El Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR), espacio que reúne a las principales entidades de la cadena forestal y foresto-industrial del país, participó del proceso impulsado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), donde representantes de 19 provincias y del sector privado identificaron las prioridades estratégicas para potenciar el desarrollo, la competitividad y las inversiones de una actividad clave para las economías regionales.
Buenos Aires, miércoles 24 de junio (PR/26) .- En el marco de la iniciativa “Una Hoja de Ruta hacia un Futuro Federal”, promovida por el CFI, funcionarios provinciales, equipos técnicos y representantes de las principales organizaciones vinculadas al sector forestal participaron de una jornada de trabajo orientada a construir una agenda común de largo plazo para el desarrollo forestal argentino.
El Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR), integrado por la Asociación Forestal Argentina (AFoA), la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP), la Asociación de Fabricantes y Representantes de Máquinas, Equipos y Herramientas para la Industria Maderera (ASORA) y la Sociedad Rural Argentina (SRA), formó parte de este proceso de diálogo y construcción colectiva que reunió a representantes de 19 provincias y actores de toda la cadena de valor.
Uno de los principales resultados del encuentro fue la identificación de consensos amplios respecto de los desafíos estructurales que enfrenta el sector y las condiciones necesarias para aprovechar plenamente su potencial productivo, ambiental y social.
Entre las prioridades señaladas por los participantes se destacan la necesidad de fortalecer el acceso al financiamiento para productores e industrias, mejorar la infraestructura logística y de transporte, impulsar la incorporación de tecnología y promover una mayor coordinación institucional para acompañar el crecimiento de una actividad con fuerte presencia territorial y capacidad de generar empleo, inversiones y agregado de valor en todo el país.
Reforestación Misiones
Las conclusiones también pusieron de relieve las oportunidades vinculadas a la construcción con madera, la bioenergía, los servicios ecosistémicos, los mercados de carbono y el aprovechamiento sostenible de los recursos forestales, en un escenario internacional que demanda cada vez más materiales renovables y soluciones productivas de baja huella ambiental.
Entre las líneas de acción identificadas durante la jornada se encuentran el fortalecimiento de las herramientas de financiamiento para productores e industrias, la mejora de la competitividad logística, el impulso a la innovación tecnológica, el desarrollo de nuevos mercados, la promoción de la construcción con madera, la valorización de la biomasa, el fortalecimiento de los sistemas de manejo del fuego y la consolidación de mecanismos de gobernanza federal para el sector.
Para CONFIAR, el principal valor del proceso radica en haber construido una visión común entre provincias, sector privado y actores técnicos sobre los desafíos y oportunidades que definirán el futuro forestal argentino durante las próximas décadas.
La construcción de una hoja de ruta compartida constituye un paso fundamental para consolidar al sector forestal y foresto-industrial como uno de los motores de la bioeconomía argentina, promoviendo desarrollo productivo, generación de empleo, arraigo territorial e inversiones de largo plazo en todo el país.
El Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR) es el espacio institucional que nuclea y representa a toda la cadena foresto-industrial del país, desde la producción forestal hasta el agregado de valor industrial, incluyendo tecnología, servicios y comercialización.
Está integrado por cinco entidades clave del sector: AFCP, AFoA, ASORA, FAIMA y la Sociedad Rural Argentina (SRA), lo que le otorga una representatividad transversal y federal.
CONFIAR tiene como objetivo promover el desarrollo de la forestación y de la industria de base forestal en todo el territorio nacional, bajo tres ejes inseparables:
Competitividad económica
Responsabilidad social
Sostenibilidad ambiental
Todo esto enmarcado en una visión de bioeconomía circular, donde la madera y los productos forestales se posicionan como materiales estratégicos para el desarrollo productivo y climático de la Argentina.
