Sólo se financiaron 44.305 departamentos en CABA, cuando hay entre 200 y 300 mil vacíos. Aumentaron la tasa y la inflación y se endurecieron los requisitos.
La cuota inicial de un crédito hipotecario UVA está prácticamente alineada con el costo mensual de un alquiler, lo cual debería multiplicar operaciones. Pero aún hay impedimentos.
Buenos Aires, martes 24 marzo (NA) — Si bien el año pasado el 30% de la compraventa de propiedades en el país se concretó a través de créditos hipotecarios, el aumento de la tasa de interés, primero, y de la inflación, que afecta la actualización por UVA, abrió un compás de espera en la demanda de este tipo de financiación y, consecuentemente, en las transacciones inmobiliarias.
El marcado interés del sector intermediario y de los bancos en reactivar este segmento obedece a que, por un lado se consolide un negocio crediticio de largo plazo y bajo riesgo de cobrabilidad, y por otro, se movilice un mercado secundario destinado a viviendas para dar paso a los proyectos en suspenso de desarrollos inmobiliarios, constató la Agencia Noticias Argentinas.
Según algunos ejercicios posteados en las redes sociales, una propiedad que cuesta USD 100 mil se puede financiar en un 75% a 20 años, lo que significaría la necesidad de contar al menos con 25.000 dólares para anticipar, ahorrados o sacados en algún préstamo adicional.
Si la hipoteca es con ajuste UVA, según el REM del BCRA la cuota de febrero tendría un 2,8% flat.
Si es con el Banco Nación, por ese monto, se empieza con una mensualidad de $769.974, con el ICBC sería de $826.051 y el Ciudad, $864.532.
En esos valores andan los monoambientes o de dos en los principales barrios porteños, no siendo los tops, y en otros como Pompeya, limite con Boedo, por 750 mil se consiguen tres ambientes, con ajuste trimestral por inflación.
A ese costo cabe agregarle el pago de un crédito para el adelanto, de $100 mil para arriba cada mes.
Saldo desfavorable en cancelaciones anticipadas
Una de las formas en que el deudor mira este tipo de financiamiento es el precio de una cancelación anticipada, que normalmente en los primeros años sólo se pagaron intereses y el saldo es mayor que al empezar.
El techo que tienen los créditos hipotecarios es que la mayoría de los que lo gestionan no reúnen los requisito bancarios, en cuanto a ingresos registrados, proporción con la cuota mensual antigüedad (30%) y garantías.
Habiendo en CABA entre 200 y 300 mil departamentos desocupados, el año pasado se dieron 44.305 créditos, que lo convirtieron en el cuarto mejor año desde 2004.
Impulsados mayormente por líneas UVA, crecieron un 174% interanual en términos reales, abarcando más del 63% de las operaciones.
No caben dudas de que si el acceso fuese más fácil, el primer efecto sería la baja en el valor de los alquileres.
Sin embargo, luego de varios años en los que el acceso a la vivienda dependía casi exclusivamente del ahorro en dólares, se marcó un punto de inflexión que tornó al crédito a largo plazo en una herramienta estructural para concretar operaciones, cuando hasta hacía poco era marginal.
La ecuación cambió en la comparación entre alquilar y comprar: el incremento sostenido en la base de alquileres acercó el valor mensual de una locación promedio al de una cuota hipotecaria.
Para muchos sectores de la clase media, la compra vuelve a ser financieramente competitiva en el mediano y largo plazo, afirma Matías Chirom – CEO & Co – Founder de Baigún Realty.
Más allá de los volúmenes otorgados, el verdadero impacto del crédito es estructural.
El financiamiento actúa como un multiplicador de demanda: cuando existe, el mercado se expande de manera orgánica; cuando desaparece, se contrae y se vuelve estático.
Su efecto no se limita a habilitar una operación puntual.
