La Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja de manera ininterrumpida hace 18 años por la restauración de la selva misionera. Logró plantar más de 270.000 árboles nativos trabajando de la mano y con el compromiso de 260 familias rurales.
Buenos Aires, 17 de marzo (PR/26) .- Puerto Iguazú. 17marzo de 2026. La restauración de la selva misionera avanza como una estrategia clave para recuperar la biodiversidad y mejorar la calidad de vida de las comunidades locales. En ese camino, la Fundación Vida Silvestre Argentina, en el marco del proyecto “Restaurando la selva misionera por las personas y la naturaleza”, continúa impulsando acciones para fortalecer corredores biológicos esenciales para la conservación de especies como el yaguareté y para preservar servicios ambientales fundamentales, como el acceso al agua.
Entre 2008 y 2025, junto a familias de pequeños y medianos productores rurales, Vida Silvestre logró iniciar el proceso de restauración de más de 820 hectáreas de selva, mediante la plantación de más de 270.000 árboles nativos y gracias al compromiso de 260 familias rurales de la provincia de Misiones.
“Durante todos estos años el trabajo en restauración estuvo marcado por un proceso continuo de aprendizajes, tanto para nosotros como organización como para las familias que se fueron sumando. Hoy, con 18 años de experiencia, logramos abordar la restauración de manera integral: desde la recolección de semillas y la producción de plantines en nuestro vivero ‘Andrés Johnson’ de la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, pasando por la evaluación de áreas prioritarias para la restauración, hasta el acompañamiento a las familias y la plantación en terreno”, explicó Lucía Lazzari, coordinadora de biodiversidad de Fundación Vida Silvestre Argentina.
Además de recuperar áreas degradadas, el trabajo incluye el fortalecimiento de las actividades productivas de las familias. En conjunto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Municipalidad de San Pedro, el proyecto impulsa la implementación de sistemas agroforestales, que combinan especies nativas con cultivos, especialmente en plantaciones de yerba mate. Este enfoque permite generar paisajes más diversos y sostenibles, mejorando al mismo tiempo la productividad de las chacras.
Las acciones también contemplan mejoras en el acceso al agua para consumo familiar y productivo. A través de intervenciones simples en vertientes naturales, se protege la fuente de agua y se instalan sistemas de captación, canalización y bombeo que garantizan un abastecimiento seguro y sustentable.
Para fortalecer capacidades locales, se realizaron más de 30 capacitaciones técnicas vinculadas a la producción de yerba mate, ganadería, horticultura, apicultura y restauración forestal. Estos espacios buscan promover prácticas productivas más amigables con el ambiente, conservar el bosque nativo existente y recuperar áreas clave del paisaje, contribuyendo a que las chacras sean más resilientes frente al cambio climático.
Trabajo sostenido para recuperar corredores de biodiversidad
La Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja desde hace 18 años en iniciativas de restauración en Misiones, basadas en investigaciones científicas que destacan la necesidad de recuperar corredores biológicos fundamentales para la conservación de la biodiversidad, como el yaguareté, en la selva misionera.
Los primeros esfuerzos se concentraron en el municipio de Comandante Andresito, fortaleciendo el corredor que conecta los Parques Provinciales Urugua-í y Guardaparque Horacio Foerster. Desde 2020, las acciones se expandieron al municipio de San Pedro, con el objetivo de mejorar la conectividad ecológica entre el Parque Provincial Cruce Caballero, el Parque Provincial Piñalito y la Reserva de Biósfera Yabotí.
La recuperación y fortalecimiento de estos corredores es clave para que las especies puedan desplazarse, alimentarse y reproducirse. Al mismo tiempo, conservar y restaurar la selva contribuye a proteger servicios ecosistémicos esenciales para las comunidades de la región, como la provisión de agua y la regulación del clima.
En paralelo, Vida Silvestre viene realizando aportes concretos al sistema de áreas protegidas de la provincia con el objetivo de fortalecer la conectividad de remanentes de selva y corredores biológicos en Misiones. Mediante la compra y donación de tierras, en los últimos años alcanzaron un total de 543 hectáreas adquiridas para conservación: 465 hectáreas donadas a la provincia de Misiones, que fueron anexadas a parques provinciales, y 78 hectáreas a la Administración de Parques Nacionales.