Las entidades que lo integran
→ AFoA – Asociación Forestal Argentina – Es la única entidad nacional que representa específicamente al sector forestal. Reúne empresas, productores, profesionales y estudiantes vinculados a la actividad forestal y sus servicios asociados. Tiene presencia regional en las principales zonas forestales del país:
Misiones, Corrientes, Río Uruguay, Delta y Pampeana. AFoA aporta la mirada del bosque, la producción primaria y el territorio.
→ AFCP – Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel – Agrupa a los principales productores de pastas celulósicas, papeles y cartones de Argentina. Su rol está enfocado en:
desarrollo industrial
innovación tecnológica
sostenibilidad del sector
representación institucional a nivel nacional e internacional
AFCP aporta el peso industrial, exportador y tecnológico del complejo celulósico-papelero.
→ ASORA – Asociación de Fabricantes y Representantes de Máquinas, Equipos y Herramientas – Desde 1993 representa a los proveedores de tecnología para la industria de la madera.
Es un puente entre:
empresas nacionales
tecnología internacional
capacitación y actualización permanente
Organiza FITECMA, la feria más importante del sector, y lidera el flujo informativo técnico a través de www.MaderayTecnologia.com.ar – ASORA aporta innovación, tecnología y futuro.
→ FAIMA – Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines – Es la única entidad de segundo grado que representa a nivel nacional a la industria maderera. Integra 28 cámaras provinciales y representa a:
aserraderos
fabricantes de muebles
construcción en madera
tableros, pellets, envases, pallets, viviendas industrializadas, etc.
FAIMA aporta escala productiva, empleo PyME y valor agregado.
→ Sociedad Rural Argentina (SRA) – Con más de 150 años de historia, representa al sector agropecuario argentino y participa activamente en temas de:
forestación
bosques nativos
sostenibilidad
infraestructura rural
La SRA aporta anclaje institucional, visión agro-forestal y peso histórico.
Detrás de cada producto que cruza las fronteras hay un pallet o un embalaje que lo sostiene. Ante una demanda global en expansión y con gigantes como India buscando proveedores, la forestoindustria nacional se posiciona de manera estratégica para dar un salto exportador
Buenos Aires, jueves 11 de junio (PR/26) .- Cuando pensamos en el comercio internacional, solemos imaginar gigantescos buques portacontenedores, tecnología de punta o toneladas de granos y manufacturas cruzando los océanos. Sin embargo, rara vez reparamos en el verdadero esqueleto que sostiene y mueve a toda esa mercancía: la madera.
Cada vez que un producto viaja de un país a otro, necesita pallets, cajones, estructuras de soporte y embalajes logísticos que garanticen que llegue sano y salvo a destino. Hoy, a medida que el comercio global se expande, la necesidad de estos insumos indispensables se ha disparado, abriendo una ventana de oportunidad única para la Argentina.
El «boom» logístico y el factor India
La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) viene monitoreando de cerca este fenómeno. Un ejemplo claro de lo que está pasando en el mundo es India. El gigante asiático no solo está consumiendo más, sino que su propia industria y sus exportaciones de muebles y manufacturas crecieron más de un 150% en la última década.
Para alimentar esa maquinaria exportadora en constante expansión, India importa hoy unos 2.300 millones de dólares anuales en madera y productos forestales (cerca de 33 millones de metros cúbicos por año). Recientemente, en el marco de una misión oficial argentina en Nueva Delhi —de la que participaron la Secretaría de Agricultura de la Nación y el SENASA—, el sector privado indio dejó en claro que tiene una demanda insatisfecha de maderas blandas, específicamente pino y eucalipto, los materiales estrella para fabricar los pallets y estructuras que exige el comercio exterior.
Argentina: recursos de sobra y una industria consolidada
Es en este punto donde nuestro país entra a jugar fuerte. Argentina no solo tiene las condiciones naturales, sino también la estructura productiva para responder a este llamado global:
Potencial verde: Contamos con más de 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales. El 80% de ese total se concentra en la región Mesopotamia, una zona con tasas de crecimiento de árboles envidiables a nivel mundial.
