Jul 21, 2026 | Actualidad, Columnas, Desarrollo Humano
En esta columna de opinión, el abogado y escritor Sergio Mammarelli reflexiona sobre el fervor popular durante el Mundial, analizando cómo el fútbol trasciende lo deportivo para convertirse en un espejo de la historia, las identidades nacionales y las pasiones de todo un país.
Por Sergio Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva. Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia. Autor de varios libros y Publicaciones. Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut.
Buenos Aires, martes 21 junio (PR/26) — Cada cuatro años, millones de argentinos que no distinguen un lateral de un líbero amanecen convertidos en directores técnicos.
No es ignorancia ni delirio: es que en el Mundial no juegan equipos, juegan países, y eso lo explica casi todo.
Voy a confesar algo que a cualquier futbolero le sonará a herejía. No soy de fútbol. Sé poco y nada: me pierdo en las formaciones, no tengo equipo que me desvele los domingos, y podría vivir un año entero sin enterarme de quién salió campeón del torneo local.
Y sin embargo, cada cuatro años, con la puntualidad de una estación, me despierto transformado en el mejor técnico del mundo. Sé exactamente a quién había que poner de titular, en qué minuto había que hacer el cambio, qué le faltó al mediocampo y qué le sobró al rival. No soy el único. Somos millones los que ese mes hablamos con una autoridad táctica que no tenemos las otras cuarenta y siete semanas del año.
La pregunta no es por qué sabemos tan poco. La pregunta es por qué, de golpe, nos importa tanto.
El seleccionador que llevamos dentro
Hay algo casi cómico en el fenómeno si uno lo mira desde afuera. Un país entero que el resto del tiempo desconfía de todo —de los dirigentes, de los pronósticos, de las promesas— entrega de pronto su humor colectivo a once tipos que la mayoría no sabría reconocer por la calle.
Un tipo que jamás pisó una cancha discute la línea de tres con la vehemencia de un cirujano defendiendo una técnica. Una señora que nunca en su vida vio un partido completo llora con un himno. Y todos, absolutamente todos, tienen razón, porque en ese mes la razón futbolística es lo de menos.
Lo que se activa no es el conocimiento del deporte. Es otra cosa, más vieja y honda, que el deporte apenas viene a poner en escena.
No juegan equipos, juegan países

Para entender nuestras reacciones —las mías incluidas, que no tienen ninguna base técnica— tal vez convenga aceptar una idea incómoda: en el Mundial no se enfrentan equipos de fútbol. Se enfrentan países. Y una vez que uno asume eso, casi todo lo demás se ordena solo.
No es Argentina contra Inglaterra: es un siglo y medio de historia entrando a la cancha disfrazado de partido. No es una camiseta contra otra: es lo que cada país cree ser midiéndose contra lo que el otro país cree ser.
Por eso el resultado duele o alegra en una escala que ningún partido de club alcanza jamás. Nadie llora ochenta minutos por un descenso ajeno. Se llora por lo otro, por lo que la pelota apenas representa y nunca termina de decir del todo: quiénes somos, de dónde venimos, a quién no le perdonamos nada.
El espejo inglés
Y acá conviene ser honestos, porque el fenómeno no es una rareza nuestra. Del otro lado piensan igual, aunque no lo digan con nuestras palabras. Al inglés le resulta sencillamente inadmisible que la Argentina le gane: no por soberbia deportiva, sino porque entre esos dos países hay demasiada historia como para que un resultado quede en resultado.
Para él, perder con nosotros no es perder un partido. Es algo que no debería poder pasar, y que sin embargo pasa, y que por eso escuece de un modo que ningún manual táctico explica.
Lo justo es admitir que el espejo también nos devuelve nuestra imagen.
Del mismo modo que el inglés no concibe caer ante Argentina, a nosotros nos cuesta entender cómo una selección africana, a la que miramos por arriba del hombro sin decirlo, puede hacernos semejante fuerza y a veces ganarnos.
Ahí está la trampa: creemos que el asombro es por el fútbol, cuando en realidad es por el mapa.
Nos sorprende que nos compliquen los que, en nuestra cabeza, «no deberían».
Esa frase —«no deberían»— no la dicta la táctica. La dicta una jerarquía de países que llevamos adentro sin habérnosla enseñado nadie.
El insulto de «es sólo fútbol»

