En un país donde el agro late como una de las principales fuerzas productivas y sociales, la necesidad de comprender un entorno cada vez más complejo se vuelve un desafío ineludible. Mercados que cambian de dirección en cuestión de horas, innovaciones tecnológicas que reconfiguran los modelos de producción, regulaciones que exigen actualización constante y un mundo que redefine sus reglas comerciales obligan al profesional del campo a mirar más allá de su lote, su empresa o su área de trabajo.
Buenos Aires, 10 de diciembre (PR/25) .- En ese contexto surge el Curso de Postgrado en Agronegocios de AgroEducación, un programa con más de diez años de trayectoria, que se consolida como uno de los espacios formativos más influyentes y federales del país. En 2026 bajo el lema —Reinventarse para Crecer— no es tan solo un slogan: es un llamado a la acción, una invitación a asumir que la preparación profesional es la verdadera diferencia entre reaccionar y liderar.
El agro se mueve. Quien no se mueve con él, queda atrás.
Cada campaña trae desafíos nuevos. Basta revisar los últimos años para comprender la magnitud de los cambios: variaciones climáticas extremas, saltos en la volatilidad internacional, transformaciones políticas que alteran el mapa comercial, irrupción de tecnologías que hace apenas un lustro resultaban impensadas, y modelos de negocios que se redefinen en tiempo real.
Frente a esa velocidad, la formación continua dejó de ser una ventaja: es una necesidad. Y es allí donde el Postgrado de AgroEducación marca la diferencia. Su propuesta no se limita a brindar conocimiento; ofrece lectura estratégica, criterio profesional, herramientas aplicables y, sobre todo, una perspectiva sólida para anticiparse a los escenarios que vienen.
Un cuerpo docente con voz propia en el sector
Uno de los pilares del programa es su staff académico, compuesto por más de 50 docentes de amplia trayectoria en el sector agropecuario, económico y financiero. No son teóricos de escritorio: son profesionales que analizan, opinan, deciden y viven el día a día del agro.
En una reciente Clase Inaugural del Curso, uno de sus directores afirmaba:
“El campo necesita deconstruirse. Lo que viene exige una mirada nueva, informada, estratégica.”
Esa mezcla de experiencia real con pensamiento crítico y actualizado convierte cada clase en un ejercicio de análisis aplicado, donde la teoría se convierte en decisión concreta.
Entre los nombres que integran este claustro figuran referentes como Salvador Di Stefano, Diego Palomeque, Andrea Gentile, Carlos Etchepare, Mariano Echegaray, Darío Colombatto, Fernando Vuelta, entre otros.
Son profesionales que combinan conocimiento técnico, experiencia práctica, contexto de mercado, y la capacidad de traducir complejidades reales en decisiones concretas.
Lo que el profesional del agro realmente necesita aprender
Más allá de la técnica, el Postgrado apunta a formar profesionales capaces de comprender el contexto, interpretar señales y tomar decisiones fundamentadas. A lo largo del programa, el participante desarrolla competencias clave:
Tomar decisiones comerciales más sólidas y oportunas, con información y análisis profesional.
Entender con claridad el escenario local e internacional, anticipando riesgos y oportunidades.
Gestionar mercados y estrategias, con herramientas reales y casos prácticos.
Mejorar su negocio o su desempeño laboral, aplicando modelos actualizados.
Integrarse a una red de networking activa, un capital social invaluable en el mundo agropecuario.
Cada una de estas habilidades se entrena en situaciones reales, con datos concretos y con la tutoría de docentes que conocen el día a día del sector.
Metodología flexible y adaptada al tiempo del profesional
Uno de los fuertes del programa es su modalidad híbrida (blend): combinación de formación presencial, a distancia en vivo o en diferido, lo que permite al alumno adaptar los tiempos de estudio según su disponibilidad.
Ese formato mixto responde al ritmo actual del mundo agropecuario, muchas veces marcado por campañas intensas, viajes, temporadas altas, clima, producción — factores que exigen flexibilidad sin sacrificar calidad formativa.
Además, el Postgrado acumula más de diez años de trayectoria respaldando su metodología, su cuerpo docente y su comunidad. Con cientos de egresados que actualmente desempeñan roles clave como productores, acopiadores, responsables comerciales, exportadores, corredores, consultores, gerentes y mandos medios en empresas vinculadas al agro.