Impacto social y económico: La cadena forestoindustrial local es un verdadero motor federal. Involucra a más de 13.000 productores y 6.000 empresas, generando empleo formal para unas 100.000 personas, sobre todo en economías regionales.
Trayectoria exportadora: El sector ya exporta unos 550 millones de dólares al año y sus ventas al exterior crecieron un 40% en la última década gracias a la diversificación de productos de mayor valor agregado.
«El crecimiento del comercio mundial abre nuevas oportunidades para los países capaces de proveer materiales esenciales para la logística internacional. La madera ocupa un lugar estratégico en esa cadena y Argentina tiene condiciones para ampliar su participación en los mercados globales», explican desde FAIMA, la entidad que nuclea a 28 cámaras del sector en todo el país, abarcando desde aserraderos y fabricantes de pallets hasta industrias del mueble y la construcción.
Sustentabilidad: el as bajo la manga
Hay un factor extra que juega a favor de la madera argentina. El mundo actual no sólo pide eficiencia, sino también sustentabilidad. Los mercados internacionales más exigentes demandan trazabilidad: quieren saber de dónde viene lo que compran y qué impacto ambiental genera.
Aquí, la madera proveniente de bosques cultivados y gestionados de manera sostenible se consagra como una alternativa verde e imbatible frente a otros materiales contaminantes.
Las proyecciones a largo plazo respaldan este optimismo. Según estimaciones de la consultora internacional AFRY, el valor de la industria forestal mundial crecerá en más de 210 billones de dólares entre 2019 y 2035, impulsado por el comercio, los biomateriales y la construcción sustentable.
El gran desafío para la Argentina pasa ahora por consolidar una estrategia sostenida en el tiempo que transforme este gran potencial natural en inversiones, empleo genuino y desarrollo para nuestras provincias. Porque detrás de cada producto que se mueve por el planeta, hay una cadena logística. Y detrás de esa cadena, cada vez más, se necesita madera argentina.
Fuente: Más información en @FAIMARGENTINA — Más madera, más industria, más país.
Un informe de la Asociación Forestal Argentina señala que entre 2015 y 2025 las exportaciones del sector crecieron más del 40%, impulsadas por la expansión de la madera aserrada, los tableros y los subproductos del pino, que ganaron participación frente a la tradicional pasta celulósica.
Buenos Aires, miércoles 11 marzo (PR/26) — a industria foresto-industrial argentina atraviesa una profunda transformación en su perfil exportador. En los últimos diez años, el sector no solo logró aumentar significativamente la generación de divisas, sino también diversificar su matriz productiva y ampliar la variedad de productos con valor agregado destinados a los mercados internacionales.
De acuerdo con un nuevo informe de coyuntura elaborado por la Asociación Forestal Argentina (AFoA) en colaboración con datos del INDEC y del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), entre 2015 y 2025 las exportaciones del sector crecieron un 40,7%, pasando de un promedio anual de 315 millones de dólares a un nuevo piso consolidado cercano a los 470 millones de dólares.
El informe se enmarca en las actividades por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina, una entidad que desde 1946 impulsa el desarrollo sostenible del sector forestal y foresto-industrial argentino.
“El dato más relevante de esta década es el cambio en la arquitectura de las exportaciones. Hoy el sector foresto-industrial argentino funciona como un complejo multiproducto mucho más diversificado que años atrás”, explicó Claudia Peirano, directora ejecutiva de AFoA.
El gran salto de la madera aserrada
Uno de los cambios más significativos del período se observa en el crecimiento de la madera de pino aserrada, que pasó de representar apenas 10,5% del total exportado en 2015 a cerca del 29% en 2025, con un aumento en valor del 286%.
En paralelo, otros segmentos también mostraron avances importantes. Los tableros de fibra (MDF) duplicaron su participación en las exportaciones del sector, mientras que productos químicos derivados del pino, como colofonia y trementina, continúan consolidándose como un nicho de alto valor.
“La expansión de productos como madera aserrada, tableros y resinas refleja las inversiones que se han realizado en la industria y el esfuerzo del sector por generar más valor agregado a partir del recurso forestal”, señaló Peirano.
