“Vendremos a él y haremos morada en él”

“Vendremos a él y haremos morada en él”

Jesús resucitado seguirá en aquellos que cumplen su palabra. Por eso recalca “el que me ama se mantendrá fiel a mis palabras. Mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a él y haremos morada en él”.

 

 

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 5-18

 

En aquellos días, cuando en Iconio se produjeron conatos de violencia de parte de los gentiles y de los judíos, con sus autoridades, para maltratar a Pablo y a Bernabé y apedrearlos; al darse cuenta de la situación, huyeron a las ciudades de Licaonia, a Listra y Derbe y alrededores, donde se pusieron a predicar el Evangelio.

Había en Listra, sentado, un hombre impedido de pies; cojo desde el seno de su madre, nunca había podido andar. Estaba escuchando las palabras de Pablo, y este, fijando en él la vista y viendo que tenía una fe capaz de obtener la salud, le dijo en voz alta:
«Levántate, ponte derecho sobre tus pies».

El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia:
«Los dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos».

A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.

Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando y diciendo:

«Hombres, ¿qué hacéis? También nosotros somos humanos de vuestra misma condición; os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo “que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen”. En las generaciones pasadas, permitió que cada pueblo anduviera su camino; aunque no ha dejado de dar testimonio de sí mismo con sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia».

Con estas palabras, a dura penas disuadieron al gentío de que les ofrecieran un sacrificio.

 

Salmo de hoy

Salmo 113 B, 1-2. 3-4. 15-16 R/. No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria

 

No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria,
por tu bondad, por tu lealtad.
¿Por qué han de decir las naciones:
«Dónde está su Dios»? R/.

Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas. R/.

Benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
la tierra se la ha dado a los hombres. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 21-26

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama será amado mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Le dijo Judas, no el Iscariote:
«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»

Respondió Jesús y le dijo:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».

 

 

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

El Ausente que está presente

El libro de los Hechos de los Apóstoles nos está recordando, en esta cincuentena pascual, los primeros pasos de la Iglesia, tras la resurrección de Jesús. Son pasos que nos indican que el Espíritu de Jesús está presente entre sus seguidores. Pablo y Bernabé son una muestra más de esta realidad. Hoy nos ha recordado que predicando en Iconio descubren una trama contra ellos urdida por los judios y otros habitantes de aquella ciudad. Es la razón por la que abandonan Iconio y se trasladan a Listra y Derbe. Las persecuciones y tramas ocultas no les impiden llevar adelante su decisión de predicar el evangelio a los paganos. Un paso importante en el camino de esta iglesia naciente.

El asombro desbordado de unos oyentes

En el pasaje que leemos hoy hay algunas cosas sorprendentes. Primero la curación de un paralítico llevada a cabo por Pablo, en Listra. En paralelo con Pedro, también Pablo realiza curaciones milagrosas. Pero más sorprendente es la reacción de los paganos al confundir a Pablo y Bernabé con los dioses de la mitología griega, Zeus y Hermes. Pablo y Bernabé expresan su descuerdo rasgándose las vestiduras espantados ante algo que ellos no pueden admitir.

Teodicea para quienes desconocen las Escrituras

Es la ocasión que aprovecha Pablo para pronunciar un discurso  clarificador. En él sus palabras no se apoyan en las Sagradas Escrituras, ajenas a ese mundo griego, sino que invita al abandono de los ídolos para convertirse a quien ha creado todas las cosas. Desde una teodicea sencilla, sus palabras acaban por convencer a los oyentes de Listra de no ofrecerles ningún sacrificio. Parece que no fue tarea fácil, pero, finalmente, los de Listra desistieron del ofrecimiento de sacrificios de animales previsto, ante la idea de verlos como dioses que habían bajado a la tierra.

El discurso de Pablo en Listra nos habla de algo elemental en la transmisión del Evangelio. Saber ante quién se predica es fundamental para conseguir que las personas descubran a Jesucristo, a través de los medios a su alcance.

¿Qué es amar?