“La pérdida de los bosques no sólo afecta a la biodiversidad, también impacta directamente en la vida de las personas. Los bosques brindan servicios ecosistémicos esenciales: ayudan a mitigar el cambio climático, sostienen la seguridad alimentaria y aportan al desarrollo económico de las comunidades. Restaurarlos significa recuperar su funcionalidad ecológica y, al mismo tiempo, mejorar la calidad de vida de quienes habitan estos paisajes”, destacó Lucía Lazzari.
Acerca de Vida Silvestre
La Fundación Vida Silvestre Argentina es una organización no gubernamental, de bien público y sin fines de lucro, creada en 1977. Su misión es proponer e implementar soluciones para conservar la naturaleza, promover el uso sustentable de los recursos naturales y una conducta responsable en un contexto de cambio climático. Desde 1988 está asociada y representa en la Argentina a WWF, una de las organizaciones independientes de conservación más grande del mundo, presente en 100 países. Para más información: www.vidasilvestre.org.ar
Una tarea que antes requería horas de interpretación manual, ahora puede resolverse con un algoritmo entrenado que reconoce patrones circulares.
El sistema detecta de manera automática los círculos de riego por pivote central. Foto: Agencia NA (INTA)
Buenos Aires, viernes 9 enero (NA) – A partir del uso combinado de imágenes satelitales de alta resolución y modelos avanzados de inteligencia artificial, un equipo de investigación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) logró detectar de manera automática los círculos de riego por pivote central, un sistema que crece año tras año en el norte de Buenos Aires.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, se trata de un desarrollo técnico que mejora la forma de registrar y analizar la expansión del riego presurizado.
“Logramos automatizar una tarea que antes requería horas de interpretación manual y que ahora puede resolverse con un algoritmo entrenado para reconocer patrones circulares en escenarios muy desafiantes”, explicó Néstor Barrionuevo, investigador del Instituto de Clima y Agua del INTA.
Foto: Agencia NA (INTA)
El especialista destacó que, a diferencia de otros modelos diseñados para zonas áridas, esta metodología fue adaptada para funcionar en ambientes con alta cobertura vegetal. “Nuestro objetivo fue demostrar que la IA también puede trabajar con eficiencia en regiones agrícolas intensivas, donde los contrastes son más sutiles y la vegetación es continua”, señaló Barrionuevo.
Según detalló, la cantidad de círculos de riego detectados pasó de 110 en el año 2016 a 285 en 2023, lo que demuestra una adopción sostenida. Con respecto a la precisión, el modelo alcanzó un F1-Score del 73,2 %, una métrica considerada sólida para un paisaje agrícola tan homogéneo como la pampa húmeda.
Este logro se basó en el modelo Grounding DINO, una técnica que combina visión por computadora con descriptores textuales, lo que permitió aprovechar modelos de lenguaje previamente entrenados para mejorar la identificación automática de los círculos de riego.
Además, el análisis incorporó índices espectrales como NDVI, EVI2 y WRI, que ayudaron a resaltar los patrones circulares asociados a los cultivos irrigados.
Especialistas, organizaciones ambientales y entidades científicas manifestaron un contundente rechazo al proyecto del Poder Ejecutivo que propone modificar la Ley de Glaciares (Ley 26.639), al considerar que implica un retroceso en la protección ambiental, vulnera la Constitución Nacional y pone en riesgo la seguridad hídrica del país.
Buenos Aires, 21 de diciembre (PR/25) .- Las críticas se expresaron durante una reunión conjunta de las comisiones de Ambiente y Desarrollo Sostenible y de Minería, Energía y Combustibles del Senado de la Nación, realizada el miércoles en el Salón Arturo Illia del Palacio Legislativo.
En un trámite calificado como “exprés”, el oficialismo logró dictamen favorable en apenas dos días, pese a la oposición mayoritaria de especialistas y organizaciones de la sociedad civil. Aunque inicialmente se había anunciado su tratamiento en el recinto para el 26 de diciembre, la discusión parlamentaria se retomaría recién a comienzos de febrero.
Un cambio estructural en la protección ambiental
Durante el encuentro, los disertantes coincidieron en que la iniciativa oficial introduce un cambio estructural en el régimen de protección ambiental vigente. En particular, señalaron que debilita el carácter nacional de los presupuestos mínimos ambientales y transfiere a las provincias la facultad de decidir qué glaciares y ambientes peri-glaciares deben ser protegidos, fragmentando criterios de resguardo sobre bienes comunes estratégicos como el agua.
