Referentes de la Sociedad Rural Argentina, el Gobierno y organizaciones técnicas se reunieron para definir cómo transformar la medición del carbono en el suelo ganadero en una herramienta comercial. La meta: datos propios, un sello de triple impacto y una nueva forma de posicionar a la carne argentina en el mundo.
Buenos Aires 19 julio (PR/26)–El campo argentino busca dar un salto de escala en su forma de vender al mundo. Ya no alcanza con producir toneladas de carne: la apuesta es construir un specialty diferenciado por su bajo impacto ambiental.
Así lo planteó Andrés Costamagna, director de Sostenibilidad de la Sociedad Rural Argentina (SRA), durante la jornada “Buenas Prácticas para una Producción Agropecuaria Innovadora y Resiliente”.

“El desafío es poder utilizar datos locales para corregir los inventarios internacionales y que aparezcan las capturas de carbono reales que hacen los suelos ganaderos”, explicó.
Para Costamagna, la clave pasa por poner “la marca país en alto” y dejar atrás la lógica de commodity. “Argentina no va a producir un commodity; va a producir un specialty de carne argentina”, resumió.
Ciencia propia para discutir en los foros internacionales
Para el Gobierno, el desafío no es solo comercial: también es diplomático. Manuel Chiappe, Subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, remarcó que sin rigor científico es difícil defender los intereses del país en el exterior.

“Es fundamental que defendamos la postura argentina con datos propios”, sostuvo. “Cuando vamos con datos concretos sobre balance y captura de carbono, la discusión en los foros internacionales es mucho más sencilla”.
Un sello para abrir mercados y financiamiento
Entre las herramientas concretas que ya está impulsando el sector aparece el Sello de Triple Impacto para la Producción Agropecuaria y Forestal, presentado por Camila Ajmat, líder de Sostenibilidad de la SRA.
El sello se apoya en cuatro pilares: la medición de carbono y la mejora continua; las buenas prácticas agrícolas y el bienestar animal; el trabajo sostenible; y la gestión del riesgo climático.
“Nuestra idea es que los productores accedan al Sello para diferenciar su producción, accediendo así a nuevos mercados y mecanismos de financiamiento”, detalló Ajmat.
Trazabilidad y monitoreo, la otra pata del sistema
En paralelo, el programa SCALA Argentina trabaja en sistemas productivos de baja emisión, según explicó su coordinadora, Carla Pascale.

“Estamos trabajando en desarrollo de procesos, trazabilidad y sistemas de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV)”, señaló Pascale.
“No sólo identificamos buenas prácticas, sino que avanzamos en un protocolo técnico de monitoreo e indicadores para saltar las barreras existentes junto a los gobiernos nacional y provinciales”, agregó.
El desafío no es medir: es bajarlo al campo
El cierre de la jornada estuvo a cargo de Pablo Cañada, referente técnico en huella de carbono en suelos ganaderos, quien presentó el proyecto “Ganadería Posible”, financiado por Naciones Unidas e implementado por CREA y la ONG Climate Advisers.
Cañada fue contundente sobre dónde está el verdadero reto: no alcanza con generar información, hay que lograr que esa información se traduzca en decisiones concretas de política pública.

“Desde ciencia, tecnología e investigación podemos aportar información y ayudar a marcar un rumbo, pero la ganadería pasa en el campo”, afirmó.
Y cerró con una convocatoria directa a los productores: “El desafío es co-desarrollar la hoja de ruta de abajo hacia arriba con los productores; si el sector acompaña y valida, el gobierno va a realizar acciones confiado”.
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Fuente : PR

