Celulosa: sigue liderando, pero con menor peso relativo
Si bien la pasta celulósica continúa siendo el principal producto exportado por la foresto-industria argentina —con 215,8 millones de dólares en 2025— su peso relativo dentro del total disminuyó significativamente en la última década.
En 2015 representaba el 58% de las exportaciones, mientras que en 2025 su participación se redujo al 45,2%, por el crecimiento mencionado de otros rubros del sector.
Más volumen y recuperación logística
El crecimiento en valor también estuvo acompañado por un fuerte incremento en el volumen físico exportado. Según el informe, el volumen de productos forestales enviados al exterior aumentó un 78% en la última década, superando de manera sostenida el millón de toneladas anuales desde 2021.
Este avance estuvo vinculado a la recuperación de la operatividad de los puertos de la Mesopotamia, lo que permitió mejorar la logística de exportación para productos de gran volumen como rollizos y madera aserrada.
El año 2026 comienza con señales positivas
El inicio de 2026 confirma la tendencia de crecimiento del sector. Durante enero, las exportaciones foresto-industriales alcanzaron 37,4 millones de dólares, lo que representa un aumento del 16,1% respecto al mismo mes del año anterior.
Entre los productos con mayor dinamismo se destacaron las resinas industriales, que crecieron 24% en valor, y la madera aserrada, con un incremento del 19%.
Un sector con potencial para seguir creciendo
Para AFoA, los datos muestran que la foresto-industria argentina tiene potencial para continuar expandiendo su presencia en los mercados internacionales, aunque advierte que mejorar la competitividad será clave para sostener ese proceso.
“Argentina cuenta con recursos forestales, capacidad industrial y oportunidades de inversión para seguir creciendo en el comercio internacional. El desafío es consolidar un marco que permita mejorar la competitividad y aprovechar las oportunidades que pueden abrirse en los mercados globales”, concluyó Peirano.
Tras años de caída, la forestoindustria argentina muestra una leve recuperación en 2025, pero enfrenta el desafío de reconvertirse, ganar competitividad y fortalecer su perfil exportador en un contexto de cambios tecnológicos, costos internos elevados y debilidad del mercado de la construcción.
Por Gerardo Alonso Schwarz Economista Jefe del IERAL NEA – Fundación Mediterránea
Buenos Aires, miércoles 11 febrero (PR/26) — El sector forestoindustrial argentino, reconocido por su potencial de crecimiento y por contar con una superficie forestada cercana a 1,3 millones de hectáreas —con fuerte concentración en la región Mesopotámica— atraviesa un momento bisagra. Tras varios años de retroceso, aparecen señales de recuperación en 2025, aunque persisten desafíos estructurales que condicionan su capacidad para recuperar empleo, modernizarse y dar el salto hacia una inserción internacional más sólida.
La forestoindustria integra una cadena productiva diversa: desde la silvicultura hasta la industrialización de madera sólida, la producción de pasta celulósica y papel, y la generación de energía a partir de biomasa. Es un complejo con fuerte arraigo territorial, impacto regional y una relevancia estratégica tanto por su capacidad de generar valor agregado como por su contribución a la transición energética y a la economía circular.
Empleo: una década de estancamiento
El sector llegó a superar los 100 mil puestos de trabajo registrados en 2011 y 2012. Sin embargo, desde entonces se observa un proceso de estancamiento que hoy lo ubica en torno a los 90 mil empleos formales.
En los últimos tres años la caída fue generalizada en casi todos los subsectores —silvicultura, aserrado, productos de madera y papel— con retrocesos acumulados de entre 5% y 7%. La excepción fue la industria del mueble, donde el empleo cayó en 2024 pero mostró una rápida recuperación en 2025.