Cada préstamo aprobado activa una cadena más amplia: incrementa la demanda genuina, consolida valores reales, incentiva nuevos desarrollos y genera empleo en la construcción y en toda su cadena de valor.
Círculo virtuoso
En ese proceso se produce un círculo virtuoso: mayor acceso impulsa nuevas inversiones, mayor oferta equilibra precios y el mercado gana profundidad.
Lejos de generar saltos especulativos en el corto plazo, el crédito tiende a ordenar y profesionalizar la dinámica de operaciones.
2026 podría proyectarse como un año aún más favorable para el acceso a la vivienda propia, si se mantienen las condiciones de reglas claras, previsibilidad contractual y estabilidad sostenida, a fin de consolidar el crédito hipotecario —bancario o privado—.
«Dejaría así de ser una ventana coyuntural para convertirse nuevamente en el motor que amplía el universo de compradores y devuelve movilidad a la clase media«, dijo Chirom.__IP__
En principio, aunque la tasa se encuentra también en torno del 40%, tiene apenas 1,3% de morosidad, que contrasta con el 13% de los préstamos personales y el 11% de las tarjetas de crédito.
Con una inflación que pierde impulso en su desaceleración y expectativas en alza, el escenario económico combina cautela en precios con estabilidad relativa en tasas y dólar, obligando al mercado a ajustar sus estrategias en el corto plazo.
Por Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL.
Buenos Aires, viernes 20 marzo (PR/26) – En un contexto donde la desaceleración de la inflación ya perdió impulso y las expectativas del mercado vuelven a ajustarse al alza, el escenario local comienza a mostrar señales mixtas. Mientras algunas variables financieras mantienen cierta estabilidad en el corto plazo, la dinámica de precios continúa generando cautela y obliga a recalibrar las estrategias.
En este marco, desde el equipo de Estrategias de IOL analizan los principales factores que hoy están marcando el pulso de la economía argentina, con foco en inflación, tasas de interés y tipo de cambio.
Inflación: presión en alimentos y tarifas, con expectativas en alza
La inflación no cede durante el segundo mes del año, mientras que la interanual vuelve a acelerarse.
En un contexto de incertidumbre acerca de la dinámica inflacionaria, el INDEC publicó el dato de inflación correspondiente a febrero, el cual fue de 2,9%.
Dada su importancia en los ponderadores, la división de “Alimentos y Bebidas no alcohólicas” fue la que más aportó con una incidencia de 0,9 puntos porcentuales. Dos factores operaron en fuerza opuesta con respecto a la dinámica de enero. Primero, y producto de la suba en los precios mayoristas, la carne volvió a acelerar con una variación mensual de 6,6% a nivel nacional (aportó 0,6 p.p.). En contraposición, la estacionalidad de frutas y verduras jugó a favor ya que, luego de haber aumentado un 23,3% en enero, mostró una deflación de 0,9% (la reducción fue de 0,6 p.p.).
Por otra parte, la división que acaparó los focos en el mes de febrero fue la de “Vivienda y Servicios” siendo la que más aumentó (+6,8%). En detalle, el rubro de “Electricidad, gas y otros combustibles” mostró una suba del 12,1% en GBA (llegando a aumentar 16,7% en la región de Cuyo). Esto se da en un contexto de aumentos tarifarios programados.
De cara al próximo dato de inflación, esperamos que la presión de la carne disminuya en la medida que el precio mayorista se estabilice, mientras que el impacto de “tarifas” también debería reducirse. No obstante, nos mantenemos cautos acerca de la dinámica de corto plazo del IPC en vísperas de un tercer mes del año donde la estacionalidad suele ser alta.
Adicionalmente, por tercer mes consecutivo las previsiones del REM fueron ajustadas al alza. En este sentido, los actores del mercado esperan que la inflación se mantenga por encima del 2,5% en marzo.
En cuanto a la inflación anual para 2026, la suba de la inflación proyectada fue más que considerable, donde la misma aumentó 3,7 p.p. El reacomodamiento visto no hace más que evidenciar un mercado que se tornó cauto en términos de inflación, en la medida que los datos conocidos eran sistemáticamente subestimados.