El evangelio de San Juan continúa acompañándonos a lo largo de esta semana. Hoy nos ofrece parte del discurso de Jesús después de la Cena. Son palabras cargadas de intimidad, porque son palabras de despedida.

El pasaje se centra hoy en la autorrevelación de Jesús, quien ante la pregunta de Judas Tadeo, “¿cuál es la razón de manifestarte solo a nosotros y no al mundo?”, vuelve a indicar el tema de la presencia de Dios en la vida de los creyentes. Esa presencia será real cuando el creyente cumpla su Palabra y esto solo se puede llevar a cabo desde el amor. La fidelidad a sus palabras será la manifestación del amor. No basta haber conocido a Jesús. Es necesario cumplir los mandamientos, expresión de que el amor ha entrado en sus creyentes.

«Haremos morada en él»

La vida de Jesús ha transcurrido no en grandezas o sensacionalismos, sino en la sencillez y la humildad al servicio de los hombres. Por eso, en medio del ambiente de tristeza que se ha expandido tras las palabras de despedida  de Jesús, ahora los reconforta desde la seguridad de su presencia permanente en aquellos que cumplen la Palabra y aman. “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”. La obediencia de la fe es la prueba de que en esa persona hay amor. El amor siempre imprescindible para poder vivir la comunión entre Dios y el hombre.

Jesús presente en los que le siguen y cumplen

La presencia de Jesús se hará más plena porque no se reducirá a algo meramente físico. Jesús resucitado seguirá en aquellos que cumplen su palabra. Por eso recalca “el que me ama se mantendrá fiel a mis palabras. Mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a él y haremos morada en él”. “Hacer morada” se traduce en una realidad que se prolonga en el tiempo. Junto a todo ello promete el Espíritu, el Paráclito, que enseñará todo y les irá recordando todo lo que Él les ha enseñado. Hay un tema sugerente en este pasaje. Cristo ha sido enviado por el Padre para llevar adelante su obra. El Espíritu Santo será enviado en nombre de Cristo para completar su revelación a la Iglesia.

Las palabras de Jesús son palabras alentadoras para todos cuantos creemos en Él. Su ausencia física se convierte en una presencia –morada- espiritual en todos los que, cumpliendo sus Palabras a través del amor, vivimos la seguridad de su ayuda en el camino. Y es que, cuando se ama de verdad, uno es capaz de dejar de lado el punto de vista personal para buscar cumplir la voluntad del que se ama.

 

Un día más merece la pena reflexionar a la luz de la Palabra: ¿Cuáles son los ídolos que hay en mí y que me impiden vivir de verdad el evangelio? Amar es cumplir los mandamientos. ¿Hasta qué punto es esto verdad en mi vida?

 

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 8, 22-23. 27-30

 

En aquellos días, Salomón se puso en pie ante el altar del Señor frente a toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo:
«Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en los cielos ni abajo en la tierra, tú que guardas la alianza y la fidelidad a tus siervos que caminan ante ti de todo corazón.

¿Habitará Dios con los hombres en la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo te he erigido!

Inclínate a la plegaria y a la súplica de tu siervo, Señor, Dios mío. Escucha el clamor y la oración que tu siervo entona hoy en tu presencia. Que día y noche tus ojos se hallen abiertos hacia este templo, hacia este lugar del que declaraste: “Allí estará mi Nombre”. Atiende la plegaría que tu servidor entona en este lugar. Escucha la súplica que tu siervo y tu pueblo Israel entonen en este lugar. Escucha tú, desde el lugar de tu morada, desde el cielo, escucha y perdona».

 

Salmo de hoy

Salmo 83, 3. 4. 5 y 10. 11 R/. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo!

 

Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo. R/.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor del universo,
Rey mío y Dios mío. R/.

Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Fíjate, oh, Dios, escudo nuestro,
mira el rostro de tu Ungido. R/.

Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 1-13

 

En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).

Y los fariseos y los escribas le preguntaron:
«¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».

Él les contestó:
«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos». Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».

Y añadió:
«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu

padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

 

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“¿Es posible que Dios habite en la tierra?”