Cuando se compara con el desempeño del conjunto de la economía, la diferencia es clara. Entre 2010 y 2023 el empleo registrado total en Argentina creció 14%, mientras que en la forestoindustria cayó 4%. En los dos años más recientes, la economía en su conjunto sufrió una baja en 2024 y una leve recuperación en 2025 (+0,3%), pero el sector forestoindustrial volvió a contraerse: -3,1% en 2024 y -1,3% en 2025.
Este desempeño abre un interrogante central: ¿por qué un sector con ventajas naturales tan claras no logra sostener su nivel de actividad y empleo?
La dualidad del entramado productivo
Un rasgo estructural del complejo maderero es su fuerte heterogeneidad. Conviven empresas grandes y medianas, con alto nivel tecnológico y orientación exportadora, junto a una extensa red de PyMEs fuertemente dependientes del mercado interno, en especial de la construcción.
Sólo en la industria del aserrado y remanufactura de madera existen más de 750 empresas en la provincia de Buenos Aires, más de 400 en Misiones y más de 200 en Corrientes. Muchas de ellas producen tableros, molduras, madera estructural, pisos y otros insumos directamente vinculados al ciclo de la construcción.
Esta dependencia explica buena parte de la dinámica reciente.
Construcción en caída y exportaciones volátiles
El Índice de Producción Industrial de Madera (IPI Madera) registró en 2023 una caída del 6%, explicada tanto por la baja de la demanda de la construcción (-4%) como por un fuerte retroceso de las exportaciones (-19%).
En 2024 la contracción fue aún más severa: -14% en el índice sectorial. El desplome del 27% en la actividad de la construcción fue determinante, y el crecimiento exportador del 18% no logró compensar la caída del mercado interno.
Recién en 2025 aparece un rebote del 12% en la actividad industrial maderera, apoyado en un mejor desempeño exportador y una leve recuperación de la construcción. También se observa un aumento interanual del 7% en la superficie autorizada a construir, indicador que suele anticipar la demanda futura de materiales.
Sin embargo, el nivel de actividad todavía se encuentra por debajo de los registros previos a la crisis, por lo que la recuperación es incipiente y frágil.
Importaciones y transformaciones del sector
El aumento de importaciones de madera y derivados, concentrado en tableros de fibras y de partículas, creció 114% en el último año, aunque su magnitud sigue siendo relativamente baja (13 millones de dólares en 2025). Por el momento no constituye el principal factor de presión.
Más relevantes resultan los cambios tecnológicos en la construcción: mayor uso de perfilería metálica, sistemas industrializados y viviendas prefabricadas —en algunos casos importadas— que reducen la participación de insumos madereros tradicionales.
Exportar más, pero con reconversión
En este contexto, la expansión exportadora y la apertura comercial, junto con acuerdos con la Unión Europea y Estados Unidos, aparecen como una oportunidad clave para el sector. Argentina posee ventajas comparativas claras en la producción primaria forestal, pero el desafío es trasladar esa fortaleza a la industria, con mayor valor agregado y estándares internacionales.
Para muchas PyMEs orientadas históricamente al mercado local, este proceso de reconversión no es sencillo. Desde el sector se identifican varias líneas prioritarias:
Financiamiento para capital de trabajo e innovación tecnológica.
Créditos hipotecarios que impulsen la construcción.
Reducción de costos logísticos internos hacia puertos como Zárate y Buenos Aires.
Menores costos de energía eléctrica.
Acceso a certificaciones ambientales exigidas en mercados internacionales, como FSC.
RIMI y el rol del Estado
En el plano legislativo, el Régimen de Incentivos a las Inversiones Medianas (RIMI) surge como una herramienta para reducir la brecha con los grandes proyectos alcanzados por el RIGI. Permite amortización acelerada de inversiones y devolución de créditos fiscales, con umbrales más accesibles para PyMEs, desde 150 mil dólares en el caso de microempresas.
Se trata de un instrumento valorado positivamente, pero insuficiente por sí solo frente a la magnitud del proceso de reconversión que requiere el sector.
