparezca.
Ante el atraso de la cosecha y las condiciones climáticas, algunos productores comenzaron a trillar aun con alta humedad.
El Mar Negro concentra la atención sobre el trigo

El trigo internacional también recibió señales alcistas por la compleja situación logística en Europa Oriental.
El USDA redujo las exportaciones proyectadas de Rusia y Ucrania, derivando en un aparente aumento de sus stocks.
Sin embargo, el mercado interpreta que este incremento está vinculado a las dificultades para embarcar por los ataques.
En Rusia, el puerto de Novorossisk quedó completamente detenido, afectando un movimiento de 15 millones de toneladas anuales.
En Ucrania, los ataques sobre Izmail agravaron las dificultades para utilizar la vía fluvial del Danubio.

La situación bélica se suma a problemas productivos graves en otros países exportadores de relevancia global.
En Alemania, las elevadas temperaturas recortaron en 1,3 millones de toneladas la cosecha esperada, estimada en 20,55 millones.
En Brasil, la Conab proyecta importaciones de trigo por 7,10 millones de toneladas para la campaña 2026/27.
Esto representa más de un 20% por encima del ciclo anterior, debido a una caída del 20,4% en el área sembrada doméstica.
Australia también presenta dificultades severas: la GIWA redujo su cosecha de trigo a 9,03 millones de toneladas (32% menos).
Esta caída responde directamente a los efectos combinados de la sequía y del menor uso de fertilizantes.
“El mercado está mirando principalmente al Mar Negro, pero no hay que perder de vista que Australia presenta problemas importantes”, concluye Romano.

“En Argentina, en cambio, los cultivos se desarrollan en buenas condiciones, aunque al trigo local le cuesta superar los US$ 220 por tonelada”. En este contexto, la combinación de riesgos logísticos, cambios en la oferta y una demanda firme deja al mercado expuesto a alta volatilidad.
El Crop Tour estadounidense y la evolución del conflicto en el Mar Negro se consolidan como los principales focos de atención.
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