Este fragmento del primer Libro de los Reyes, nos presenta el relato de la consagración del Templo que Salomón había construido al Señor. Se traslada el Arca de la Alianza que contiene las tablas de la ley, desde la tienda llamada del encuentro, que había levantado el rey David, al magnífico Templo en el que no se habían escatimado materiales de calidad y ornamentación muy rica.

El rey Salomón que había sucedido a su padre David al frente del pueblo de Israel, estaba consolidando y organizando todas la conquistas realizadas y, al mismo tiempo, construye el Templo que su padre había prometido hacer al “Nombre de Dios”, expresión que en el lenguaje de la época venía a significar verdaderamente a la persona y la representa, donde está el “Nombre de Yahvé” está Dios presente de una manera muy especial, pero no exclusiva.

Se crea un paralelismo entre la Alianza que Dios realizó con el pueblo en el Sinaí, y la promesa que Dios hizo a David que su reino y su casa perduraría, por lo que Salomón reconoce la fe en Yahvé como único Dios, y confía en que el pueblo de Israel cumplirá su compromiso con Dios.

Reconoce la magnificencia de Dios, que en su inmensa grandeza pueda habitar simplemente en el Templo, pues ni en los cielos ni en la tierra cabe Dios, pero le implora que dirija su mirada hacia él y hacia el pueblo que suplica, para que proteja al templo que quiso para que residiera su Nombre, y proteja al pueblo que le implora su ayuda.

El salmo 83 es un canto a la magnificencia de Dios. Alabando la morada del Señor, deseando gozar de su presencia pues “vale más un día en tus atrios que mil en mi casa.

Hoy la Iglesia celebra la memoria de Santa Escolástica, hermana gemela de San Benito de Nursia, que como él se inclina hacia la vida monástica y, siguiendo el ejemplo de su hermano, fundó un monasterio en Piumarola, cerca de Montecasino, del que fue abadesa, y llevó una vida ejemplar entregada a la oración y al estudio de la Palabra de Dios.

“Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres”

Jesús al ser increpado por los fariseos, porque sus discípulos no guardaban los preceptos de lavarse las manos antes de comer, y otras similares, les recrimina por fijarse más en las apariencias externas que respetar los fundamentos de la ley, que había sido desvirtuada al asociar a la misma una enorme cantidad de preceptos humanos.

Es verdad que muchos de estos preceptos tenían como fin el prevenir frente a enfermedades contagiosas, aunque la gran mayoría lo ignoraban, pero a los fariseos poco les importaba las distintas situaciones humanas, su objetivo último era el cumplimiento de la ley y, fundamentalmente, si la interpretación de la misma redundaba a favor suyo.

Jesús les pone un ejemplo incontestable, y es que los preceptos eximen de la ayuda a los padres ancianos, si los bienes con los que iban a ayudarles los declaraban como “corbán”, es decir, ofrenda al templo, con lo que el mandamiento de honrar a los padres, quedaba eximido por la donación al templo.

Desgraciadamente, no se tratan de problemas ancestrales, hoy en día se sigue dando más importancia a la forma externa que al núcleo de nuestra fe, y sobre todo si con esto se mantienen los privilegios de unos pocos.

Jesús nos está animando continuamente a mantenernos firmes en lo realmente importante, el amor a Dios y al prójimo, y olvidarnos un poco de todo lo accesorio.

¿Nos mantenemos firmes en nuestra fe, o tenemos una fe de quita y pon? ¿Le damos más importancia a la forma externa, o lo que nos importa realmente es el fondo de nuestras convicciones?

 

D. José Vicente Vila Castellar O.P.

D. José Vicente Vila Castellar O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Torrente (Valencia, España)

 

Nací en Valencia en febrero de 1951 y bautizado en la Pila Bautismal de San Vicente Ferrer, en el seno de una familia con valores religiosos. Soy Licenciado en Medicina y Cirugía con la especialidad en Obstetricia y Ginecología que he ejercido hasta la jubilación. Siempre he estado vinculado a movimientos eclesiales y en 1996, tras varios años colaborando con el convento de los P.P. Dominicos de El Vedat en Torrent, fuí admitido en la Fraternidad Laical de Santo Domingo de dicho convento. He sido elegido presidente de la misma y también Presidente Provincial en varias ocasiones. En noviembre de 2024 fuí designado Presidente del Consejo Nacional de la Familia Dominicana de España.