Por eso me parece un error, y hasta una pequeña falta de respeto, interpretar todo esto como que «es solo fútbol». La frase la dice siempre el mismo tipo de persona: el que confunde el desapego con la inteligencia, el que necesita que la alegría ajena pida permiso antes de ocupar espacio. Y es, además, falsa.
No es sólo fútbol.
Es pasión, y la pasión no se disculpa.
Es lo que representa un país entero puesto a prueba en noventa minutos: sus conflictos geopolíticos, étnicos, religiosos, raciales, sus deudas viejas, sus revanchas nunca cobradas. Es todo eso encontrando, por una vez, un lugar donde manifestarse sin pedir perdón.
Reducir eso a «sólo fútbol» no es sobriedad ni madurez.
Es la vieja técnica argentina de declarar menor lo que no sabemos administrar: si no lo puedo controlar, lo llamo vulgar; si no lo puedo explicar, lo llamo exceso.
Pero lo que se juega ahí no es un torneo. Es la única versión de nosotros mismos en la que, por un rato, creemos sin condiciones.
No me pidan objetividad. No la tengo. Que España tenga el mejor equipo del mundo, si quiere. Yo, que no sé nada de fútbol, sé una sola cosa con una certeza que no admite discusión: a los gallegos, esta vez, no les perdono que nos ganen.
Por Sergio Mammarelli
Primicias Rurales
Jul 21, 2026 | Ferias, Exposiciones y Cursos
El Museo Gaucho renueva cada año su propuesta y esta vez pone la lupa sobre un rasgo que no existe en ningún otro país del mundo: siete maneras distintas de ensillar un caballo, todas vivas al mismo tiempo dentro de la Argentina.
Es una de las atracciones principales y más tradicionales de la 138° Exposición Rural 2026. Este espacio ofrece un recorrido por la historia campera con piezas históricas de soguería, platería, ponchos, carruajes de época y el famoso «Cuarto de las Sogas
Buenos Aires, martes 21 julio (PR/26)– El Museo Gaucho es una de las atracciones principales y más tradicionales de la 138° Exposición Rural 2026. Este espacio ofrece un recorrido por la historia campera con piezas históricas de soguería, platería, ponchos, carruajes de época y el famoso «Cuarto de las Sogas.
El gran atractivo de este espacio radica en su capacidad para reinterpretar la identidad nacional.
En esta edición, el foco está puesto en las distintas formas de ensillar que convienen en el país; una particularidad que, según el Comité de Tradición de la Sociedad Rural Argentina (SRA), convierte a la Argentina en un caso único a nivel mundial.

“Argentina es un país moldeado a caballo, pero con una singularidad absoluta. Mientras los llaneros venezolanos, los charros mexicanos o los vaqueros norteamericanos utilizan un solo tipo de montura, aquí conviven siete formas regionales de ensillar”, explica Alejandro Allignani, coordinador del Comité de Tradición de la SRA.
De la geografía al oficio: un recorrido histórico
El itinerario de la muestra exhibe estas siete sillas tradicionales, trazando un mapa cultural que va desde la historia viva hasta el trabajo cotidiano:
Cada pieza testifica cómo las costumbres del paisano se adaptaron a las exigencias de cada geografía y estilo de trabajo.
Artesanía, identidad y competencia
En el mismo sector destaca el emblemático Cuarto de las Sogas, un espacio con más de 30 años de trayectoria en la Exposición Rural. Allí se exhiben maestras piezas de platería y soguería fina elaboradas por artesanos de todo el país, quienes compiten en los certámenes oficiales de la SRA.

