El secreto del tomate para crecer sano incluso cuando está apretado entre sus vecinas

El secreto del tomate para crecer sano incluso cuando está apretado entre sus vecinas

 

Un equipo del CONICET descubrió que una proteína actúa como un interruptor biológico en la planta de tomate: le permite reconocer la sombra de sus vecinas y decidir cuánto crecer para no perder rendimiento. 

 

 

 

Buenos Aires,  martes 28 julio (PR/26)–Cuando las plantas de tomate crecen muy juntas, como pasa en casi cualquier cultivo comercial, se hacen sombra entre sí. Y ahí surge un problema: sin suficiente luz no pueden hacer fotosíntesis, el proceso que necesitan para crecer y producir frutos.

 

Tomate: descubren un interruptor genético que promete revolucionar la producción

 

Ahora, especialistas del CONICET encontraron la pieza que explica cómo resuelven ese conflicto: una proteína que funciona como un verdadero interruptor biológico, capaz de detectar la sombra de las plantas vecinas y activar una respuesta de crecimiento en altura para buscar la luz.

 

Un gen que decide cuánto crece la planta

 

La proteína se llama SlBBX20 y está codificada por un gen del mismo nombre. «Los resultados de este trabajo demuestran que esta proteína es fundamental para que la planta optimice la cosecha de luz para hacer fotosíntesis y ajuste su rendimiento en respuesta a la sombra», explica Javier Botto, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA, CONICET-UBA) y líder del estudio.

 

🌱 CONICET identificó el gen SlBBX20, que funciona como un “interruptor” para que la planta de tomate detecte la sombra producida por la alta densidad de siembra y crezca mejor para aprovechar

 

Según Botto, el hallazgo tiene una aplicación muy concreta para el mejoramiento genético de los cultivos: el gen identificado podría convertirse en un blanco molecular para desarrollar variedades comerciales de tomate, y de otras especies, más eficientes y de mayor rendimiento.

 

Qué pasa cuando falta esa proteína

 

Para entender su función, los investigadores compararon plantas de tomate normales con otras mutantes que no producen la proteína SlBBX20. «Aquellas plantas que carecen de esta proteína pierden casi por completo la capacidad de crecer en respuesta a la sombra», indica Mariano Mejía, primer autor del trabajo, ingeniero agrónomo y becario doctoral del CONICET.

Mejía agrega que, al no poder regular correctamente sus procesos biológicos frente a la luz, esas plantas hacen menos fotosíntesis: tienen menos poros estomáticos y los abren menos, lo que reduce el ingreso de dióxido de carbono y, como consecuencia directa, produce menos frutos.

 

Un protector solar natural para las hojas

 

La proteína SlBBX20 tiene otra función igual de interesante: mejora la expresión de los genes que producen antocianinas, los pigmentos que dan tonos violáceos y azulados a hojas, tallos y frutos.

 

🌱 CONICET identificó el gen SlBBX20, que funciona como un “interruptor” para que la planta de tomate detecte la sombra producida por la alta densidad de siembra y crezca mejor para aprovechar

 

«Estos pigmentos naturales actúan como protector solar y antioxidantes para la planta, reduciendo los efectos inhibitorios por alta intensidad de luz sobre la fotosíntesis», explica Gabriel Gomez Ocampo, doctor en Ciencias Agropecuarias y becario posdoctoral del CONICET, también primer autor del estudio. Eso permite a la planta cosechar más luz, sintetizar más carbohidratos y producir más tomates en ambientes abiertos y luminosos.

 

Cómo se hizo el descubrimiento

 

Los investigadores sometieron a plantas de tomate salvajes y mutantes a distintos tratamientos de luz: simulaciones de sombra con luces y filtros específicos, y sombreado natural aumentando la densidad de plantas en cámaras de crecimiento e invernadero.

 

Amazonas: científicos mejoran rendimiento del tomate en condiciones deficitarias de riego | Agencia Andina

 

«Al estudiar las plantas editadas a las que se les bloqueó la expresión del gen SlBBX20 observamos que perdían por completo la capacidad de crecer en respuesta a la sombra», explica Botto. Esas plantas desarrollaron menos poros estomáticos y sufrieron una caída drástica en sus niveles de auxinas, las hormonas clave del crecimiento, junto con una menor producción de pigmentos fotoprotectores.

El resultado final fue siempre el mismo: menos fotosíntesis y una pérdida en la cantidad y el peso de los tomates producidos. «El hallazgo del rol de este gen permitiría desarrollar cultivos de tomate que maximicen el uso de los carbohidratos fotosintetizados para producir más frutos», concluye Botto.