Evangelio de hoy en audio

“Dios camina a nuestro lado y se deja tocar”

“Dios camina a nuestro lado y se deja tocar”

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 8, 1-7. 9-13

 

En aquellos días, congregó Salomón a los ancianos de Israel en Jerusalén —todos los jefes de las tribus y los cabezas de familia de los hijos de Israel ante el rey—, para hacer subir el Arca de la Alianza del Señor desde la ciudad de David, Sion. En torno al rey Salomón se congregaron todos los varones de Israel. En el mes de Etanín, el mes séptimo, por la fiesta, vinieron todos los ancianos de Israel y los sacerdotes condujeron el Arca e hicieron subir el Arca del Señor y la Tienda del Encuentro, con todos los objetos sagrados que había en ella.

El rey Salomón y todo Israel, la comunidad de Israel reunida en torno a él ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en número no calculable ni contable.

Los sacerdotes acarrearon el Arca de la Alianza del Señor al santuario del templo, el Santo de los Santos, a su lugar propio bajo las alas de los querubines. Estos extendían sus alas sobre el lugar del Asca, cubriendo el Asca y sus varales.

No había en el Asca más que las dos tablas de piedra que Moisés depositó allí en el Horeb: las tablas de la alianza que estableció el Señor con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto.

Cuando salieron los sacerdotes del santuario —pues ya la nube había llenado el templo del Señor—, no pudieron permanecer ante la nube para completar el servicio, ya que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor.

Dijo entonces Salomón:
«El Señor puso el sol en los cielos,
mas ha decidido habitar en densa nube.
He querido erigirte una casa para morada tuya,
un lugar donde habites para siempre».

 

Salmo de hoy

Salmo 131 R/. ¡Levántate, Señor, ven a tu mansión!

 

Oímos que estaba en Efratá,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies. R/.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de justicia,
que tus fieles vitoreen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 53-56

 

En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.

Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.

 

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

Dios inmenso y Dios cercano

La auténtica experiencia religiosa del ser humano consiste en situarse ante un Dios que es inmenso, inabarcable, misterioso y eterno (si no, no sería Dios) y que, a la vez, es cercano, asequible, garantía del sentido de su vida, luz para su camino vital, meta absolutamente deseable, porque es capaz de dar la felicidad completa y sin fin, (de lo contrario no sería MI Dios).

Unir esa transcendencia y esa cercanía del Ser “más superior de todo lo que puedo concebir como mi superior, y simultáneamente, Aquel que es lo más íntimo de mi propia intimidad”, como explicaba san Agustín, es entrar en el misterio de lo fascinante y tremendo en que consiste la vivencia clave del ser creyente.

En la lectura de hoy, en la que se recuerda la consagración del Templo de Salomón en Jerusalén, se exponen bien esos dos aspectos: la nube que lo llena es símbolo de que Dios es Dios y la concreción del Arca dentro del Templo, señal de su cercanía misericordiosa. Y también se indican tanto el protagonismo de Dios, “El Señor ha decidido habitar en la nube oscura”, como el necesario protagonismo del pueblo, representado por Salomón: “Sí, yo te he construido la casa de tu Señorío, un lugar donde habitarás siempre”. La finalidad buscada por estos dos protagonistas, el divino y el humano, es la alianza, la cercanía, el amor fiel: «Un lugar donde habitarás para siempre».

Para nosotros no es fácil vivir en esa tensión entre transcendencia e inmanencia, entre Dios y nuestro mundo. Tendemos a separarlos. O una imagen de Dios que es simple proyección de nuestros sueños de omnipotencia, un Dios mágico e infantilizador, o, en el otro extremo, un hombre autosuficiente, cerrado en sí mismo, narcisista, que termina devorado por los límites que tiene (dolor, angustia, muerte, fracasos) y que hace tener a los demás (injusticia, guerras, violencia, desamor).

