Un informe de la Universidad Austral revela que durante 2025 el 91% de los cambios en las leyes impositivas fue para dar un alivio fiscal. El campo y las economías regionales volvieron a estar en el centro de la escena como no pasaba desde la crisis de la 151 en 2008.

Buenos Aires, viernes 29 de mayo (PR/26) — Si hay algo que el argentino promedio sabe, es que hablar de impuestos suele traer dolor de cabeza.

Sin embargo, los números fríos del 2025 acaban de dejar una foto pateó el tablero de las últimas décadas.

Según el Centro de Estudios Tributarios (CET) de la Universidad Austral, 9 de cada 10 cambios que se hicieron en materia de impuestos el año pasado fueron para bajarlos o dar algún tipo de alivio.

En total se firmaron 55 modificaciones (un número que empata el promedio de los últimos 24 años), pero el dato fuerte es el sentido de las agujas: el 91% de las normas buscó aflojarle la soga al cuello a los contribuyentes. Nunca antes, desde que el CET tiene registro, se había visto una orientación tan marcada hacia la baja.

El campo y las retenciones, otra vez en el centro del ring

 

Para encontrar un año donde los derechos de exportación —las famosas retenciones— tuvieran tanto protagonismo en los papeles oficiales, hay que armar una máquina del tiempo y viajar hasta 2008, el año del histórico conflicto con el campo por la resolución 125.

El informe, elaborado por los investigadores Diego Rivas y Lucio Cardinale-Lagomarsino, detalla que las retenciones concentraron 12 de las modificaciones del año, y 9 de ellas fueron directamente para podar o eliminar el impuesto.

«La reducción de derechos de exportación pasó a ocupar un lugar central en la política tributaria de 2025 y explica buena parte de la baja de la presión tributaria observada durante el año», explicó Rivas.

Las medidas de alivio no fueron solo para los granos; el abanico tocó a varios sectores clave:

  • Economías regionales: Eliminación total para incentivar la producción del interior.

  • Industria pesada: Quitas en aluminio, acero, aceites y lubricantes.

  • Minería y agroindustria: Bajas temporales y definitivas para ganar competitividad afuera.

 

Menos leyes pero más concentradas

Otro dato que resalta el análisis económico es el ritmo de la botonera estatal. Si bien la gestión de Javier Milei muestra un promedio anual de emisión de normas impositivas (62 por año) que está por encima de la media histórica desde 2002 (54 por año), se mantiene bastante más baja que el ritmo que traían las gestiones de Alberto Fernández (86) y Mauricio Macri (78).

Además, en vez de dispersar los cambios en decenas de impuestos chiquitos, el 2025 fue un año de «tiros de precisión». Prácticamente la mitad de todo lo que se legisló se concentró en solo tres grandes temas que desvelan a las empresas y los trabajadores:

  1. Impuesto a las Ganancias.

  2. Derechos de exportación (Retenciones).

  3. Planes de facilidades de pago (moratorias y facilidades para cancelar deudas).

 

Lo que viene: el ojo puesto en el FMI

 

Aunque el 2025 cerró con una aceleración notable en la baja de la presión fiscal, el horizonte plantea nuevos desafíos y tensiones. El Fondo Monetario Internacional metió la cuchara recientemente con sugerencias de reformas que van en dos direcciones opuestas. Por un lado, propone medidas que subirían la carga (como tocar el Monotributo, Ganancias sobre los salarios o los impuestos al tabaco y combustibles) y, por el otro, ideas para seguir bajando (Ganancias a las sociedades, impuesto al cheque y retenciones).

Como advierte Cardinale-Lagomarsino, coautor del estudio, la clave de acá en adelante será observar cómo se mueve la balanza del Gobierno frente a estas presiones encontradas en los próximos años.

Primicias Rurales

Fuente: Universidad Austral