Tasas: estabilidad y mayor liquidez en el sistema
La estabilidad en las tasas de interés overnight se hizo presente en las últimas dos semanas; tanto la caución como las tasas interbancarias de corto plazo promediaron el 20-22% TNA. En esta ventana de tiempo, el BCRA pasó de “esterilización vía LECAPs” a la “inyección activa de pesos”, proveyendo liquidez al mercado mediante operaciones de mercado abierto, lo que derivó en una compresión de las curvas en moneda local y mayor holgura para el sistema financiero.
Posterior al conocimiento del dato de inflación, la Secretaría de Finanzas anunció el resultado de la licitación consiguiendo refinanciar el total de los vencimientos, lo que representó un rollover del 108%. Del amplio menú ofertado, los inversores prefirieron las colocaciones de menor duración, representando un 48% del total colocado.
Una vez conocido el dato de inflación para el mes de febrero (2,9%), el mercado se reacomodó rápidamente inclinándose por deuda CER en detrimento de los títulos a tasa fija. De esta manera, el Tesoro consiguió un rollover superior al 100% sin necesidad de convalidar premios sustanciales, en un contexto de liquidez holgada.
A pesar del retiro de liquidez por parte del Tesoro, no se esperan aumentos significativos en las tasas de interés en el corto plazo, siempre que el BCRA no adopte una postura más contractiva por otras vías.
Dólar: estabilidad relativa en un contexto regional más volátil
El peso atraviesa una calma relativa en la región. El contexto internacional había sido favorable para monedas emergentes durante enero y la primera mitad de febrero. Sin embargo, con el aumento de la tensión geopolítica, el dólar estadounidense revirtió su tendencia hacia la apreciación (+4,3% desde mínimos de febrero), generando presiones sobre las monedas de América Latina.
En este contexto, monedas de la región registraron depreciaciones relevantes, mientras que el peso argentino mostró una variación más acotada (2,2%), sostenida por estrategias oficiales para reducir la volatilidad.
En paralelo, la suba de commodities impulsada por la incertidumbre internacional llevó al petróleo a niveles cercanos a USD 100 por barril, mientras que productos agrícolas como la soja registraron subas significativas. Esto permitió una mejora en los términos de intercambio para la economía local.
Por último, el financiamiento en el mercado local continúa mostrando buena recepción. La reapertura del AO27 evidenció una fuerte demanda, reflejando el interés persistente de inversores institucionales y minoristas en instrumentos en dólares.
Por lo tanto, el escenario local combina una dinámica inflacionaria que continúa generando cautela en el corto plazo con condiciones financieras relativamente estables, tanto en tasas como en el frente cambiario. La evolución de estas variables será clave para determinar el ritmo de normalización en los próximos meses, en un entorno donde las expectativas del mercado siguen ajustándose.
Acerca de IOL Inversiones IOL Inversiones es la plataforma digital del ecosistema IOL, diseñada para que más de 2 millones de clientes gestionen todas sus inversiones desde una app simple, intuitiva y segura. Con más de 25 años de trayectoria en el mercado, ofrece acceso a un amplio mundo de oportunidades financieras.
Las subas de los cortes quedan duplican el 33,1% de la inflación interanual.
PorJoaquín Morosi
El consumo per cápita de carne en Argentina está en el menor nivel en 20 años.
Fotografía: Agencia Noticias Argentinas / archivo
Buenos Aires, viernes 20 marzo (NA) – El consumo de carne vacuna cayó al menor nivel en 20 años a la par de una aceleración en los precios de los cortes que supera el 60% en los últimos doce meses, de acuerdo a lo informado por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
El dato refleja que actualmente el consumo per cápita de carne vacuna en Argentina alcanza los 47,3 kilos por año, lo que implica una caída interanual del 2,5%, al tomar el promedio móvil de los últimos doce meses, según pudo averiguar la Agencia Noticias Argentinas.