La Comunidad AgroEducación: un valor que excede al aula
Una de las claves del éxito del Postgrado es su comunidad. Más que un grupo de cursantes, es una red profesional activaque comparte información, experiencias, oportunidades y perspectivas. Allí surgen alianzas comerciales, vínculos duraderos y una identidad común: la convicción de que formarse es el mejor camino hacia la competitividad.
Para muchos graduados, este networking se vuelve tan valioso como los contenidos mismos. En un sector donde la confianza es un activo, pertenecer a un espacio de intercambio serio, federal y activo es una ventaja estratégica.
Formarse es crecer: la filosofía detrás del programa
El equipo de AgroEducación lo resume con claridad: “capacitarse no es un gasto: es invertir en tu futuro”.
Ese principio guía cada aspecto del Posgrado. No se trata de acumular teoría: se trata de generar un impacto real en la vida profesional del participante. Por eso el programa se actualiza año a año, incorpora nuevas herramientas, suma docentes referentes y profundiza su compromiso con la excelencia académica.
El objetivo es claro: potenciar al profesional del agro, brindándole criterio, visión y herramientas para que pueda tomar mejores decisiones en un mercado cada vez más competitivo.
En un mundo donde la velocidad del cambio es la regla, la formación es una forma de liderazgo. Y el Curso de Postgrado en Agronegocios de AgroEducación se posiciona como una de las plataformas más serias, rigurosas y completas para quienes entienden que el futuro no se improvisa: se estudia, se analiza y se construye con conocimiento.
El ministro de Economía, Luis Caputo, lo anunció oficialmente este martes
Nueva baja de retenciones en cereales. Foto: Agencia NA
Foto: Agencia Noticias Argentinas / archivo
Buenos Aires, martes 9 diciembre (PR/25) – El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este martes una nueva rebaja de las alícuotas de derecho de exportación para cereales. Los porcentajes quedaron de la siguiente manera:
• Soja: de 26% a 24%
• Subproductos de soja: de 24,5% a 22,5%
• Trigo y cebada: de 9,5% a 7,5%
• Maíz y sorgo: de 9,5% a 8,5%
• Girasol: de 5,5% a 4,5%__IP__
Estos nuevos porcentajes entrarán en vigencia cuando la norma se publique en el Boletín Oficial, que será “en los próximos días, lo antes posible”, según pudo precisar Agencia Noticias Argentinas de fuentes oficiales.
El Gobierno anunció una nueva baja en las retenciones para el campo
El SMN anticipa un trimestre con fuertes contrastes de lluvias y calor en las principales regiones agrícolas del país.
El pronóstico del SMN para diciembre-enero-febrero anticipa precipitaciones inferiores a lo normal en el Litoral, mejores chances en el NOA y temperaturas elevadas en vastas regiones agrícolas.
Buenos Aires, 9 de diciembre (PR/25) .- El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) publicó su pronóstico climático trimestral para el período diciembre 2025 – enero-febrero 2026, un informe clave para el sector agropecuario en un momento del año donde las definiciones productivas dependen en gran medida del comportamiento de las lluvias y las temperaturas.
En un escenario influido por condiciones neutrales del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), el organismo anticipa un trimestre con contrastes fuertes entre regiones y con importantes matices dentro del mapa agrícola.
Según el reporte, el oeste de Santa Fe, Córdoba, el este de San Luis, La Pampa, el oeste de Buenos Aires y el este de la Patagonia presentan mayores probabilidades de registrar precipitaciones normales o inferiores a lo normal, un dato sensible para zonas donde los perfiles de suelo aún muestran rezagos de humedad.
En paralelo, el Litoral aparece con tendencia marcada a registros inferiores a lo normal, lo que confirma un escenario de escasez que ya venían advirtiendo los informes semanales.
Un verano con variabilidad marcada
El panorama cambia hacia el norte. El SMN estima que el NOA tiene chances de lluvias superiores a lo normal, un dato alentador para una región que depende fuertemente de la recarga estival. En tanto, el este de Salta, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Cuyo, el este de Buenos Aires y el sur de Patagonia se ubican en la categoría normal, sin señales claras de desvíos positivos o negativos.