Aquí también aparece el rol clave de provincias y municipios: reducción de impuestos distorsivos, incentivos fiscales a la modernización, inversiones en infraestructura, modernización del transporte fluvial y esquemas de tarifas energéticas diferenciadas para industrias en transición.
Un sector en redefinición
La forestoindustria argentina atraviesa una etapa de redefinición estratégica. Con exportaciones en crecimiento y un mercado interno aún débil, el sector se ve obligado a mejorar eficiencia, tecnología y sostenibilidad.
El potencial es grande, pero convertir las ventajas naturales en competitividad industrial sostenida dependerá de una articulación efectiva entre empresas y políticas públicas.
La recuperación de 2025 es una señal alentadora, aunque todavía insuficiente para revertir una década de estancamiento.
El verdadero desafío es lograr que el rebote coyuntural se transforme en un proceso de crecimiento estructural, con más empleo, mayor valor agregado y presencia estable en los mercados globales.
La Secretaría de Agricultura puso en marcha una herramienta de Visualización Territorial que permite analizar la disponibilidad de pino con información georreferenciada, clave para planificar proyectos industriales y logísticos en el sector.
Buenos Aires, sábado 24 enero (PR/26) — El sector foresto industrial argentino suma una nueva herramienta orientada a mejorar la planificación productiva y la toma de decisiones de inversión.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) del Ministerio de Economía presentó una Aplicación de Visualización Territorial que permite analizar, sobre una base cartográfica, la distribución espacial de la materia prima forestal, con foco en la especie pino.
La plataforma fue desarrollada desde la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial y ofrece información georreferenciada sobre la superficie implantada, discriminada por estratos etarios y dentro de un radio de búsqueda definido por el usuario.
Se trata de un avance clave para un sector que depende de decisiones de largo plazo y de una planificación precisa de la oferta de madera.
Información estratégica para decidir
Contar con datos confiables, actualizados y territorialmente localizados es uno de los principales desafíos para mejorar la competitividad de la cadena foresto industrial. En ese sentido, la herramienta integra variables estratégicas como la ubicación de las plantaciones, su rango de edad y la cercanía a la infraestructura logística disponible, aportando una visión integral del territorio.
La nueva plataforma de Visualización Territorial permite analizar la disponibilidad de madera de pino y optimizar la planificación industrial del sector foresto industrial argentino. (Foto: SAGyP).
La aplicación permite reducir incertidumbre al momento de evaluar inversiones, optimizar recorridos de transporte y analizar costos operativos asociados al abastecimiento de materia prima. De esta manera, se transforma en un insumo relevante tanto para empresas industriales como para actores vinculados a la logística y la planificación territorial.
El desarrollo de la plataforma se apoya en tres ejes centrales.
El primero es la dimensión de existencias, que posibilita estimar la cantidad de madera disponible en áreas específicas.
El segundo eje está vinculado a la planificación industrial, al permitir analizar la oferta de pino según la edad de las plantaciones y su potencial destino productivo.
El tercer componente apunta a la optimización logística y del transporte, evaluando la disponibilidad de materia prima en función de las distancias a los centros de consumo o procesamiento.
Desde la cartera agropecuaria destacaron que la herramienta fue concebida como un sistema dinámico, en constante evolución. En ese marco, se prevé su enriquecimiento a partir del trabajo conjunto con el sector productivo, incorporando nuevas capas de información y funcionalidades que respondan a demandas emergentes de la actividad.
La iniciativa busca fortalecer la articulación público-privada y generar condiciones más previsibles para el desarrollo de proyectos industriales, en un contexto donde la madera se consolida como una materia prima estratégica, tanto por su valor económico como por su aporte a esquemas productivos sustentables.
Con esta plataforma, se apunta a facilitar decisiones basadas en datos geoespaciales, reducir riesgos y promover inversiones que acompañen el crecimiento del sector foresto industrial argentino.
La herramienta ya se encuentra disponible para su consulta pública a través de la aplicación “Distribución Espacial de la Materia Prima”, accesible desde el sitio oficial del área de Desarrollo Foresto Industrial.