Límites que, si los vive en Dios y según Dios, se superan con la dinámica del Reino de Jesús: Dios como Padre, nosotros como hijos y hermanos, con el Espíritu que nos hace comunidad que busca y obra la justica y la paz y así, con Cristo, vence a la muerte.

En el año 587 antes de Cristo, el templo de Salomón, fue destruido y se perdió el Arca de la Alianza, los dos símbolos de la presencia generosa de Dios con su pueblo. ¿Se rompió esa unión de Yahveh con la humanidad? El pueblo había sido infiel, pero Dios mismo se va con ellos al destierro, compartiendo su suerte, sus dolores, sus crisis de fe, sus esperanzas (Ez 11, 22-24) y, con ellos, retornará a Jerusalén (Ez 43, 1-12).

Jesús: Dios con nosotros

Jesús nos muestra en el evangelio de hoy, que es uno de los sumarios-resúmenes de su actividad, cómo camina para encontrarse con las personas, para curarlas, para hacerse tocar y, a través de ese toque que une la concreción del cuerpo con la fe, se produzca la relación íntima que sana y da futuro.

Es curioso que este texto en el que Jesús y su acción es tan concreta y corporal, venga detrás del texto en que se habla de Jesús caminando sobre las aguas en medio de la tormenta del lago que amenaza a los discípulos.

En ese momento, dice el evangelio: “ellos, viéndole caminar sobre las aguas creyeron que era un fantasma y comenzaron a gritar” (Mc 6, 49).

Creyeron que era un fantasma, algo no real, fruto de la imaginación y del miedo. Esta es una tentación que nos amenaza a todos los creyentes. En medio de las dificultades, pensar que la fe, el Reino, Dios mismo, son unos fantasmas inútiles construidos por nuestros terrores y sueños.

La respuesta de Jesús es reveladora: “Animo, yo soy, no temáis” (Mc 6, 50). La causa para que venzan el miedo es el ánimo que les transmite. Y la fuente de ese ánimo es que él es el “Yo soy”, el misterioso nombre de Yahveh revelado a Moisés.

Dios con nosotros, Dios hecho carne, palpable, en una corporalidad que se continúa en los sacramentos. Dios hacia nosotros, a mi encuentro. Nunca Dios contra mí, contra nosotros, ni siquiera indiferente a mí, a nosotros.

Su cercanía y seguimiento no son, pues, fantasías, Son, de hecho, un realismo animoso y curativo.

En mi experiencia de Dios ¿uno la vivencia de su trascendencia: adoración alabanza, acción de gracias, conocimiento de él por la Escritura… con la inmanencia: Dios en mi corazón, en el hermano, en la sociedad, la Iglesia, la historia con sus gozos y esperanzas?

¿Me dejo tocar sanadoramente por Cristo (ahora resucitado) a través de los sacramentos y de la carne doliente de mi prójimo?

¿Soy, a imagen de Cristo y en su seguimiento, alguien que se acerca y cuida? ¿O voy por la vida “de fantasma?

 

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P. Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra (Asunción, Paraguay)

Soy dominico y sacerdote, nacido en Granada en 1951. Ingresé en la Orden de Predicadores en 1968 y fui ordenado sacerdote en 1975. He cursado estudios de Filosofía y Teología en España, Roma y Múnich, y me he dedicado durante décadas a la formación y docencia en diversos ámbitos.

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Fuente: Dominicos.Org
León XIV: Fray Lorenzo nos enseña la alegría de vivir cada día en presencia de Dios

León XIV: Fray Lorenzo nos enseña la alegría de vivir cada día en presencia de Dios

Ciudad del Vaticano, domingo 21 diciembre (PR/25) — Vatican News publica el texto íntegro de la introducción del Papa León al libro del fraile carmelita Lorenzo «La práctica de la presencia de Dios», en la nueva edición de la Librería Editora Vaticana, que salió a la venta el 19 de diciembre.
Este libro, escrito por un sencillo y humilde religioso francés que vivió en el siglo XVII, es un texto que, junto con otros, ha marcado la vida espiritual de Robert Prevost.