El reporte puntualizó que la merma evidenciada significa que el consumo en el país bajó 1,2 kilos por habitante por año, cayendo al menor nivel en 20 años y quedando lejos del mayor registro de las últimas dos décadas (68,4 kilos, en 2008).
Por lo tanto, el consumo aparente de carne vacuna habría retrocedido 13,8% entre enero-febrero de 2025 y el primer bimestre de 2026, siendo equivalente a 332,7 mil tn r/c/h (-53,2 mil tn r/c/h).
El retroceso en el consumo total durante los primeros dos meses del año está vinculado a una merma en la producción , ya que cayó 9,1% respecto al mismo periodo de 2025, lo que implica una contracción de 45,5 mil tn r/c/h en términos absolutos, y a la suba de los precios.
La carne viene acumulado una fuerte aceleración de sus valores en los últimos meses. En febrero, el alza alcanzó el 7,0% mensual, que “fue traccionada tanto por los cortes vacunos como por el pollo entero”.
Entre los cortes vacunos, el precio promedio trepó 7,4% mensual en febrero, con Paleta, cuadril y nalga como los cortes que mayores alzas exhibieron: 8,1% y 8,0% en los últimos dos casos. Por su parte, la carne picada común tuvo un incremento de 7,1% mensual y el asado completó el cuadro con un aumento de 5,7%.
De esta manera, el precio promedio del kilo de asado se ubicó en $16.852,4, que en el caso del cuadril llegó a $19.792,7 y en el caso de la nalga a $20.527,5. El kilo de paleta subió a $15.817,9 y el de carne picada común quedó en $9.521,4.
La caja de hamburguesas congeladas registró un aumento de 7,4% mensual ($6.854,1; caja por 4 unidades). Asimismo, el precio del pollo entero subió a mayor velocidad que el de la carne vacuna por segundo mes consecutivo, 10,2% mensual ($4.489,0 por kilo).
En la comparación interanual, el precio de la carne y derivados lideró el ranking de subas del rubro alimentos con un alza del 54,1%, mientras que el precio promedio del kilo de los cortes vacunos relevados experimentó un crecimiento de 63,6% interanual. Estas subas quedan muy por encima de la inflación oficial registrada en los últimos 12 meses (33,1%).__IP__
Desde CICCRA explicaron que la variación alcista se da “en un contexto de recomposición de los precios relativos de los animales en pie, producto de la restricción de oferta que generó la adversidad climática en los años anteriores”.
Así, entre los cortes vacunos, el que más subió de precio fue el asado (67,6%), seguido por el cuadril (65,9%), el la paleta (65,7%), el de la nalga (62,1%), y el de la carne picada común (56,6%). Por su parte, la caja de hamburguesas congeladas registró un alza de 55,3% anual y el precio del pollo entero exhibió un incremento de 45,0% anual.
Los mercados financieros internacionales volvieron a operar en terreno negativo este miércoles, en un contexto marcado por la combinación de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y una fuerte escalada del conflicto en Medio Oriente que impulsa los precios de la energía.
La Reserva Federal de EEUU (FED) consolida el “higher for longer” (Tasas altas por más tiempo)
Buenos Aires, 19 de marzo (PR/26) .- En su última reunión, la Fed decidió mantener sin cambios la tasa de interés en el rango de 3,50%–3,75%, reforzando un mensaje claro: las condiciones financieras seguirán restrictivas por más tiempo del esperado.
El presidente del organismo, Jerome Powell, reconoció que la incertidumbre global —especialmente por el conflicto en Medio Oriente— podría complicar la lucha contra la inflación.
Las proyecciones oficiales indican apenas un recorte de tasas hacia 2026, lo que refleja la preocupación por un escenario inflacionario persistente impulsado, en parte, por el encarecimiento de la energía.
