Abr 13, 2026 | Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 1-8
Había un hombre del grupo de los fariseos llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo:
«Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él».
Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios».
Nicodemo le pregunta:
«¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».
Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabemos de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del Espíritu».
Palabra del Señor
Abr 1, 2026 | Evangelio
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías 50, 4-9a
El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento.
Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los discípulos.
El Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.
Mi defensor está cerca, ¿quién pleiteará contra mí?
Comparezcamos juntos, ¿quién me acusará?
Que se acerque.
Mirad, el Señor Dios me ayuda, ¿quién me condenará?
Salmo de hoy
Salmo 68, 8-10. 21-22. 31 y 33-34 R/. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor
Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre.
Porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mi. R/.
La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco.
Espero compasión, y no la hay;
consoladores, y no los encuentro.
En mi comida me echaron hiel,
para mi sed me dieron vinagre. R/.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
Miradlo, los humildes, y alegraos;
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 26, 14-25
En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
«¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».
Él contestó:
«Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
«En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».
Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
«¿Soy yo acaso, Señor?».
Él respondió:
«El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
«¿Soy yo acaso, Maestro?».
Él respondió:
«Tú lo has dicho».
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Evangelio de hoy en vídeo
Reflexión del Evangelio de hoy
Un amor sin paciencia no es un auténtico amor
A lo largo de estos días leemos el tercer canto del Siervo de Yahveh del libro del profeta Isaías. En el mismo se expresa la confianza en Dios en medio de las dificultades de la vida. Cuando nos dejamos interpelar por la realidad es cuando descubrimos la necesidad de «abrir el oído» (Is 50, 5) y poder aprender como discípulo lo que el Señor nos ayuda a descubrir y profundizar.
Es desde la experiencia del amor entrañable de Dios donde se nos abre la inteligencia y el corazón. Solo entonces podemos pronunciar una palabra de aliento al abatido (cfr. Is 50, 4)
La imagen del siervo paciente nada tiene que ver con la resignación por el contrario es expresión viva de la fe. Parece oportuno recordar aquí las palabras de Tomas Halik: «La fe está aquí precisamente para esos instantes de penumbra en lo que la vida y el mundo están llenos de inseguridad, durante la fría noche del silencio de Dios. Y su función no es saciar nuestra sed de certeza y seguridad, sino más bien enseñarnos a vivir con el misterio. La fe y la esperanza son expresiones de nuestra paciencia, precisamente en esos periodos… Un amor sin paciencia no es un auténtico amor.»
Es en medio del sufrimiento es donde el siervo experimenta la ayuda de Dios y pone en el su confianza. El misterio del dolor en la vida nos abre a una nueva percepción de la realidad y del amor. El aliento se vuelve entonces presencia, cercanía, gesto y palabra.
Experimentamos nuestra vulnerabilidad que vivida desde Dios se transforma en fortaleza porque su amor nunca nos abandona.
Dejarnos transformar por la entrega
Estamos ya a las puertas del Triduo Pascual. El relato del evangelio de hoy comienza ubicándonos en los preparativos de la Ultima Cena. Jesús desea compartir esta noche tan especial con su comunidad.
Aquellos discípulos con quienes ha compartido su misión a los que llama amigos. La celebración de la cena pascual les permitirá experimentar y comprender la profundidad del amor de Dios. En esta noche de intimidad y despedida, Jesús asume la muerte como parte integrante de su misión.
Como nos recordaba la Hna Lola Munilla: «La entrega de Jesús no fue improvisada, no fue un acto valiente de un momento, fue la culminación de un camino que hizo transparente para todos el amor de Dios Padre, aunque eso le costó la vida.»
Las lecturas de este día nos abren desde lo humano a la profundidad de lo espiritual, preparándonos el corazón a lo que vamos a celebrar. En ellas están presente el sufrimiento, el drama interior y exterior, la vulnerabilidad, la traición y la redención. En una realidad marcada muchas veces por sin sentido, la violencia, el dolor y el sufrimiento el amor universal de Dios nos abre a la esperanza.