León XIV

Este pequeño libro se centra en la experiencia, o mejor dicho, en la práctica de la presencia de Dios, tal y como la experimentó y enseñó el fraile carmelita Lorenzo de la Resurrección, que vivió en el siglo XVII. Como ya he dicho, junto con los escritos de San Agustín y otros libros, este es uno de los textos que más han marcado mi vida espiritual y me han formado en lo que puede ser el camino para conocer y amar al Señor.

El camino que fray Lorenzo nos indica es sencillo y arduo al mismo tiempo: sencillo porque no requiere más que recordar constantemente a Dios, con pequeños actos continuos de alabanza, oración, súplica, adoración, en cada acción y en cada pensamiento, teniendo como horizonte, fuente y fin solo a Él.

Ardua, porque exige un camino de purificación, de ascetismo, de renuncia y de conversión de lo más íntimo de nosotros mismos, de nuestra mente y de nuestros pensamientos, mucho más que de nuestras acciones.

Es lo que ya escribía san Pablo a los fieles de Filipos: «Tened en vosotros los mismos sentimientos que Cristo Jesús» (Flp 2,5): por lo tanto, no sólo hay que uniformar con Dios las actitudes y los comportamientos, sino también nuestros sentimientos, nuestro propio sentir.

En esta interioridad encontramos su presencia, la presencia amorosa y ardiente de Dios, tan «otra» y, sin embargo, tan familiar a nuestro corazón. Como escribe san Agustín, «el hombre nuevo cantará el cántico nuevo» (Discursos 34,1).

La experiencia de unión con Dios, descrita en las páginas de fray Lorenzo como una relación personal hecha de encuentros y conversaciones, de ocultamientos y sorpresas, de abandono confiado y total, recuerda las experiencias de los grandes místicos, en primer lugar Teresa de Ávila, que también había dado testimonio de esta familiaridad con el Señor hasta el punto de hablar de un «Dios de las ollas». Sin embargo, indica un camino practicable por todos, precisamente porque es sencillo y cotidiano.

Como muchos místicos, fray Lorenzo habla con gran humildad, pero también con humor, porque sabe bien que todo lo terrenal, incluso lo más grandioso y dramático, es muy pequeño ante el amor infinito del Señor.

Así, puede decir irónicamente que Dios lo ha «engañado», porque él, que entró quizás un poco presuntuosamente en el monasterio para sacrificarse y expiar duramente sus pecados de juventud, encontró en cambio una vida llena de alegría.

A través del camino que fray Lorenzo nos propone, a medida que la presencia de Dios se vuelve familiar y ocupa nuestro espacio interior, crece la alegría de estar con Él, florecen las gracias y las riquezas espirituales, e incluso las tareas cotidianas se vuelven fáciles y ligeras.

Los escritos y testimonios de este converso carmelita del siglo XVII, que atravesó con fe luminosa los turbulentos acontecimientos de su siglo, sin duda menos violento que el nuestro, pueden ser de inspiración y ayuda también para la vida de nosotros, hombres y mujeres del tercer milenio.

Nos muestran que no hay circunstancia que pueda separarnos de Dios, que cada una de nuestras acciones, cada una de nuestras ocupaciones e incluso cada uno de nuestros errores adquieren un valor infinito si se viven en presencia de Dios, continuamente ofrecidos a Él.

Toda la ética cristiana puede resumirse realmente en este recordar continuamente que Dios está presente: Él está aquí.

Esta memoria, que es algo más que un simple recuerdo, porque involucra nuestros sentimientos y afectos, supera todo moralismo y toda reducción del Evangelio a un mero conjunto de reglas, y nos muestra que, realmente, como Jesús nos prometió, la experiencia de la confianza en Dios Padre ya nos da el ciento por uno aquí abajo. Confiar en la presencia de Dios significa saborear un anticipo del Paraíso.