“La Ley de Glaciares es una ley de presupuestos mínimos, una herramienta constitucional que garantiza un piso uniforme de protección ambiental en todo el país. Este proyecto la desmantela”, advirtió Andrés Nápoli, director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).
Según explicó, la reforma propone reducir el área protegida —que actualmente representa apenas el 0,21 % del territorio nacional— con el objetivo de habilitar proyectos de megaminería de alta montaña hoy expresamente prohibidos.
“No se trata de una mejora técnica, sino de una adecuación de la ley a proyectos que no podrían avanzar bajo el régimen vigente”, sostuvo.
Crisis climática y advertencias científicas
Desde Greenpeace Argentina, Agostina Rossi Serra remarcó que el proyecto contradice principios básicos de la gestión ambiental en un contexto de crisis climática e hídrica.
“Cuando el riesgo aumenta, las normas se fortalecen, no se debilitan. Plantear que hay glaciares que sirven y otros que no es una discusión científicamente incorrecta”, afirmó. Además, subrayó que los glaciares y el ambiente periglacial cumplen un rol clave como reservas estratégicas de agua dulce y reguladores del clima.
Las organizaciones también cuestionaron que el proyecto no haya sido elaborado con consulta previa al Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), organismo científico responsable del Inventario Nacional de Glaciares, creado por la ley vigente y finalizado en 2018, que identificó más de 16.000 cuerpos de hielo en el país.
“El desconocimiento del IANIGLA es inadmisible”, sostuvo Manuel Jaramillo, director ejecutivo de la Fundación Vida Silvestre Argentina. “La minería responsable es posible, pero nunca sobre el ambiente glaciar y periglacial”, enfatizó.
Un precedente regresivo en derecho ambiental
Desde la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, Enrique Viale alertó sobre el impacto institucional de la reforma.
“Este proyecto destruye la arquitectura constitucional de las leyes de presupuestos mínimos. Hoy son los glaciares, mañana pueden ser los bosques, los ríos o la Ley General del Ambiente”, señaló ante los senadores.
En la misma línea, Eugenia Testa, directora del Círculo de Políticas Ambientales (CPA), denunció una fuerte injerencia del sector minero en la elaboración del proyecto. “Hay una clara captura de una política pública de más de 15 años por un interés económico particular, con participación directa o indirecta de un grupo de gobernadores”, afirmó.
Seguridad jurídica y licencia social
Otro de los ejes del debate fue el argumento económico utilizado por el oficialismo para justificar la reforma.
Hernán Casañas, director ejecutivo de Aves Argentinas, sostuvo que “los flujos de inversión más importantes se dirigen a países con los estándares ambientales más altos” y que “las empresas que apuestan al largo plazo buscan certidumbres, no libertad absoluta”.
Según las organizaciones, lejos de generar seguridad jurídica, la modificación de la Ley de Glaciares profundizaría la incertidumbre normativa y agravaría la ya frágil licencia social para operar en territorios donde la megaminería enfrenta un fuerte rechazo ciudadano.
Una ley vigente y constitucional
La Ley de Glaciares fue sancionada en 2010 tras años de debate y cuenta con avales judiciales que ratificaron su constitucionalidad, incluso frente a demandas de grandes empresas mineras. Establece la prohibición de actividades que puedan afectar glaciares y ambientes periglaciares, por su función esencial en la provisión de agua para consumo humano, agricultura y ecosistemas.
Al cierre de la reunión, los disertantes solicitaron a los senadores que no avancen con una reforma que reduce niveles de protección ambiental y pone en riesgo la seguridad hídrica del país. “En un contexto de crisis climática y escasez de agua cada vez más evidente, retroceder en la protección de los glaciares no es una opción responsable ni legalmente admisible. La Ley de Glaciares es clara, constitucional y vigente: debe cumplirse, no vaciarse”, concluyeron.
Por primera vez en 14 años, la Legislatura mendocina avanzó con una ley que habilita la explotación de cobre en Uspallata. La decisión desató una de las movilizaciones sociales más grandes desde 2019, con marchas que recorrieron más de 100 kilómetros en defensa del agua. Organizaciones, asambleas y especialistas denuncian que el proyecto no cuenta con licencia social y que pone en riesgo el recurso más escaso y vital de la provincia.