Por eso las lecturas de este día pueden ser una magnífica oportunidad de poner nuestra vida en sintonía con el misterio que vamos a celebrar, dejando que sea el amor misericordioso de Dios el que nos transforme y nos ayude a renovar nuestros compromisos con la vida.
Evangelio de hoy en audio
Mar 28, 2026 | Santo del Día
Referente de la mística alemana y discípulo del Maestro Eckhart, el Beato Enrique Susso transformó su vida religiosa en un camino de sabiduría celestial. Dedicó sus últimos años a la dirección espiritual y al legado de la Orden de Predicadores, dejando una obra marcada por sus visiones y su profunda devoción mariana.
Buenos Aires, sábado 28 marzo (PR/26) — Hoy la Iglesia Católica celebra al beato Enrique Susso quien fue un prodigio de santidad en un ambiente muy corrompido. Nació en 1296 en Suabia, Alemania.
A los 15 años fue admitido como religioso en el convento de los Padres Dominicos en Constanza. En la comunidad encontró como profesor un místico muy famoso que influyó en él de manera inmensa. Era el Padre Eckart, cuyos consejos seguían muchas personas con gran entusiasmo.
Los primeros años de religioso no fue muy fervoroso; sin embargo, su anhelo de santidad era tan grande e intenso que se propuso empezar una vida espiritual verdaderamente seria. El demonio intentó disuadirlo y desanimarlo con consideraciones de prudencia humana, haciéndole ver que esa conversión era demasiado rápida y que no sería capaz de perseverar en el bien.
Frente a esto, el santo se dedicó a pedir a Dios la sabiduría celestial, siendo un admirador constante de este regalo celestial, y recomendando a sus discípulos implorar mucho a Dios por este magnífico don.
Los últimos años los pasó el Padre Enrique dedicado a dar dirección espiritual a las religiosas, especialmente a las dominicas, las cuales lo consideraban un verdadero hombre de Dios y un guía espiritual sumamente acertado.
Murió en 1365, y dicen que su cuerpo permaneció muchos años incorrupto. Pero después el templo donde estaba enterrado pasó a poder de los protestantes y no se volvió a saber de sus restos.
Tuvo muchas visiones y se le apareció la Santísima Virgen María a traerle mensajes celestiales. Es un referente de la mística alemana.
Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa
Mar 24, 2026 | Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 21-30
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban:
«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?».
Y él les dijo:
«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados».
Ellos le decían:
«¿Quién eres tú?».
Jesús les contestó:
«Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Y entonces dijo Jesús:
«Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.
Palabra del Señor
Ene 24, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano
Iluminados por la Doctrina Social de la Iglesia, podemos precisar que el fiel laico, dado que tiene una vocación y misión particulares, también tiene una espiritualidad propia y auténtica
España, sábado 24 enero (PR/26) — La palabra ‘espiritualidad’ es utilizada por muy diversas personas, y con muy diversos significados, orientaciones y fines.
A primera vista, pareciera que no existe una definición formal y universal; pero mirando más al fondo es fácil encontrar un elemento común y constitutivo: La espiritualidad es la manera en que vivimos la vida a partir de la experiencia con Dios (para los teístas) o con el-lo trascendente (para los ateos).
Entre el universo de espiritualidades, la cristiana es fuente inagotable, auténtica y segura de espiritualidad toda vez que tiene a Dios Hijo como origen y meta. De ella han surgido muchas experiencias de encuentro y seguimiento de Jesucristo que han dado origen a diferentes escuelas y tradiciones de espiritualidad.
La espiritualidad laical
Hablar de una ‘espiritualidad laical’ conlleva una precisión particular que identifica la manera en que los laicos se encuentran con Jesucristo y lo testifican en el mundo; es decir, en la sociedad secular en la que viven, definida esta como ‘índole secular’.
La espiritualidad laical, enseña el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI), “(…) edifica el mundo según el Espíritu de Jesús: hace capaces de mirar más allá de la historia, sin alejarse de ella; de cultivar un amor apasionado por Dios, sin apartar la mirada de los hermanos, a quienes más bien se logra mirar como los ve el Señor y amar como Él los ama” (n. 545).