El cierre de oro llegará este domingo con uno de los momentos más esperados por los apasionados del campo: el Concurso de Aperos Tradicionales y Caballos de Trabajo. Con once categorías de recados y tres de amazonas en exhibición, el evento promete ser la síntesis perfecta de la riqueza cultural ecuestre de nuestro país.
Año tras año, este rincón de la Expo Rural reafirma su lugar como parada obligada: un tributo vivo a los oficios ancestrales que se transmiten de generación en generación y que custodian la esencia del patrimonio argentino.
Las actividades de hoy martes 21 de julio en la Expo Rural 2026 de Palermo
Pista Central
9:00 hs.
- Concurso Jurado alumno Angus
10:00 hs.
- Braford
- Murray Grey
- Ganado bovino criollo
11:00 hs.
- Limangus
- Santa Gertrudis
- Simmental – Red Simmental
12:00 hs.
12:40 hs.
- Búfalos (Murrah – Mediterránea)
13:00 hs.
13:30 hs.
14:00 hs.
14:30 hs.
- Speckle Park
- Blonde d’Aquitaine
15:30 hs.
Pabellón Ocre
10:00 hs.
11:30 hs.
15:00 hs.
Sala Ceibo A
11:30 hs.
- Cámara del Tabaco, presente y perspectiva de la cadena
Plazoleta del Bicentenario
13:00 hs.
15:00 hs.
17:00 hs.
Además, al pie de la agenda figura:
- Todas las actividades en vivo: exporuralvirtual.com.ar
- Visitas guiadas (lunes a viernes): con inscripción previa en visitasguiadas@gmail.com
Primicias Rurales
Fuente: Museo Gaucho / Comité de Tradición, Sociedad Rural Argentina
Jul 19, 2026 | Aventura y Turismo
Con forma de Y invertida y aguas de un azul casi irreal, el lago de Como enamoró a artistas, escritores y estrellas de Hollywood. Un recorrido por sus pueblos más pintorescos, donde el lujo y la calma conviven a la perfección.
Buenos Aires 19 julio (PR/26)–Hay lugares que, con solo verlos en una foto, ya transmiten esa sensación de lujo y encanto que todos buscamos cuando pensamos en unas vacaciones soñadas.
Esos rincones existen por todo el planeta, pero alrededor del mar Mediterráneo se concentran como en ningún otro sitio, y por eso es un destino que casi todos sueñan con conocer al menos una vez en la vida.
En el norte de Italia, sobre la vertiente sur de los Alpes, el lago de Como es uno de esos lugares donde el tiempo parece detenerse.

Un escenario con historia propia
Con su característica forma de “Y” invertida, se trata del tercer lago más grande de Italia y uno de los más profundos de toda Europa.
Rodeado de jardines coloridos, pueblos con encanto y villas históricas, el paisaje se completa con los Alpes como telón de fondo imponente.
Figuras como Leonardo da Vinci, Stendhal, Giuseppe Verdi y Winston Churchill pasaron por sus orillas, y hoy George Clooney es dueño de dos de sus villas más espectaculares.Sus paisajes fueron escenario de Star Wars, Ocean’s Twelve y Casino Royale, lo que le sumó todavía más fama a nivel mundial.
Una escapada de puro lujo
En el noroeste de Lombardía, dentro de la cuenca del río Po, el lago de Como se despliega como uno de los paisajes más espectaculares de Europa.

Aquí la vida transcurre a otro ritmo, acompañada por el murmullo de las aguas azules que bañan las orillas y las villas que se alzan sobre ellas. Una de las mejores formas de descubrirlo es a bordo de un barco privado, desde donde se obtienen vistas únicas de los pueblos, las villas y los paisajes que lo rodean.
Bellagio, la perla del lago
Conocido como “la Perla del Lago de Como”, este pueblo de apenas 3.500 habitantes se ubica en la punta del promontorio que separa las dos ramas del lago.

Sus callejuelas empedradas y fachadas rojizas y amarillentas esconden boutiques y cafés perfectos para disfrutar de su atmósfera animada.
Varenna y la Puerta del Paraíso
En la orilla este, este pueblo de pescadores se organiza alrededor de la Piazza San Giorgio, presidida por una iglesia con piezas centenarias.

Desde el Castello di Vezio, en lo alto de la colina, se obtienen panorámicas inigualables de todo el entorno. Pero la verdadera estrella es la Porta del Paradiso, escondida entre cipreses en los jardines de Villa Cipressi, con sus puertas abiertas directo al agua.
Menaggio, calma y senderismo
En la orilla occidental, este pueblo destaca por su ambiente relajado, su gastronomía y su rol como punto de partida de numerosas rutas de senderismo por los alrededores.

Tremezzina y sus villas de cine
Aquí se encuentra la Villa Carlotta, del siglo XVIII, rodeada de jardines botánicos con una impresionante colección de plantas y esculturas.

También está la Villa del Balbianello, famosa por aparecer en Casino Royale y en la escena de Star Wars donde Anakin habla de la arena.
Como, la puerta de entrada
Con 85.000 habitantes, esta ciudad es la principal puerta de entrada al lago desde Milán y Suiza, y combina elegancia histórica con belleza natural.

En su casco histórico se erige la Catedral de Como, donde se mezclan el estilo gótico y el renacentista, mientras la ciudad hace frontera directa con Suiza.
Primicias Rurales
Fuente: viajar.elperiodico