Mendoza, jueves 11 diciembre (PR/25) — Mendoza vivió en las últimas horas un nuevo capítulo de un conflicto que atraviesa a la provincia desde hace décadas: la tensión entre la minería metalífera y la defensa del agua.
Con 29 votos a favor, seis en contra y una abstención, el Senado provincial aprobó la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto minero San Jorge, impulsado por el gobernador Alfredo Cornejo, habilitando así la explotación de cobre en Uspallata.
La decisión cayó como un balde de agua fría en el corazón del movimiento socioambiental.
Desde Uspallata, Valle de Uco, San Rafael, Lavalle y distintos puntos de la provincia, miles de personas marcharon hasta la capital para frenar el avance de la iniciativa. La caminata más extensa, de más de 100 kilómetros, llegó a las puertas del Senado en medio de cánticos, banderas celestes y consignas históricas: “El agua de Mendoza no se negocia”.
“Es impresionante ver que nuestras democracias están tan enfermas”
Daniel Funes, referente provincial de la Asamblea por el Agua Pura, fue una de las voces más escuchadas durante la vigilia frente al edificio legislativo. Con la emoción quebrada, expresó: “Los legisladores del pueblo, que deberían representar la voluntad de la gente, abiertamente se declaran funcionarios del Estado provincial. Defienden los intereses del Ejecutivo. Es gravísimo”.
Funes llegó a la marcha tras dos días prácticamente sin dormir, caminando desde Uspallata con cientos de vecinos. Para él, el contraste entre la masividad de la protesta y la indiferencia legislativa es doloroso. “La alegría fue ver que el agua vuelve a unir a Mendoza, más allá de grietas políticas. Pero la tristeza es enorme: nos demuestran que pueden votar contra la gente sin consecuencias”.
Una provincia que marchó unida por un recurso que vale más que el cobre
El rechazo social al proyecto San Jorge no es nuevo. En 2019, una movilización histórica logró frenar la modificación de la Ley 7.722, que prohibía sustancias químicas peligrosas en minería. Para muchos, lo ocurrido esta semana revive ese antecedente.
En esta ocasión, la protesta tuvo un eje aún más claro: la defensa del agua. Mendoza tiene sólo un 4% de territorio irrigable. La vida del oasis —económica, agrícola y urbana— depende del equilibrio hídrico de sus ríos y glaciares. Por eso, cualquier proyecto minero en zonas de nacientes despierta alarma.
“Un solo proyecto pone en riesgo el agua de 1.400.000 personas”, advirtió Funes. Instituciones como el Conicet, la Universidad Nacional de Cuyo e incluso organizaciones religiosas cuestionaron la solidez del Estudio de Impacto Ambiental aprobado por los legisladores. Según los especialistas, el documento tiene inconsistencias técnicas y no responde a estándares mínimos de evaluación.
Represión, estigmatización y un conflicto que crece
La protesta llegó también cargada de memoria reciente. En octubre, durante otra movilización contra la minería, la policía provincial detuvo a dos manifestantes durante 50 horas sin explicar los motivos. Las imágenes mostraron golpes y detenciones arbitrarias.
“El gobierno ha desplegado una estrategia de estigmatización de la protesta, intentando instalar que el silencio social es licencia para avanzar”, denunció Funes.
A pesar de ese clima, las marchas de esta semana exhibieron una masividad inesperada, con familias, productores, docentes, jóvenes, adultos mayores y organizaciones sociales reclamando en un mismo grito: “El agua vale más que el cobre”.
La postura del Gobierno: inversión y “uso controlado del agua”
Gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo
Mientras la protesta crecía, el Gobierno y la empresa PSJ Cobre Mendocino celebraban la aprobación legislativa. Aseguran que el proyecto contempla una inversión inicial de USD 559 millones y la creación de hasta 3.900 puestos de trabajo en la etapa de construcción.
La empresa también sostuvo que el proceso usará flotación mecánica con reactivos biodegradables, recirculará el 80% del agua y no afectará los cauces de uso humano ni agrícola.
Sin embargo, especialistas como el abogado ambientalista Enrique Viale advierten que estos proyectos se aprueban “sin licencia social, con antecedentes negativos en la provincia y ubicados en cabeceras de ríos fundamentales como el Mendoza”. Y remarcan que en provincias con megaminería, como Catamarca y San Juan, los indicadores de pobreza no han mejorado.