Del estudio, publicado en la revista científica Plant Physiology and Biochemistry, también participaron investigadores de IFEVA, de la Facultad de Agronomía de la UBA, del Instituto de Botánica Experimental de la Universidad Palacký de República Checa, y del Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo, en Brasil.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: CONICET
¿Por qué la salud de la microbiota es la verdadera clave para la fertilidad integral?

¿Por qué la salud de la microbiota es la verdadera clave para la fertilidad integral?

Históricamente el abordaje nutricional de la fertilidad se ha centrado casi exclusivamente en el peso corporal y el conteo de calorías. Sin embargo, la evidencia científica actual demuestra que la capacidad reproductiva está profundamente ligada a un ecosistema vivo en nuestro interior: la microbiota intestinal y uterina.

 

 

 

 

 

 

Por Lic. Leila Grynwald

Buenos Aires ju,eves 25 junio(PR/26)–De cara al Día Mundial de la Microbiota, que se conmemora el 27 de junio, se impulsa un enfoque integrativo que prioriza la salud digestiva y el equilibrio global del organismo como el verdadero punto de partida para lograr un embarazo exitoso.

Más allá de la balanza: El órgano oculto que rige la fertilidad

La microbiota es el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo y, lejos de cumplir una función meramente digestiva, hoy sabemos que opera como un órgano endocrino y metabólico clave.

 

 

 

 

Cuando este ecosistema se desequilibra (un estado conocido como disbiosis), se altera la permeabilidad intestinal y se desencadena una inflamación crónica de bajo grado que afecta de forma directa la calidad de los óvulos y los espermatozoides, dificultando la implantación.

Por eso podemos decir que el peso es solo un indicador superficial, no el diagnóstico definitivo. Una persona puede encontrarse en un peso normativo y estar metabólicamente inflamada, mal nutrida o con una disbiosis severa que bloquee sus procesos reproductivos.

Los profesionales de la salud Insistimos en que el enfoque real debe ser celular y sistémico: preparar el terreno biológico antes de sembrar la semilla.

 

Los cuatro pilares biológicos para preparar el terreno celular

 

 

Los pilares biológicos de la fertilidad integral. Para que un tratamiento de fertilidad sea efectivo desde la nutrición, se debe intervenir sobre variables que van mucho más allá de la estructura del plato de comida:

  • Inflamacióny ambiente uterino: Una alimentación rica en antioxidantes, fibra prebiótica y ácidos grasos esenciales (como el Omega-3) actúa modulando la microbiota digestiva y vaginal, reduciendo la inflamación y favoreciendo un tejido endometrial receptivo.
  • El eje estrés-microbiota-hormonas: El estrés crónico eleva los niveles de cortisol. Esta hormona compite directamente en las rutas metabólicas con la progesterona (clave para mantenerel embarazo) y, además, altera la composición de la flora intestinal, perpetuando el ciclo inflamatorio.
  • Descanso e impacto celular: Durante el sueño profundo se produce melatonina, que ademásde regular los ritmos circadianos, actúa como uno de los antioxidantes más potentes del cuerpo, protegiendo a los ovocitos del estrés oxidativo.
  • Hidratacióny detoxificación hepática: El agua es el medio de transporte celular por excelencia y garantiza la correcta eliminación de disruptores endocrinos (toxinas ambientales que mimetizan hormonas) a través del hígado y el intestino.

 

 

 

HaliGut: Tres etapas hacia la sincronización metabólica y sin restricciones

 

 

 

 

Por eso, la primera pregunta que nos podemos hacer es ¿cómo arrancar un tratamiento de fertilidad bajo este enfoque? HaliGut es un programa de acompañamiento profesional de 19 días enfocado en la reeducación de hábitos y nutrición, y consta de tres etapas fundamentales, sin someterse a restricciones severas que sumen más ansiedad:

  1. Diagnósticofuncional integral: En lugar de iniciar con una pauta estricta para bajar de peso, se realiza una evaluación exhaustiva de la sintomatología del paciente (gases, distensión abdominal, dolores menstruales crónicos, calidad del sueño). Se analizan biomarcadores de inflamación, salud tiroidea y niveles de vitaminas clave.
  2. Reparación de la barrera intestinal: Se remueven alimentos ultraprocesados y proinflamatorios,y se incorporan nutrientes específicos para sanar las uniones estrechas del intestino y diversificar la microbiota. Esto disminuye la carga inflamatoria sistémica de forma drástica.
  3. Sincronización metabólica y de hábitos: Se alinean los ritmos de alimentación con el descanso,se pautan herramientas de gestión del estrés y se reeduca al paciente para que aprenda a escuchar las señales de su propio cuerpo.

Al devolverle la homeostasis (el equilibrio interno) al organismo, la fertilidad emerge como una consecuencia natural de un cuerpo sano.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Eikasía Comunicación Corporativa