Ciudad del Vaticano, 11 de diciembre de 2025

 

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Fuente: Vatican News

3 reflexiones espirituales del libro que el Papa acaba de elogiar

3 reflexiones espirituales del libro que el Papa acaba de elogiar

El Papa León XIV dijo que este libro del hermano Lorenzo es una de las claves de su propia espiritualidad personal
Por Philip Kosloski
El Papa continuó: «Y hay varios en los que pensé, pero uno de ellos es un libro titulado La práctica de la presencia de Dios«.

Este libro fue escrito por un fraile carmelita descalzo  llamado Hermano Lorenzo en el siglo XVII, y ha sido un clásico espiritual popular desde que se publicó póstumamente y acompaña al Papa en su desarrollo espiritual desde hace varios años. Por eso León XIV es un modelo de entrega a la voluntad divina.

Para ayudar a comprender mejor de qué trata este libro, aquí hay tres reflexiones espirituales extraídas del mismo, que reflejan que se trata de un libro sencillo y breve, pero con una gran riqueza de sabiduría:

1Cómo permanecer en paz y mantener tu mente en Dios durante el día

«[El hermano Lorenzo] se ejercitaba en el conocimiento y el amor de Dios, decidido a esforzarse al máximo por vivir en un sentido continuo de Su Presencia y, si era posible, no olvidarlo nunca… Se dirigía a su trabajo en la cocina (pues era cocinero de la comunidad); allí, tras considerar primero… las cosas que su cargo requería, y cuándo y cómo debía hacer cada cosa, dedicaba todos los intervalos de su tiempo, tanto antes como después de su trabajo, a la oración».

Desde la perspectiva del hermano Lorenzo, él nunca quería olvidarse de Dios y hacía un esfuerzo deliberado por tenerlo siempre presente en su mente. Incluso rezaba una breve oración antes de comenzar sus tareas para asegurarse de que así fuera.

«Oh Dios mío, puesto que Tú estás conmigo y ahora debo, en obediencia a Tus mandamientos, aplicar mi mente a estas cosas externas, te suplico que me concedas la gracia de permanecer en Tu presencia; y para ello, prospérame con Tu ayuda, recibe todas mis obras y posee todos mis afectos».

2Pide un aumento de amor en lugar de una cura.

El hermano Lorenzo aconsejó a un amigo en una de sus cartas que no le pidiera a Dios una curación.

«Te dije, en mi última [carta], que [Dios] a veces permite que las enfermedades corporales curen los trastornos del alma. Ten valor, entonces, haz de la necesidad virtud [y] pídele a Dios, no que te libere de tus dolores, sino la fuerza para soportarlos con determinación, por amor a Él, todo lo que Él desee y durante el tiempo que Él desee».

Añade además: «El amor endulza los dolores y, cuando se ama a Dios, se sufre por él con alegría y valentía… Él es el Padre de los afligidos, siempre dispuesto a ayudarnos. Nos ama infinitamente más de lo que imaginamos. Amaos, pues, y no busquéis consuelo en otra parte».

3Piensa en la oración como en hacer compañía a Jesús , como a un amigo querido

 

«Recuerda lo que te he recomendado, que es pensar a menudo en Dios, de día, de noche, en tus asuntos e incluso en tus diversiones. Él está siempre cerca de ti y contigo; no lo dejes solo. Considerarías descortés dejar solo a un amigo que ha venido a visitarte: ¿por qué entonces hay que descuidar a Dios? No lo olvides, piensa en Él a menudo, adóralo continuamente, vive y muere con Él; esta es la gloriosa ocupación de un cristiano; en una palabra, esta es nuestra profesión, y si no la conocemos, debemos aprenderla».

Esta imagen de la oración concuerda con la experiencia de Jesús en el huerto: «Cuando volvió a sus discípulos, los encontró dormidos. Y dijo a Pedro: ‘¿No habéis podido velar conmigo ni siquiera una hora?'» (Mt 26,40).

De manera similar, Dios nos pide cada día que pasemos tiempo con él. ¿No querríamos pasar tiempo con él si fuera nuestro mejor amigo?

 

Primicias Rurales

Fuente: Aleteia