Petróleo en alza por el conflicto en Medio Oriente
El frente geopolítico sigue siendo el principal factor desestabilizador. La escalada militar en la región —en el marco de la Guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán— ha afectado directamente la oferta energética global.
Particularmente relevante es la crisis en el Estrecho de Ormuz, por donde circula una parte crítica del petróleo mundial, con interrupciones significativas en el tránsito marítimo.
Como consecuencia:
El Brent superó los USD 107
El WTI se acercó a los USD 100
El repunte responde a temores de desabastecimiento y posibles ataques a infraestructura energética en la región.
Wall Street reacciona con caídas
En este contexto, los principales índices de Estados Unidos cerraron con pérdidas, afectados por la combinación de inflación persistente, tasas elevadas y energía cara.
Las acciones retrocedieron ante el temor de que el aumento del petróleo genere una nueva ola inflacionaria y retrase aún más los recortes de tasas.
Además, Powell advirtió que las proyecciones económicas son cada vez más inciertas, lo que incrementa la volatilidad en los mercados.
Un escenario global más complejo
El mercado enfrenta hoy una dinámica desafiante:
Por un lado, una política monetaria restrictiva
Por otro, un shock de oferta energética
Esta combinación eleva el riesgo de desaceleración económica con inflación persistente, un escenario que los inversores siguen de cerca.
🇦🇷 Argentina: resiliencia relativa
En contraste con el clima global negativo, el mercado argentino mostró mayor resistencia, impulsado principalmente por el buen desempeño del sector energético, que se beneficia del rally del petróleo.
Sin embargo, la cautela persiste en la renta fija, con fuerte demanda de instrumentos ajustados por inflación ante la expectativa de precios elevados por más tiempo.
Conclusión: un mercado dominado por dos fuerzas
El escenario actual está definido por dos grandes ejes:
Tasas altas por más tiempo (Fed)
Shock energético global (Medio Oriente)
Ambos factores refuerzan un entorno de alta volatilidad y menor liquidez.
Consejo para inversores
En este contexto, los especialistas sugieren una estrategia prudente y selectiva:
Sobreponderar energía y commodities, beneficiados por la suba del petróleo
Mantener cobertura inflacionaria (bonos indexados o activos reales)
Reducir exposición a activos sensibles a tasas, como tecnología
Conservar liquidez en dólares, ante la fortaleza del billete
En síntesis: el mercado atraviesa una fase donde la clave no es solo crecer, sino proteger capital frente a inflación y shocks externos.
La cadena de la carne vacuna en Argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Los datos del último informe sectorial muestran una combinación preocupante: caída de la producción, suba fuerte de precios y retroceso del consumo interno. Pero detrás de estos síntomas hay algo más profundo: un problema estructural que no se resuelve en el corto plazo.Una oferta en retroceso
Buenos Aires, jueves 19 marzo (PR/26) — La cadena de la carne vacuna en Argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. El punto de partida es claro: hay menos hacienda disponible. La faena cayó más de 10% interanual en febrero y acumula una baja de 11% en el primer bimestre. La producción también se contrajo cerca de 9%.
Las causas no son recientes. Tres campañas consecutivas afectadas por sequías y eventos climáticos extremos provocaron una reducción del stock ganadero. A eso se sumó la venta anticipada de animales y la disminución de vientres (vacas madres), lo que impacta directamente en la cantidad de terneros disponibles.
El dato más sensible es la alta participación de hembras en la faena, cerca del 48%. Este nivel suele asociarse a procesos de “liquidación de stock”, es decir, cuando se sacrifican animales que deberían destinarse a reproducción.
En términos simples: se está consumiendo hoy la capacidad productiva del mañana.
Precios en alza y cambio de hábitos
La consecuencia inmediata de la menor oferta es el aumento de precios. El valor del ganado en pie subió más de 70% interanual y los cortes de carne en góndola ya registran incrementos superiores al 60%.