El agua como límite social y político
La votación legislativa marca un giro político, pero la calle parece indicar otra cosa. La memoria ambiental de Mendoza es profunda y activa: cada vez que una decisión amenaza el recurso hídrico, la sociedad reacciona.
La imagen de miles de personas caminando desde Uspallata, atravesando la montaña a pie para defender el agua, resume esa identidad colectiva. Para muchos, la sanción de la norma no cierra el conflicto: lo abre.
La pregunta que resuena hoy en la provincia es la misma que hace 15 años:
¿Puede Mendoza habilitar minería metalífera sin poner en riesgo su recurso más escaso y vital?
A juzgar por las movilizaciones, la respuesta de gran parte de la sociedad mendocina sigue siendo la misma:
Con la llegada del verano y las altas temperaturas, mejorar el manejo del agua y del pastoreo se vuelve un desafío central para los productores ganaderos. Técnicos y especialistas coinciden en que la eficiencia hídrica y el bienestar animal son factores decisivos para sostener la productividad en sistemas basados en pasturas naturales.
Agua Cerca y de Calidad: Una Prioridad Productiva:
Buenos Aires, domingo 7 de diciembre (PR/25) .- El ganado en manejo intensivo necesita agua fresca, limpia y accesible durante todo el día. Para lograrlo, los productores están adoptando estrategias que buscan acercar el agua a los animales, en lugar de obligarlos a recorrer largas distancias en busca de bebederos naturales.
Entre las prácticas más difundidas se destaca la instalación de acueductos ganaderos, mediante tuberías o mangueras que llevan agua desde la fuente o ríos protegidos hasta cada potrero. Esta técnica evita que los animales entren a las fuentes hídricas, reduciendo su contaminación y el impacto sobre el suelo.
En paralelo, crece el interés por la recolección de agua de lluvia a través de reservorios, especialmente en zonas donde la disponibilidad hídrica es estacional.
Los bebederos eficientes, preferentemente circulares y con válvulas de calidad, permiten que varios animales beban simultáneamente sin pérdidas por fugas. Su correcta altura y ubicación son esenciales para asegurar una hidratación adecuada en todas las categorías.
Otro eje clave es la conservación de ríos y manantiales. Para ello, se recomienda implementar cercas perimetrales y barreras vivas con vegetación nativa, que actúan como protectores naturales del agua y evitan la erosión de las márgenes.
Sombra: El Aliado Contra el Estrés Calórico
Durante el verano, proporcionar sombra —ya sea natural o artificial— es una herramienta indispensable. La ausencia de refugio expone al ganado a un mayor estrés térmico, con consecuencias directas en la productividad, tanto en leche como en carne.
La sombra natural proveniente de árboles o bosques ofrece frescura, pero no siempre se distribuye de manera uniforme en los potreros. Por eso, en los últimos años se expandió el uso de sistemas de sombra artificial, que permiten una planificación más precisa y una mejora inmediata en el confort animal.
Pastoreo Rotativo: Agua y Sombra en el Lugar Justo
En esquemas de manejo intensivo, la distancia al agua es determinante. Los especialistas recomiendan que los animales no deban caminar más de 1 km para acceder a un bebedero. A su vez, colocar las aguadas en el centro de los potreros favorece una mejor distribución del ganado y una cosecha más pareja del pasto.
Como complemento, ubicar los saladeros lejos de las aguadas ayuda a dispersar a los animales y reduce la presión sobre una misma zona.
La rotación de potreros permite racionar el forraje, evitar el sobrepastoreo y mejorar la eficiencia en el uso del agua disponible. Para sostener el sistema, es clave la planificación anticipada, especialmente en lo que respecta a la reserva de pasto y la programación de ventas.
En resumen : El manejo intensivo durante el verano requiere vigilancia constante: calidad del agua, disponibilidad en bebederos y estado general de los animales. La evidencia indica que la combinación de infraestructura hídrica adecuada, sombra estratégica y pastoreo rotativo no solo mejora el bienestar animal, sino que también se traduce en mayor productividad.
En un contexto climático cada vez más desafiante, estas prácticas se consolidan como herramientas esenciales para una ganadería más resiliente y sostenible.
Superar esos rangos puede reducir la cosecha de pasto, aumentar el estrés térmico y disminuir el consumo voluntario, con impacto directo en la producción de carne y leche.