En lo que respecta a la temperatura, el informe advierte que una porción significativa del país podría transitar un trimestre más cálido. Gran parte de Cuyo, el este de Salta, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, el sur del Litoral, el este de Buenos Aires y el sur de Patagonia presentan mayores probabilidades de temperaturas normales o superiores a lo normal.
Además, el centro y norte de Patagonia, La Pampa, el oeste de Buenos Aires, Córdoba, el este de San Luis y el oeste de Santa Fe aparecen directamente en la categoría superior a lo normal, lo que eleva el riesgo de olas de calor y estrés térmico.
El SMN remarcó que el pronóstico estacional no describe eventos puntuales, sino tendencias generales. En ese marco, subrayó que incluso en regiones con tendencia a lluvias inferiores pueden ocurrir tormentas intensas, mientras que en zonas con pronósticos alentadores pueden darse lapsos secos o picos térmicos de corta duración.
Por eso, el organismo recomendó complementar la información trimestral con los pronósticos diarios, las perspectivas semanales y el sistema de alertas tempranas.
El informe concluye recordando que las previsiones se basan en un consenso de modelos globales, estadísticas nacionales y análisis oceánico-atmosférico, y que deben interpretarse como guía y no como determinación exacta de lo que ocurrirá. Para el agro, será un trimestre de seguimiento permanente y decisiones ajustadas a una atmósfera que, una vez más, promete variabilidad.
En las vastas llanuras de Argentina, donde el viento recorre las estepas patagónicas y el sol acaricia las tierras de pastoreo, la cría de ovejas no es sólo una actividad productiva: es una tradición ancestral que une al país con su historia.
Recordemos que las primeras reses enfriadas y congeladas que se exportaron fueron de ovinos ( El hito histórico se produjo en 1882, cuando el barco frigorífico «Dunedin» zarpó de Nueva Zelanda con un cargamento de 4.300 toneladas de carne de ovino congelada con destino a Londres, Reino Unido).
La actividad, al mismo tiempo, abre puertas a un futuro lleno de posibilidades. La oveja, ese noble animal, no sólo es símbolo de sacrificio y trabajo, sino también de adaptabilidad y prosperidad en terrenos difíciles.
Buenos Aires, lunes 8 de diciembre (PR/25) — Por Ing. Agr. Pedro Lobos — En el contexto actual de la producción ganadera argentina, los ovinos se destacan por su rusticidad y resistencia, características que les permiten prosperar en zonas que otros animales no podrían habitar.
En regiones áridas y con recursos hídricos limitados, las ovejas encuentran una ventaja comparativa clave: su capacidad de sobrevivir con bajos niveles de agua. A diferencia de otras especies que requieren grandes cantidades de agua para mantenerse saludables y productivas, las ovejas pueden tolerar condiciones extremas, alimentándose de pastos más escasos y resistiendo las altas temperaturas sin comprometer su salud.
Esta capacidad de adaptación hace que la cría de ovinos sea una actividad viable y rentable en las zonas más desfavorecidas de Argentina, donde otras formas de ganadería podrían no ser posibles.
Pero las ventajas de la cría de ovejas no se limitan solo a su resistencia al clima. Uno de los factores que más destaca es su prolífica capacidad reproductiva. Las ovejas tienen una tasa de reproducción notablemente alta en comparación con otros animales de pastoreo , lo que las convierte en una opción sumamente eficiente para la producción de carne y lana .
En un entorno económico que exige altos rendimientos con menos recursos, la prolificidad de las ovejas se convierte en un pilar esencial para garantizar la sostenibilidad y el crecimiento del sector. Las razas adaptadas a Argentina han demostrado que, con los cuidados adecuados, es posible obtener dos o incluso tres corderos por parto, lo que incrementa la cantidad de animales por unidad de superficie, generando un impacto directo en la rentabilidad de la actividad. En la raza Hampshire Down generalmente alto debido al buen instinto maternal. En rebaños bien manejados se han reportado porcentajes de destete del 124.6% de corderos por año por oveja
A nivel de producción, las ovejas no solo ofrecen carne de excelente calidad y lana de primer nivel, sino que también juegan un papel fundamental en la diversificación de la oferta agrícola de Argentina. Mientras la carne ovina sigue siendo un producto de nicho en el mercado interno, los productores han comenzado a ver un auge en las exportaciones de lana, que posicionan a Argentina como un jugador competitivo en el mercado global.
