«A  tu paso, Señor», dice el cantante Rafael Carrero en un imperdible tango de fe

«A tu paso, Señor», dice el cantante Rafael Carrero en un imperdible tango de fe

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  • Plataforma Principal: Se puede escuchar su catálogo oficial completo directamente en su canal de YouTube Rafael Carrero.
  • Streaming de Audio: Sus canciones y lanzamientos semanales están disponibles en el perfil oficial de Rafael Carrero en Spotify y en su sección dedicada de YouTube Music.
  • Redes Sociales: Suele compartir las historias y reflexiones detrás de letras como éstas a través de su cuenta de Instagram Rafael Carrero.
Para ver un ejemplo de su producción musical de la búsqueda de Jesús:

Miniatura de un video relacionado

Fuente: Matilde Fierro, editora de Primicias Rurales / IA / Alberto Maggi
YouTube Rafael Carrero – Topic
“ Convertíos y creed la Buena Noticia ”

“ Convertíos y creed la Buena Noticia ”

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 14-20

 

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».

Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.

Jesús les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

Palabra del Señor
Cómo las mamás viven la misericordia diariamente

Cómo las mamás viven la misericordia diariamente

¿Sabías que las mamás viven, cada día, las obras de misericordia? Descubre cómo estas acciones sencillas revelan el amor de Dios.
España, martes 30 diciembre (PR/25) — ¿Has escuchado que la maternidad es un regalo? Pero no sólo es eso, es un don que recibe la mujer por esencia, que se manifiesta de distintas maneras, y una de ellas se expresa a través de las obras de misericordia.

En este artículo profundizaremos en algunos ejemplos de la vida cotidiana, ya que si prestamos atención a nuestro alrededor, podemos ver el don de la caridad en el abrazo y el ejemplo de nuestra mamá.

 

Obras de misericordia corporales:

 

1. Dar de comer al hambriento

Las mamás buscan que su familia reciba el alimento, cuidando y procurando su bienestar. Incluso en momentos en los que ellas están cansadas, priorizan que no les falte un plato en la mesa.

2. Dar de beber al sediento

¿Cuántas veces las mamás nos preguntan si hemos bebido agua en el día? Ellas están pendientes de saber que estamos hidratados. Nos recuerdan llevar esa botellita de agua, jugo o leche a donde vayamos.

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3. Vestir al desnudo
Nos ayudan a proteger nuestra dignidad vistiéndonos. No importa la edad que tengan sus hijos, ellas ven qué prenda hace falta o nos queda mejor. Compran ropa, la cosen y/o la heredan, asegurándose de que nadie esté desprotegido.

 

4. Dar posada al peregrino
Donde hay una casa, las mamás crean el hogar. Ellas le dan ese toque acogedor que no solo lo reciben los pequeños, sino también los amigos, primos y sobrinos que buscan un refugio con una gran sonrisa y corazón.

5. Visitar al enfermo
¿Quién es la primera en preocuparse ante una gripe o un problema estomacal? Así es, las mamás. Ellas acompañan durante la enfermedad, dan el medicamento y se quedan vigilando los síntomas.

 

6. Visitar a los presos
Aunque no podemos darle un sentido literal a esta frase, también se puede atribuir a que las mamás ayudan a sus hijos cuando se sienten limitados o atrapados en algunos errores y etapas difíciles. Ellas acompañan y corrigen en esos momentos.

 

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7. Enterrar a los muertos
Ante una pérdida familiar, uno de los bastiones más fuertes en ese momento es la mamá. Ella enseña a despedirse con amor y da su mano para recibir consuelo en medio de la tristeza.

Obras de misericordia espirituales:

 

8. Enseñar al que no sabe

Nuestras primeras maestras son las mamás. Ellas nos enseñan con su ejemplo cómo vivir la vida; cómo hablar, caminar y saber cómo reaccionar ante ciertas situaciones. Y todo lo hacen con una hermosa paciencia.

 

9. Dar buen consejo al que lo necesita

Nada como un buen consejo de madre. Ellas nos escuchan y saben qué decirnos en momentos en los que nos hemos sentido mal o no sabemos qué decisión tomar.

10. Corregir al que se equivoca

¿Cuántas veces no nos hemos equivocado en el camino? Es inevitable, pero las mamás, al notarlo, nos corrigen desde el cariño, procurando nuestro bien. Incluso en momentos en los que sentimos que son injustas, ellas saben lo que es mejor a través de la experiencia.