Características de la espiritualidad laical
La espiritualidad laical, enraizada en la Divina persona y Evangelio de nuestro Señor Jesucristo; posee las siguientes características:
1íntima y activa
“Es una espiritualidad que rehuye tanto el espiritualismo intimista como el activismo social” (CDSI, n. 545).
En efecto, la espiritualidad laical evita la tentación del intimismo que aísla; así como del activismo que priva de la raíz cristiana. La síntesis saludable se puede resumir en una espiritualidad íntima (no intimista) y activa (no activista). Son como las dos alas de un ave que, de manera conjunta y sincronizada, le permiten remontar altos vuelos.
2integral e integradora
Es una espiritualidad que “sabe expresarse en una síntesis vital que confiere unidad, significado y esperanza a la existencia, por tantas y diversas razones contradictoria y fragmentada” (CDSI, n. 545).
En medio de tantas contradicciones por las que transita el laico –que amenazan con fragmentarlo y dispersarlo–, el laico está equipado para una experiencia espiritual integral e integradora que lo une, lo concentra, lo llena de significado y de esperanza.
3testimonio de vida
Contribuye, desde su índole secular, a la santificación del mundo a modo de fermento que trabaja desde adentro. Para ello es esencial el testimonio de vida como acto primordial que cimenta el anuncio de la Buena Nueva (Cf. Lumen Gentium, 31).
4itinerario cristiano
Se fortalece en el itinerario cristiano: “La adhesión a la Palabra de Dios; la celebración litúrgica del misterio cristiano; la oración personal; la experiencia eclesial auténtica, enriquecida por el particular servicio formativo de prudentes guías espirituales; el ejercicio de las virtudes sociales y el perseverante compromiso de formación cultural y profesional” (CDSI, n. 546).
5Armoniza sus diferentes dimensiones
Es una espiritualidad que armoniza la vida personal, familiar y social con la fe: “En la experiencia del creyente, en efecto, ‘no puede haber dos vidas paralelas: por una parte, la denominada vida espiritual, con sus valores y exigencias; y por otra, la denominada vida secular, es decir, la vida de familia, del trabajo, de las relaciones sociales, del compromiso político y de la cultura” (CDSI, n. 546, citando Christifideles laici, 59).
Hasta aquí podría decirse que las características señaladas son más o menos comunes a toda espiritualidad cristiana, lo cual es cierto; pero entonces, ¿qué característica es particular e identitaria de los laicos? Es fácil identificarlo:
6mundo como lugar de encuentro con Jesús
Es una espiritualidad ‘a ras del suelo’ pues tiene al mundo –su mundo: sociedad– como lugar teológico de encuentro y experiencia con Jesús. Por ello, esta forma de vida cristiana es perfectamente compatible con la vida social, económica, política, familiar y cultural en la que vive el laico; y, aún más, no solo compatible sino necesaria y natural a su estado de vida.
En conclusión, se trata de una espiritualidad que se particularmente se identifica con la Iglesia que vive en el mundo sin ser del mundo (cf. Jn 17,14-16). Ahí, justamente, se realiza el encuentro con Cristo y ahí, también, se testimonia tal encuentro: “a los laicos corresponde, por propia vocación, tratar de obtener el reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios” (Lumen Gentium, n. 31).
Esta relación tan íntima entre el ser laico y ser Iglesia queda manifiesto en el magisterio con aquella audaz y profética palabra del Papa Pio XII:
“Los fieles, y más precisamente los laicos, se encuentran en la línea más avanzada de la vida de la Iglesia; por ellos la Iglesia es el principio vital de la sociedad humana. Por tanto ellos, ellos especialmente, deben tener conciencia, cada vez más clara, no sólo de pertenecer a la Iglesia, sino de ser la Iglesia; es decir, la comunidad de los fieles sobre la tierra bajo la guía del Jefe común, el Papa, y de los Obispos en comunión con él. Ellos son la Iglesia (…)”
(Discurso a los nuevos Cardenales, 20 Febrero 1946).
Primicias Rurales
Fuente: Aleteia