Esta expansión de mercados y el aumento en la calidad del producto han dado lugar a una nueva visión de futuro: uno en el que la ganadería ovina es más relevante que nunca, en parte gracias a las características naturales que hacen a los ovinos ideales para las condiciones del país.
La cría de ovinos enfrenta, por supuesto, desafíos. El clima impredecible, las fluctuaciones en los precios de los insumos y los problemas de seguridad en el campo siguen siendo obstáculos. Sin embargo, como el «Buen Pastor» que guía y protege a su rebaño, los productores argentinos siguen adelante con firmeza, conscientes de que los beneficios de la actividad ovina están más allá de las dificultades cotidianas.
Las ovejas, adaptadas a las condiciones más extremas, son un símbolo de resiliencia y perseverancia, una cualidad que se refleja en cada productor que, con esfuerzo y dedicación, mantiene viva la tradición ovina en Argentina.
Hoy, el stock de ovejas en Argentina supera los 14 millones de cabezas, y cada una de ellas representa una oportunidad, una posibilidad de crecimiento y de conexión con la tierra.
Con cada cordero que nace, con cada hilo de lana que se recolecta, los productores argentinos nos muestran que la actividad ovina es mucho más que una forma de vida: es un camino hacia el futuro, marcado por la esperanza, la superación y el progreso.
Al igual que en la metáfora bíblica, en la que el rebaño sigue al pastor con confianza y fe, el sector ovino argentino continúa su camino con la certeza de que, a través de la mejora constante, la adaptación y la innovación, el futuro está lleno de promesas.
La rusticidad, la prolificidad y la capacidad de adaptación de las ovejas a los distintos climas y paisajes argentinos se erigen como las bases de un futuro próspero para la producción ovina.
Como decía el Salmo: «El Señor es mi pastor; nada me faltará». Esta verdad, tan profundamente arraigada en la tradición cristiana, resuena hoy en el corazón de cada productor y en cada rincón de Argentina, guiándonos hacia un futuro de esperanza, abundancia y prosperidad.
En la cría de ovejas, no sólo se refleja el pasado de nuestra nación, sino también la promesa de un futuro lleno de crecimiento, de redención y de abundancia.
Con dedicación, trabajo y visión, la cría de ovinos no sólo sigue siendo un pilar en la agricultura argentina, sino que, como los rebaños que se multiplican, su potencial para seguir creciendo es inmenso.
Con fe en sus ventajas comparativas y en el compromiso de sus productores, la ganadería ovina en Argentina sigue avanzando hacia nuevos horizontes, con el viento a favor de la esperanza.
Durante septiembre, el Semáforo de Economías Regionales de Coninagro registró 5 actividades en verde, 8 en amarillo y 6 en rojo.
En comparación con el mes anterior se observaron desmejoras, ya que dos actividades cambiaron de categoría, destacándose los casos de algodón, peras y manzanas, que mostraron retrocesos.
Buenos Aires, martes 18 noviembre (PR/25) — El reporte que elabora mensualmente Coninagro, analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.
Las actividades ubicadas en rojo son: yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas, y desde este mes, algodón.
La principal causa es el deterioro del componente negocio: en la mayoría de estos sectores los precios percibidos por los productores se han rezagado frente a la inflación y al incremento de los costos, afectando seriamente la rentabilidad.
En el caso del algodón, el empeoramiento responde a una combinación de factores: los precios al productor crecieron solo un 10% interanual, muy por debajo de la inflación; la producción de la campaña previa cayó 15%, mientras que para 2025/26 se proyecta una mayor superficie sembrada.
Además, el comercio exterior profundizó el deterioro: las exportaciones se redujeron 12% en los últimos doce meses y las importaciones crecieron 119%, lo que disminuye la competitividad y deriva en su paso a rojo.
Las actividades en verde incluyen bovinos, porcinos, aves, ovinos y granos. En estos sectores, el componente negocio muestra una mejora sostenida, ya que los precios evolucionaron por encima de la inflación. A ello se suman desempeños favorables en los componentes productivo y de mercado.