 

11. Perdonar las ofensas

Las mamás nos enseñan a pedir disculpas cuando nos ofenden. Pero los hijos también pueden haber ofendido a mamá sin haberse dado cuenta, y ellas ejercen esa obra de perdón.

 

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12. Consolar al triste
Cuando estamos tristes, las mamás lo notan. En algunas ocasiones no es necesario decirles, porque ellas saben que algo no está bien con nuestro actuar. Escuchan, dan un abrazo y rezan por nuestros sufrimientos.

 

13. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo

Los hijos no somos perfectos, aunque a veces pensamos lo contrario. Tenemos defectos o hacemos acciones que cansan a las mamás. Y ellas, con todo el amor y paciencia, los soportan.

 

14. Orar por vivos y difuntos

¿Quién crees que menciona tu nombre continuamente con un rosario en mano? Las mamás encomiendan la vida de sus hijos a Dios. Piden por sus alegrías, sus preocupaciones, sus aspiraciones.

Como podemos ver, las mamás son una presencia del amor de Dios en nuestras vidas. En ellas se refleja ese rostro femenino del Creador que nos hace sentir acompañados y amados.

Por eso, cada día es una oportunidad para agradecer por nuestras mamás y por todo lo que hacen.

Oración por las mamás

Primicias Rurales
Fuente: Aleteia

 

Somos la prueba de que uno puede cambiar sin perderse

Somos la prueba de que uno puede cambiar sin perderse

Por Osvaldo Larrosa, ingeniero agrónomo, integrante de ABOPA

Buenos Aires, martes 26 noviembre (PR/25) — Lo vi por ahí,me gustó, ¿a vos?

A mi edad pienso que mi generación es un puente entre dos mundos: uno hecho de caminos de tierra y cartas escritas a mano, y otro lleno de satélites y pantallas que caben en el bolsillo.

Nací en una casa sin aire acondicionado.

El verano olía a polvo y sonaba a ventilador de caja.

Conocíamos a los vecinos por su nombre, y si se rompía la cadena de la bici, tocabas cualquier puerta y alguien salía con una llave inglesa. Crecimos con paciencia: esperando el correo, esperando que abriera la biblioteca, esperando que la radio repitiera esa canción que tanto nos gustaba.

Y entonces el mundo se aceleró.

Los teléfonos se encogieron, la música se volvió invisible, y las noticias ya no tardaban días: llegaban a la palma de la mano antes del desayuno.

Aprendimos a escribir en teclados diminutos, a deslizar, a tocar la pantalla. Aprendimos a hablarle a las máquinas… y a escucharlas responder. Aprendimos, porque siempre tuvimos que hacerlo.

Hemos visto cómo dejaban la leche en botellas de vidrio en la puerta y cómo hoy escaneamos las compras sin cajero.

Hemos tirado monedas en teléfonos públicos y hecho videollamadas cruzando continentes.

Conocimos el sonido del silencio —sin notificaciones, sin zumbidos— y el ruido de un mundo entero vibrando al mismo tiempo.

A veces los jóvenes creen que nos quedamos atrás. Pero te voy a decir algo: nosotros conocemos los dos mundos.

Sabemos sembrar tomates y enviar correos electrónicos.

Sabemos contar historias sin Google y luego verificarlas con él. Sabemos lo que pesa una carta escrita a mano, porque la sostuvimos; y también sabemos lo que se siente apretar “enviar” y recibir una respuesta al instante desde miles de kilómetros.

Somos la prueba de que uno puede cambiar sin perderse.

De que se puede honrar el pasado y, al mismo tiempo, aprender hacia dónde va el futuro.

Hemos enterrado amigos y recibido nietos.

Hemos visto desaparecer enfermedades… y llegar otras nuevas.

Hemos usado mapas de papel y GPS, postales y emojis, paciencia y urgencia.

Y tal vez ése sea nuestro verdadero regalo: llevamos en la memoria un mundo más lento y silencioso, y en las manos, las habilidades para sobrevivir en uno veloz y ruidoso.

Podemos enseñarle a los jóvenes que no todo tiene que pasar de inmediato… y recordarle a los mayores que nunca es tarde para aprender algo nuevo.

Somos el puente.

El capítulo del medio.

El enlace entre lo que fue y lo que está por venir»

 

Primicias Rurales

Fuente: Sociales Abopenses