Esto impacta directamente en el consumidor. El consumo per cápita cayó a 47,3 kilos por año, una baja significativa para un país históricamente identificado con la carne vacuna.
Frente a este escenario, los hogares ajustan: reducen cantidades, cambian cortes, o directamente sustituyen por pollo o cerdo.
Se trata de un cambio que podría no ser transitorio, sino estructural.
Exportaciones: el sostén del sector
Mientras el mercado interno se debilita, las exportaciones ganan protagonismo. En el inicio de 2026 crecieron tanto en volumen como, especialmente, en precio.
Los ingresos por ventas externas aumentaron casi 50% interanual, impulsados por mejores valores internacionales y una mayor diversificación de destinos, con menor dependencia de un solo comprador.
Este giro refuerza una tendencia: la cadena de la carne se orienta cada vez más hacia el mercado externo.
Escenario 2026–2028: qué puede pasar
A partir de los datos actuales, se pueden proyectar tres tendencias centrales:
1. Precios altos sostenidos
La oferta ganadera no puede recuperarse rápidamente. El ciclo biológico implica que recomponer el stock lleva años.
Resultado probable: precios firmes durante al menos 2 a 4 años, subas por encima de la inflación en el corto plazo.
2. Consumo interno en retroceso
El ajuste ya comenzó y podría profundizarse. el escenario sería, caída gradual del consumo per cápita, mayor participación de proteínas sustitutas, pérdida del rol central de la carne vacuna en la dieta
3. Más peso de las exportaciones
Con precios internacionales atractivos, el sector tenderá a priorizar mercados externos.
Implicancias:
mayor ingreso de divisas
pero también mayor exposición a cambios globales (demanda, tipo de cambio, precios internacionales)
¿Cuándo podría revertirse?
La gran pregunta es cuándo se normalizará el mercado. La respuesta depende de un proceso en etapas:
1.Retención de vientres
Para reconstruir el stock, los productores deben dejar de vender hembras. Efecto inmediato: cae aún más la oferta de carne, los precios pueden subir más
2. Recomposición del rodeo
Con más vacas, aumenta la producción de terneros. Tiempo estimado: entre 2 y 3 años
3.Recuperación de la oferta
Recién entonces comienza a aumentar la disponibilidad de carne.
Resultado: estabilización o baja de precios
La paradoja del ciclo ganadero
El sector enfrenta una dinámica conocida pero difícil: para que los precios bajen en el futuro, primero deben subir más.
Esto ocurre porque la recuperación exige reducir la faena en el presente, lo que agrava la escasez en el corto plazo.
Un cambio de fondo
Más allá de la coyuntura, el informe deja una conclusión clara: Argentina está atravesando un cambio en su mercado de carne vacuna.
Menos oferta, precios más altos y un consumidor que se adapta configuran un nuevo equilibrio. La carne seguirá siendo un producto central, pero probablemente deje de ocupar el lugar dominante que tuvo durante décadas.
El desafío será cómo transitar esta transición sin profundizar el impacto sobre el consumo interno, en un contexto donde la recuperación no depende solo de la economía, sino también de los tiempos de la naturaleza.
CONSEJO AL GOBIERNO NO ESTA DEMAS : La carne no es un problema de inflación clásica, es un problema biológico.
No repitamos errores que ya nos costaron años.
Cuando el precio de la carne sube, la tentación es siempre la misma: cerrar exportaciones, fijar precios, intervenir el mercado. Pero ya lo hicimos. Y sabemos cómo termina: menos producción, menos stock y, poco después, carne todavía más cara.
Hoy no falta control. Falta hacienda.
Si volvemos a castigar al productor o a distorsionar el mercado, vamos a profundizar la escasez que ya tenemos. Y eso lo paga toda la sociedad.
No es momento de medidas apresuradas ni de soluciones de corto plazo. Es momento de responsabilidad.
No intervengan el mercado. No cierren exportaciones. No repitan la historia.