En amarillo se encuentran las ocho actividades restantes: forestal, miel, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, mandioca y peras y manzanas. Estas economías no evidencian ni mejoras ni deterioros significativos en los tres componentes evaluados.
El caso de peras y manzanas destaca por su retroceso. A pesar de mantener altos volúmenes de producción y un comercio exterior dinámico, comenzaron a mostrar señales de deterioro en la rentabilidad. El precio al productor cayó 10% mensual y solo aumentó 2% interanual, muy por debajo de la inflación. Aunque la producción creció y las exportaciones aumentaron 51%, la caída de los ingresos reales y el incremento de las importaciones debilitan el componente negocio, lo que explica su descenso de verde a amarillo.
Comercio exterior de las economías regionales
El análisis del plano internacional permite observar cómo las economías regionales se insertan en el comercio global y cuáles son los sectores que explican la generación y salida de divisas.
La revisión del comercio exterior acumulado entre enero y septiembre de 2025 muestra una estructura fuertemente concentrada en algunos complejos primarios, donde unos pocos sectores explican la mayor parte de las exportaciones e importaciones.
Entre enero y septiembre de 2025, las 19 actividades productivas agropecuarias y economías regionales relevadas en este informe registraron exportaciones por USD 43.300 millones, lo que implica un aumento del 60% respecto al mismo periodo del promedio histórico de los últimos 10 años (USD 27.000 millones).
La estructura exportadora evidencia una elevada concentración: el 77% de los ingresos provino de los complejos granarios (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), mientras que el 9% correspondió al sector bovino. El 15% restante, equivalente a unos USD 4.000 millones, fue aportado por el conjunto de las demás economías regionales.
En el mismo período, las importaciones totalizaron en promedio USD 2.300 millones. De este monto, el 73% estuvo vinculado a compras externas del complejo granario, seguido por la actividad forestal con el 9%, el sector porcino con el 4% y el algodón con el 3%. El 11% restante se distribuyó entre otras economías de menor incidencia.
Los gráficos asociados muestran la composición del comercio exterior diferenciando exportaciones e importaciones, excluyendo al complejo granario para facilitar la visualización del peso relativo del resto de las actividades.
Además, se observan marcadas diferencias entre las actividades que lideran el crecimiento y aquellas que muestran retracciones.
Al analizar el comercio exterior acumulado entre enero y septiembre de 2025, en comparación con el promedio de los últimos nueve años para igual período, se destacan comportamientos muy dispares tanto en exportaciones como en importaciones
En el ranking de crecimiento exportador, el sector tabacalero encabeza la expansión con exportaciones por USD 437 millones, lo que representa un incremento del 301% respecto del
promedio histórico 2016-2024. Le sigue el arroz, con ventas externas por USD 341 millones, un 171% por encima del promedio de los últimos años (USD 126 millones). En tercer lugar, se posiciona el complejo lácteo, que alcanzó USD 1.314 millones, lo que implica un crecimiento del 135% frente a los USD 559 millones del promedio 2016-2024.
En contraste, la única actividad que registró una caída significativa fue la avícola, con exportaciones por USD 67,6 millones, lo que representa una disminución del 65% respecto del promedio histórico de USD 195 millones.
En materia de importaciones, tres actividades duplicaron o más sus compras externas en relación con el promedio de los últimos años. Lideró el ranking el maní, cuyas importaciones aumentaron un 140%, pero con valores insignificantes que pasaron de USD 720 mil a USD 1,7 millones. Le siguieron los cítricos dulces, con importaciones por USD 17,8 millones y una suba del 106%, y la vitivinicultura, que registró USD 32,8 millones, el doble del promedio histórico.
También se verificaron incrementos significativos en los sectores bovino y porcino, con aumentos del 97% y 83%, respectivamente.
En el otro extremo, las mayores caídas de importaciones se observaron en papa, con una reducción del 52% (USD 7,7 millones frente a USD 16 millones promedio), seguida por hortalizas, con una baja del 50% (USD 12,2 millones frente a USD 24 millones), y la apicultura, que retrocedió un 45%, pasando de USD 80 mil a USD 50 mil.